El jardín del Mandarin Oriental Ritz Madrid
Mandarin Oriental Ritz Madrid | Mandarin Oriental Ritz Madrid
Mandarin Oriental Ritz Madrid

Mesas ocultas: los mejores patios escondidos para comer (y sorprender) en Madrid

Encontramos bares, restaurantes, hoteles y alguna tienda que esconden pequeños oasis en su interior donde escapar del ruido de la ciudad

Gorka Elorrieta
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Azoteas con vistas espectaculares, terrazas llenas de encanto, rincones secretos para tomar unas cañas... Madrid cuenta con lugares idílicos para descubrir. Nos hemos recorrido los jardines menos conocidos, las tiendas más bonitas de la ciudad, los restaurantes en los que tenéis que reservar cuanto antes o los edificios abandonados por los que merece la pena dejarse caer... y ahora le ha llegado el turno a los patios y a los restaurantes con jardín de Madrid, esos espacios entre cuatro paredes que poco tienen que envidiar a algunas de las mejores terrazas de la ciudad. 

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Pistas secretas para comer en Madrid

Baba

Escondido tras un elegante portal de la calle del Conde de Romanones, Baba puede pasar desapercibido para quien camina por la zona próxima a Tirso de Molina. Esta casa de comidas y desayunos, inspirada en las raíces jordanas, españolas y gallegas de sus fundadores cuenta con un patio escondido a la vista del viandante. De planta hexagonal, y decorado con olivos, está repleto de luz, a pesar de ser interior, el acceso se realiza a través de un antiguo paso de carruajes al interior del edificio. Su propuesta centrada en desayunos y comidas se inspira principalmente en la cocina jordana, que actualiza con sutileza e incorpora referencias a Galicia. Baba combina el encanto con una cuidada estética en la que conviven piezas vintage, materiales nobles y pequeños detalles de interiorismo que invitan a quedarse, a alargar la visita. 

  • Comer

Llega el cambio de armario, se multiplican los parasoles, se estiran las horas de luz. Ya hemos dado el pistoletazo de salida a las terrazas a pie de calle. Pero hay terrazas y terrazas. Hay cuatro mesas metálicas en la calle perfectas para una caña y dos raciones, hay espacios verdes que dan la bienvenida a un restaurante interior y luego hay jardines secretos que lo tienen (casi) todo. Árboles altos, frescor, intimidad, espacios entre las mesas y una buena propuesta culinaria. Acaba de estrenar temporada (y primer aniversario) el refugio climático y gastronómico de uno de los sellos de la restauración (creado en Barcelona allá por 1987 con Rosa María Esteva y Tomás Tarruella al frente) que mejor escoge y viste sus espacios. Suculenta y siempre confortable cocina mediterránea (con una profunda inclinación italiana) que se disfruta en una atmósfera que reúne una abundante vegetación y un cuidado diseño.

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  • Comer

Pocas mesas, mucha tranquilidad y un buen puñado de plantas y árboles. Sobre estos mimbres y a un paso de los grandes museos de la capital, se esconde pero también se luce la cocina de Joaquín Felipe, un chef de largo recorrido, de buena mano, fogueado en mil y una cocinas. La propuesta culinaria no falla. El ambiente tampoco. Todo resulta agradable en esta terraza verde y oculta que vuelve a estrenarse para la temporada estival. Un rinconcito cerca pero al mismo tiempo lejos del ir y venir de turistas y madrileños que pasean por la zona.

Café del Jardín (museo del romanticismo)

La que viene a continuación es una de las paradas imprescindibles en la capital para los amantes del arte decimonónico, pero también uno de los secretos mejor guardados en pleno barrio de Justicia. En su interior se conserva una colección muy relevante de objetos históricos y artísticos a través de los cuales se recoge parte de la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX, con especial atención a la corriente estética del Romanticismo, que le da nombre. El Café del Jardín es la sala de té del palacio del Marqués de Matallana, edificio histórico que alberga el Museo del Romanticismo e independiente de este. Tiene acceso un pequeño patio con una fuente, a los pies de un magnolio, rodeado de verde. Silencioso, apacible y bello: este reducto de paz en el centro de la ciudad no solo está oculto, si no que permite, precisamente, jugar a la abstracción, sirviendo de burbuja de la realidad, que queda a las puertas del edificio. Su carta es sencilla, muy enfocada a momentos como el desayuno o la merienda, a una parada para un té o café, un trozo de tarta… y cuenta también con opciones para un picoteo salado. 

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  • Comer

Si estás paseando por los alrededores del Palacio Real, por el Madrid de los Austrias, quizás te pase desapercibido el lugar pero no debería. Atravesada la puerta metálica que se abre a la famosa calle de la Bola, accedes a un oasis en pleno centro de la capital. Es el jardín de un palacio isabelino, del hotel Palacio de los Duques. Y estos días estrena nuevo restaurante, una propuesta que arranca en lo castizo (torreznos, gilda, ensaladilla y buñuelos de bacalao) para distribuirse por tres espacios distintos, donde quizás la terraza al aire libre sea al favorito para estas tardes/noches de verano.

Café de la March

Escondido en el interior de la sede madrileña de la Fundación Juan March, referencia entre las entidades culturales de España, en pleno el corazón del barrio de Salamanca, este rincón escondido combina el atractivo de una cafetería singular con la tranquilidad de un patio poco conocido. La terraza se encuentra en el Patio de Esculturas de la institución y se accede a ella a través de la tienda, situada en la planta baja. Esta fórmula de acceso refuerza esa sensación de descubrimiento que acompaña la visita. Además de su carta, que funciona todo el día, cuentan con menú del día y opción de hacer “mini” brunch. Además, al patio secreto se suma una cafetería subterránea diseñada en los años setenta por el arquitecto José Luis Picardo y recientemente renovada respetando su estética original comparten una biblioteca de autopréstamo que invita a prolongar la estancia entre libros, prensa nacional e internacional y una programación cultural de referencia.

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La Ancha

No os descubrimos nada si os hablamos de La Ancha, histórica casa de comidas madrileña con más de un siglo de trayectoria con la familia Redruello al frente, pero quizás sí si hacemos referencia al patio escondido que se encuentra en su sede de la calle Zorilla. Muy próximo al congreso de los Diputados, es ideal para comer o cenar al aire libre en pleno centro de Madrid, en su patio ahora renovado, acogedor y frondoso, con una pared jardín vegetal que refresca el ambiente y la vista. La escena solo mejora: la atención al comensal recae aquí sobre un servicio impoluto y, en el plato, se puede disfrutar de una propuesta honesta, en la que el protagonista es el producto, de mercado y de temporada. Su especialidad es una cocina tradicional ejecutada sin artificios. En La Ancha apuestan por recetas reconocibles de la gastronomía española junto a algunos de los grandes clásicos de la familia Redruello, entre los que se encuentra su famoso escalope Armando. 

El Jardín (Mandarin Oriental Ritz)

Más que un patio, este es uno de los jardines escondidos más elegantes de Madrid. Oculto tras los setos que protegen la privacidad del Mandarín Oriental Ritz, frente a la plaza de Neptuno y a escasos pasos del Museo del Prado, ofrece la sensación de estar lejos del bullicio urbano pese a encontrarse en pleno corazón de la ciudad. Rodeado de árboles y cuidado al detalle, este espacio al aire libre combina la atmósfera señorial del histórico hotel con la tranquilidad de un oasis verde. Abierto durante todo el año siempre que el tiempo acompañe, suma a su carta de comida y a su menú un servicio de desayunos de viernes a domingo para quienes deseen comenzar el día entre vegetación y calma. Entre las opciones se incluye una selección de tapas para compartir, cócteles con y sin alcohol y una cuidada carta de vinos, pensada para disfrutar sin prisas en este apacible y sofisticado rincón oculto de la capital.

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Only YOU Boutique

Es prácticamente imposible que vivas en Madrid y no hayas oído hablar de este patio ubicado en la calle Barquillo que para los habituales de la zona de Chueca es el mejor refugio posible para disfrutar al aire libre de una cuidada cocina local con toques internacionales. De esto último se encarga su chef ejecutivo, Carlos Martín, que es el responsable de la carta de YOUNIQUE Arts Club, del menú ejecutivo de mediodía y del brunch de los domingos. Lo que te vas a encontrar en la terraza del Only YOU Boutique es un espacio decorado con un jardín vertical y mobiliario acogedor que, además de ofrecerte un ambiente íntimo y sofisticado, te permite poder visitar –antes o después– desde tiendas exclusivas, que están a escasos metros, hasta museos de renombre o puntos de interés como el Paseo de Recoletos o la siempre vibrante Gran Vía madrileña. Pero lo más importante es que no vayas con prisas porque vas a caer rendido nada más acercarte a este palacete del siglo XIX que ha sido decorado por el prestigioso interiorista Lázaro Rosa-Violán. De hecho, su trabajo aquí le ha valido varios premios internacionales como el de ‘Mejor Hotel Boutique del Mundo’ en los World Boutique Hotel Awards.

Karãu

La próxima vez que estés caminando por la zona de Cibeles no vas a poder dejar de pensar que ahora hay un motivo más para acercarse a echar la tarde al Palacio de Linares. Sobre todo si acabas de salir de una expo en Casa de América o si estás con amigos después de haber comido en algún restaurante cercano o si y no sabes dónde continuar la sobremesa. Este templo del tardeo del Grupo La Fábrica es un oasis escondido entre palmeras que invita a disfrutar de la gastronomía y la coctelería hasta bien entrada la madrugada. De lo primero se encargan sus vecinos de Raimunda, que son quienes se encargan de proponerte un picoteo sin reglas a base de croquetas melosas, tacos gobernador, brioche con steak tartar o tequeños con mojo de lima. Lo segundo, la propuesta mixológica, se centra en cócteles de autor capaces de conquistar todo tipo de paladares: desde el Karãu Spritz, con soda de rosas y champagne, o el Mezcalita de la Huerta, elaborado con chile ahumado y pepino, hasta el refrescante Cold Brew Martini, con espuma de caramelo salado. A estas opciones también habría que sumar otras sin alcohol y una selección de vinos, espumosos y destilados que agradecerán aquellos que van siempre a tiro hecho. Como ves, un plan perfecto para compartir con quien más te apetezca –visita obligada para los amantes de los afterworks en un ambiente desenfadado.

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