El Jardín de La Fonda
El Jardín de La Fonda

Mesas ocultas: los mejores patios escondidos para comer (y sorprender) en Madrid

Encontramos bares, restaurantes, hoteles y alguna tienda que esconden pequeños oasis en su interior donde escapar del ruido de la ciudad

Gorka Elorrieta
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Azoteas con vistas espectaculares, terrazas llenas de encanto, rincones secretos para tomar unas cañas... Madrid cuenta con lugares idílicos para descubrir. Nos hemos recorrido los jardines menos conocidos, las tiendas más bonitas de la ciudad, los restaurantes en los que tenéis que reservar cuanto antes o los edificios abandonados por los que merece la pena dejarse caer... y ahora le ha llegado el turno a los patios y a los restaurantes con jardín de Madrid, esos espacios entre cuatro paredes que poco tienen que envidiar a algunas de las mejores terrazas de la ciudad. 

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  • Comer

Pocas mesas, mucha tranquilidad y un buen puñado de plantas y árboles. Sobre estos mimbres y a un paso de los grandes museos de la capital, se esconde pero también se luce la cocina de Joaquín Felipe, un chef de largo recorrido, de buena mano, fogueado en mil y una cocinas. La propuesta culinaria no falla. El ambiente tampoco. Todo resulta agradable en esta terraza verde y oculta que vuelve a estrenarse para la temporada estival. Un rinconcito cerca pero al mismo tiempo lejos del ir y venir de turistas y madrileños que pasean por la zona.

  • Comer

Te cuadra para una comida rápida entresemana o para uno de esos planes que incluyen una larga sobremesa. Porque puedes quedarte en el menú ejecutivo (24 euros de lunes a viernes con entrante, principal, postre, bebida, pan y aperitivo) o lanzarte sin prisa a una colección de entrantes y algunos segundos que pasan por brasa. Arrancar en un clásico ramillete de platos para compartir (ensaladilla, rabas, croquetas, steak tartar o su "menage à trois" de Santoña: anchoa en salazón, boquerón en vinagre y piparras) y seguir con un rapito a la parrilla con bilbaína emulsionada, un solomillo de vaca salteado a la sartén con ajos confitados y romero o un falso risotto de jarrete de ternera, parmesano, setas y trufa. Cocina mediterránea. Cortita y al pie. 

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  • Comer

Uno de los hoteles más exquisitos del barrio de Salamanca esconde un precioso jardín para echar la tarde entre tapas creativas y buenos tragos. Para escapar sin salir de la ciudad. Las primeras llevan el sello de Ramón Freixa, dos estrellas Michelin que este año celebra 15 temporadas de menús y alegrías en Madrid, mientras que de la coctelería en clave sofisticada se encarga Daniel Cruz, al frente del elegante bar de aire inglés que vais a encontrar pasado el hall. 

 

  • Española
  • Avenida de América
  • precio 3 de 4

Pocas mesas, mucho verde y varias fuentes gobiernan la terraza interior ajardinada de este noble espacio del Grupo Urrechu, actual propietario del legendario Zalacaín, en la zona de El Viso. A la mesa, las señas de identidad de la casa: producto de primera y notable ejecución para una cocina de ascendencia vasca. La temporada coprotagoniza la carta con platos frescos, acordes a las temperaturas: ensaladilla rusa con oliva esférica, un corte de foie y teja crujiente de pan dulce con naranja, ensalada de bogavante sobre cebolleta trufada y vinagreta. Como propuestas mayores tenéis un salmonete asado con percebes, crema de zanahoria y tomate confitado o una costilla de pecho de vaca, confitada en su propio jugo durante 10 horas.

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  • Comer

En el interior del nuevo hotel Akeah, a orillas de Malasaña y muy cerca de Gran Vía, tenéis una atractiva taberna neocastiza con un recogido patio interior. Mesas y sofás a los pies de un gran mural de 30 metros de altura. Buen rincón para quedar con amigos, para tomarse unos vinos, para comer un bocadillo de calamares o compartir una ración de croquetas. Y podéis ir a cualquier hora. La cocina de Tilda no para desde las 8.00 de la mañana. ¿Y qué tienen en carta? Una buena representación del Madrid actual. Lo más castizo filtrado por la multiculturalidad actual en lo gastronómico. Así, los callos llevan una base de achiote y piparra fresca, el bocata de calamares va en pan brioche con salsa de yuzu negro y las bravas con chile rocoto.

  • Italiana
  • Alonso Martínez
  • precio 2 de 4

En el corazón de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y con el elegante interiorismo y pulcro savoir-faire que se espera del lugar, se presenta este restaurante con jardín de Madrid, uno de esos lugares de los que puede decirse que es hogar. Acogedor en lo que a ambiente se refiere, pura belleza y calidez en los detalles y una carta pensada para sentarse a la mesa o darse al terraceo chic y que gravita sobre la cocina italiana.  

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7. Cantina Matadero

El espacio interior, que ocupa la antigua caldera del Matadero, es tan agradadable como su patio adjunto. 300 metros cuadrados al aire libre con su propia barra y grandes mesas de madera para quedadas de amigos y rincones para una cena informal con tu pareja. Planazo a todas horas. Luce perfecto para el aperitivo cualquier fin de semana o para comer algo después de una película en Cineteca. De la carta se encarga la gente de Olivia te cuida. Y eso es una garantía. Pocos platillos pero preparados con mimo. Abren  de martes a domingo, desde 11:00 y hasta las 23:00 h.

Uno de los restaurantes que más elogios ha cosechado en Barcelona entre clientes y profesionales del sector, recala en el elegante hotel Santo Mauro no para ponerlo patas arriba pero sí sin perder la esencia más desenfadada y carismática con la que el extraordinario trabajo de Rafa Peña se ha convertido en un 'must' culinario en la Ciudad Condal. De hecho se trae al emblemático palacete de Chamberí algunas de sus señas de identidad como su legendario bikini (pan de miga de masa madre, panceta curada, queso comté y finas lonchas de lomo y todo marcado a la plancha) o su querencia por los vinos naturales y orgánicos. Peña cambia de escenario pero no de registro y ese juego entre sus platos y la cubertería clásica de plata nos resulta de lo más interesante y prometedor.

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  • Cocina creativa
  • Chueca
  • precio 2 de 4

Un patio escondido en pleno barrio de Chueca es el principal atractivo de este ecléctico bar-restaurante. Puedes pasarte a desayunar, comer o cenar gracias a su amplio horario, aunque los fines de semana es cuando más lleno suele estar gracias en parte a su delicioso brunch. Su especialidad son los ‘casis’, bollos rellenos de gambas al ajillo, secreto ibérico y pulpo, entre muchas otras opciones. Son famosas también sus ‘latitas’, una original forma de servir tinto de verano, sangría, sidra y bebidas energéticas de frutas naturales, y sus cervezas bien frías.

  • Española

Pescaderías Coruñesas siempre ha sido garantía de un producto excepcional y para ratificarlo una vez más suman este restaurante, el más ambicioso de su trayectoria en la restauración. Un espacio, coherente con la filosofía de la casa, que da una vuelta de tuerca a toda esa experiencia acumulada a la vez que rinde homenaje a los fundadores del sello. Es una apuesta en toda regla en tanto en cuanto que el menú (oscilará entre 120 y 150 euros; el cliente puede elegir algunos de los primeros platos -tres de los seis entrantes- pero el principal será el mejor pescado -rodaballo, besugo, mero... todos salvajes- que haya llegado ese día, sea el que sea) cambia cada día según el mercado y la temporada.

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