Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right Dónde comer en la sierra madrileña

Dónde comer en la sierra madrileña

Aprovechando las primeras nieves nos acercamos a la Sierra de Guadarrama para andar entre pinares blanquísimos y comer muy muy bien

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Calle Santiago
Alfredo Arias-Horas

Subáis a esquiar o a pasear entre pinares blanquísimos, buscad abrigo en estas mesas, una galería de platos que reconfortan. Desde un cordero lechal recién asado a propuestas que apoyan el kilómetro cero y/o se desmarcan de la vertiente más tradicional con suculentos platos de autor. 

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Restaurantes, Cocina creativa

Vesta Taberna

Podéis ir a tapear (os acabaréis sentando tarde o temprano), a la carta (de una berenjena asada con ajo negro al soberbio tataki de solomillo ahumado) o lanzaros de cabeza al menú degustación (bajo reserva). El muy viajado José Manuel (cocina) y Juan (sala) harán que salgáis felizmente achispados a copas de vinos naturales, rodando por los jardines de la Casita del Príncipe. Cero protocolo en un local sencillo y para un discurso de nivel en línea ascendente. 

Calle Santiago
Alfredo Arias-Horas
Restaurantes, A la brasa

La Taberna del Alamillo

“Un hermano tenía casa por la zona. Así que aquí abrí una taberna el 15 junio de 1996. Al principio daba tapas pero el horno me permitió ofrecer un poco de asado y empecé a fidelizar clientes gracias al cordero lechal”. Y así hasta ahora. La carta ha crecido (triunfan la carne a la teja, sus caracoles o el pastel de castañas), suma pescado y algún plato intermitente... pero, como los labradores, Félix, siempre jovial y eficiente, sigue mirando al cielo cada día. “Somos un pueblo pequeño y no estamos a pie de carretera. La nieve trae gente, la lluvia no”. 

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© Javier Arroyo
Restaurantes, Cocina creativa

Koma

La carta juega con la temporada pero la opción más aconsejable es dejarse llevar, entregarse a su menú degustación (con o sin maridaje). Entre el ceviche de sardina y su cromatismo vegetal surgen decenas de matices, texturas, contrastes, sabores profundos, guiños castizos, producto excelso… Vaya, sentiréis no estar alojados para seguir empachándoos de plácida calma. “He encontrado un embalse en Guadarrama, con un bosque frondoso que me ayuda a despejarme. Con esta belleza alrededor pronto se te ocurren cosas. Soy más feliz”. Pues eso.

La Calleja
Juan David Fuertes
Restaurantes, Española

La Calleja

Raquel confiesa ser “muy de guisos” y estos días, sean judiones o callos, los clientes tampoco dejan pasar un plato de cuchara. Se licenció en Derecho pero su hermano mayor, Santiago, tenía la ilusión de abrir un restaurante. Fue asomándose por allí los fines de semana y se enganchó. “Es muy sacrificado pero muy gratificante”, apunta sonriendo. Como casi todos, aprendió de su madre, con quien compartía fogones los primeros años, y del ensayo-error. Ahora presume de llenar dos veces el comedor (80 servicios) y de una carrillada de ibérico que no conoce temporadas. 

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El Rumba
Alfredo Arias Horas
Restaurantes, Española

El Rumba

Jorge vive estos días una crisis culinaria entre lo mainstream y lo alternativo. “Muchos días las comandas son judión y entrecot, judión y entrecot. Tenemos y nos adaptamos a lo que la gente demanda pero nos gusta divertirnos y ofrecer versiones más trabajadas. Hay una carta fija pero también otra que cambia semanalmente”. Salteado de shiitake y portobello con huevo, trufa y foie para rebañar, un más que gozoso guiso de morro, calamar y garbanzos con curry, un conejo a la parrilla con mojo verde y pak choi de mano diestra... ¿Quién quiere quedarse en el clásico primero y segundo pudiendo compartir platos con una personalidad casi inédita en el valle? 

Restaurantes, Española

Santa María

“Me gustaría que saliera más mi menú degustación pero nuestros clásicos pesan y la gente viene sobre todo por el cabrito, las revolconas, el boletus (el que conseguimos, como los níscalos y otras setas, en estos montes)”, comenta Pablo Barrera. Cocina hogareña que se anima con elaboraciones aún más exigentes. “Ofrecemos atractivos durante todo el año. Busco dar algo que el comensal recuerde cuando llegue el tiempo de tal o cual plato”. Los postres, donde tuvo más campo para correr y mejor se aprecia una renovación de la casa, no se os olvidarán. Probad el coulant de turrón o la tarta de limón con confitura de mandarina y nos contáis.

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Restaurantes, Cocina creativa

La Sopa Boba

Fernando Limón es chef y propietario de este restaurante cargado de guiños vibrantes. La carta es un resumen de todas las ideas que bullen incombustibles en su cabeza. El ingenio y el humor se dan la mano en sus creaciones, en sus emplatados. Sin olvidarse del sabor ni del buen trato al producto, su propuesta atrae y sorprenden como esa morcilla de calamares en su tinta, con clara frita y yema encurtida a baja temperatura con trufa o unas vieiras envueltas en panceta ibérica con enoki y salsa de tamarindo. Lo pasaréis genial comiendo bien rico. 

Barrenola
IOANNIS STAMOU
Restaurantes, Española

Barrenola

En el bistrobar cada fin de semana su barra se llena de pintxos de ascendencia vasca. De hecho, el chef Yago Márquez, tras pasar una larga estancia en Francia, se formó en los fogones de Martín Berasategui. Esa herencia se deja ver en el respeto por el producto y en algunas recetas que llegan a diario a las mesas del restaurante como esa imponente merluza de pincho con salsa de sopa de pescado a la donostiarra y tallarines de sepia y calabacín o el foie micuit al vino tinto con pan de especias y reducción de txakoli. Pero siempre desde un prisma personal. Quizás no en las espléndidas croquetas cremosas de queso Idiazábal con txapela de pluma de bellota pero sí en el arroz de carabineros asados con carpaccio de papada o en esas chuletas de cordero colmenareño con sus mollejas glaseadas y puré de ajo negro, que también dejan entrever su gusto por la materia prima local. 

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