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9 platos imprescindibles del Tast a la Rambla 2019

Tast a la Rambla 2019
Tast a la Rambla 2019 - La Barra de Carles Abellán

La alegría gastronómica de la primavera se llama Tast a la Rambla y va por la sexta edición!. Del jueves 6 al lunes 10 de junio, 39 de los mejores restaurantes y chefs de la ciudad se instalan al final de la Rambla con un plato que cocinan allí mismo, a 4 euros la ración. La alegría es doble: por un lado, nos permite probar delicias –con estrellas Michelin incluidas como Carles Abellán (con La Barra de Carles Abellan), Paco Pérez (Enoteca Paco Pérez) y Fran López (Xerta)– a un precio democrático. Y, al mismo tiempo, es una buena oportunidad para disfrutar de un espacio tan barcelonés y al mismo tiempo tan poco nuestro como la Rambla. Decidirse entre una cuarentena de propuestas no es sencillo. Por ello, un año más hemos recorrido la maravilla 'gastroefímera' de la rambla de Santa Mónica para comer algunos platos. No nos atrevemos a decir que las tapas que hemos comidos son las mejores –todos los participantes son restaurantes de altísimo nivel y cada uno hace su apuesta más disfrutona–, pero os aseguramos que están tan buenos que los recordaremos durante una temporada.

Pan chino de cerdo ibérico. El restaurante This & That Co. –donde comes en el Hospi si tu objetivo no es la tapa tradicional– forma parte de la zona de cocina metropolitana, inaugurada este año. ¿Cocina metropolitana? Cuando muerdes una barbaridad como un bocadillo de pan chino de cerdo ibérico (ahumado, con una textura entre la mantequilla y el 'pulled pork') con salsa teriyaki y mayonesa de kimchi, sobran las etiquetas geográficas. Textura, potencia y matiz. Si hicieran esto en el Born –al precio que lo hacen en L'Hospitalet –, habría codazos y colas. Un bocadillo chino de sabor delirante, que se deshace en la boca.

Arroz La Barra. Abellan es un truhán y un señor, y un cocinero con un par de narices. Con la Michelin calentita, ha trasladado La Barra Carles Abellan al hotel W. Y está muy bien. Porqué cuando un turista prueba el arroz de la casa, sabrá como es el de nuestra madre. Mar y montaña de manual, con sepia y marisco, impregnado con la potencia de un poco de morcilla (la pimienta picante surfea entre los granos, que tienen un punto de cocción greñal maestro, y un poco de melosidad, por la grasa suave del caldo de pollo). Alta cocina, alto valor sentimental. Bravo. Abellan, cocinero de Michelin, os prepara un arroz como el que os haría mamá, la 'iaia' o la 'tieta'. 

Costillar a la catalana. Otro plato infalible: en Semproniana fueron pioneros de la cocina de autor, pero aquí han ido a lo seguro (aunque el toque personal de Ada se nota). Dos costillitas de cerdo asadas al horno durante doce horas, marinadas con las hierbas silvestres de la cocina tradicional catalana, y una salsa de miel, soja y ratafía. Tan tiernas que con la fuerza de la mente las podrías deshuesar. Se puede comer con tenedor, pero mejor agarradlas con las manos y masticad el cartílago, que lleva mucho colágeno. Traed pan a la fiesta, porque la emulsión que queda entre salsa y parmentier es un delirio. Para los glotones 'nostrats', estas costillas de cerdo se han asado doce horas con salsa de ratafía.

Brioche caliente de canelón trufado. Pegaros un garbeo por el Tast es fiestón asegurado. Cada restaurante dispara su mejor tiro, y siempre apuntan al disfrute salvaje. El Be SO, el restaurante del hotel Sofía –con Carles Tejedor, chef de alta cocina con espíritu lúdico– no es una excepción. No hay metáforas en el nombre del plato: esto es, literalmente, meterse entre pecho y espalda un bocata de canelón. Pero no es cualquier cosa: con pan de mollete planchado, y un relleno con carne de asado de fiesta mayor (con punto de trufa suave) y bechamel excelente, sólida y ligada como Dios manda. Navidad en junio.

'Cavatelli alla norcina' con trufa de verano. Todavía quedan platos de pasta por descubrir. Como esta deliciosa receta tradicional de Umbría, que Cecconi's presenta en versión de alta cocina. Los 'cavatelli' –una pasta alargada en forma de piñón– van aderezados con una salsa de pecorino, salchicha y un toque de trufa de verano, más suave que la negra. Todo mezclado en una rueda vacía de Pecorino. 'Street food' italiano, vaya.

Canelón de bacalao con pil-pil de clorofila y tomate. El chef Alain Guiard, del A Restaurant del Hotel Neri, presenta un canelón de bacalao con pil-pil de clorofila y tomate que es un festín de texturas. La pasta suntuosa del canelón envuelve la suavidad –de cuerpo y sabor– del bacalao, que contrasta con el crujiente del tomate fresco, en daditos sobre la pieza. El plato es fresco, sencillo y delicioso.

Tartar de rubia gallega, pan de centeno, zanahoria y hierbas nórdicas. Los cocineros de Arume trabajan el tartar como quien prepara una fórmula magistral en un laboratorio. Con las pinzas colocan, sobre una suculenta base de tartar de rubia gallega (sabrosa vaca autóctona de Galicia), pequeñas porciones de zanahoria fermentada, y pan de centeno crujientísimo. Para cerrar la sinfonía, dejan caer unas perlas de mayonesa de hierbas nórdicas y riegan el conjunto con un chorrito de aceite. Mordedlo todo de una vez, cerrad los ojos y lloraréis de alegría.

Huevo a 62º y frito con patatas mortero y gulas al ajillo. El chef Xavier Franco –una estrella en el Saüc, que cerró, y luego en Les Magnòlies– presenta, con el restaurante d'Aprop, una interpretación contemporánea de la cocina tradicional. Aquí nos damos de bruces con la magia de la sencillez, un 'hit' pop que, como Rosalía, conquista de forma transversal: huevo a 62 grados y frito con patatas mortero y gulas al ajillo. Cuando éramos niños dábamos la vida por un huevo frito con patatas y salchicha y ahora que somos mayores querríamos comer esto todos los días.

Pizzaimada. Si pensábais que ya lo habíais visto todo con el cronut (croissant + donut) y el churronut (churro + donut de nuevo) es porque todavía no habéis descubierto el híbrido definitivo, la fusión de Italia y Mallorca: la 'pizzaimada'. El equipo de la Pastelería Escribà presenta un trampantojo que despierta expectación: parece una pizza de pepperoni que rebosa mozzarella, como las que engullía Michelangelo de 'Las Tortugas Ninja'. La 'pizzaimada' de Escribà es una ensaimada rellena de chocolate negro, chocolate con leche, chocolate blanco (que simula queso), praliné de chocolate blanco con almendras y colorante alimentario rojo (pepperoni), fresa liofilizada (simula pimentón ) y aceite picante, este de verdad. 'Parental advisory', calorías explícitas: hay que comparirla.

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