Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Dónde comer barato en Barcelona

Dónde comer barato en Barcelona

Una selección de los 10 mejores lugares para comer bien y económico

Les Truites
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Foto: Ivan GiménezLes Truites
Last Monkey
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Foto: Maria DiasLast Monkey
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Os ayudamos en la dura tarea de encontrar un lugar bueno y barato para comer en Barcelona con esta selección de los 10 mejores restaurantes económicos de la ciudad. ¿Crees que falta algún restaurante económico importante? Dínoslo en los comentarios de abajo.

NO TE LO PIERDAS: Y si tu presupuesto tiene un límite marcado, aquí tienes una lista de los mejores menús de mediodía de Barcelona

Cal Cuc
© Maria Dias
Restaurantes, Surasiàtica

Cal Cuc

El Poblenou

El Grupo Mosquito, campeones de la comida asiático y la cerveza artesana, ya han abierto seis locales y lo han sin campañas de publicidad, sinó al revés: preocúpate de hacer buena comida a buenos precios y la gente hará el resto. ¿He dicho seis? Giles (Jazz para los amigos) Brown, británico y jefe de este pequeño imperio inaugurado en 2003 con el Mosquito, han abierto Cal Cuc en Poblenou. No hacen cocina en serie: los ramen aquí (7,95 €) quizás son más concentrados que los del Grasshopper (y se les puede añadir ajo quemado, con más umami y densidad) pero los dos son muy buenos. ¡Y los miércoles, todos los ramen a cinco euros! Y su 'pho' quizás es mas cítrico que el del Mosquito. Tienen carta de tapas, platos de cuchara y wok donde lo más caro es un curry verde de calamar (7,45 €): suave, amablemente picante, rinde homenaje al platillo catalán para combinar los calamares con albóndigas blandas hechas con las puntas del marisco. Comer esto de noche es un lujo: hacerlo al mediodía, media vida. Por unos míseros 12 euros por cabeza, quedaréis bien rellenos de pitanza de la buena.

escairón
© Ivan Gimenez
Restaurantes, A la brasa

Escairón

El Poble-sec

El Escairón destaca sobre todo por su entrecot de Galicia y su pote, el caldo gallego. Jorge y Pilar os atenderán como si estuvieráis en su casa, tienen una clientela prácticamente fija. Sus platos fuertes son el entrecot o cualquiera de sus carnes a la brasa, pero también sus guisos, el lacón y, sobre todo, algunos postres como el denominado Escairón (crema catalana con un tipo de crocanti helado). Inmejorables y únicas son las patatas fritas que acompañan las carnes, entre las que detaca el escalope a la milanesa. Es un lugar ideal para disfrutar de la cocina gallega y de mercado en el que la calidad, el buen precio y el magnífico servicio hacen las delicias de los paladares más exigentes.

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Sifó
© Ivan Giménez
Restaurantes

Sifó

El Raval

"Cualquier plato argentino que se te pase por la cabeza, lo tendremos". Este es el titular del nuevo Sifó. Pablo Antico y Jorge Runnacles acaban de reconvertir el Sifó de bar de noche –pioneros, lo abrieron hace 18 años, cuando el Raval parecía Kosovo– en restaurante argentino. Precioso: cocina abierta, luz, madera y dibujos de iconos argentinos (¡'El Eternauta' a cargo del gran Martín Tognola!). Después ofrecieron durante quince años uno de los mejores menús de mediodía en el vecino Ofis, trasladado ahora al Sifó diurno. Que abarca, por fin, "la argentinidad sin complejos". Maestros de la carne y de la creatividad popular, auguran una parrilla I + D, pizza argentina –casi inédita en Barcelona–, empanadas y un ticket que va "de lo universal hasta lo que te quieras gastar".

Gat Blau
© Ivan Giménez
Restaurantes

Gat Blau

Si la crisis ha tenido algo bueno, es esto: el redescubrimiento del producto humilde. O más que redescubrimiento, sería más correcto hablar de reivindicar el material no noble. Partiendo desde un "punto de vista radicalmente ecológico, de temporada y de km 0", que es lo que explica Pere Carrió que aplica en el Gat Blau,  los resultados pueden ser maravillosos: "Una papada de cerdo ecológico cuesta 4 euros. Un kilo de garbanzos eco, 3 euros. El entrecot es caro, pero podemos hacer tartar de partes menos nobles". Y lo consiguen. Hacen un menú ecológico, tradicional y creativo de 13,50 euros donde seis de las ocho opciones son vegetarianas. ¡Y varía cada día! La gamba de Palamós no se echa de menos delante de filigranas como un meloso canelón de ternera envuelto con calabacín, o un coulant de patata enmascarada. Por las noches, cenas de alta cocina cercana por 25 euros.

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Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Casi

Vila de Gràcia

Xavi Montes es un tabernero vocacional, de esos que son mucho más amables que graciosos. Y en el Bar Casi, con una fachada de bareto de carajillo guerrillero, es donde despliega todo su encanto natural. En la parte más empinada y desierta de Gràcia, el Casi abrió el año 1978 (veréis la licencia con la mirada de orgullo de su padre enmarcada en un rinconcito). Cuando pasas por un barrio desierto y ves un bar a petar de gente, algo bueno tienen que dar. Son seis mesas en un bar que no está sucio, pero que no tiene nada del otro mundo. Aparentemente. Esconde una calidez y un dinamismo especial: Montes cada día pone en juego almuerzos de cuchillo y tenedor y un menú a 11,50 € (generoso, casero, fuera de serie) y su carisma. Aquí te llaman 'rey' y te atienden desde el primer día como si fueras cliente desde hace veinte año.

Restaurantes, Libanesa

Iakni

Sant Antoni

Un magnífico ejemplo de restaurante libanés no folclórico es el Iakni. Dos hermanos del país de los cedros, Ralph (ingeniero) y Miguel (publicista), no venden motos: Iakni significa 'comida casera'. El local, en San Antonio y a precio de vecino, es un rinconcito blanco y balsámico - "esta es una cocina que se supone que te ha de relajar", dicen- donde han querido "presentar las versiones originales de lo que comemos a casa; todo lo hacemos nosotros desde cero, y lo que no sabemos hacer, pues no lo hacemos ", explica Ralph. Ni microondas, ni freidoras ni hummus de remolacha. Aquí el puré de berengenas es espeso, y es más cercano a la escalivada que a la crema indeterminada. La carta es corta: tres tipos de hummus y un apartado de 'mezzés': las tapas libanesas, vaya -con un falafel espléndido, suave, sabroso, crujiente y no reseco, un tabule balsámico y 'kebe' (croquetas) -, y bocadillos excelentes. Para compartir (o no), y por 15 euros os pondréis hasta las cejas.

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Restaurantes

Bodega Montferry

Sants - Montjuïc

Esta taberna clásica, reabierto por blogueros apasionados por la bota y la tapa, aplica su filosofía en unos desayunos en los que sobresalen los bocadillos, que por su dimensión, merecen el calificativo de desayunos de cuchillo y tenedor: el de butifarra con dados de berenjena o el de atún del bueno con queso y tomate seco son algunas de las sorpresas que os esperan. Por 15 euros límite, festín de manduca de bodega.

Restaurantes

Granja Mabel

Sant Martí

Esta granja familiar se modernizó al pasar de padres a hijos dando lugar a uno de los mejores menús de mediodía de la zona de Marina. Por 11,50 euros clavados, ofrecen cuatro primeros y cuatros segundos diarios de materia humilde pero tratados con un gran saber hacer y originalidad (crema de guisantes, puerros i coulis de foie seria un ejemplo, y de segundo nunca falta un entrecot de ternera comprada en la Boquería). Un ejemplo son los macarrones al revés, rellenos de pollo y bechamel. Todo un poder fáctico en la zona.

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Restaurantes, Mexicana

La Taquería

Eixample

En el barrio de la Sagrada Familia está el pasaje de Font, que es como un pequeño México instalado en Barcelona. En esta calle de aromas de cilantro está La Taquería, un restaurante especializado en tacos que es tan auténticamente mexicano como Chavela Vargas cantando "en estas noches de frío, de duro cierzo invernal, llegan hasta el cuarto mío, las quejas del arrabal".Pintada de colores rojo, verde y azul, La Taquería tiene una web que dice: "para comer chingón". La mayoría de los clientes son mexicanos. Y si no fuera porque tengo demasiado presentes las sagradas torres iluminadas para los turistas nocturnos, diría que estoy en uno de los barrios populares de D.F., quizá en Coyoacán, muy cerca de la casa de Trotsky.La carta se divide en entrantes, cazuelas, sopas, quesos fundidos, tacos, alambres, quecas, gringas y postres, y antes de decidir, pedimos la bebida. Voy acompañado de una persona que sabe y pide una michelada, que es una bebida tradicional mezcla de cerveza, zumo de limón, sal y una salsa que puede ser Worcestershire. Yo pido una Negra Modelo. Calmada la sed, para comer pedimos unos pastor, los tradicionales tacos con la carne marinada con zumo de naranja, piña, vinagre, tomate y especias; un alambre arrachera, mezcla de carnes con una base de cebolla, pimiento y tocino servidos con tortillas de maíz; y unas quecas de flor de calabaza, unas quesadillas crujientes con las flores carnosas perfectamente maridadas con el queso.En La Taquería, las cantidades son ejemp

Restaurantes, Asiática

Last Monkey

Sant Antoni

Hay que celebrar el éxito de un lugar como The Last Monkey. Este bareto 'esquinero' ha hecho un trabajo excelente, sin pretensiones y dedicada al barrio: tapas asiáticas y fusión mediterránea por el mismo presupuesto con que un aborigen puede ir a comer al Vilaró o a Rafel. El chef italiano Stefano Mazza –de los Alpes, territorio de contundencia y sabor– conoce muy bien Barcelona y el mestizaje con Asia. Fue el segundo de a bordo del añorado Mé, a las órdenes del huracán Thang Pham. Mazza ha construido una carta corta y sabrosa donde el sudeste asiático se injerta de toques italianos, o al revés. De ejemplos sabrosos tiene a puñados: unos espléndidos 'gyozellini': tortellinis crujientes, trabajados cómo si fueran 'gyoza', hechos al vapor y acabados con un toque de frito, rellenos de espinacas, ricotta, soja coreana y mayonesa de kimchi (tan crujientes que recuerdan el 'wonton'); ¡platazos por menos de 6 euros! También lo son las mejillas tagaloc: de ternera, melosa, estofada al estilo filipino, con jengibre, lemongrass y comino, donde la cocina catalana encuentra el punto de frescura que a veces carece el sofrito lento.

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Mà de Morter
© Maria Dias
Restaurantes

Mà de Morter

Les Corts

¿No estáis hartos, de escuchar lo de la cocina de la madre? Pues en Mà de Morter hacen la cocina del hijo. Josep Bonavida (cocina) y su hermana Mireia (sala) trabajan con la ayuda de su madre Mireia. "Pero hago lo que me dice mi hijo, que por algo es el cocinero", ríe Mireia madre. Mà de Morter, en Les Cortes, está en unos bajos de ladrillo a la vista con aires de protección oficial-, y por 11 euros pelados ofrecen protección emocional y estomacal al cliente asiduo. La calidad-precio es brutal: un 'best' of de la cocina catalana con cocciones lentas, precisas y producto fresco. Veamos algunos itinerarios: 'trinxat' y conejo confitado. Garbanzos con calamares y butifarra de perol con pisto. Ensalada de manzana caramelizada y dorada a la brasa con verduras. "Tengo una pequeña brasa de carbón y el resultado con el pescado es espectacular", dice José.Lo certifico: meloso y tierno por dentro, costra por fuera. Pescado fresco y bien tratado en un menú de 11 euros! "Cada día voy a mercado y súper de alrededor y siempre compro fresco. No todo puede ser del mercado, pero siempre trato de encontrar un equilibrio entre frescura y precio ", dice el cocinero, que añade que currando en formato trío familiar salen los números.

Gelida
© Scott Chasserot
Restaurantes, Catalana

Gelida

La Nova Esquerra de l'Eixample
3 de 5 estrellas

Un bar y restaurante de los que ya no quedan, con platos para presupuestos ajustados y buenos paladares. Su almuerzo de cuchillo y tenedor está para chuparse los dedos. Y a la hora de comer, preparaos para una comida comunitaria y unos primeros y segundos deliciosos. El capipota, el codillo y el bacalao son excelentes. Su carta de mediodía tiene casi 30 platos. Regadlo con un buen vino de Gelida. Por 15 euros, un festín a la carta para comer bien a doble carrillo.

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Fish & Chips Raval
Maria Dias
Restaurantes, Británica

Fish and Chips Shop Raval

Ubicado cerca del Museo Marítimo, este tercer Fish & Chips tiene algunos detalles que lo diferencian de los demás, a pesar de que la filosofía es la misma: fusionar el 'fish & chips' clásico con un toque asiático, especialmente paquistaní, país de origen de los hermanos Alam. Y pese a que la adición de una plancha ha propiciado que amplien su abanico de platos –¡esas falsas patatas bravas de pulpo!– os podéis seguir poniendo finos por diez pavos con un cucurucho, patatas y caña, todo excelente.

Les Truites
© Ivan Giménez
Restaurantes

Les Truites

Sarrià - Sant Gervasi
4 de 5 estrellas

A Les Truites voy con el alma feliz y con una fe que últimamente ha sido castigada por unas tortillas de patatas escandalosamente mediocres. Para poder probar una variedad suficiente de recetas que sirvan para suavizar esta pequeña crónica, pido un surtido de seis tortillas que juntas hacen una entera. La más curiosa, y dicen también que la más exitosa, es la tortilla de croissant de jamón. Y si en un primer momento la cata se hace extraña, el invento va ganando fuerza en un paladar acostumbrado a tortillas más sencillas. Una tortilla fantástica es la de foie gras, y una tortilla extraordinaria es la de morcilla con un punto picante que se convierte en un verdadero vicio. El plato con triangulitos para la degustación os saldrá por poco más de 10 euros.

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Senyor Vermut
© Maria Dias
Restaurantes

Senyor Vermut

La Nova Esquerra de l'Eixample
4 de 5 estrellas

La carta de tapas y platillos del Senyor Vermut no es muy diferente de la de otros magníficos lugares de tapas y platillos, pero en el local de la familia Miralles todo tiene el toque Miralles. Un gazpacho de melocotón, unas croquetitas –fantásticas las de setas–, un capipota con la casquería que preparaba mi abuela Josefina, unas bravas interesantes, no superlativas, y una brocheta moruna bien marinada con aceite y especias. Recordando El sentido de la vida, aquella película de Monty Phyton en la que un cliente explotaba, incapaz de almacenar una mínima porción más de carne, terminé la comida con un sorbete de limón.

Tarannà
© Irene Fernández
Restaurantes

Tarannà

Sant Antoni
5 de 5 estrellas

El Tarannà es un lugar especial. La luz es magnífica a media tarde, se está de coña. Cuando cae la noche, no hay nada como pedir una de las muchas cervezas que ofrece la carta y acompañarla de un bocadillo ecológico de pollo con aguacate, mi favorito. Desayuno, vermut, comida, merienda-dulces brutales-, cena, mam de calidad ... El local combina polivalencia, modernidad, calidad y sencillez, y cuida como Dios manda la clientela-abunda la gente 'cool'-a través de un servicio muy atento y rápido. Alta calidad a precios simpáticos, en los que pcos platos sobrepasan la barrera de los diez euros.

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Restaurantes, Sudeste asiático

Wok to Walk Ramblas

El Gòtic
4 de 5 estrellas

Esta cadena de fast-food de calidad –premio Time Out 2010 en Ámsterdam al mejor local de comida rápida– ofrece woks con ingredientes frescos de la Boquería, y una cocina abierta donde los maestros del fuego saltean los ingredientes entre llamaradas. El resultado son platos crujientes, sabrosos y también saludables. Funciona mediante una elección de tres pasos –tallarines, arroz o verduras–, quince ingredientes –entre ellos pollo, shiitake y tofu– y la elección de una salsa. Se puede comer a partir de 4,95 euros, y el ticket medio son unos 8. Su extenso horario hace que sea un lugar ideal para comer a cualquier hora, incluso después de una noche de marcha.

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