Este año Oriol Carrió, pastelero joven pero virtuoso de la bollería de festividad, presenta dos propuestas pensadas para quien busca sabores ligeros y refrescantes. La coca de fruta fresca combina una masa de brioche con fruta de temporada y una crema pastelera elaborada en el obrador, donde la vainilla gana protagonismo y el azúcar reduce su presencia para conseguir un resultado más equilibrado.
La segunda novedad es una coca de mató y miel elaborada sobre un brioche de hojaldre laminado con mantequilla, una técnica inspirada en el croissant que aporta una textura especialmente crujiente. Pero sigue en stock la coca de crema que en el año 2019 fue reconocida como la Mejor Coca de Crema de Cataluña. Esto es una biblioteca comestible de las cocas de San Juan: también las hay de chicharrones, cabello de ángel, chocolate y gianduja.





















