Ramen
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El mejor ramen de Barcelona

El boom del ramen en Barcelona vino para quedarse. ¡Arriba los palillos!

Ricard Martín
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No despreciéis el ramen, por más que prolifere. Esta sopa es un plato de cocina asiática que requiere mucho más oficio y dedicación que planchar y acumular elementos. Es cocina popular que se sirve y se come rápido, pero se hace a fuego lento, y se disfruta como una delicia.  Es un bol de caldo casero –a menudo de pollo y cerdo, o también de diversos tipos de marisco y pescado seco– que se aliña con 'tares' (salsas o sabores, definen el estilo de cada especialidad, y pueden llevar soja, miso, etc.) y donde flotan fideos de trigo que se comen en comunión con 'toppings' como tocino, huevo marinado o bambú. Entrantes, sopa y plato principal en uno. ¿Dónde está el mejor ramen de Barcelona? En esta lista, sin duda alguna. 

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12 restaurantes de ramen espectaculares de Barcelona

  • Japonesa
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Es toda una garantía saber que tras un local asiático está el británico Gilles Brown, copropietario del Mosquito y el Red Ant. Su aproximación a la gastronomía del sureste asiático es metódica y obsesiva con la calidad. El Grasshopper es todavía más pequeño que el Ramen Ya Hiro: una pequeña barra baja con capacidad para quince comensales. Brown me habla de caldos con cocciones de dieciocho horas y de los tares, las salsas o los fondos que distinguen un caldo de otro. “Esto es alta cocina que se tiene que servir rápido, no es una tontería”, concluye. También elaboran sus propios fideos, y añaden 'kansui', una solución alcalina para que el agua tenga una propiedad similar a la de Japón (y la pasta sea elástica y absorbente). Tienen los tres tares (miso, soja y marisco) y también un bol de 'noodles' vegetariano. Me como el de soja, delicioso, y me afano en escoger una birra para de entre un ejército de cervezas artesanas, entre ellas BeerCat, cerveza hecha en Cataluña con un equipo de Inglaterra e Irlanda.

  • Japonesa
  • Dreta de l'Eixample
  • precio 1 de 4
Ramen Ya-Hiro
Ramen Ya-Hiro

Ebullición triple y perpetua en Ramen-Ya Hiro: la cocina es una locomotora de vapor. El otro lado de la barra hierve con gente sorbiendo y comiendo unos caldos que se han pasado diez horas a fuego lento por la noche. Hiroki especifica que solo hacen tres variedades de caldo "porque nos queremos especializar en la calidad y la rapidez". Encontramos las recetas clásicas: de soja (con un caldo hecho de pollo y cerdo, con salsa de soja), de miso (el mismo con miso en vez de soja) y de marisco. Los fideos, de producción artesana (veréis la máquina al final de la barra) son una maravilla: los puedes poner en el plato y apretarlos con el palillo y sueltan caldo y siguen elásticos. Mientras me jalo los de soja, maravillado por la densidad y la mezcla de los dos caldos y la delicadeza del redondo de cerdo, noto regusto a marisco y lo relaciono instantáneamente con el mar y montaña materno.

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  • Surasiàtica
  • El Poblenou
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Noru Bar no es cualquier cosa: es el bar de caldos asiáticos de Daniel Benitorafe, un cocinero que ha pasado por templos de la cocina como Gresca, Mont Bar, Gaig o Coure. Esta barra circular –que ocupa lo que hasta el 2022 era un bar de barrio– surgió como un 'spin off' del exitoso restaurante asiático de Poblenou Koh.

En Noru encontraréis una carta corta de sopas asiáticas con caldos hechos con una precisión milimétrica, (aunque también hay algunas tapitas para acompañar). Su maravilloso 'pho' (sopa vietnamita) con caldo de pollo y ternera –donde la carne es un carpaccio de ternera pegado al plato que se cuece conforme cae en el caldo– es una delicia aromática cargada de matices. Y corrobora la vocación de barrio que por la mañana puedas desayunar bocadillos cuidados a precios populares. Ojo: no aceptan reservas ni dinero en metálico. 

  • Japonesa
  • El Gòtic

Koku Kitchen es uno de los bares de ramen más veteranos de Barcelona. Los propietarios son dos irlandeses, Mark Liston y Ross O’Doherty, y el chef, Robert Johansson, es sueco. “No queremos confundir a la gente intentando ser un restaurante japonés. Servimos comida japonesa pero no lo somos”, dicen. Ahora bien, sus fideos, excelentes, son de una receta indiscutiblemente japonesa –el chef estudió un año con el cocinero del reputado Oraga Noodles de Tokio– y aseguran que todo es casero, menos las algas marinas (como buenos irlandeses, son unos cachondos). El 'Irish touch' lo pone la sidra, un sentimiento de taberna irlandesa y postres como el bannofee (pantagruélico dulce a base de toffee y plátano que hay que probar al menos una vez en la vida). Tienen un manual de uso del fideo asiático en la pizarra: "Sorbe muy fuerte, no seas tímido. Pruébalo primero y después añádele salsa o picante. Y si estás contento, demuéstralo dejando el bol vacío".   

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Red Ant Noodle Bar
Red Ant Noodle Bar

Decir que el Red Ant es el hermano pequeño del Mosquito es garantía para aproximarse a esta propuesta 'low cost', creativa e informal. Encontraremos una carta de tapas muy bien facturadas con una gran presencia de los noodles, que llegan a la mesa con acompañamientos exóticos marca de la casa. Encontraréis cuatro tipos de ramen diferentes –todos de alta calidad, recordad que esta gente hace sus propios fideos– y también con matices en cuanto a los otros restaurantes de la casa: cada cocinero tiene su fórmula de caldo. Muy versátiles: un buen 'bao' de cerdo, una cerveza artesana y un plato de sopa con fideos y chicha calentito y estaréis en el cielo por muy poco dinero.

  • Japonesa

El shoronpo es un hatillo japonés parecido a la gyoza pero se diferencia porque se cuece al vapor y dentro lleva caldo. Por ello, hay que comerlo adecuadamente para evitar quemarse. Os damos las instrucciones: untarlo en vinagre, ponerlo en una cuchara sopera, agujerear con los bastones y chupar el caldo que hay dentro. No os preocupéis, todo esto te lo explican muy bien antes de empezar a engullir en este magnífico restaurante donde no podréis parar de comer estos shoronpos (el mejor, el de foie-gras!). Os convertiréis en adictos, estáis avisados. Y no será lo único que os llevará de nuevo a este local. Os lo diremos sólo una vez: ¡hacen un ramen buenísimo! Shoronpo o ramen? ¿Qué dilema, no?

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  • Japonesa
  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Nuestros homólogos de Time Out Londres lo tienen clarísimo; los mejores ramen de la capital británica se sirven en las tres filiales del Kanada-Ya que hay en la ciudad. Mejor no lo pueden resumir: espacio pequeño, gran reputación, enorme calidad. La especialidad que ha dado fama mundial a esta minicadena de restaurantes es el soberbio 'tonkotsu'; caldo de hueso de cerdo de 18 horas de cocción, fideos hechos a mano, tocino chashu, nori, cebolleta y setas. En la carta también hay entrantes clásicos como edamame, berenjena marinada, pollo frito con mayonesa cítrica de yuzu y gyozas. El menú de mediodía vale la pena e incluye un bol a elegir, dos acompañamientos y bebida. Por un poco más, entra un postre: crema quemada de té hojicha o sorbete de licor de ciruela china. ¡Ramenadictos de Barcelona; no sabéis la suerte que tenéis!

Un ramen delicioso, sin pretensiones y a precios populares. Esto es lo que ofrecen en el pequeño local del Poblenou de Ryu Ramen, donde los cuencos de caldo son generosos y los ingredientes frescos. Nos lo confirma la carta, que es sencilla (¡a veces una variedad enorme de platos no solo dificulta la elección, sino que levanta sospechas sobre la calidad de la comida!) y nos permite escoger entre 7 tipos de ramen diferentes, entre ellos una opción vegetariana gustosa y satisfactoria. Sí, en Barcelona hay muchos deliciosos rámenes, pero, frente a los locales que merecen una visita por su fama o por su exuberante decoración, Ryu Ramen es ideal para disfrutar de la comida con tranquilidad.

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Tonkotsu sirve en Barcelona la variedad de caldo tonkotsu, hecha exclusivamente con huesos de cerdo. “Es mucho más complicado que hervir un hueso de cerdo, debe quedar emulsionado, espeso, cremoso”, me explica Albert Mata, el socio en la cocina, quien fue a Hakata, lugar de nacimiento de la variedad, a dominar las recetas. La máxima dificultad para hacerlo es encontrar un proveedor de huesos de cerdo: necesitan la codiciada pieza del jamón. Los tares añaden matices, pero al momento reconoces que la sopa es diferente de las otras; el sabor es muy potente pero medido, con un punto dulce y placentero de inmejorable placer porcino. El sabor del buen cerdo, vaya. Si añadimos un extra de tocino –ya la podrían incluir en el caldo, hombre– el resultado es un festival de colágeno.

Oishii Ramen Street
Oishii Ramen Street

La ambientación y decoración de Oishii Ramen Street es tan espectacular, realista y detallista que tendrás la sensación de estar comiendo por los concurridos callejones de Tokio, Kyoto u Osaka (bueno, quizás exageramos un poco, pero está muy trabajado). 

En este restaurante podrás degustar una carta especializada en plato japoneses tradicionales que tienen como base el ramen. Podrá elegir entre un delicioso un Miso Ramen, caldo con miso cubierto de chashu, brotes de soja, pak-choitopping de naruto, alga wakame, huevo y cebolla, o un Fried Chicken Ramen, caldo con salsa de soja cubierto de pak- choi, brotes de soja, alga wakamenaruto y cebolleta. Todo acompañado de pollo crujiente.

Por supuesto, también se pueden encontrar otros platillos típicos de la gastronomía japonesa como gyozasdim-sums, rollitos vegetales o takoyaki, y postres bien dulces como flan de té verde o mochis. Todos los ingredientes utilizados son de primera calidad y consiguen crear un sabor 'oishii', palabra japonesa que da nombre al restaurante y que quiere decir 'delicioso'.

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  • Japonesa
  • Sants - Montjuïc

A los ya míticos Ramen-ya Hiro y Koku Kitchen Ramen les ha salido un competidor fuerte en Sants, el Kobuta, que en japonés significa 'cerdito'. No te dejes engañar por la humildad que desprende su nombre en diminutivo; los ramen que se hacen en Hiroshi son superlativos. Elabora tres tipos de caldos diferentes: de cerdo, pescado seco y vegetariano. Es imposible devorarlos sin perder las buenas maneras en la mesa, pero, tranquilos, sorbed sin miramientos. "Feel free to Slurp" es el lema de este restaurante donde ya se empiezan a formar colas los fines de semana. También hay sorpresas, como el ramen frío para los meses de verano, o recetas poco vistas por aquí, como el asari ramen, sopa marinera con pescado y almejas.  

  • Japonesa
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4

Mutenroshi Ramen ofrece exactamente lo que su nombre sugiere: un restaurante de ramen –con otras recetas del sudeste asiático– ambientado en el universo 'Bola de Drac' (el Duende Tortuga te da la bienvenida a la puerta). Saben lo que se hacen: es uno de los tres restaurantes del grupo de restauración Muten, muy reconocido con los restaurantes Kame House en Sabadell y Muten Town en Badalona.

En Mutenroshi Ramen encontrarás una carta extensa que se zambulle en las especialidades japonesas más pop y que los fans del manga idolatran. Como por ejemplo, los 'onigiris', el pollo rebozado 'kaarage'. Y el ramen, claro: podréis elegir seis recetas sustanciosas que remiten a sus héroes. Como el ramen Goku, de pollo con miso, o el vegetariano (el ramen Vegeta, claro). Sólo un pero: el ramen dedicado a Satanás Cor Petit se llama Piccolo. Jamás he entendido como un gigante demonio reptiliano se llama Pequeño en italiano. 

¡Dos opciones de fideos chinos con caldo!

  • China
Kai Xuan
Kai Xuan

No hay ninguna duda: el Kai Xuan es un verdadero restaurante chino. El hijo de la casa, Kai Zhou, deja claro que aquí no encontraremos tres delicias: ellos se ha especializado en una carta de ‘lamian’, los tallarines chinos de los cuales descienden los del ramen. No son muy diferentes de los ramen: llevan caldo base de costilla de cerdo y pollo y no son tan salados como estos, aunque quizá tampoco tienen la delicadeza de los nipones.

  • China
  • Eixample
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Conocido como ‘el chino de Trafalgar’, los boles de ‘lamian’ son abundantes y excepcionales: de hecho, en un día concurrido el sonido de las conversaciones se ve amortiguado por las mesas de chinos y catalanes que sorben los fideos gruesos y trocean las costillas de cerdo que flotan en ellos. Los que sorberéis aquí son un puñetazo de gusto concentrado y con matices de sabor. No os preocupéis por las manchas, ¡dejan en la mesa un paquete entero de servilletas del Mercadona!

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