21 secretos de Madrid

Desde una playa escondida en Malasaña hasta la estatua más rockera de Madrid, te descubrimos 21 rincones ocultos de la ciudad. ¿Cuántos conoces?
©Ivan Moreno
Por Marta Bac |
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Madrid esconde muchos secretos. Nososotros nos hemos quedado solo con 21, desde un restaurante con arena de playa en plena Malasaña hasta un jardín con encanto en una azotea a pocos pasos de la Puerta del Sol. Un recorrido para descubrir la cara más desconocida de la ciudad. 

RECOMENDADO: 21 secretos de Madrid (II).

Jardin Secreto Salvador Bachiller

El edén secreto de Montera

Sobre la riada de turistas, prostitutas y compradores de oro de esta céntrica calle madrileña se encuentra un pequeño oasis urbano donde desconectar del bullicio de la ciudad. Un salón de té sacado de un cuento de hadas te recibirá en la última planta de la tienda de Salvador Bachiller, donde podrás tomarte un café para desayunar, picar algo ligero de comer y relajarte con una copa al salir del curro. Abierto tanto en verano como en invierno.

Playa Ojalá

A la playa sin dejar Madrid

Hay en pleno centro de Malasaña una playa, con chiringuito y todo, donde refugiarse durante el frío invierno. Reformada recientemente, la planta inferior del restaurante Ojalá se convierte en un improvisado chill out al más puro estilo ibicenco, perfecto para tomarse unas cañas con los amigos y descansar gracias a sus mesas bajas, cojines mullidos y luces tenues. Hogareño y exótico a la vez. Su carta esconde auténticas delicias.

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La Quinta de los Molinos
©Kus Cámara

Belleza natural efímera

Casi al final de la calle Alcalá se esconde un parque apenas conocido por madrileños y turistas. La Quinta de los Molinos sería un rincón verde más de la capital si no fuera porque en su interior se resguardan más de 6.000 almendros que ofrecen un espectáculo único para los cinco sentidos cuando florecen. Las tonalidades rosas y blancas tiñen este jardín y un olor embriagador atraviesa los muros que rodean el parque durante los meses de febrero y marzo.

Estatua Abuela Rockera Vallecas
©Fresus

El rock no entiende de edad

Ángeles Rodríguez Hidalgo fue una abuela de Vallecas que se aficionó al heavy metal ya entrada en canas. Enseguida se ganó el cariño del público cuando asistía a conciertos de AC/DC y frecuentaba ambientes muy alejados de las residencias de ancianos. Llegó a tener incluso una sección propia en la revista ‘Heavy Rock’. Tras su muerte en 1993, se levantó una estatua de bronce en la calle Peña Gorbea, 22, con su puño en alto formando los ‘cuernos metaleros’. Hoy le faltan el índice y el meñique y casi parece más una abuela comunista que una rockera empedernida.

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Dalieda de San Francisco

Un atardecer entre dalias

Junto a la Basílica de San Francisco el Grande, en el barrio de La Latina, se encuentra este pequeño parque, dividido en varios parterres de dalias. Eclipsado por la majestuosidad de la iglesia adyacente, este mirador es uno de los mejores y más tranquilos lugares de Madrid para contemplar un bonito atardecer. El grupo escultórico de ‘San Isidro’, obra de Santiago Costa, preside el recinto. Un rincón ideal para una cita romántica.

Kikekeller

Gin-tonics entre arte

Paseando por Malasaña uno se encuentra con muchas galerías, aunque ninguna como Kikekeller, un espacio donde los objetos cotidianos se funden con el arte para sorprendernos con piezas únicas. Pero el verdadero secreto de este espacio sale a relucir cuando las luces se apagan y llega la noche. En su trastienda se encuentra uno de los bares secretos más trendy de Madrid donde se reúne lo más moderno de la ciudad para tomar unos gin-tonics. Eso sí, la exclusividad no es nada barata.

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Jardín del Museo del Romanticismo

El jardín más romántico

Escondido en un jardín interior se encuentra este precioso café y salón de té con tartas y bollería casera, perfecto para cualquier desayuno o merienda. Está situado en el Museo del Romanticismo, el entorno perfecto si las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, Goethe, Lord Byron o Rosalía de Castro te llegaron al corazón. El museo contiene una encantadora colección de más de 1.600 piezas que incluyen muebles, pinturas, vajilla, pianos... que se enseñan al público tras una profunda reforma que tuvo cerrado este espacio ocho años, para reabrir en 2009.

Yugo The Bunker

Sushi en un búnker japonés

Amantes de la comida asiática, tomad nota. Os presentamos un restaurante ‘clandestino’ dedicado a la alta gastronomía y solo para socios, donde además de probar los mejores niguiris, sashimis y tatakis podréis viajar al pasado. Y es que todas estas delicias se sirven en una sala decorada como un búnker japonés de la II Guerra Mundial. Y si el bolsillo no os lo permite, tranquilos, también tienen un ‘take away’.

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Bosque Encantado
Bosque Encantado

Plantas vivientes

Este jardín botánico merece más de una visita aunque se encuentre algo alejado del centro de la ciudad. Su originalidad no reside en las más de 500 especies vegetales de todo el mundo que alberga, sino en las esculturas de tamaños imposibles que han logrado representar con ellas. Desde elefantes, jirafas y dragones hasta carruajes tirados por caballos, locomotoras y un grupo de rock, decenas de estatuas vegetales que parecen estar a punto de cobrar vida se extienden por este mágico Bosque Encantado.

La estatua de Julia

La primera universitaria

Madrid está plagada de estatuas que, si no te fijas bien, parece que están barriendo el suelo en Jacinto Benavente o dando un paseo junto a la plaza de San Ildefonso. Pero de todas ellas, la que esconde la mejor historia es la de Julia, una joven estudiante que se apoya sobre el muro de piedra del Palacio Bauer (Pez, 42, esq. San Bernardo), en Malasaña. La escultura de bronce, que representa a una chica con falda, blusa y descalza que sujeta unos apuntes, es el homenaje de Antonio Santín a esa primera mujer que, pese a la prohibición de la época, se disfrazó de hombre para poder ir a la Universidad de Madrid en 1848. No os perdáis el resto de su historia en el documental 'Tras Julia'.

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Botín

Abierto desde 1725

Aunque muchos madrileños no lo sepan, el restaurante más antiguo del mundo está ubicado en La Latina, junto a la Plaza Mayor. Casa Botín (también conocido como El Sobrino de Botín) fue fundado en 1725 por el francés Jean Botin, aunque el local pasó después a manos de la familia González Martín. Desde turistas en busca de cocina castiza hasta ilustres personajes, como Gómez de la Serna, Hemingway y Truman Capote, han sido los comensales de este local con casi 300 años de historia.

Medias Puri
©Lighuen Desanto

La mercería con más fiesta de la ciudad

Puri podría ser otra dueña de un comercio tradicional cualquiera, en este caso una mercería. Si no fuera porque Puri esconde "el secreto mejor guardado de Madrid", aunque en realidad a estas alturas es ya un secreto a voces. Medias Puri es el club clandestino al que todo el mundo quiere ir, y el que ya ha ido está deseando repetir. Y es que los ‘speakeasy’ siguen teniendo su tirón, más aún si están tan bien montados como éste. Por fuera parece una mercería de barrio de toda la vida en plena plaza de Tirso de Molina, bajo en teatro Nuevo Apolo. Pero en realidad, en su trastienda-sótano esconde un club de fiesta con capacidad para mil personas y tres pistas de baile diferente. Todo envuelto en un aire de secretismo, terciopelo y oscuridad que lo convierten en una tentación irresistible.

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Violetas

Un dulce violeta

Si el cocido es el plato típico de Madrid y los churros con chocolate es el desayuno más castizo, los caramelos de violeta son la dulce seña de identidad de los madrileños. Elaborados con la esencia de esta flor y presentados con sus cinco pétalos morados, solo hay un lugar en la capital donde comprar los más auténticos: La Violeta (Plaza de Canalejas, 6). Una reducida tienda con fachada de madera que pasa desapercibida, pero que lleva vendiendo estos caramelos desde 1915. Están tan buenos que, según los rumores, Alfonso XIII se los regalaba tanto a su esposa como a sus amantes.

Jardín del Príncipe de Anglona
©Losmininos

El jardín de un príncipe

En un olvidado rincón de la Plaza de la Paja, en pleno barrio de La Latina, se encuentra este jardín escondido. Una tapia de ladrillo guarda celosamente el secreto mejor guardado del Palacio del Príncipe de Anglona, quien habitó el edificio y paseó por su jardín en el siglo XIX. En el centro del recinto se sitúa una pequeña fuente de piedra desde la que salen varios caminos empedrados. También cuenta con un cenador de hierro y una pérgola que se convierte en una colorida rosaleda en primavera. Los grandes árboles cubren con sombra todo el lugar y al situarse en una zona elevada, por salvar el desnivel que existe entre la plaza y la calle Segovia, desde uno de sus extremos se tienen unas bonitas vistas del barrio.

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Naif

Gold on the Wall

El arte urbano en Madrid te asalta cuando menos te lo esperas, mientras paseas por Lavapiés, recorres las calles de Chueca o, como en este caso, te tomas unas cañas con los colegas. Naif es un bar-restaurante de espíritu malasañero que además de tener una genial terraza para verano, esconde un secreto en las paredes de su interior. Un enorme mural con los rostros de los Black Keys Dan Auerbach y Patrick Carney, obra de Mr Hazelnut, da la bienvenida a hípsters y modernos de la zona que se pasan a comer algo.

En busca del tiempo

Las cañas, de dos en dos

Tal y como están los precios, encontrar un bar donde te pongan las cañas, vinos y refrescos a 2x1 durante todo el año es casi un milagro en Madrid. En Busca del Tiempo, situado junto a la Puerta del Sol, es la opción perfecta para tomar unas cervezas antes de seguir la fiesta en otro sitio. Eso sí, hay truco: el descuento solo es válido entre semana y de 18 a 20 h. Además, tenéis que ser rápidos si no queréis que se os calienten, ya que sacan las dos bebidas a la vez.

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El otro ángel caído
©M. Martín Vicente

El otro 'ángel' caído

Además del archiconocido ángel caído del Retiro, hay una estatua en Madrid (en la azotea de Milaneses, 3, esq. Mayor) que representa mucho mejor lo que supone un verdadero tortazo contra el suelo. Se encuentra en un céntrico tejado y según el autor de la obra, titulada ‘Accidente aéreo’, se trata de un aviador despistado que se estrella contra el edificio. Así que ni Ícaro ni Lucifer, el escultor Miguel Ángel Ruiz Beato solo ha convertido una hostia en una obra de arte.

La Neomudéjar

Arte entre raíles

Una antigua nave ferroviaria perteneciente a la estación de Atocha alberga La Neomudéjar, un centro de artes de vanguardia y residencia artística internacional menos conocida que otros espacios similares como La Tabacalera o La Casa Encendida. Alejada del circuito artístico convencional, busca dar salida a todo tipo de disciplinas que no tienen cabida en otras galerías como videoarte, performances, street art, parkour, robótica y más.

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El Huerto de las Monjas

Un huerto 'divino'

Es uno de los jardines secretos con más encanto de Madrid. El Huerto de las Monjas estuvo protegido por los muros de un convento de monjas que lo utilizaban a su vez como huerto. Se accede a él tras atravesar un pasaje de edificios modernos en el número 7 de la calle Sacramento. En 1972 se demolió el edificio religioso para construir bloques de viviendas aunque, por suerte, el jardín se mantuvo intacto. En el centro hay una pequeña fuente con tres querubines de bronce. No hay nada tan relajante como sentarse en uno de los bancos a escuchar el rumor del agua. Silencio y tranquilidad en plena ciudad.

Jardín del Museo Sorolla
©José Luis RSD

El jardín de un pintor

Joaquín Sorolla fue un auténtico exponente del 'luminismo', la celebración de la luz. Recientemente restaurado, su museo es pequeño y encantador, y está ubicado en la mansión construida por el artista en 1910 para pasar sus últimos años. Hoy cuenta con 250 obras que se exhiben en la planta principal, en sus antigua zona de estudio. El salón, el comedor y la sala de desayuno conservan su decoración original, dejando ver la ecléctica influencia decorativa del artista. Uno de sus mayores atractivos es su jardín, de inspiración musulmana pero con una pérgola de estilo italiano, un tranquilo oasis de calma en medio del caos de la gran ciudad.

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Hemingway Casa Suecia

El bar de Hemingway

Tras una puerta escondida en los baños, y después de sortear a una azafata cómplice que vende perfumes y jabones, se encuentra un precioso bar clandestino, de paredes y butacas de terciopelo rojo, alfombras de leopardo y una robusta barra de madera traída directamente de una iglesia parisina del siglo XVIII. Este escondite perfecto que le hubiera encantado a Hemingway se encuentra en el renovado hotel NH Collection Suecia, que además de redecorar el espacio ha sumado una innovadora propuesta gastronómica -Casa Suecia- de la mano de Lluis Canadell.

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