El 'Iván el terrible' de Eisenstein y Prokófiev

El 'Iván el terrible' de Eisenstein y Prokófiev llega al Palau de la Música de la mano de Víctor Pablo Pérez, el Orfeó Català y el Cor de Cambra del Palau, con Ewa Podles y Sergi López
Víctor Pablo Pérez
Víctor Pablo Pérez
Por Xavier Cester |
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¿Es la música de cine la gran música clásica del siglo XX? La idea, por tentadora que sea, no deja de ser reduccionista, aunque es innegable que la combinación de fotogramas en movimiento y el arte de los sonidos ha producido obras maestras que, por suerte, ya no son tenidas con la condescendencia que los estudiosos de paladar delicado solían aplicar a las bandas sonoras, productos demasiado utilitarios para ser considerados de forma serie. Una de las alianzas más ensalzadoras se produjo entre uno de los grandes visionarios del séptimo arte y uno de los gigantes musicales del pasado siglo. Su colaboración se limitó a dos títulos, suficientes para firmar ambos hitos.

Serguei Eisenstein (1898-1948) y Serguei Prokófiev (1891-1953) trabajaron juntos por primera vez en 1938 en 'Alexander Nevski', la historia de la victoria del epónimo príncipe ruso sobre los caballeros teutones, para la que Prokófiev, recién instalado de manera definitiva en la URSS después de unos años en Occidente, firmó una partitura de una fuerza épica a la altura de las imágenes. El mismo compositor realizó una impactante suite de concierto, habitual en las mejores programaciones.
 
Un monarca poco soviético
El siguiente trabajo conjunto volvería a girar alrededor de una figura destacada de la historia rusa, el zar Iván el terrible, pero la invasión alemana de 1941 primero, y los problemas con la censura estalinista después (¿cómo podía obviar Eisenstein los aspectos más represores y violentos del reinado del monarca?) pusieron palos en las ruedas.

De la trilogía que el realizador diseñó, sólo la primera parte, filmada entre el 1942 y el 1944, recibió el visto bueno oficial; la segunda, del 1946, se prohibió (no se estrenaría hasta 1958) y de la tercera sólo quedan fragmentos. La fatalidad hizo que Eisenstein muriera el mismo año, en 1948, en el que Prokófiev -como Xostakóvitx o Khatxaturian- fuera atacado por el poder comunista por su música 'formalista' y obligado a hacer penitencia y propósito de enmienda artística.

Eisenstein explicó el sistema de trabajo del compositor mientras veía las escenas rodadas: "La habitación está oscura, pero no lo suficiente para no reconocer, a la luz de la pantalla, sus manos, estas manos poderosas, fuertes de Prokófiev, en los brazos de su silla... La película es proyectada en la pantalla. Como si estuviera recibiendo señales en morse, sus dedos se retuercen nerviosamente, se mueven sin parar y claramente se elevan del brazo de la silla... Mientra tamborilea con los dedos sigue el principio estructural según el cual, en el proceso de montaje, la duración y el tempo de las secciones individuales estarán sincronizadas las unas con las otras y todas las secciones juntas se corresponden con la acción y la entonación de los actores".

Prokófiev nunca volvió a componer para cine y, a diferencia de Nevski, tampoco hizo ningún arreglo para concierto de la música escrita para 'Iván el terrible'. Sería el director de orquesta que grabó la banda sonora, Abram Stasevitx, quien en 1962 elaboró un oratorio de concierto que reunía la parte más significativa de una partitura más oscura y densa que la de su ilustre predecesora.

Este es el oratorio que ocupará el grueso del nuevo programa de Palau 100 con las fuerzas estables de la casa, el Orfeó Català reforzado por el Cor de Cambra del Palau con quien comparte titular, Josep Vila, al lado de la Orquesta Sinfónica de Galicia bajo la batuta de uno de los mejores directores del Estado, Víctor Pablo Pérez.

Con Ewa Podles y Sergi López
Al lado de un bajo-barítono más episódico, la partitura necesita también una solista capaz de extraer todo el suco de la canción del océano y la del castor, como hará la gran contralto polonesa Ewa Podles. La gran novedad será contar como narrador con uno de los actores más internacionales del país, Sergi López. La sesión arrancará con la primera obra religiosa del compositor residente este año (o homenajeado) en el Palau, Joan Guinjoan, 'In tribulatione mea invocavi Dominum'.

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