Gabo's
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Los restaurantes más bonitos para comer en Madrid

El escenario es ya tan importante como lo que ocurre en la mesa. Platos con el mejor telón de fondo posible

Gorka Elorrieta
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Estos días parece que importa tanto el nombre del interiorista o del estudio de arquitectura como el del chef que se afana a diario por conseguir la fidelidad de los clientes. Lo ideal es que vayan de la mano, que hablen el mismo lenguaje, que rimen, para estar entre los mejores restaurantes de Madrid. Iluminación, mobiliario, vajilla... o unas vistas espectaculares. Todo suma para que la experiencia gastronómica sea lo más placentera posible. ¿Cuáles son los restaurantes más chulos de la capital? Sea un mexicano, un japonés o un italiano, y sin que parezca un chiste; para eventos, celebraciones o encuentros navideños, te recomendamos algunos de los restaurantes más bonitos de la ciudad, rincones donde parece fácil quedarse a vivir o alargar la sobremesa. 

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Comidas especiales: cuando los restaurantes son el mejor escenario

  • Comer

La cocina de Miguel Vidal, entre una respetada imagen de cocina tradicional, los chispazos de personalidad y la sofisticación contemporánea, aterriza en el carismático edificio del MOM Culinary Institute, en esa exclusiva zona donde comparte espacio con embajadas y leyendas como Zalacaín y estrellas Michelin como A'barra. Así que el chef que puso Morgana entre los restaurantes más queridos de Chueca es ahora también un poco Albus Dumbledore. Porque no solo lleva las riendas e identidad del nuevo restaurante en este rincón casi centenario sino que es el director de la escuela culinaria y trabaja mano a mano en los fogones con algunos privilegiados alumnos.

  • Griega
  • Chamberí
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

No hace falta cruzar medio Mediterráneo para comerse un buen souvlaki –brocheta de carne marinada y hecha a la parrilla–, un clásico de la cocina griega. A veces basta con coger la línea 1 y salir a la calle en plena Santa Engracia para disfrutar de una buena dosis de gastronomía helena. El de Chamberí es el tercer local de Egeo, la suvlakería griega cuya propuesta es tan sencilla como efectiva: cero artificios y mucho sabor. La fórmula se centra en un concepto de comida rápida de calidad, con precios realmente competitivos para el mercado que la rodea. Su carta, amplia y variada, mezcla clásicos reconocibles con algún giro contemporáneo. Porque sí, en Egeo puedes encontrar los imprescindibles —souvlakis, gyros, musaka—, pero también recetas menos obvias que prueban que en lo “fast” también caben opciones bien elaboradas e interesantes.

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  • Chueca
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Para ser el nuevo place to be de Madrid no basta con estar en la pomada, hay que darlo todo. Y eso es lo que Gabo's lleva haciendo durante su adaptación en un esquinazo del barrio de Justicia que antes ocupó el gallego Xeito. Una zona como Salesas donde la competencia por ser el local de moda es feroz. Gabo's se presenta como una taberna neoyorquina de hamburguesas y negronis (y más cosas). Pero se define ante todo por su atmósfera y energía. Abre de martes a sábado solo de noche, salvo los sábados, que arranca en horario de brunch, cuando no es difícil coincidir con Bourbon, el dóberman del jefe. Es el primer restaurante que opera Gabriel P. Figueras-Dotti —Gabo, para los amigos—, un madrileño de 29 años que ha vivido 15 en Nueva York. Se fue a competir en motocross de adolescente y acabó participando en bares de vinilos en Brooklyn.

  • Española
  • Barrio de Salamanca
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El verano en la ciudad llegó con una fuerte apertura que vino a mover más si cabe el panorama de la hostelería madrileña. En realidad, es la de alguien que nunca se ha ido del todo, la de un Ramón Freixa cada vez más de aquí que en su nuevo proyecto se acuerda de los orígenes; sobre todo, de los suyos en su Barcelona más rural. En la misma dirección del barrio de Salamanca, calle Velázquez con Jorge Juan, abre dos cocinas independientes y diferenciadas. Por un lado, la de Ramón Freixa Atelier, con varios menús degustación, para los que quieran reencontrarse con el Freixa continuador de lo que hacía en el hotel Único. Un espacio más lujoso pero también más moderno de mesa única frente al chef. Por el otro, Ramón Freixa Tradición, más visible, con menos ataduras y horario ininterrumpido, el restaurante que os contamos como opción más “popular”. Un lugar abierto a platos reconocibles por todos y con recetas que nos suenan mucho más ahora por la ola revival. Al final es Freixa en toda su dimensión, desdoblado en tradición y vanguardia.   

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  • Comer

Se ha hecho esperar pero ya se han abierto las reservas para ir a comer (este mismo fin de semana si no queréis que os lo cuenten) en el gran templo de España para apasionados del producto, para feligreses del atún de almadraba. La joya marina de Cádiz desembarca a lo grande en Madrid. Platos con mucha historia y todos los cortes posibles del túnido protagonizan la carta de una de las grandes aperturas de este 2026 en el barrio de Salamanca. Lo que empezó siendo un humilde local familiar en Barbate hace casi medio siglo se ha convertido en todo un emblema gastronómico que ahora estrena su proyecto más ambicioso en la capital.

  • Comer

Una nave de 466 metros cuadrados se convierte en el nuevo restaurante de referencia si hablamos de sostenibilidad en Madrid. Tras el incombustible éxito de Mo de Movimiento (abierto en 2020), la gente de Proyectos Conscientes (parte activa hacia el cambio que apuesta por un consumo responsable) vuelve a escena con un macroespacio en el distrito de Chamartín centrado en los pequeños productores, la ganadería y la pesca regenerativa y la protección de los ecosistemas salvajes.

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  • Chamartín
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De los creadores del exitoso Bar Trafalgar, llega ahora Bar Vergara. Más serio y formal, o lo que es lo mismo, menos extrovertido y canalla (perdón). Igual de polivalente, cómodo y receptivo al público ecléctico, igual de bar. Con el primero ya asentado en Olavide dos años después de su apertura, resultaba una incógnita aventurarse tan arriba de la calle Serrano, en los aledaños de la nueva Costa Fleming. Spoiler: vas a tener que reservar si quieres probar (otra vez) su brioche de anchoa y mantequilla. Este Chamartín es el barrio donde creció Juan Tena, uno de los socios junto a Nacho Aparicio y David Yllera, fundadores a su vez de Mama Campo. Llegó la oportunidad de un local imponente que en tiempos fue el Airport Tavern, pub irlandés de los mismos que regentaban las cantinas de Barajas. "Fue un flechazo", reconoce Tena.

  • Cocina creativa
  • Madrid
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out


Existen múltiples razones para pasarse por este dos estrellas Michelin ubicado en el corazón del barrio de Almagro y regentado por los hermanos Sandoval (Mario haciendo magia en los fogones, Rafael custodiando la bodega y Juan Diego dirigiendo la sala). Sin duda, una de ellas es el diseño  de cada uno de sus espacios, que corrió –en 2017– a cargo del prestigioso interiorista mexicano Jean Porsche, que fue capaz de plasmar la identidad de la familia a través de un concepto luminoso, creativo y modernista que convive en armonía con ese orgullo característico de los Sandoval por las raíces y la tradición. En el inmenso local que en su día estuvo ocupado por la discoteca Archy hoy encontramos una amalgama de escenografías que ya te avisan de que una visita a Coque trasciende lo meramente gastronómico. En esta experiencia sensorial juega un papel fundamental la ambientación de las distintas salas del local. Desde esa acogedora barra de coctelería bautizada Coque Club hasta los dos diferentes salones (La Cúpula y Azul), pasando por esa impresionante bodega –qué gozada La Sacristía para los amantes de los jereces– donde se atesoran más de 3.000 referencias de vinos y licores de todo el mundo. Todo está exquisitamente cuidado en este templo de la alta cocina fundado en Humanes en 1956 que la tercera generación de una saga dedicada a la restauración ha conseguido llevar a lo más alto.

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  • Sol
  • precio 3 de 4

Si eres de los que saben apreciar lo clásico y disfrutas recorriendo cada rincón de los lugares con historia, Lhardy es una de tus visitas obligadas en Madrid. Porque aquí no se viene solo a deleitarse con platos icónicos de la gastronomía madrileña, como su ya mítico cocido, sus imperdibles croquetas (que estás siempre calientes al estar dentro del croquetero),  el consomé que custodia ese samovar de plata del siglo XIX o el ya legendario solomillo Wellington. A Lhardy, fundado en 1839, también se viene a recorrer sus salones , que son verdaderos testigos de la historia y el refinamiento culinario del país. Tanto el Salón Isabelino, como el resto de sus salones y espacios privados (Japonés, Blanco, Sarasate, Gayarre y Tamberlick) son estancias que te transportan a otra época. Pero no es lo único que cumple esta función, también merece mucho la pena, por ejemplo, viajar en el tiempo gracias al teléfono que lleva en esta casa desde 1885, cuando en todo Madrid sólo había 49 abonados. El estilo de este bastión gastronómico y cultural está anclado en el romanticismo, algo totalmente comprensible si tenemos en cuenta que abrió sus puertas cuando todavía se celebraban corridas de toros en la Plaza Mayor y las calles eran iluminadas con farolillos de gas. No te vayas de allí sin dar buena cuenta de sus paredes forradas con un estampado oriental que se conserva desde 1839, ni de sus gruesas cortinas, que también se mantienen desde entonces. Y piensa que en su día también lo hicieron Alfonso XII, XIII, el Príncipe Felipe, Manolete, Mata-Hari, Federico García Lorca, Benito Pérez Galdós, Ramón Gómez de la Serna, Ortega y Gasset, Jacinto Benavente o Azorín.

  • Comer

Con reminiscencias del clásico Café de la Ópera, techos altísimos y a un paso del parque del Retiro, acaba de abrir sus puertas el que se va a convertir en el gran local de moda de Madrid, el restaurante al que todo el mundo querrá asomarse. Los responsables del coqueta Casa Isabella (en el callejón Puigcerdà) han vuelto a dejar a sus incondicionales con la boca abierta en este megaespacio donde la pasta casera y la animación nocturna se reparten el protagonismo.

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