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The Born and Sant Pere

El Born y Sant Pere

Camina por algunas de las calles más bonitas de Barcelona y admira su mágica arquitectura

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El Born y Sant Pere son dos barrios divididos por la calle Princesa. El Passeig del Born, peatonal, la principal arteria del barrio, es una de las calles más bonitas de Barcelona, con el magnífico edificio del mercado del siglo XIX y una iglesia del siglo XIV. En el barrio de Sant Pere destaca el Palau de la Música, el magnífico auditorio del arquitecto Domènech i Montaner.

Restaurantes en El Born y Sant Pere

  • Restaurantes
  • Hamburguesas
  • precio 2 de 4

Los hermanos Acero, Raúl y David, van de cara a chabola. Acero es como una furgoneta aparcada de cocina callejera con los mínimos: te comes la burger y las patatas, te bebes la cerveza y adiós. Ni postre ni café. Pero por dios, ¡qué hamburguesas! Se hacen llevar el producto del mercado de la Barceloneta y los discos son 150 gramos de solomillo de pobre con un toque (bovino) secreto. Y liman cosas superfluas para seguir una ética artesana de "todo se hace en la cocina". El éxito de la casa va con pimiento y cebolla caramelizada, pepinos, brie y mayonesa de trufa. Acero se ha convertido en una pequeña potencia: despachan cientos de hamburguesas en fin de semana, y van directos a lo básico: sus chips de boniato y la caña están muy bien.

Can Cisa / Bar Brutal
  • Bares y pubs
  • Bares de vinos
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 3 de 4

En la sombría y agradecida frescura de Can Cisa se puede apreciar la primorosa remodelación que se ha hecho de una taberna de barrio. La reverencia por la religión del barril y el rayo y la presión vecinal llevaron a los gemelos Colombo, propietarios del restaurante Xemei, a combinar una tienda de vinos en la entrada con el mantenimiento de una barra de vinos a granel y botas. Con unas 300 referencias de vinos, todos ecológicos o biodinámicos de todo el mundo, sin ningún tipo de química o aditivo, ya precios ni caros ni baratos, en una franja muy interesante. Una taberna de estilo antiguo que vende vermut, a chorro. De la pequeña cocina del bar salen platos de poca temperatura: ahumados, macerados, curados y marinados. Maridajes brutales.

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Bar del Pla
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

Nada más entrar ya apetece quedarse. Esa barra de mármol llena de delicadezas es una maravilla. Platos del día, tapas y platillos clásicos y de impecable factura son la máxima representación del local. Es pecado no probar las croquetas de calamar con tinta, el canelón de la casa y el crujiente de cola de buey con foie gras. Con una carta de vinos, catalanes e internacionales, encontraréis botellas que cuestan de encontrar donde sea. Referencia a la ciudad y fuera: el cuidado del producto y el trato enamora.

  • Restaurantes
  • Catalana
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 3 de 4

En 2019, cuando el grupo Sagardi cumplió 25 años, abrieron Cadaqués, un restaurante de homenaje a la cocina del Alt Empordà, cuna del platillo y el mar y montaña. Maestros de la parrilla vasca, en Cadaqués – instalado en un antiguo bazar allí en los porches de Xifré– encontraréis un fuego diferente del vasco y una aproximación radical al arroz, porque los seis arroces de la carta se hacen desde de cero con fuego de setas o chopo. El otro puntal de la carta, por supuesto, es el mar y montaña y el platillo. ¿Ejemplos? Las albóndigas con sepia, los pies de cerdo rellenos con butifarra de perol y el bacalao con chanfaina. Cadaqués, un espacio que acoge con calidez y madera, se ha asentado en estos años difíciles, tanto como para abrir sucursal en Madrid.

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  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

En Mari y Rufo el espectáculo no es solo la comida que se sirve, sino el ambiente que se genera gracias a la familia que lo regenta y la concurrencia que asiste. Desde oficinistas de la Via Laietana y los bancos donde trabajan hasta trabajadores del mercado de Santa Caterina jubilados, y grupos de amigos que asisten religiosamente cada semana para un desayuno de tenedor y vino a copas de cualquiera de las botellas de la carta. Platos tradicionales de pescado y marisco con el preludio casi obligatorio de una ración de jamón ibérico y gambas a la plancha. La cosa se puede alargar hasta la hora de comer, y si se acerca el fin de semana puede que os quedéis hasta las 2 de la madrugada. Por cierto, el pasado año cumplieron los 40. Referencia en el barrio.

  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

En el Costa Pacífico encontraréis algunos de los mejores cebiches de la ciudad en un local alegre y bien decorado, sin pretensiones, bien iluminado y muy bien atendido. La elección del pescado y la sabia maceración, las combinaciones, el original juego de las especias y el añadido mágico del picante hacen de su cebiche clásico uno de los más valiosos de Barcelona. Este restaurante es uno de los pocos mejicanos de la ciudad condal dedicado a la cocina marinera de este gigante de la gastronomía. No os perdáis los tacos de pescado estilo ensenada, con pescado fresco rebozado, col, mayonesa y aguacate. Es el segundo restaurante que abrieron los propietarios del Tlaxcal y el chef es Rodrigo Arrioja, que fue cocinero de un mexicano pionero de muy buen recuerdo, La Coronela.

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • El Gòtic
  • precio 1 de 4

Cataluña y Asturias nunca habían estado tan unidas como en esta bodega. En el Chigre 1769 proponen una fusión de cocinas de dos suelos con una gran riqueza gastronómica. Tienen productos de proximidad... con identidad. Probad sus famosas pastinas al Cabrales, la fabada, la ensalada con mostaza y sobre todo la bomba de la Barceloneta rellena de pulpo. Ahora, si os gusta el pulpo, os recomendamos lo que hacen con chimichurri marino. Si bien la carta no es muy extensa, quedaréis satisfechos con la oferta basada en el buen pescado. Menos es más y, si a todo esto le ponemos una sidra bien tirada, pasaréis a admirar este local del Born ya añadirlo a vuestra lista de los que más os gustan.

  • Restaurantes
  • Cocina Internacional
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

Una apuesta segura, situada en el icónico mercado de Santa Caterina. El interiorismo del local –con un jardín exuberante dentro del mercado, con grandes ventanales– se convierte en un pulmón verde en el barrio. Y ya sabéis que cocinar, comienza por saber elegir el producto. Todos los días, los chefs José Santiago y Àlex Duran recorren las paradas del mercado. Hacen una cocina catalana renovada, llevada a su terreno, que prioriza la proximidad en platos como la coleta de rape con garbanzos, alcaparras, albahaca y piñones.

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Hace 90 años que este bar, un clásico de los vermuts de antes, abrió sus puertas, y sigue en pie de guerra como siempre. De hecho, las paredes de baldosas y las tablas de mármol de toda la vida ya evidencian que tiene mucha vida. Que no os eche atrás la muchedumbre de turistas que suelen reunirse allí, incluso en tiempos postcoronavirus. A veces toca esperar, pero merecerá la pena. El Xampanyet es un imprescindible por sus míticas anchoas del Cantábrico, que ellos mismos confitan y sirven en vinagre, sin aceite; por el surtido de conservas de calidad y por los buenos embutidos y quesos que tienen en la carta. Conseguid un lugar entre la multitud y vermutead en esta taberna con historia.

  • Restaurantes
  • Marisco
  • precio 3 de 4

Este pequeño local junto a Santa Maria del Mar se transforma en un homenaje diario a la mejor materia prima procedente del puerto de Roses de la mano de la quinta generación de la familia Gotanegra, de esta localidad. El chef Rafa Zafra, de escuela elBulli, y, por tanto, muy conocedor de estos productos, ofrece pornococina de esta materia en versión marinera: recetas sencillas que respetan al máximo un producto extraordinario. Desnudar el pez, podríamos decir. ¿Queréis ejemplos? Probad unos sensacionales chipirones fritos acompañados de gota negra (mahonesa y tinta), o unos camarones de Roses cocidos al vapor de algas. ¡'Estimar' es una declaración de amor a los bienes preciados que nos da el mar!

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  • Restaurantes
  • Hamburguesas
  • precio 2 de 4

¿Queda algo por hacer, en la sobreexplotada afición de las hamburguesas? ¡Sí! ¡Volver a la simplicidad! La smash burger es una hamburguesa que, en contraposición al lujo acumulativo desencajabocas a 15 euros, es una simple bola de carne picada que se aplasta a la plancha en el momento de la cocción y lleva pocos ingredientes en panecillo. Edward White, de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, abrió Fast Eddie's a finales del 2021, en la Ribera. “Vuelvo a lo básico. 120 gramos de ternera con pepinos en vinagre, cebolla, queso, mostaza y salsa inglesa”, resume. El suyo es un dinero minimalista; solo sirve la cheeseburger, un bocadillo de pollo y patatas fritas (y los viernes, filete de pescado rebozado).

  • Restaurantes
  • Comida rápida
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

El secreto no es otro que posicionarse como reyes del pollo frito: con un pollo ecológico del Empordà y un rebozado en dos tiempos con el que el chef Daniel Viejo consigue el codiciado crujiente por fuera y tierno por dentro, con unas recetas que viajan por todo el mundo, desde Tennesse a Bangkok. ¿Quién puede decir que no a una barbaridad como las bolas crujientes de pollo a la brasa con queso fundido? También tienen restaurante en el Clot (Acequia Comtal, 7) en el Poble-sec (Magalhães, 35) y la Farga de L'Hospitalet (Av. de Josep Tarradellas y Joan).

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Guzzo
  • Clubs
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

De raíz mediterránea con inspiraciones del mundo, así se define la gastronomía de Guzzo. En una carta corta, pero efectiva, encontrarás cebiches, tártaros y platos veganos y vegetarianos, pero también potente carne a la brasa. Desde buñuelos de setas y trufa a unos lechones a la brasa con puré de boniato, zanahoria y chimichurri. Hace años que, instalado en el Born, atrae al personal por su propuesta de comida y bebida y una programación cultural que no falla. Sus paredes acogen arte urbano y por las noches los conciertos y las sesiones de DJ maridan las comidas.

  • Restaurantes
  • Pizza
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El tercer establecimiento Flax & Kale es monumental: 600 m² que abarcan el pasaje de las Manufactures divididos en dos aposentos. Son la vanguardia del tema healthy en nuestro país, pero aquí el epicentro es un horno donde buscan “el futuro saludable de la pizza napolitana”, explica Mar Barri, hija de la mítica Teresa Carles y gestora del local. Fueron a hacer un curso en Nápoles e investigaron para encontrar una masa elástica, de textura placentera y que se elevara, pero sin fermentación en el estómago. Esto, aparte de las pizzas, kombuchas y recetas asiáticas para seguir sorprendiendo con el cuidado del cuerpo y el medio ambiente como bandera.

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  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • Ciutat Vella
  • precio 2 de 4

Tenemos bastante oferta de cocina de mercado, pero no siempre se hace con personalidad y originalidad. En una menestra de vainas del Fismuler hay algo más que unas vainas, o en unas aletas de pollo con yema, boniato y trufa. El concepto tiene mucho que ver con explotar los sabores de la sencillez, apostando por los productos de proximidad y calidad. ¿Un ejemplo de comida? Media ración de ensalada de bonito al sarmiento con patata ratte y encurtidos y media de calamares con setas de cardo. De segundo, albóndigas de cordero inglés presalé con remolacha asada, plato cuyos ingleses estarían también orgullosos como del fish and chips. De postre, uno de los mejores pasteles de queso del mundo. Tres exBulli tienen la culpa.

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Es toda una garantía saber que tras un local asiático se encuentran el británico Gilles Brown, copropietario del Mosquito y el Red Ant. Su aproximación a la gastronomía del sudeste asiático es metódica y obsesiva con la calidad. El Grasshopper es aún menor que el Ramen Ya Hiro: una pequeña barra baja con capacidad para quince comensales donde probar caldos con cocciones de dieciocho horas, diferentes caldos y salsas para los diferentes ramen, fideos hechos en casa con kansui, una solución alcalina para que el agua tenga una propiedad similar a la de Japón y la pasta sea elástica y absorbente. Tienen los tres taras (miso, soja y marisco) y también un ramen vegetariano. Carta de cervezas artesanas.

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  • Restaurantes
  • Japonesa
  • precio 3 de 4

El grupo Sagardi e Hideki Matsuhisa, de la estrella Michelin Koy Shunka, han inaugurado frente a Santa Caterina Ikoya, el izakaya (taberna japonesa) que el chef nipón había soñado siempre. Ikoya es un espacio monumental equipado con una robata –parrilla japonesa– donde Matsuhisa ejecuta la visión del Mediterráneo nipón que le llevó a ser el primer japonés Michelin. En brasa, lenguado batashoyu –con soja y mantequilla– con guisantes, tataki de vaca vieja que se derrite en la boca o un tartar de atún con virutas de queso azul cantábrico que desmiente el tópico que pescado y queso son maridaje imposible. Gastronomías cruzadas en un nivel de cocina y producto estratosféricos. Tienen una de las mejores bodegas de sake del país.

  • Restaurantes
  • Española
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Un rincón bien guardado del Born: Joanet. En este restaurante, con más apariencia de bar de barrio que de local cool como los que abundan a su alrededor, te cuidan como nunca: pescados a la plancha, carnes de calidad, verduritas... Sin demasiadas filigranas, pero perfecto para el mediodía de cualquier día laborable en el que después se tiene que volver al trabajo y, a ser posible, sin peso alguno en el estómago que te impida seguir adelante. El menú perfecto para seguir en forma, vamos. El comedor rebosa de working class que encuentra un refugio en la comida casera, y en la terraza os sentiréis como en el café del pueblo. Las vísperas de los fines de semana ofrecen tapas hechas con amor, como las de los bares de toda la vida. Maravillosa normalidad.

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  • Restaurantes
  • Surasiàtica
  • precio 1 de 4

Conquistaron a los amantes del ramen en el Gòtic con el Koku Kitchen (Carabaza,19), y desde el 2016 hacen lo mismo en el Born con un local mucho mayor de dos plantas. La inferior, decorada como si fuera una estación de metro, está dedicada a glorificar a los fideos con caldo japoneses, mientras que en la planta que da a la calle también ofrecen otras maravillas asiáticas, como gyozas, buns y baos (panecitos asiáticos) rellenos de delicias como tempura de gambas o pollo rebozado. Su banoffee es pura lujuria: una cama de galleta salada, compacta como un lingote de oro, y cubierta por una capa de plátano laminado que se deshace en una salpicadura de toffee.

  • Restaurantes
  • Italiana
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

Si no se puede ir a Italia de vez en cuando, lo mejor es llevar a Italia a tu ciudad. El local es bonito y con un menú de mediodía irresistible. Este podría ser un resumen de Le Cucine, un italiano que hace honor a la cocina de toda la vida, bien hecha, un restaurante que se nos hace familiar. Gracias al aprovisionamiento de buenas materias primas, muchas importadas de Italia, el restaurante puede presumir de platos como la lasaña, la pasta casarecce con crema de huevos y los ñoquis con tomate, ricotta y berenjena. Los italianos, como los catalanes, tienen la mano rota en los postres, que tienen la dulzura de las familias bien avenidas, así que no os olvidéis de probar delicias como la cassata y la pannacotta.

Bares

  • 5 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Ahora le llamamos bar a cualquier cosa. Un bar es una cueva impregnada de energías, una madriguera donde sentirse cobijado, una gruta llena de caras conocidas y vasos vacíos. Un bar es un estado de ánimo, demonios, y de estos no hay muchos en Barcelona. Id a la calle Princesa cuando sea noche cerrada, entrad en Cal Brut, respirad profundamente y miraos en el espejo pasada media hora: lo que tenéis en la cara se llama sonrisa de felicidad... Esto es un bar.Cal Brut envuelve al cliente con una triple capa de grasa, pósters, objetos polvorientos y botellas, creando una atmósfera recargada y calorífica que contribuye a generar lo que en tierras catalanas se conoce como 'caliu'. El hilo musical de música jamaicano se funde con las conversaciones de los acólitos -una familia exenta de turistas y bien avenida- y genera un zumbido hipnótico que, combinado con las generosas cañas, sumerge al visitante en un líquido amniótico del que no querrá salir ni con fórceps.Es un rectángulo deliciosamente claustrofóbico donde encontraréis tablas de surf en el techo, caballos de juguete, grafitis de Banksy, fotos de la Velvet y Marley, papeles con frases lapidarias colgados por todas partes...En Cal Brut las cervezas son el producto estrella -artesanales y de importación-, y también hacen un vermut excelente, pero la auténtica ambrosía es la pomada, aprobada por las altas instancias de la Taja Menorquina y alimentada con Gin Xoriguer. Con esto, a Cal Brut ya le basta para ser un lugar de culto; u

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Capacidad máxima para 20 personas. Una barra. Unos cuantos taburetes. Un puñado de mesitas. Y tira millas. En el Pony, no encontraréis mobiliario de Neukölln. Cero concesiones al diseño escandinavo. No, aquí no hacen cursillos de sushi, ni están obsesionados con la cerveza artesana. El Pony es un bar de toda la vida y punto. Y en estos tiempos en los que todo el mundo busca nuevas sensaciones, que te vendan un perro viejo con un collar nuevo, una bofetada de realidad como ésta se agradece. No me extraña que los modernos más a la contra la hayan convertido en la nueva iglesia nocturna de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera. El Pony es sencillo, pero rezuma personalidad en cubos. La barra es vieja, está deliciosamente castigada, es un parche de historia viva y por su lomo deslizan cubatas y gin-tonics bien preparados durante toda la noche. Por cierto, no os paséis de listos con la bebida, aquí van los básicos, no se complican la vida. Seguimos. El bar se adentra en el hormigón describiendo un pasillo donde flotan las conversaciones, las risas, los brindis. Las paredes están rebozadas con un papel retro que no desentonaría en el boudoir de Núria Feliu. El color rojizo y los dibujos de cómic de algunas áreas ayudan a acentuar el espíritu canalla del local, que acoge la clientela en un amnios de calma, buen rollo y música. Música de la buena.Todas las veces que he ido me he encontrado con una selección exquisita de pop-rock independiente. Supongo que debe ser una de las razones

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Bormuth
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

El Bormuth forma parte de esta transformación que está teniendo el Born, un barrio de moda entre barceloneses y foráneos. Hay días en que el barrio queda sepultado por los cruceristas que emanan del Allure of the Seas de turno. El peligro de un lugar como el Bormuth es que caiga en la rutina y que las tapas que sirve acaben perdiendo frescura. Es más fácil morir de éxito que mantenerse en la excelencia. El Bormuth no pretende ser una Bodega 1900, pero sí un buen lugar para tapear, y esto, de momento, lo sigue manteniendo a pesar de un pan con tomate que no pasaría el corte ni en un concurso celebrado en Rivas-Vaciamadrid.A parte de por el vermut, ​​felicito al Bormuth por la forma en que tiran la cerveza. La base para tirar una buena caña es no ahorrar la cerveza que se pierde y esto no siempre está bien visto por los dueños de los locales. Las patatas bravas son buenas, un homenaje a las del Bar Tomás. Y el cazón en adobo es espléndido, aunque no llega a lo que yo suelo tomar en el Restaurante Triana de la calle Narváez de Madrid. Los huevos estrellados, de chistorra, de jamón o de butifarra negra, también ayudan a hacer la noche más amena. La ensaladilla rusa y las croquetas, melosas y con un rebozado crujiente, tampoco pueden faltar. Todo este conjunto de raciones maridan perfectamente con las conversaciones y las ganas de divertirse en una sala destinada a cenas en grupo.El día que fuimos había muchos extranjeros. Y no hablo de turistas, porque nosotros también podemos se

Bar Pasajes
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Inaudito: un bar cuyo exotismo radica en estar ubicado en una antigua portería del barrio de Santa Caterina. Tiran bien la caña y también disponen de una buena cantidad de tapas caseras, además de una cuidada lista de vinos.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Vegetariana
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Este pequeño bar-restaurante vegano tiene espíritu punk: las paredes parecen portadas de Black Flag protagonizadas por gatos. Y cervecero: disponen de nueve buenas cervezas artesanas catalanas y también en botella la muy punk y escocesa cerveza Brew Dog. Encontraréis un menú de mediodía donde no falta nunca una hamburguesa vegetariana (se podría decir que es la mejor de la ciudad en este estilo) y platos sencillos pero que siempre apetecen. Sirven comida y cerveza todo el día.

  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿Discoteca rock en Barcelona? Un nombre: Magic Club. Es el antro al que acude la fauna roquera de la ciudad en masa, cuando notan que se les caen encima las paredes de la modernidad impuesta, las decepciones vitales o sencillamente tienen ganas de emborracharse escuchando a los Dictators y bailando. Desde su apertura, en el 1976, el Magic ha visto de todo: onda laietana, contracultura, punk, new wave. Desde mediados de los noventa hasta la última década vivió una segunda juventud como sala de conciertos. Johnny Thunders, Hellacopters, lo mejor del rock de alta energía mundial quemó su minúsculo escenario. Ahora, por imposición municipal, sólo funciona como discoteca y asiste impasible al aparente declive del rock'n'roll. Es un minúsculo universo donde los fines de semana podemos vivir en la oscuridad perpetua hasta las 6 de la mañana. Y sus dos pistas de baile agitan tatuajes, jóvenes con ganas de fiesta abominadores del tecno y mujeres peligrosas: vale todo, menos fumar en la pista de baile.

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Collage
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Para los que somos del morro clásico, lo más fácil es reivindicar bares antiguos ante la proliferación de espacios modernos. Sin embargo, algunas veces los gruñones nos encontramos con lugares como el Collage, pequeños tesoros que nos obligan a tragarnos las invectivas de bebedor rancio y a aceptar una cura de humildad coctelera. Lo que hace diferente a este rincón megacool de Ciutat Vella es que no se encuentra nada cómodo con la definición tradicional de bar. Se le queda pequeña. Es un bar, pero pretende convertirse en una especie de oasis artístico/etílico donde arte y cóctel se confunden en danza seductora: una celebración de la creatividad al servicio del hígado. Compro. En el Collage, los cócteles de autor son pura imaginación artística. Las pociones de la casa -también tienen los clásicos- responden a las pulsiones creativas de unos bartenders que saben de qué va. Tienen experimentos memorables, como el Cazador de Mosquitos, con Tanqueray, shakerato con cidronela, lichi y crema de mora, o el Spring Perfume, con fresa, Smirnoff, albahaca, jugo de limón y arándanos. Y la decoración está a la altura de las circunstancias. Barra de baldosa antigua en la entrada, y en el piso superior, la joya de la corona: un lounge con muebles vintage, piano decimonónico y sofás de piel, un atractivo espacio decorado con exquisitez y sabor donde suelen hacer exposiciones pictóricas de bolsillo. Por cierto, si tenéis hambre, facturan aperitivos y tapas muy competitivas. Ya se sabe, los mod

Disset 17 Graus
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Los gin-tonics están buenísimos y un whisky escocés también es una fantástica opción, pero no siempre tenemos ganas de enviar esta cantidad de alcohol al estómago. Preferimos una copa de vino, como las que nos bebemos en casa, después de compartir una comida con amigos o como las de antes de una buena cena. El Disset 17 graus, en La Ribera, es un bar rústico y elegante donde predomina la madera, para sentarse durante horas y arreglar el mundo. Al lado del paseo del Born, el Disset se convierte, sin quererlo, en un local para turistas, pero también un lugar para los de casa que ha nacido para mostrar la cultura del vino. La carta de vinos presenta más 60 referencias de vino del país y de países como Francia, Italia, Alemania o Portugal. Es en lo que en Europa se conoce como winebar. En cambio aquí, uno de los países productores más importantes de vino del mundo, todavía se considera exótico. A parte de la generosa lista de vinos y variedades, en abril el Disset dedica los miércoles al vino catalán para que los clientes puedan conocer las 11 DO del país sin complejos y desde un punto didáctico, que tanto se echa de menos. La propuesta está pensada para quienes les gusta beber vino y disfrutar pero sin convertirnos en catedráticos. Las neveras llenas de botellas están por todas partes. Blancos, rosados, negros y espumosos, podemos probar casi todas las variedades. Y es uno de los pocos lugares de Barcelona, donde, aunque parezca extraño, podemos probar copas de champán, tamb

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Bar del Pla
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

Se luce. Es de esos sitios en los que, cuando entras, el hambre corre, se te adelanta y te encuentra un asiento donde querías comer. Con una barra de mármol rellena de cosas buenas, es una invitación a la abundancia. Elaboran tapas y raciones clásicas y factura impecable. Es de justicia probar las croquetas de calamar con tinta, el canelón de la casa y el crujiente de rabo de toro con foie. Vinos catalanes y de fuera, pero con el añadido de encontrar botellas que no ofrecen en todos sitios.  

Bar Papitu
  • Restaurantes
  • El Raval

En medio del jardín de hojas de col que dejan los puestos de payeses de la Boquería, está el Papitu, un bar para tomar un aperitivo entre gritos, carros de fruta y alboroto. Su terraza ocupa prácticamente toda la plaza y la barra resume a la mínima expresión el encanto del Papitu: un pequeño quiosco en el que tiran bien las cañas y sirven buenas croquetas y calamares. Mientras me tomo un vaso de vermut acompañado de un plato de anchoas, me distraigo pensando cómo puede ser que de un trozo de barra que no llega al metro salgan estas maravillas. Neorrealismo barcelonés con boquerón de guiri.

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Coppelia
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Aunque quede muy bien reivindicarse las como el colmo de la autenticidad, a veces hay que desintoxicarse de las coctelerías de viejo y mojar los pies en locales de nueva generación. No todos los bares de calidad deben tener el aspecto de la sala de lectura de Margarita Landi, ni todos los camareros deben parecer el hermano mayor de Devon Miles.   Este establecimiento conjuga con exquisitez los conceptos de club de diseño-magnífico interiorismo-y coctelería premium. Y a diferencia de muchos negocios similares donde la estética supera el barman, el ideólogo de esta catedral, Christian Rubio, ha conseguido dar forma a una propuesta que funciona con la precisión de un Cartier. Porque Coppelia tiene el punto óptimo de cocción entre Coolness e hígado: es sofisticado (magníficos sofás de cuero), es elegantísimo (parquet cálido y color negro), es moderno (sesiones de house y funk), y tanto, pero también tiene uno de los mejores catálogos de cócteles de autor de la ciudad.   En la barra encontrarás los clásicos de siempre y una nutrida gama de gintónics, no obstante, debes meter la nariz en la carta de recetas de la casa. Un lujo. Atención al mojito de granada y al Elixir, una delicia con un puntito de lichi que os hará temblar la dentadura de gusto. No son pociones baratas, pero a veces es mejor pagar 12 euros por un buen trago que 30 por cuatro cubatas de aguarrás. Además, Coppelia ofrece uno de los servicios más atentos de Barcelona, ​​una clientela selecta con vips de clase bu

El Bar de l'Antic Teatre
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Tiene el look deteriorado de las asociaciones culturales alternativas. Si lo que buscáis son camareros con cuerpo de Adonis, David Guetta a toda caña y Absolut con Red Bull a precio de petróleo, mejor que vayáis al Opium Mar. El Antic Teatre es un espacio viejo y reciclado, pero tiene una de las mejores terrazas interiores que he visto en mi vida. Un patio gigante con brotes anárquicos de vegetación para tomar algo a la fresca, coger el puntillo a base de quintos y hacer tiempo antes de las actividades culturales que organizan. Mourinho no podía tener más razón: teatro del bueno.

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La Fianna
  • 3 de 5 estrellas
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Carta de vino nutrida, colección de cócteles bastante correctos –el Sex on the Beach es el mejor–, colores terrosos narcóticos para la vista, aires neohippies para jóvenes de pasta y carta blanca para quienes no saben sentarse como personas normales y necesitan mostrar los agujeros de los calcetines a la concurrencia...

Can Cisa / Bar Brutal
  • Bares y pubs
  • Bares de vinos
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 3 de 4

En el sombrío y agradecido frescor de Can Cisa, se puede apreciar la primorosa remodelacion que han hecho de una taberna de barrio. La reverencia por la religión del barril y el tirador y la presión vecinal han llevado a los gemelos Colombo, propietarios del restaurante Xemei, a combinar una tienda de vinos en la entrada con el mantenimiento de una barra de vinos a granel y botas. Enfrente hay unas 300 referencias de vinos, todos ecológicos o biodinámicos de todo el mundo, sin ninguna química ni ningún tipo de aditivo, y a precios ni caros ni baratos, en una franja muy interesante. Una taberna de estilo antiguo que vende vermut a granel.

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L'Ànima del Vi
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Bares de vinos
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Nos llevan una botella de Sauvignon Blanc de Frantz Saumon. No somos expertos en la materia y nos hemos dejado aconsejar. Flipo con el vino y levantamos la vista con una sonrisa en los labios. En la pared descansa el catálogo de botellas más honesto y saludable del Born. En l'Ànima del Vi sólo trabajan con vinos naturales, sin aditivos, vinos que han evitado injerencias químicas y manipulaciones humanas para llegar a la mesa casi incorruptos. Se nota.El blanco se evapora como agua en el desierto. Decidimos hacer cojín con un platillo de ensalada de pulpo y patata orgásmica. Todos los ingredientes son de primera; están preparados con un gusto exquisito. Nos dejamos llevar por la concupiscence y nos permitimos el lujo de pedir un paté de pato con pan tostado para ponernos en sintonía con el allure francés del local: delicado, sabroso, vicioso como él solo. La noche fluye. Música jazz reverberante en las copas. La luz es cálida en este bar/cave à vins, una cueva atemporal que supura magia en cada rincón, y consigue una armonía indescriptible entre bodega, comida y atmósfera.Esto es un elegante maxmix catalano-francés que invita a matar las horas como moscas. Un piano antiguo. Mármoles desgastados. Sillas de madera. Una réplica del Guernica. Vajilla vintage. Podríamos morir aquí dentro. Los responsables de este milagro en zona de guerra turista son el Benoit y Núria, una pareja que hace funcionar el negocio con una cadencia hipnótica. Su pasión por los vinos naturales hace de l'À

Cocktail Bar Juanra Falces
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

El gimlet era el cóctel preferido del detective Philip Marlowe. En la novela El largo adiós de Raymond Chandler, el hombre de las cicatrices le descubría la receta a Marlowe. "Un gimlet es mitad ginebra, mitad zumo de lima", aseguraba el desconocido. Segundos más tarde, empezaban los problemas. Que esta coctelería se llamara Gimlet y deslumbrara la calle con su rótulo azul cielo y letras de espejo, ya apuntaba una tendencia a la desaparición. Hace unos meses volví, el antiguo rótulo había fundido y se le conocía por sus siglas, GMT, como una especie de adivinanza macabra. Levantó mis sospechas pero todavía no lo había visto todo. Me acerqué ayer, el nombre del local había cambiado por tercera vez. Ahora se hace llamar Cocktail Bar Juanra Falces. ¿Quién era aquel hombre? Era el mismo Juanra, el barman de siempre? ¿Por qué ese cambio? Aparentemente todo era el mismo lugar, la barra de caoba, los taburetes un poco demasiado elevados que siempre me dejan las piernas colgando, las cortinas detrás del vidrio, los cócteles de siempre ... la incertidumbre me hacía helar la sangre.En el Gimlet, probé mi primer Mary Pickford, el cóctel con nombre de actriz de cine mudo, pero ahora era yo la que me quedaba sin palabras. Incluso, cuando los sábados el local es un guirigay de gente que los malditos taburetes hacen parecer gigantes, no capto nada nuevo. Qué es lo que se me escapa? Un Marlowe de cómic vigila a través de una persiana. Estará buscando él lo mismo que yo? Me acerco a la barra

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  • Bares y pubs
  • Cervecerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Saldréis de aquí mamados, os aviso. Creo que conté unos diez tiradores con diferentes marcas de birra. Brutal. Quienes quieren huir de las cervecerías masificadas están de enhorabuena, porque esta es la cervecería indie de Barcelona por antonomasia. Ya lo sabéis... Se imponen los hits underground, las cervezas más trendy, las marcas más cool, las mezclas más atrevidas. Me dejé aconsejar y tuve ante mis narices una poción perversa de cebada y sangre del mismísimo Satanás; se llama Mikkeller y os cambiará la vida. Y si queréis encontrar el camino de vuelta a casa, acompañad la degustación con algunos de los exquisitos platillos que salen de la cocina: consejo de amigo.

  • 4 de 5 estrellas
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

En el Paseo del Born hay vida más allá del guiri. Aunque el barrio esté contagiándose del síndrome del parque temático, todavía hay rincones que sabes que permanecerán en pie cuando el pandemónium amaine y podamos vivir de una vez todos en paz en el Casco Antiguo. El Cactus es uno de esos reductos. A los turistas les flipa, pero este pequeño bar ha sabido mantener intacta su personalidad y en ningún momento se ha alejado de su esencia: forma parte del Born más incorruptible y así será, a pesar de las manadas de guiris que corren en estampida a la barra cada vez que aparece un mojito.Sí, los mojitos del Cactus son una maravilla. Mojitos como es debido. Golosos, generosos, con ingredientes de primera calidad y la medida exacta en las dosis. Y por la noche salen en tromba para rellenar el depósito de una tropa hambrienta de azúcar moreno, ron y menta; una tropa que suele llenar el local cuando llega el buen tiempo.La planta baja es una caja llamativa donde flota una bola de discoteca que baña de luces la estancia al ritmo de los DJs. Si estáis aburridos, podéis sentaros junto al ventanal y ver el desfile de personajes que pululan por el barrio cuando llega la oscuridad. Y si os apetece airear las axilas, resulta obligatorio clavar las nalgas en la terraza, la joya más codiciada del local.Cubierta por un pequeño porche de construcción antigua, protegida en una esquina, la terraza del Cactus es un enclave privilegiado en la ribera del Paseo del Born. Un mirador que adquiere estat

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Upiaywasi
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Upiaywasi no es un vocablo klingon. Es una palabra quechua que significa 'la casa de la bebida'. Vamos, que no os lo ponen fácil. Porque este bar es un rara avis, una guarida con un look disperso que fusiona raíces latinas, reciclaje bohemio, aromas de barrio y espíritu alternativo. Todo en el mismo pack y sin que la mezcla resulte indigesta. Relleno de mesitas con velas, sillas bastardas, sofás polvorientos y sillones rococó, el Upiaywasi es una cueva en penumbra con apuntes coloniales -colores terrosos bien hallados-, cortinas victorianas de terciopelo, lámparas de gas, lámparas de pie de la abuela y extraños cuadros que harían temblar a Toni Rovira. Pero el bar dispone de una ventaja que le otorga muchos puntos: la magnífica terraza, un asteroide zen que flota en el vacío del paseo peatonal de Allada Vermell e invita, sin tapujos, a holgazanear toda la tarde como cerdos silvestres.Ocasionalmente, algún yonqui os pedirá tabaco, puede que tengáis que ver pasar algún grupo de dominicanos con móviles que escupen música infernal, pero es un precio razonable a cambio de un rato de contemplación y soledad de los bastidores de la calle de la Princesa.Y el nombre del bar no es gratuito, ya que tiene un catálogo de 20 cócteles muy decente. Ahora bien, hay uno que han perfeccionado hasta el paroxismo: el mojito de coco, el mejor de toda la ciudad. Cuántas veces he vuelto a casa a gatas y cantando el tema de Las Chicas de Oro por culpa de la maldita poción...

  • 4 de 5 estrellas
  • Qué hacer
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Es el momento de reivindicar El Nus. Sobre todo ahora, que el Centro Cultural del Born se ha convertido en un imán faraónico para atraer guiris a un barrio bastante castigado ya por la costra modernilla y la pelambrera hipster. Es el momento de hablar de bares de verdad. Es el momento de alabar la madera envejecida, el polvo y los vasos gastados. Los rincones que, como El Nus, pueden considerarse notarios canallas de la auténtica biosfera del barrio, los animales que hacen del Born antiguo uno de los laberintos con más mística de Ciutat Vella. El Nus no es un bar cualquiera, es una trinchera, uno de los pocos refugios que resisten en los intestinos del Born - la siniestra y sombría calle de Mirallers- que mantiene vivo el espíritu cada vez más diluido del barrio. Es un antro crujiente, la madera crepita, como si quisiera hablar. Vitrinas rellenadas con una radio antigua, unas figuras de Laurel y Hardy y un teléfono vintage. Una cuerda llena de nudos - en honor al nombre del bar, supongo– cuelga de la barandilla del piso superior. Abajo también hay un salón más recogido, con vigas de madera cruzando el techo y ladrillo a la vista. Sin embargo, el calor de verdad, para mí, se encuentra definitivamente en la barra. El lugar donde se cuece la magia del local. La plataforma donde se deslizan las mejores cañas del barrio. Una montaña de botellas detrás del mármol preside los surtidores y añade épica en la preparación de la cerveza. Los vasos, largos, helados y coronados por una

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Bar Àngel
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Escéptico y socarrón, Santi Hoyos, propietario desde hace 25 años del Bar Mudanzas, sólo cree en la buena cocina. Es por eso que ha montado el Bar Àngel, justo detrás de la estación de Francia. La bodega es un encantador espacio estrecho donde al fondo culitos de cerco colgados de la pared nos recuerdan cual es el producto favorito de Hoyos. “Como decía Unamuno, el cerdo ha salvado más vidas en España que la penicilina”, se ríe. ¡Ei!, sólo “el ibérico, con un 57% de ácido oleico”. Él ha reciclado el cochinillo en todo tipo de platos con un toque imaginativo: vieiras con papada ibérica –el telo porcino se funde en la boca, delicioso–, garbanzos con un chorizo o una morcilla “extremeño, patatero, de verdad”, o este invento: judías de Santa Pau con bogavante. ¡A siete euros! Hay truco: son patitas de bogavante, que recibe congelado de West Yorkshire (UK) y que se mezclan a 30 gramos el plato. Menudillos de lujo, vaya. La pequeña pizarra de vinos es recomendable y asequible, y podemos cenar en un altillo para no darnos codazos en el barril. Le cedemos la palabra una vez más a Hoyos, que reproduce lo que le dijo a un turista: “Yo soy un gorrdo alemán, perro no tonto. Servesa i jamón en Rambla veinte eurros, no como aquí”.

Celta Pulpería
  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

En el Celta, cuando haces ‘pop’ ya no hay stop. Sirven el mejor pulpo a feira de Barcelona, al menos los expertos me dicen que es de los más auténticos. Y la recomendación es devorarlo en la barra, como hace casi todo el mundo. El espacio natural para disfrutar de sus chucherías gallegas es la interminable barra de acero. A parte del pulpo, la tortilla de patatas, las navajas y los fritos –viscosos como Dios manda– os reconciliarán con el colesterol. Eructo permitido.

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Bar Mercaders
  • 4 de 5 estrellas
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Este bar es todo un clásico hecho a base de amor y rock'n'roll. Podréis encontrar de todo: antiguos rockers, abogados bandarras, 'jevis' y arquitectos, y todos se acaban haciendo colegas. En una esquina de un callejón del casco antiguo hay un cubil cálido que te llama como si tú fueras huérfano y aquella lucecita tu única posibilidad de salvación. Un bar que hace esquina ya tiene, de entrada, mucho ganado-los chaflanes son lugares ideales desde el punto de vista telúrico y psico-geográfico: tienen un encanto especial.   El Mercaders tiene esto y más: es un puñetazo familiar, hecho de amor y rock'n'roll. Era la antigua granjita de Pep Torres, miembro del Circ Cric y la Orquesta Platería, que dejó el local en manos de Ramón y Cristina, la experimentada pareja que lo ha hecho tal y como lo conocemos desde el 2000. Ramón es un histórico de los bares, estuvo en instituciones nocturnas como La enagua, el Falstaff o el Bauhaus y sabe cómo hacérselo: tiene la risa fácil y el deje calmado los hippies supervivientes de la generación diezmada los setenta layetanos.   En el último bar donde trabajó conoció Cristina, maquinista del Liceo, con quien unió fuerzas para comenzar su aventura en la calle Mercaderes. Pusieron el suelo de madera, llevaron sus discos-Pistols, el Exile on Main Street, Faces, Miles Davis ... Good old shit-y su buen rollo y la gente empezó a venir a abrevar en ella.   En el Mercaders te encuentras de todo: antiguos rockeros, abogados sinvergüenzas, jevis y arq

Bar del Pla
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

Se luce. Es de esos sitios en los que, cuando entras, el hambre corre, se te adelanta y te encuentra un asiento donde querías comer. Con una barra de mármol rellena de cosas buenas, es una invitación a la abundancia. Elaboran tapas y raciones clásicas y factura impecable. Es de justicia probar las croquetas de calamar con tinta, el canelón de la casa y el crujiente de rabo de toro con foie. Vinos catalanes y de fuera, pero con el añadido de encontrar botellas que no ofrecen en todos sitios.  

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Bar Flassaders
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Cafeterías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Detrás del Museu Picasso hay una plaza. En la plaza hay un bar con una puerta antigua de madera pintada de verde donde pone "Bar Bodega Flassaders 1956". Al entrar encuentras, a mano izquierda, la barra, larga, y en medio del paso, la eterna máquina tragaperras, lacra de nuestro tiempo nunca suficientemente denunciada.Al fondo, una docena de mesitas y en el techo lámparas fluorescentes. A un lado expositores de tapas-bravas, latas, tortillas, boquerones-, una plancha para hacer los bocadillos y los platos combinados. En la otra, una pared de ladrillos vistos y los arcos tallados de unas pretéritas caballerizas. "Aquí se reunían los de la CNT en los años 30", me dice el camarero, uno de los tres trabajadores del local. "Después, durante la dictadura, venían los guardias civiles que se encargaban de la vigilancia del museo.Ahora vienen sobre todo gente de aquí de toda la vida y extranjeros, que hacen la lagartija en la terraza cuando pica el sol. "En la barra, dos señores grandes meten cucharada:" Hemos pasado de un extremo al otro: de pocos por todo el barrio a no poder alquilar un piso porque los precios son prohibitivos y sólo se lo pueden permitir extranjeros o adinerados locales. Todo demasiado fashion. "El Flassaders tiene poco glamour, es un bar popular: los quintos a un euro treinta y cinco y los cafés a un euro con diez, pasan el fútbol por televisión siempre encendida, como la radio, que hace de cojín de fondo a las conversaciones los parroquianos. El camarero vuelve:

De compras por El Born y Sant Pere

  • Tiendas
  • Ciutat Vella

La ropa de deporte puede ser sexy, nos lo ha enseñado Krizia Robustella. La diseñadora, reconocida por su estilo, comparte este espacio con otros creadores locales como Ahida Aguirre, Niwen Paola y David Méndez Alonso, entre otros. Aquí no sólo encontraréis moda: en el KR Store Backyard acogen presentaciones y exposiciones de los creadores más activos de la ciudad.

  • Tiendas
  • Arte, artesanías y aficiones
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Ici et Là es un espacio ecléctico, apretado, atractivo, a medio camino entre una galería de arte y una tienda de decoración. Isabelle Dubois tiene interés por las piezas únicas, las series limitadas y el trabajo artesanal, y muebles, lámparas, pintura, pavimentos y objetos de autor son las cinco líneas maestras del espacio.

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  • Tiendas
  • Diseñador
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Bramby Supply es una tienda-taller situada a dos pasos del Palacio de la Música. El pequeño escaparate despierta la curiosidad: ¿por qué sólo se exponen delantales? La respuesta es simple: los delantales de denim de Kuroki -con tirantes de piel cruzados en la espalda para descargar las cervicals- son el producto estrella de la casa, aunque Fernando Brambila, alias Bramby, también confecciona con un tejido tipo canvas disponible en varios colores. En este proyecto tan singular, Bramby ha hecho confluir sus dos grandes pasiones. Por un lado, los delantales, una pieza imprescindible para aquellos a quienes les gusta cocinar. Y por otro lado, está el denim, el tejido que viste desde que tiene memoria. No le faltan encargos ni tampoco ideas para explotar las posibilidades de la combinación de denim y piel, ya sea en forma de bolsas unisex o en pequeños artículos de marroquinería.

  • Tiendas
  • Barcelona

La primera impresión cuando entras en Matiz es que te encuentras dentro de una versión XXL de Dentrodeloquecabe, la tienda de mobiliario y objetos vintage que Jordi G. Noddings abrió en Gracia hace varios años. Una sensación que crece cuando detectas viejos conocidos como las luces de Louis Poulsen o las sillas de Pierre Paulin. Pero hay que hacer un matiz: en esta nueva aventura en el barrio de Sant Pere han comenzado a tantear el mundo de las antigüedades. También se han volcado en los proyectos de interiorismo. Matiz respira un aire de concept store, donde los modernos clásicos se mezclan con arte contemporáneo, alfombras marroquíes, fundas de cojines, vajillas antiguas y una selección de joyería que lleva del Tíbet en la Polinesia.

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  • Tiendas
  • Barcelona

¿Hacerse unos zapatos a medida es un capricho de rico? Depende de si entiendes el calzado como un complemento o como algo más. En la tienda-taller de Ramon Cuberta, donde acuden clientes locales e internacionales, encontraréis sus ready-to-wear, modelos hechos en Almansa, y alguna prueba de diseño diseñada a medida del cliente. Emplea pieles de animales crecidos libremente, provenientes del País Vasco, Francia, Italia o Igualada, y hace énfasis en la búsqueda de la forma y las punteras, dos de las características que hacen reconocibles los zapatos de Ramon Cuberta.

  • Tiendas
  • Barcelona

No hay nada como llevar la hora en la muñeca. Los amantes de los relojes no han prescindido y los nuevos adeptos lo han adoptado como accesorio de moda; MAM Originales quiere satisfacerlos a todos. La marca nacida en 2015 abría tienda el año pasado en el Born y ahora el espacio luce blanco y minimalista para presentar 'The stainless collection'. La madera sigue siendo su principal aliada, pero los nuevos modelos incorporan el acero y el cuero tratado sin tóxicos. Los clientes pueden elegir su combinación: el color de la correa, el dial negro o blanco y el tipo de esfera, de madera de teca, ébano o arce. Los hombres prefieren las esferas pequeñas; las mujeres, las grandes. Y la mayoría se decanta por el modelo Light teak, reconoce el equipo de diseño. Para MAM la innovación es importante, y renovar la colección a menudo, también (pronto lanzarán un nuevo modelo íntegramente en madera que presume de caja superfina). Y para demostrar que cuidan los detalles, fíjaos en el corte de las manecillas y la línea perfecta que dibujan cuando pisan las doce.

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  • Decoración
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Para encontrar muebles, lámparas, bisutería y otros objetos especiales que datan de principios de siglo a mediados de los años 50 visitad Zaoum. En esta tienda, un negocio familiar con treinta años de trayectoria, tienen predilección por los productos bien diseñados que se encargan de restaurar y los materiales interesantes, como la baquelita a partir de la cual elaboran bisutería. En Zaoum reinvindiquen la capacidad de los objetos antiguos para seguir inspirando las creaciones contemporáneas.

  • Tiendas
  • Barcelona

De la calle Còdols pasó a instalar el estudio en casa hasta que encontró el espacio, un local en el barrio de Sant Pere suficientemente diáfano para situar la tienda y el taller. Working in the Redwoods quería tener un pie en la calle y un espacio desde donde explicarse. Detrás de la marca está Miriam Cernuda, que comenzó a "jugar" con la cerámica hace 12 años. Su estilo es depurado y el objetivo es que cada objeto sea lo que es: que hablen el peso, la textura, el color. Coincidiendo con el viaje anual a la feria Maison & Object -en septiembre- estrena una colección que vende internacionalmente: esta vez ha introducido pinceladas de esmalte y de cara al próximo curso trabajará con diferentes tipos de barro, de colores y rugosidades nuevas. En este espacio, la cerámica está acompañada por piezas de madera de Secret Barry Things, desde cucharas hasta retratos en marquetería; la cosmética natural de Mamita Botanical; los cepillos de pelo de los suecos Iris Hantverk y la ropa de lino de la marca francesa Linge Particulier.

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  • Tiendas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Como un oasis cálido y acogedor en medio del barrio del Born, Mirlett Boutique aparece como el lugar ideal para encontrar la prenda que estabas buscando: aquella que no pasa de moda, que no tiene nadie más que conoces y que eleva tu estilo. Esta boutique independiente ofrece ropa y complementos atemporales y con carácter: encontrarás de 'Norse Projects' y 'Le Mont Saint Michel', marcas de la Bretaña Francesa. Son el Born desde 2014 y se han consolidado como tienda de referencia para que ofrecen los mejores diseños nacionales e internacionales y también por su compromiso con la moda responsable, sofisticada y contemporánea.

Ana Yael Gallery
  • Arte
  • Barcelona

Ana Yael, ilustrador de origen argentino, está al frente de este espacio dedicado al arte de creadores jóvenes. Además de las composiciones de Yael, que tienen un toque absurdo y cercano al realismo mágico, aquí podemos encontrar accesorios como las bolsas estampadas de Forynja Edström y los collages de Pedro Murúa, entre otros.

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Abracadabra Llibres
  • Tiendas
  • Librerías
  • El Gòtic

En 2009 arranca la historia de esta librería pensada para niños, donde se satisfacen las ansias e inquietudes de lectores de cero a 100 años. La cuidada selección de Ricardo Rendón hace que en Abracadabra Llibres puedan encontrarse títulos nacionales y interacionales -en inglés, francés, italiano y holandés-además de juguetes didácticos y objetos únicos. También se organizan talleres y exposiciones y el espacio cuenta con pequeños rincones donde los más pequeños pueden leer. Aquí apuestan por los buenos libros, los títulos hechos con rigurosidad y amor.

  • Tiendas
  • Cocina y baño
  • Barcelona

La de Toni Lama es una auténtica tienda de barrio con escaparate apretado e interior sin reformar al servicio del oficio: afilar y vender herramientas de corte. El apellido de Toni designa -en castellano- una lámina de acero pero no cree en las coincidencias apellido / oficio. Ha cogido el testigo del bisabuelo Joaquín, el afilador de cuchillos que emigró desde Galicia, en el siglo XX, a Cuba. En Santiago y La Habana abrió tiendas La Perla con los mismos servicios que en la calle Mercaderes. Abuelo y padre, a partir del 1934, continúan con Casa Lama. Con filosofía de cuarta generación, Toni asume la otra especialidad de los ascendientes: reparación de paraguas. El sello de identidad, sin embargo, son las herramientas de corte para sastrería, peluquería, carnicería, chefs... Porque uno de los platos fuertes son los cuchillos. Desde los autóctonos Pallarès de Solsona hasta los Kai japoneses. Y, siguiendo con tendencias, pinzas para cocineros o cucharas agujereadas para hacer esferificaciones.

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My Beautiful Parking
  • Tiendas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Se enamoraron de las bicicletas de piñón fijo y en My Beautiful Parking decidieron redirigir el negocio. Esto no los convierte en una tienda poco convencional: lo que los diferencia es que en lugar de trabajar con modelos montados de fábrica, ofrecen bicicletas a medida de los clientes.

  • Tiendas
  • Decoración
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Un viaje a Nueva York y muchos descubrimientos. A Iu y a Estela, una pareja de expublicistas, les hubiera gustado exportarlas a Barcelona y dedicar una tienda a los productos de diseñadores de Nueva York, pero de momento han empezado apostando por los creadores y las marcas de casa: en OMG BCN han reunido la ropa de Krizia Robustella, la cerámica de Miriam Cernuda, los abecedarios infantiles de Anna Tilche, los cojines de Cush, las joyas de Alba Casares y los anillos del estudio Mediodesign, hechos con impresora 3D, entre otras propuestas. El interiorismo de OMG también tiene su punto: un equipo de jóvenes arquitectos han diseñado los muebles del local y han incorporado las baldosas de flores de Puig i Cadafalch en el suelo. También han conservado el altillo, donde se harán exposiciones y pop-ups de marcas internacionales.

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  • Tiendas
  • Barcelona

40 metros separan los dos espacios, pero la gracia es que en OMG BCN 2 sólo comparten una veintena de referencias con la tienda original de la Estrella y Iu. Aquí dedican una pared entera a la ilustración y cuentan con los productos de cuero reciclado de Walk with me, la línea elegante de Wouf, la ropa para el hogar de Agustina, los jarrones de Plec Metalgoods y las riñoneras de Jarapa. Tienen espacio para exposiciones y pop-ups y de cara el 2019 esperan poder empezar a fabricar sus referencias.

  • Tiendas
  • Decoración
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

De profesión, Cyril Sauzay es restaurador de lámparas Jieldé, de cuerpo articulado y foco orientable diseñadas por Jean-Louis Domecq. Su taller, Antic Beauty, es un oasis del hierro y la madera, un pequeño homenaje al mueble industrial que imperó en la década de los 40, 50 y parte de los 60. Y lo que más abundan son las lámparas, la gran pasión de Cyril.

Para salir a bailar

  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿Discoteca rock en Barcelona? Un nombre: Magic Club. Es el antro al que acude la fauna roquera de la ciudad en masa, cuando notan que se les caen encima las paredes de la modernidad impuesta, las decepciones vitales o sencillamente tienen ganas de emborracharse escuchando a los Dictators y bailando. Desde su apertura, en el 1976, el Magic ha visto de todo: onda laietana, contracultura, punk, new wave. Desde mediados de los noventa hasta la última década vivió una segunda juventud como sala de conciertos. Johnny Thunders, Hellacopters, lo mejor del rock de alta energía mundial quemó su minúsculo escenario. Ahora, por imposición municipal, sólo funciona como discoteca y asiste impasible al aparente declive del rock'n'roll. Es un minúsculo universo donde los fines de semana podemos vivir en la oscuridad perpetua hasta las 6 de la mañana. Y sus dos pistas de baile agitan tatuajes, jóvenes con ganas de fiesta abominadores del tecno y mujeres peligrosas: vale todo, menos fumar en la pista de baile.

Bar Mercaders
  • 4 de 5 estrellas
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Este bar es todo un clásico hecho a base de amor y rock'n'roll. Podréis encontrar de todo: antiguos rockers, abogados bandarras, 'jevis' y arquitectos, y todos se acaban haciendo colegas. En una esquina de un callejón del casco antiguo hay un cubil cálido que te llama como si tú fueras huérfano y aquella lucecita tu única posibilidad de salvación. Un bar que hace esquina ya tiene, de entrada, mucho ganado-los chaflanes son lugares ideales desde el punto de vista telúrico y psico-geográfico: tienen un encanto especial.   El Mercaders tiene esto y más: es un puñetazo familiar, hecho de amor y rock'n'roll. Era la antigua granjita de Pep Torres, miembro del Circ Cric y la Orquesta Platería, que dejó el local en manos de Ramón y Cristina, la experimentada pareja que lo ha hecho tal y como lo conocemos desde el 2000. Ramón es un histórico de los bares, estuvo en instituciones nocturnas como La enagua, el Falstaff o el Bauhaus y sabe cómo hacérselo: tiene la risa fácil y el deje calmado los hippies supervivientes de la generación diezmada los setenta layetanos.   En el último bar donde trabajó conoció Cristina, maquinista del Liceo, con quien unió fuerzas para comenzar su aventura en la calle Mercaderes. Pusieron el suelo de madera, llevaron sus discos-Pistols, el Exile on Main Street, Faces, Miles Davis ... Good old shit-y su buen rollo y la gente empezó a venir a abrevar en ella.   En el Mercaders te encuentras de todo: antiguos rockeros, abogados sinvergüenzas, jevis y arq

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Upiaywasi
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Upiaywasi no es un vocablo klingon. Es una palabra quechua que significa 'la casa de la bebida'. Vamos, que no os lo ponen fácil. Porque este bar es un rara avis, una guarida con un look disperso que fusiona raíces latinas, reciclaje bohemio, aromas de barrio y espíritu alternativo. Todo en el mismo pack y sin que la mezcla resulte indigesta. Relleno de mesitas con velas, sillas bastardas, sofás polvorientos y sillones rococó, el Upiaywasi es una cueva en penumbra con apuntes coloniales -colores terrosos bien hallados-, cortinas victorianas de terciopelo, lámparas de gas, lámparas de pie de la abuela y extraños cuadros que harían temblar a Toni Rovira. Pero el bar dispone de una ventaja que le otorga muchos puntos: la magnífica terraza, un asteroide zen que flota en el vacío del paseo peatonal de Allada Vermell e invita, sin tapujos, a holgazanear toda la tarde como cerdos silvestres.Ocasionalmente, algún yonqui os pedirá tabaco, puede que tengáis que ver pasar algún grupo de dominicanos con móviles que escupen música infernal, pero es un precio razonable a cambio de un rato de contemplación y soledad de los bastidores de la calle de la Princesa.Y el nombre del bar no es gratuito, ya que tiene un catálogo de 20 cócteles muy decente. Ahora bien, hay uno que han perfeccionado hasta el paroxismo: el mojito de coco, el mejor de toda la ciudad. Cuántas veces he vuelto a casa a gatas y cantando el tema de Las Chicas de Oro por culpa de la maldita poción...

El Bar de l'Antic Teatre
  • Restaurantes
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Tiene el look deteriorado de las asociaciones culturales alternativas. Si lo que buscáis son camareros con cuerpo de Adonis, David Guetta a toda caña y Absolut con Red Bull a precio de petróleo, mejor que vayáis al Opium Mar. El Antic Teatre es un espacio viejo y reciclado, pero tiene una de las mejores terrazas interiores que he visto en mi vida. Un patio gigante con brotes anárquicos de vegetación para tomar algo a la fresca, coger el puntillo a base de quintos y hacer tiempo antes de las actividades culturales que organizan. Mourinho no podía tener más razón: teatro del bueno.

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Cocktail Bar Juanra Falces
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

El gimlet era el cóctel preferido del detective Philip Marlowe. En la novela El largo adiós de Raymond Chandler, el hombre de las cicatrices le descubría la receta a Marlowe. "Un gimlet es mitad ginebra, mitad zumo de lima", aseguraba el desconocido. Segundos más tarde, empezaban los problemas. Que esta coctelería se llamara Gimlet y deslumbrara la calle con su rótulo azul cielo y letras de espejo, ya apuntaba una tendencia a la desaparición. Hace unos meses volví, el antiguo rótulo había fundido y se le conocía por sus siglas, GMT, como una especie de adivinanza macabra. Levantó mis sospechas pero todavía no lo había visto todo. Me acerqué ayer, el nombre del local había cambiado por tercera vez. Ahora se hace llamar Cocktail Bar Juanra Falces. ¿Quién era aquel hombre? Era el mismo Juanra, el barman de siempre? ¿Por qué ese cambio? Aparentemente todo era el mismo lugar, la barra de caoba, los taburetes un poco demasiado elevados que siempre me dejan las piernas colgando, las cortinas detrás del vidrio, los cócteles de siempre ... la incertidumbre me hacía helar la sangre.En el Gimlet, probé mi primer Mary Pickford, el cóctel con nombre de actriz de cine mudo, pero ahora era yo la que me quedaba sin palabras. Incluso, cuando los sábados el local es un guirigay de gente que los malditos taburetes hacen parecer gigantes, no capto nada nuevo. Qué es lo que se me escapa? Un Marlowe de cómic vigila a través de una persiana. Estará buscando él lo mismo que yo? Me acerco a la barra

Diobar
  • Música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Seguramente, lo último que uno se espera encontrar en el sótano de un restaurante griego es una fiesta. Pero en el Dionisos del Born cada viernes y sábado por la noche hay juerga, y además de entrada libre. Buena música y ambiente fresco para lo que quieren sacar el cisne negro que llevan dentro.

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Ohla Boutique Bar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Coctelerías

El futuro de la coctelería ya está aquí y se encuentra en un hotel. El Ohla Boutique Bar apuesta por el barman como artista y la alta gastronomía que se bebe. ¿Os parece pretencioso? Pues consiguen su objetivo, dando la vuelta a los clásicos a su manera.

Qué visitar

Palau de la Música Catalana
  • Música
  • Espacios de música
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Uno de los auditorios más espectaculares del mundo: una extraordinaria explosión de arquitectura modernista construido en 1908 por Lluís Domènech i Montaner y considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A parte de su interior, con una sala de conciertos de belleza abrumadora y con la presencia de las musas, vale la pena dedicar un tiempo a admirar la fachada y reconocer algunos elementos representados, como los bustos de los compositores Palestrina, Bach, Beethoven y Wagner, o el grupo escultórico La cançó popular catalana, que hace esquina.

Santa Maria del Mar
  • Lugares de interés
  • Sitios y edificios religiosos
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Es uno de los ejemplos más emblemáticos y representativos del arte gótico catalán. Esta encantadora basílica destaca por sus características líneas horizontales, superficies llanas, contrafuertes cuadrados y torres octogonales planas. La gran unidad de su estilo se debe a que se construyó con bastante rapidez, en sólo 55 años, de 1329 al 1384.Recibe el nombre de María, patrona de los marineros, y fue construida en el lugar en el que antes había una pequeña iglesia conocida como Maria d’Arenys, por su cercanía con el mar.En su amplio interior, con tan solo una nave, las columnas perfectamente proporcionadas se elevan en bóvedas de abanico, creando una sensación de espacio alrededor del ligero altar. También hay vitrales maravillosos, especialmente el rosetón del siglo XV que se encuentra encima de la puerta principal, aunque la ventana original se cayó durante un terremoto. El actual se añadió en el año 1997, como celebración tardía de los Juego Olímpicos.

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Museu Picasso
  • Museos e instituciones
  • Ciutat Vella

El Museu Picasso de Barcelona es el centro de referencia para el conocimiento de los años de formación de Pablo Ruiz Picasso. Abierto al público en 1963, acoge un fondo de más de 3.800 obras que componen la colección permanente y ofrece una dilatada programación de exposiciones temporales.El museo fue creado por propia voluntad­ del artista y de su amigo y secretario Jaume Sabartés, que donó su colección. Hay una sala dedicada a los retratos que hizo Picasso de él –el más conocido es el del Período Azul- y los garabatos de Sabartés. La mejor parte es la serie completa de 58 lienzos basados en Las Meninas de Velázquez, donada por el propio Picasso después de la muerte de Sabartés. La exposición acaba con linoleografías, grabados y una maravillosa colección de cerámicas donada por la viuda de Picasso.

Mercat de Santa Caterina
  • Lugares de interés
  • Ciutat Vella

Construido en 1846, el Mercat de Santa Caterina es el segundo mercado más antiguo de la ciudad. El proyecto de reforma fue obra del equipo de arquitectos de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue y su elemento más característico es su preciosa cubierta de mosaico de cerámica, de reminiscencias gaudinianas, hecha con 325.000 piezas que quiere ser un guiño al colorido de los puestos de frutas y verduras. Del antiguo edificio se ha conservado la fachada porticada original, reconstruida en 1988, y las paredes laterales.

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MEAM: Museu Europeu d'Art Modern
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  • El Gòtic

En el barrio del Born, en el Palau Gomis, es donde encontraréis el Museo Europeo de Arte Moderno, que hace difusión del arte figurativo de los siglos XX y XXI. Una disciplina que no acostumbra a tener mucho espacio en otros museos. Además, la Fundación del museo organiza cada año el premio de Pintura y Escultura Figurativa.

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