No hay duda de que Joel Joan es un actor súper dotado, seguramente uno de los mejores de su generación. Y esto se puede ver perfectamente en esta versión de L'oncle Vània que representa en el Romea, él solito, sin necesidad de nadie más, en un one-man-show memorable. Llena el espacio de una manera de la que pocos actores pueden presumir de poder hacer. Pero el reto que tenía por delante era algo grande, sobre todo porque tiene ante sí diversos elementos que juegan en su contra.
De entrada, tiene entre manos una obra de Txékhov que debe de ser el texto teatral más representado en Barcelona durante lo que llevamos de siglo XXI. Lo hemos visto de muchas y variadas maneras. Y algo que podría ir a su favor, que el público potencial conozca de memoria la historia, torpedea momentos que se suponen de gran intensidad, que él solo únicamente iguala durante la discusión central, cuando el profesor Serebriàkov anuncia que ha decidido vender la casa, cosa que provoca la revuelta de Vània. Interpreta ocho personajes pero no consigue que nos aferremos a ninguno.



















