Lugares bonitos para el invierno en Madrid

El frío y la nieve, árboles desnudos y árboles en flor, chimeneas encendidas y paisajes helados. Esto es lo más hermoso que nos ofrece la región cuando bajan las temperaturas

No hay razón alguna para temerle al invierno. Ni el frío ni la lluvia deben intimidaros. Hay días en los que el cielo es de un azul limpísimo. Otros, de un gris metálico. Pero siempre tiene una luz hermosa. En lugar de quedaron en casa acobardados, salid a disfrutar los tonos de estos meses gélidos. Os recomendamos algunos lugares para que la experiencia os resulte de lo más agradable. 

La Quinta de los Molinos cuando florecen los almendros

Este bonito parque, situado en el barrio de El Salvador del distrito de San Blas es un desconocido para muchos madrileños. Era propiedad del conde de Torre Arias, pero desde finales de la década de los 90 fue declarado parque histórico. El mejor momento del año para descubrirlo es durante los meses de frío, sobre todo a finales de febrero, cuando el campo de almendros empieza a florecer y el frente se tiñe de un rosa blanquecino cuyo olor anticipa la llegada de primavera. La lluvia de pétalos dura un par de semanas, hasta mediados de marzo. 

Ciudad Lineal
Navacerrada en la temporada de esquí

Navacerrada en la temporada de esquí

Para los que necesitéis un descanso de la ciudad y tengáis ganas de pasar un día en la nieve, en esta época del año el Valle de la Barranca ofrece emociones borrascosas para todos los amantes del esquí y el alpinismo. Una ruta de montaña por el camino Schmidt, bajo las copas de los pinos silvestres, un forfait en el Puerto de Navacerrada o un ascenso a la Maliciosa son opciones ideales para entrar de pleno en el corazón del invierno. El baño de salud en el que todo madrileño necesita zambullirse.

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La chimenea del Mür Café

Un café de estilo inglés, cerca del Centro Cultural Conde-Duque, con grandes ventanales, robustos sillones Chester y mesitas de madera, donde encontraréis una chimenea permanentemente encendida, que os hará entrar en calor. Dividido en dos plantas, ofrece distintos ambientes en los que os sentiréis de lo más cómodos. Sus recetas caseras y su selección de productos naturales seguro que os gustan tanto como a nosotros. Además os podéis llevar a casa lo que más os haya gustado, gracias a su deli market especializado en productos británicos.

Conde Duque
El CBA durante el baile de máscaras

El CBA durante el baile de máscaras

La fiesta de antifaces del Círculo de Bellas Artes empezó a celebrarse en los carnavales de 1891 y ya es una de las citas indispensables de la agenda madrileña de cada mes de febrero. Mezcla el toque clásico de los bailes de máscaras al estilo veronés con una atmósfera de clubbing que es puro pecado. En sus orígenes, se bailaban el vals y el chotis. Ahora es una sesión nocturna adrenalínica, llena de colores y con una buena cartera de DJs. Atentos a la venta de entradas, que se agotan fácilmente.

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Los paisajes de Brueghel en el Prado

Los paisajes de Brueghel en el Prado

Paseáis por el Retiro en un día lluvioso, hundiendo los zapatos en los caminos encharcados, bajo los árboles deshojados. Parece un cuento de terror victoriano, la cara más escalofriante del invierno madrileño. Saliendo, podéis entrar en el Museo del Prado e ir a la sala donde está expuesto este 'Paisaje nevado' flamenco, obra de Brueghel el joven, de principios del siglo XVII. Un lago helado, patinadores, un puente escarchado, unos chopos desnudos y unas nubes negras que se ciernen sobre el pueblo.  

El Capricho cuando salen los fantasmas

En el distrito de Barajas, encontraréis un jardín que es una joya del Romanticismo, un monumento extraordinariamente conservado al gusto del siglo XVIII, el Capricho de la Alameda de Osuna. Dentro de sus 14 hectáreas daréis con un río artificial, lagos, bosques, jardines, construcciones que simulan templos y sorprendentes rincones. Su construcción se inició en 1780 para los Duques de Osuna, la pareja más cultivada de la aristocracia de la época. A veces, en las tardes de invierno, cuando empieza a oscurecer, puedes imaginarte que entre las piedras del parque moran sus fantasmas. 

Alameda de Osuna
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El cenador del Arzábal del Reina Sofía

En este restaurante que el Grupo Arzábal tiene en el Reina Sofía encontraréis un comedor de cristal, con suelo de madera y bóveda metálica, como un invernadero que se abre paso hacia el jardín. Es un espacio climatizado, silencioso y acogedor, rodeado de plantas, en el que te sirven a cualquier hora del día. Puedes dejar que te mimen el paladar con cualquiera de sus platos, mientras las mejillas se te van calentando.

La casas de La Hiruela cuando hace frío

La casas de La Hiruela cuando hace frío

En plena Sierra del Rincón, lindando con la provincia de Guadalajara, encontramos uno de los municipios más hermosos y menos conocidos de Madrid. En estas fechas, sus tejados se cubren de nieve y carámbanos. Las viejas casas de piedra con ventanucos y puertas de madera y las calles empinadas de La Hiruela conservan la esencia y el encanto rural de antaño, con un tejido urbano que se ha mantenido prácticamente inalterable desde hace más de dos siglo y medio.

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