Las casas de colores de Villajoyosa, en Alicante
Photograph: Shutterstock
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25 escapadas de fin de semana increíbles por España

Seleccionamos un buen puñado de destinos, unos cercanos, otros remotos, para una escapada de fin de semana sin salir de España

Noelia Santos
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¿Buscas un lugar bonito y a poder ser increíble para una escapada de fin de semana por España? No te preocupes, te damos un montón de pistas para que hagas un poco de turismo sin salir del país, para que descubras paraísos cercanos y para que, de paso, entierres unos cuantos tópicos. Como ese que dice que en el norte no se puede disfrutar de buenas playas o que para ir a la montaña nunca hay que viajar al sur. Solo por eso deberías darle una oportunidad a esta selección de destinos, entre los que hay desde grandes capitales a pequeños pueblos bonitos, que además, destilan encanto, están poco masificados y muy escondidos en nuestra geografía. ¡Buen viaje!

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Lugares donde pasar un fin de semana increíble

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En el corazón del País Vasco y muy cerca de San Sebastián se encuentra esta villa que ha hecho historia con uno de sus productos gastronómicos estrella: la txuleta. Y es que cuenta con dos restaurantes incluidos en la prestigiosa lista de los 101 Mejores Asadores del Mundo. Sin duda, este es un buen reclamo para hacer una escapada, pero hay mucho más: un precioso casco histórico lleno de palacios, otras delicias gastronómicas como las famosísimas alubias de Tolosa y alguna que otra sorpresa disfrutona más.. 

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Por sus fachadas de colores uno puede pensar que está en Burano, ese precioso pueblo del norte de Italia. O en Vernazza, posiblemente el pueblo más mágico de todos los que forman las Cinqueterre, en la costa del mar de Liguria (al sur de Génova). Pero no, esta imagen de fachadas de vivos colores junto al mar y flanqueadas por palmeras pertenece a Villajoyosa, una localidad alicantina que por su singularidad acaba de fue elegido hace un par de años como el destino secreto más bonito de Europa, una joya donde pasar un fin de semana increíble.

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3. Sierra de Irta, Castellón

¿Quién nos iba a decir que hasta el Mediterráneo tiene su lado más salvaje? Y sí, descubrirlo durante una escapada de fin de semana por España solo puede ser un buen plan. Lo encontramos en Castellón, muy cerquita de las playas tranquilas de Peñíscola y de Alcocéber, en un entorno de paraje natural casi virgen donde las calitas sin edificar se suceden una tras otra a lo largo de sus 15 kilómetros de costa. Aquí, en este espacio protegido de riqueza ecológica y vestigios históricos (como su torre Badúm), Castellón presume de mar y montaña, de senderos y playas de roca, de torres vigías y de acantilados costeros. 

4. La Vera, Cáceres

No tendrá mar pero a Extremadura le sobran pozas naturales para refrescar las altas temperaturas del verano al noreste de la provincia de Cáceres. Quien se atreva a darse un baño muy (pero muy) frío, que ponga rumbo a La Vera: aquí os esperan sus infinitas y caudalosas gargantas (Cuartos o la Olla son solo dos de ellas), balsas naturales adoquinadas de granito erosionado por la fuerza del agua situadas a los pies de la sierra de Gredos. No es el valle del Jerte (¿quién no ha oído hablar de sus cerezos en flor?) ni la vecina comarca de las Hurdes (su arquitectura negra tradicional es única), pero a La Vera le sobran motivos para ir a conocerla. Incluso en verano.

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  • Transportes y viajes

Sevilla tiene un color especial. Pero si esa excusa no es suficiente para que vayas a (re)descubrirla, tenemos dos o tres más (o las que quieras) que resultan de lo más irresistibles casi en cualquier momento del año: un paseo por Triana, descubriendo los talleres de artesanos que siguen cosiendo puntada a puntada los trajes de flamenca; un contemplar el Guadalquivir, un buscar tu ciudad en la Plaza de España, un buscar el monumento a Bécquer en el parque de María Luisa... Todo esto se nos ha ocurrido y no nos ha hecho falta mencionar (todavía) ni a la Torre del Oro ni a la Giralda.

6. Iznájar, Córdoba

Huele a buganvillas, a geranios y a gitanillas en los patios de este pueblo desconocido de la Subbética. Estamos en lo alto de una península sobre el mar de Andalucía, como se conoce al embalse de Iznájar; y si le llaman mar, es porque tiene playa. Es precisamente ahí, en la playa de Valdearenas donde todos los meses de agosto se organiza un cine de verano al aire libre, y gratis. Por cierto, el nombre de esta villa cordobesa proviene del árabe Ashar, que significa ‘alegre’. Poco más que añadir y mucho para descubrir. 

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7. Rodas, Galicia

¿Sueñas con ir a una playa paradisíaca? Pues no hace falta atravesar el Atlántico, tenemos una más cerquita y además, declarada hace tiempo la mejor playa del mundo por el periódico británico The Guardian. Es la playa de Rodas, que enlaza las islas de Monteagudo con do Faro en las Islas Cíes, en la ría de Vigo. Con forma de media luna, arena blanca y aguas de varios tonos de azules no tiene nada que envidiar a las playas tropicales.

8. San Andrés de Teixido, A Coruña

Esta localidad coruñesa, situada en el corazón de la sierra de Capelada (entre Ortigueira y Cedeira), es conocida por sus acantilados, que por derecho son los más altos de Europa, sin contar las islas. Y aún así, son más altos que el vertiginoso Preikestolen noruego. De ahí que merezcan más de una visita (elegid un día claro y soledado para contemplarlos en todo su esplendor). Pero además de por la verticalidad de su paisaje, esta aldea del noroeste más extremo de la península es conocida también por ser la meca de los gallegos: el santuario de San Andrés de Teixido es el segundo más venerado, por detrás de Compostela. 

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El casco histórico de Palma es como el perfecto cuartel general para visitar la isla de Mallorca durante un fin de semana: dormir en el hotel Cort (boutique, neoyorquino y mediterráneo, en una plaza arquitectónicamente bellísima), comer en Fera (con una propuesta que bebe de la isla en la que se encuentra) y una ruta por la sierra de la Tramuntana: desde Palma sale el tren histórico a Sóller (vagones de madera, locomotora de vapor) y de ahí, una caminata a Fornalutx (bonito e imprescindible). Si queréis exprimir un poquito más la isla, poned rumbo a Can Feliu (en la llanura atípica de Porreras), un sueño de agroturismo para amantes de la naturaleza y el vino ecológico. 

10. Cuenca (y alrededores)

Cuenca es una sorpresa y un lugar donde pasar un fin de semana increíble. Tanto su casco histórico, al que viajarás atraído por sus casas colgadas, pero volverás enamorado de las de colores (las encontrarás en lo alto del casco viejo de la ciudad, junto a la catedral, y a espaldas de la hoz del río Huécar). Aunque si hay algo que sorprende más que su colorido, es su altura, sobre todo en las edificaciones que dan al barrio de San Martín (de hasta nueve plantas de alto) y que se las conoce como los rascacielos de Santa Catalina. Querrás salir de la ciudad para darte un chapuzón en Las Chorreras, nombre por el que se conoce a las piscinas naturales (en realidad, son cañones de paredes rocosas en los que se producen increíbles saltos de agua). Para verlas hay que ir hasta Enguídanos, ese municipio a una hora de Cuenca capital que se convierte en la excusa perfecta para dejarse caer por la provincia manchega en verano.

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11. Bardenas Reales, Navarra

Si alguna vez dudaste de que en España hubiera desiertos, te equivocabas. Este además está a 70 kilómetros de los Pirineos y forma un parque natural. El acceso se hace desde la localidad de Arguedas, aunque también puedes hacerlo por algún otro paso secundario. Y tiene tres zonas diferenciadas: El Plano, una gran meseta horizontal dedicada a los cultivos; La Negra, en el sur, formada por un conjunto de relieves horizontales cubierto de bosques de pino y matorral; y La Blanca, que es la zona de mayor erosión, la más fotografiada y visitada y en la que se encuentran las formaciones más espectaculares, entre las que destacan Castildetierra y Pisquerra.

12. Marbella, Málaga

Quizá ha llegado el momento de que Marbella vuelva a ser la ciudad típicamente andaluza, de plazuelas y paredes encaladas, que mira al mar por encima del lujo, los yates y la jet set de Puerto Banús. Y es que, casi sin darnos cuenta, la capital de la Costa del Sol parece estar resurgiendo de sus cenizas de oro a golpe de alta cocina (muy para sibaritas, sí, pero con precios para todos). Ejemplo de ello son lugares como el restaurante peruano Coya (¡con piscina!) o el célebre italiano Cipriani (ambos en Puente Romano Beach Resort), además del beach club Barbillón (que llegó desde Madrid con un formato muy para compartir entre amigos). 

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  • Fuera de Madrid

¿Y si te decimos que uno de los recintos medievales mejor conservados de Europa está a poco más de una hora de Madrid? Un escenario de cuento en el que, curiosamente, también está la primera categral gótica de España. Y no, no es Toledo. Hablamos de Ávila, famosa por sus murallas kilométricas, sus calles empedradas y su rico patrimonio: el que se ve y el que se degusta en largas sobremesas que arrancan con unas revolconas con torrezno y acaban con un chuletón avileño. Si estás pensando en una escapada cerca de Madrid, y te apetece descubrir qué tiene esta monumental ciudad, además de piedras y buenas carnes, te damos unos cuantos motivos para que sepas qué ver en Ávila y te animes a pasar más de 24 horas. 

14. Bermeo, Euskadi

Bienvenidos a la que fuera capital de Bilbao-Bizkaia hasta el siglo XVII. Si no habéis estado nunca en esta villa marinera ubiacada en el interior de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, aprovechad primero para perderos por las callejuelas de su casco antiguo (declarado Bien de Interés Cultural), el mismo del que se enamoró Ernest Hemingway. Después, subid hasta San Juan de Gaztelugatxe, una ermita que se alza en lo alto de un islote, inmortalizada en algunas escenas de 'Juego de Tronos' y que constituye, sin duda, la joya de la corona en Bermeo. Y si os apetece un poco de playa, id hasta la de Aritzatxu, pequeñita, pero de lo más tranquila. 

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  • Transportes y viajes

Si de algo puede presumir Granada es de increíbles vistas panorámicas, y no, no todas tienen a la Alhambra como telón de fondo. Algo que hay que agradecer a su privilegiada situación estratégica entre colinas (que a ratos le hace estar como arrinconada entre cerros y barrancos), y a su caótico y romántico trazado urbano de callejones, cármenes y plazuelas. Singularidades que tienen su origen en la época nazarí y que, además de convertirla en un destino Patrimonio de la Humanidad, permiten la existencia de miradores en los rincones menos predecibles de la ciudad. Descubrirlos en una escapada de fin de semana por España nos parece un planazo.

16. Valle de Tena, Huesca

Vayamos a los Pirineos en verano. Cerca de Formigal y Panticosa, y a orillas del embalse de Lanuza, está este enclave de alta montaña digno del síndrome de Stendhal: buscad los dos Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos entre sus impresionantes macizos de gran altura. Peñas, bosques y lagos salpicados de aldeas y casas de arquitectura típicamente pirenaica en un entorno natural admirable. Porque no solo hay que ir al norte en busca de paisajes de frío y nieve. 

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  • Fuera de Madrid

A apenas 130 kilómetros de Madrid, en la provincia de Guadalajara, encontramos una de las villas medievales más completas y mejor conservadas de España: Sigüenza. Cada año, a mediados de julio, la ciudad del Doncel celebra sus Jornadas Medievales, que recrean al milímetro el ambiente del siglo XIV para evocar la historia de la reina Blanca de Borbón, que vivió confinada durante años en el castillo seguntino, hoy convertido en uno de los más bellos Paradores de España. La plaza Mayor y su mercado medieval, la alameda, la ermita del Humilladero, las Travesañas, la plazuela de la Cárcel y la Casa del Doncel forman parte de toda ruta turística por la ciudad. En ella tampoco deben faltar una visita a la catedral, donde se encuentra el sepulcro del célebre Doncel. Si os faltan excusas para visitarlo, sabed que cada primavera y otoño, Renfe pone en marcha el Tren Medieval a Sigüenza, que une la hora y media escasa que separa la ciudad alcarreña de Madrid, amenizada por las historias, juegos y chistes de una compañía de teatro. Y en invierno se convierte en uno de los pueblos más bonitos para visitar en Navidad

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  • Transportes y viajes

En el barrio más cool de Valencia, El Carmen, hay un callejón minúsculo, prácticamente invisible para quienes caminan por la zona, que esconde el que posiblemente sea uno de los lugares más fascinantes de toda la ciudad. Uno de esos secretos que merece la pena conocer, y que te recomendamos si tienes pensado hacer una escapada (el viaje a Valencia en tren desde Madrid es de apenas dos horas). Se trata de una iglesia con tantos frescos en las paredes y en la bóveda central que se la compara con una de las capillas más famosas de la historia del arte: la Capilla Sixtina del Vaticano. Y no es para menos. 

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19. Benitatxell, Alicante

La Costa Blanca siempre es un buen plan para una escapada de fin de semana por España. Tiene, además, su versión escarpada. En este rincón de Alicante, el litoral se salpica de barrancos, fallas, karst... y de ‘les covetes’, unas cuevas de piedra en seco construidas por los pescadores de antaño para protegerse durante sus jornadas de pesca. ¿Un baño? Se puede tomar en la cala Moraig, una zona de playa conocida por su cueva submarina, llamada la 'cova dels arcs' por las torres que forman las rocas. Importante: no os dejéis llevar por sus aguas turquesas porque esta no es una zona de aguas tranquilas: no olvidéis los escarpines.

20. Lanjarón, Granada

Bienvenidos a una de las ciudades balneario más importantes de España. De ahí que sea conocido como el pueblo del agua y que, gracias a las propiedades beneficiosas de sus manantiales, se ha convertido en uno de los más longevos del mundo (lo dice la OMS). Además de sumergirse en las aguas de su balneario y del manantial –la fuente de su eterna juventud–, dejarse acariciar por su clima de alta montaña y saborear la dieta mediterránea, merece la pena perderse por los jardines de la Alpujarra.

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21. Calella de Palafrugell, Girona

Es la perla de la Costa Brava, un reducto bohemio del masificado Mediterráneo del que es imposible no enamorarse en cualquier época del año, aunque el verano es el momento en el que más bonito está (también en el que más gente vamos a encontrar, pero sin exagerar). Si queréis un plan de baño tranquilo en Calella, id en busca de la cala del Golfet (la más tranquila y apartada). Al atardecer, el cuerpo y el alma te pedirán un paseo por los jardines botánicos de Cap Roig (las vistas que se tienen de la costa desde sus senderos son sencillamente inolvidables) y a la hora de cenar, propuestas marineras a pie de playa.

22. Candeleda, Ávila

¿Es este el pueblo más bonito de Ávila? Posiblemente. Situado en el húmedo valle del Tiétar y a los pies de la sierra de Gredos, son muchos los que saben del potencial que tiene esta zona cuando el calor aprieta en la ciudad (sus gargantas naturales son motivo de peregrinación entre los vecinos y algún que otro turista bien informado). Pero su casco histórico bien merece una visita: para comprobar si es verdad lo que dicen de él, basta con buscar la casa de las flores (pista: está en la plaza Mayor) y echar a caminar sin rumbo por sus callejuelas. 

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  • Fuera de Madrid

Cáceres es la ciudad más bonita de Extremadura y cuenta con uno de los centros históricos mejor conservados de EspañaAdemás de increíble destino gastronómico y cuna del mejor cerdo ibérico, desde el punto de vista cultural es oro puro. Todo ello, además, en un escenario medieval tan bien conservado que parece de película (o de serie, porque el casco viejo de Cáceres ha sido en varias ocasiones escenario de 'Juego de Tronos'). Para nosotros es, desde hace mucho, uno de los lugares de España que hay que visitar al menos una vez en la vida), y ahora, la excusa para una escapada de un día o dos, sobre todo para los amantes de la cultura, gracias a las iniciativas de una mujer: Helga de Alvear. Coleccionista, enamorada de la ciudad y un imán para el arte.

24. Frigiliana, Málaga

Este pueblo blanco malagueño es, por derecho propio, uno de los más bonitos de España y con un entramado arquitectónico tan auténtico que su casco histórico está considerado Conjunto Histórico Artístico. Con sus paredes encaladas, sus calles estrechas y sinuosas, todas empedradas y la mayoría de ellas escalonadas. Es el encanto del ‘Barribarto’, el barrio más pintoresco de este municipio de la Axarquía conocido por la artesanía en esparto, la producción de aguacate y la miel de caña. Si queréis descubrir su sabor, deberíais probar la arropía.

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25. Olivenza, Badajoz

Olivenza es uno de los llamados pueblos de la Raya (como se conoce a los municipios españoles que hacen frontera con Portugal). Está en la provincia extremeña de Badajoz y, a poco que miréis a vuestro alrededor, no os costará convenceros de que estáis (casi) en el Alentejo. Su casco histórico es una delicia. El suelo de adoquines (tan típicamente portugués), las paredes de cal blanca o el estilo manuelino de la iglesia de la Magdalena son solo algunas pistas. El resto, tendréis que descubrirlas (y saborearlas) vosotros. 

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