En Barcelona hay sitios de ramen buenísimos, y luego está Umami Plant Based. ¿La diferencia? Que en este restaurante de Gràcia (calle Progrés, 6, donde antes estaba el antiguo Goliard) lo hacen todo a mano. Y con todo nos referimos a los fideos, la masa de las gyozas y de los canelones, el miso, el shio koji –condimento tradicional japonés cargado de umami–, el tempeh, el seitán, la kombucha, la ginger beer... Por eso necesitan un obrador tan grande como el propio restaurante, justo al lado, para poder elaborarlo. ¿El resultado? Un restaurante de ramen e izakaya donde cuidan hasta el último detalle y con unas preparaciones tan finas que te os harán volver.
Esto no ha pasado desapercibido a la clientela: tras un año abierto, Umami ha servido 19.500 raciones de ramen, 13.500 gyozas hechas a mano y 5.500 baos. Y como, aunque solo abren por la noche, siguen sirviéndolos al mismo ritmo, será mejor que reservéis mesa si no queréis quedaros fuera. Los artífices del proyecto son el chef Mike Davies y la arquitecta Julieta Muzzillo, que antes de abrir el restaurante estuvieron unos dos años haciendo pop-ups de ramen, algunos en Sopa, en Poblenou. Así fue como llegaron a afinar una receta que ahora es irresistible.


























