Los mejores cruasanes de Barcelona

Dulces, salados, de mantequilla... recorremos la ciudad en busca de los mejores cuernos. ¡Seleccionamos los cruasanes que te harán perder la cabeza!
La pastisseria
© Iván Moreno
Por Ricard Martín y María José Gómez |
Advertising

Morder un buen cruasán es como entrar en el paraíso, crujiente, hojaldrado, con un sabor ligero y único... Todas las pastelerías y panaderías de Barcelona tienen, pero no todos son lo que parecen. ¡Estos son nuestros preferidos!

Tiendas, Pastelerías

Pastisseria Canal

icon-location-pin El Putget i Farró

Sus croissants son un punto y aparte: tienen en su poder el título del Mejor Croissant Artesano de Mantequilla de 2016. Excelen en los parámetros clásicos: una forma del todo regular, con un amontonamiento de capas de hojaldre finísimas, y un alveolado interior que lo convierte en un beso de mantequilla etéreo. Golosos, su croissant de chocolate también es de los que tienen club de fans.

Restaurantes

Xacolata

El cruasán, expresión cotidiana de la maestrazgo pastelero, encuentra en la Xacolata un ejemplo admirable. Jordi Sala tiene más galones que Patton (Torreblanca, Escribà, Mas Pau, elBulli) y un obrador donde hace alta pastelería en el barrio. Sale un cruasán etéreo, muy crujiente, con el punto justo de esponjosidad y el salado muy equilibrado. Le pone cuernos; que sea hojaldrado y con cuernos es más difícil que hacerlo alargado. Y mucha mantequilla; "Si estuviera en Sarrià, lo vendería a euro y medio, pero estoy en Poblenou". También hace de chocolate, de ibérico y queso, sobrasada, tomate, mozzarella y oliva.

Advertising
Restaurantes

Foix de Sarrià

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Hablar de cruasanes con el Sr. Madern, primo de J.V. Foix, es repasar la historia de esta pasta aquí. Desde los años 40 del siglo pasado hasta casi finales de los 70, la mantequilla sólo se podía conseguir de contrabando y, claro, había que racionarla. Así que se inventaron un cruasán de mantequilla y de manteca. Cuando se acabó el racionamiento, recuperaron el de mantequilla, pero los clientes siguieron pidiendo este híbrido gustoso, que evita que la manteca se te enganche al paladar y te atragantes. Ahora bien, el de mantequilla del Foix es una reliquia hojaldrada y delicada de icónica mística.

La pastisseria
©Iván Moreno
Restaurantes

La Pastisseria Barcelona

icon-location-pin Eixample

J. M. Rodríguez Guerola advierte de que su guerra no es la bollería sino los pasteles. Pero, ¡qué caramba!, si eres campeón del mundo de pastelería, debes mantener una reputación. "Ligero, crujiente, no muy dulce y con una relación calidad-precio razonable", así debe ser el cornudo, dice. El suyo de mantequilla, excelso, lo cumple, pero Guerola deja volar la imaginación en barbaridades como el de crema catalana quemada, bañado en almíbar de canela y piel de limón. Por favor, con el cruasán de capuccino, cremoso de café y chocolate, no os pidáis un café con leche.

Advertising
Pastisseria Badia Roca
©Ivan Gimenez
Tiendas, Pastelerías

Sant Croi by Albert Roca

icon-location-pin Sants - Montjuïc

Fantástica pastelería de autor, donde Albert Badia deja vía libre a su creatividad. Albert Roca sigue las tesis de Ferran Adrià: "Para mí, innovar es un dogma de fe personal. Innovar es no copiar ". Ahora bien, en su caso la innovación cuaja en recetas sólidas, y se aplica tanto en pasteles donde la fantasía no se aleja del hecho terrenal (un borracho a la mexicana !, un pastel de arroz con leche del Montsià!) como en las pastas nuestros de cada día: su croissant de chocolate, de potente chocolate negro al tiempo que con un finísimo alveolado de mantequilla, es quizás el mejor que he probado nunca. Roca ha convertido la pastelería madre, Badia Roca, en San Croi, y el cambio ha servido para ensanchar la oferta del espacio –zumos, bocadilloss– pero el espíritu es el mismo: innovación con un pie en la tradición. Mejor cruasán de mantequilla de 2009 según su gremio.

Forn Mistral
©Iván Moreno
Tiendas

Forn Mistral

icon-location-pin El Raval

Jaume Bertran hace 50 años que endulza la vida de los vecinos de Sant Antoni y el Raval, primero en la panadería de la avenida de Mistral y desde los 70, en la ronda de Sant Antoni. Didáctico, remarca que la clave de un buen cruasán es la manteca. Él usa una de mucha calidad, lo que le asegura el sabor y la textura inconfundible de un buen cruasán. Se hace traer la mantequilla de Francia porque aquí no ha encontrado ninguna que le acabe de convencer, y para los rellenos, chocolate con un 70% de cacao. Todo estudiado. Todo hecho con producto de primera. Y sus mini cruasanes son un vicio.

Advertising
Restaurantes, Cafés

La Xocolateria by Oriol Balaguer

Oriol Balaguer se confiesa un fetichista de esta pasta. La promesa del premio no engaña: su cornudo tiene un punto justo de tostado y caramelo, mantecoso y ligero que impide poner ninguna pega. Aunque después de tanto alveolo, a mí me apetece probar el de frambuesa, enriquecido con una compota natural de este fruto del bosque. Es delicioso, y te evita hacer de carnicero matutino en batín para partirlo y untarlo, a veces pierdes medio cruasán.

Tiendas, Pastelerías

Pastelería Hofmann

icon-location-pin Ciutat Vella

Sin duda, no descubrimos la sopa de ajo cuando decimos que el cruasán de este tótem de la cocina dulce es uno de los mejores de Barcelona: ya fue escogido como el mejor cruasán de mantequilla artesano de España en 2010. Pero siempre hay reconocer que aquí se toman los cuernos muy en serio y al mismo tiempo aplican fantasía. En su enclave del Born encontraréis cruasanes de mango, mascarpone, cheesecake, de pastel de Sacher... Y uno de chocolate muy original: en vez de ser un chocolate duro, como en la mayoría de casos, optan por una crema de chocolate líquido que te inunda la boca.

Advertising
Restaurantes

La Fabrique

En esta panadería que provee de pan ecológico el Poble Sec, la pastelería mira hacia Francia, inclinación natural si tenemos en cuenta que su propietario, Yoann Simonte, es compatriota de Benjamin Biolay. Por eso una de sus especialidades es el cruasán de almendra, una pasta muy habitual en las panaderías del norte de Francia. Su secreto radica, revela su artífice Óscar Santiago, en el relleno: una crema similar al mazapán, pero más fluida, que se consigue al mezclar la misma parte de almendra que de mantequilla. Esta maravilla os dará la energía (y la alegría) necesaria para afrontar el más difícil de los días.

Tiendas

Forn Baluard

Los cruasanes de panadería tienen una –a menudo– justificada mala fama pringosa (literal). Más de una vez, con algún cruasán de panadería –o incluso de pastelería– vieja escuela supuestamente bueno me he encontrado con una pelota obturadora imposible de tragar. Ahora bien, esto con los del Baluard no pasa. Es delicado, quebradizo y hojaldrado, y el aroma de buena mantequilla administrada con sabiduría me impregna la nariz cuando la huelo. Bueno, por algo Anna Bellsolà es uno de los grandes maestros pasteleros de ahora.

Mostrar más
Advertising