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La Balabusta
Foto: Ivan Giménez La Balabusta

Los 15 mejores nuevos restaurantes de Barcelona

¡Una guía rápida para saber qué hay de nuevo y bueno a la hora de sentarse a comer en la ciudad!

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
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El cierre de bares y restaurantes ha sido un drama y un terremoto de tristes consecuencias que cada día sufrimos... Pero la vida sigue, y hay gente con mucho talento que se está jugando los cuartos y dejando la piel para que salgas a comer o a cenar de manera fantástica. Pasamos revista a las aperturas más excitantes y sabrosas de los últimos tiempos. Y tú podrías hacerte un favor, so vago: deja de hacer el perro en el sofá, levanta el dedo del botón del 'delivery', y reserva mesa en algún restaurante de esta lista ¡ya!

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  • Restaurantes
  • Asiática contemporánea
  • Sant Gervasi - Galvany
  • precio 3 de 4

Tamae junta a dos cocineros capitales de los últimos veinte años: dos ex jefes de cocina de elBulli, Eugeni de Diego (A Pluma) y Albert Raurich (Dos Palillos) ofrecen su versión de la comida asiática más apta para el 'take away ' en la creación de un modelo de restaurante que, de hecho ni lo es, de restaurante. De Diego: "Tenemos una barra con ocho plazas y trabajamos la comida a domicilio y para llevar. Y la cocina está abierta: en contraposición a las 'dark kitchens' somos una 'open kitchen'. Albert tiene un conocimiento integral de la cocina asiática, y lo juntamos con mi 'know-how' para llegar a todos los públicos".

En Tamae ('perla' en japonés, nombre de la mujer y sumiller y socia de Raurich en Dos Palillos) te sientas en la barra y tienes un único plato, y te sirven la comida en el mismo 'packaging' en el que te lo llevan en casa. "Nos llamamos Tamae Bar & Open Kitchen porque es precisamente eso, una cocina abierta y una barra", corrobora Raurich". Ahora bien, ni se os ocurra infravalorarlo: Raurich es uno de los cocineros que ha hecho encajar Asia en la alta cocina moderna, y el hecho de que el ticket sea asequible no significa que la comida no os haga caer de culos: "En Dos Palillos vienes a probar lo que queremos, aquí la idea es que elijas tú".

Y resulta difícil elegir. Por un lado, aquí está la visión del sushi de Raurich –encontraréis 'hako sushi', antigua forma japonesa de sushi rectangular, prensado en cajitas– y unos impresionantes ngiris XL, que son un ngiri y medio y se necesitan dos mordeduras para hacerlos desaparecer: tanto grandes en tamaño como sutiles y precisos en sabor (es sushi cocinado, aquí no encontrarás ngiris de pescado crudo sin más). Por otro, la visión de la comida callejera asiática donde se nota la ideología de de Diego: como una impresionante merluza fresca de arrebozado japonés que hace descarrilar al mejor 'fish and chips' del mundo, o un 'bao' de tartar de ternera, donde el huevo aparece bajo la nada habitual forma de huevo frito, tan jugoso y sabroso que querrías tres seguidos y nada más (y de hecho puedes hacer esto y quedarte tan campante). Podéis encargar la comida desde su web.

  • Restaurantes
  • India

Bar Bar no es que sea el restaurante con el peor nombre del mundo: es que en hindi significa “una y otra vez”. Y después de haber comido, no puedo estar más de acuerdo. Nikihil Mahale es un cocinero de Mumbai afincado en Londres –director del muy exitoso Farzi Cafe London– que se ha instalado en Barcelona con la idea de ofrecer una versión “moderna de la cocina tradicional india, y que vaya más allá de los típicos platos del norte”. Esto incluye no realizar concesiones a los niveles de picante. El local es austero y desnudo: aquí el centro lo encontramos en la cocina. Y servidor no tiene suficiente rostro como para dárselas de entendido en cocina india.

Pero pongo la mano en el 'tandoori' para aseguraros de que vale la pena. En lugar de carta de tapas de cuero y 150 platos, un único y minimalista folio con diez entrantes y diez principales. Probamos reversiones de platos donde los matices de picante se despliegan en la garganta con medida y virtuosismo. Como un 'shikampuri kebab' –carne de cordero picada trece veces, se deshace en la boca– que crece en intensidad picante y frena en su punto justo. O el 'gobi number 65', bolitas de coliflor rebozada con ajo y yogur, sutiles y aromáticas. Y aquí he probado el mejor pollo 'tikka masala' de mi vida (por cierto, plato creado en Escocia!). Como diría La Trinca de Nueva Delhi, 'nari naan, nari naan' (el pan es buenísimo). ¡Fichad!

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  • Restaurantes
  • Española
  • Sant Antoni
  • precio 2 de 4

¿A quién no le apetece cenar en un lugar llamado El Mamón? Situado en un emplazamiento de ensueño –un macrorestaurante de 700 m2 en el pasaje Calders de Sant Antoni– con una terraza gloriosa y un interiorismo de primera división, El Mamón no inventa nada, pero reinventa que te cagas, si me permiten ponerme grosero (¡como su nombre!). Lejos de experimentaciones, la carta ofrece jugadas seguras de cara a barraca, pero que siempre apetecen, preparadas con un toque gastronómico innegable y todo hecho desde cero.

Como por ejemplo, unas patatas bravas laminadas y recosidas en lingote, de lo más adictivas, y arroces para mojar pan, como un arroz a la lata con calamar y piparra frita. Los precios son contenidos y la materia prima es óptima: lo más cara es un entrecot de 250 gramos, fileteado y con guarnición, en su punto, que sale por unos 15 euros. Es un lugar ideal para ir con niños: buenas pizzas, espacio para correr y comer bien ancho. Y también sin niños: tienen capacidad para comidas de grupo de hasta 50 personas, una coctelería de buen nivel, música en directo (sobre todo rumba) los fines de semana y un horario que se alarga con las copas. 

  • Restaurantes
  • Israelí
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • precio 3 de 4

La Balabusta es el nuevo restaurante de Ronit Stern, experimentada cocinera de origen israelí que tantas alegrías nos ha dado con Toto, Auto Rossellon o la panadería Crustó. Ella abre un restaurante, te fías. Su ética de trabajo es de cercanía y todo cocinado de cero: lo ves en cocinas abiertas y en los sacos de la harina del pan, que hacen delante de tus narices. La Balabusta (en jiddish “ama de casa que manda y tiene huevos”, ríe) no es la excepción. Aquí interpreta la cocina israelí " desde el punto de vista de una persona que lleva veinte años viviendo en Barcelona", explica. Sin elementos ajenos a Oriente Medio: quizás croquetas de berenjena, pero ni miso ni chile andino ni tacos.

No esperes comer aquí como lo harías en Tel Aviv, sino con una interpretación de la cocina de allí –sin negar la influencia árabe, eso es imposible– con un toque mediterráneo occidental y barcelonés. Y muy variado: en Tel Aviv –y en su carta– te encuentras desde un 'schnitzel' –carne de ternera rebozada– vía Austria– hasta una bureka, una empanada de pasta filo de origen balcánico que preparan con mano exquisita, una combinación de quesos suaves hechos en la casa, espinacas y especias, que te desarma. La sensibilidad es muy 'veggie-friendly': platos como un shawarma de coliflor con tahini y limón confitado o unos buñuelos de berenjena con miel y dátiles que satisfarán al más carnívoro. Y los fines de semana, 'brunch' supremo: como quien dice, ellos fueron los que inauguraron la tendencia en Barcelona.

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  • Restaurantes
  • Catalana
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Deliri es el proyecto del cocinero David Morera: un restaurante pequeño, personalísimo, donde este cocinero formado en el Coure, entre otros muchos lugares, dejalibre toda su capacidad e inspiración, sin prestar demasiada atención a modas o a rebajar el ticket en exceso para que la gente venga en masa. La puesta en escena –cocina abierta con él y un segundo de cocina, un comedor informal– contrasta con una gastronomía de altos vuelos, que cumple con todo detalle el gastado eslogan de "respetar el producto".

Y esto lo consigue haciendo una cocina de estricta temporalidad, con carta que cambia cada mes, y sobre todo otorgando a cada elemento del plato una importancia tanto a nivel visual como ejerciendo un perfeccionismo de cocción extremo. Un magnífico ejemplo es un arroz meloso de gamba roja o sus macarrones: 'los macarras de la abuela' son tres macarrones enormes, sobre un fondo de salsa de tomate reducida al horno 10 horas a baja temperatura. Van rellenos de un asado de pollo y butifarra con una bechamel donde la grasa de la carne es la mantequilla. Y les termina una salsa con los huesos. Es morderlos y la intensidad dulce casi te marea de placer. Pues eso, un delirio.

  • Bares y pubs
  • Cervecerías artesanas
  • precio 2 de 4

La Textil -situada en un antiguo almacén textil, en el Eixample derecho, justo delante de la Casa Calvet- es una macro-microcervecería, si se permite el juego de palabras- que tiene todos los números para convertirse en templo y punto de peregrinación de la alegre, inclusiva y sin embargo gourmet cofradía de la cerveza artesanal. Y también en uno de los espacios dedicados a la restauración más singulares de Barcelona: sus 1.100 m2 acogen un bar de cerveza artesana, un restaurante, una cafetería y una fábrica de cerveza que tiene una capacidad de producción de 120.000 litros anuales.

Encontraréis café de Nomad y pastelería, 'brunch', cócteles de tirador de Collage y una carta de vinos de proximidad muy bien surtida. La barra tiene 18 tiradores de cervezas hechas al fondo del local, y una capacidad de setenta larga de personas sentadas. Y con el grado de esoterismo cervecero que quieras: puedes beber una Coco Puff -'brown ale 'malteada con granos de café entero tostados por Nomad, con notas de cereza, avellana y chocolate- a tomar una Writer' s Block, una refrescante ' lager 'que complacerá al consumidor de cerveza más 'mainstream'. Todo es producto de proximidad (incluyendo una majestuosa contra barra de madera de ciprés de Girona que recorre el local de pies a cabeza). El restaurante tiene capacidad para cien personas y lo preside un horno Josper de tres toneladas y media, epicentro de una carta de 'street food' de altos vuelos.

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Fort Pienc

Contracorrent Bar es un bar de verdad -barra y minicocina-, y no un restaurante inmenso con taburetes altos y un cocinero Michelin diciendo que tiene un bar (y los precios son más de bar que de alta gastronomía). El chef siciliano Nico Drago -quien fue uno de los socios del O'viso y La Castanya, donde se podía comer bien por cuatro duros- y la sumiller Anna Pla se han formulado el reto "hacer un tapeo diferente con vinos naturales, pero apto para el barrio": la deliciosa calle Ribes en Fort Pienc.

Y a fe de Dios que lo consiguen: mezclando Italia y Cataluña, y  platos de cocina popular: ¡la ensaladilla rusa de pollo asado es domingo al cubo! Textura de ensaladilla rusa y sabor de pollo asado en una tapa de cinco euros. Drago es un maestro a la hora de hacer un puente entre la tradición catalana y su italiana: como un calamar a la plancha con salsa 'bagna cauda' -típica del Piamonte, con anchoa y ajo asado- que tiene un contrapunto mágico con los 'grelos', o un capipota a la parmesana. De todas formas es una carta corta y cambiante, temporada total: si se acaba un producto, pues tachado de la pizarra y listos. La carta de vinos naturales -más de cien referencias en un bar de barrio- promete muchos momentos de placer con amigos en una excepcional terraza.

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 3 de 4

Salvaje Barcelona, ​​abierto en la primavera de 2021, es el segundo restaurante que la empresa de restauración Grupo Salvaje abre en España. El primero se inauguró en Madrid en febrero de 2020 y logró algo que parece imposible: triunfar y consolidarse en la peor catástrofe sanitaria de los últimos cien años con una oferta de lujo.

Ocupa los 2.000 m² que dejó vacantes Bellavista del Jardín del Norte, el restaurante de Leo Messi y Grupo Iglesias, y ha llevado la inmensidad de la ubicación a un terreno selvático, pero no menos espectacular, con elementos vegetales, animales y esculturas. La comida va a cargo del chef venezolano Fermín Azkue, que define su cocina como "alma latina, de padres vascos, y con un bagaje lleno de Europa". Aquí encontraréis sushi fastuoso, de producto superlativo y mirada amplia –con fuerte influencia mediterránea e incursiones en la cocina nórdica– y una robata, una brasa japonesa de leña, además de arroz y fideos, tapas de fusión y un pequeño pero abracadabrante apartado vegetariano. En la mesa, proteína noble: vaca rubia gallega, ternera wagyu, carabineros, salón salvaje de Alaska o atún rojo del mediterráneo. Esto es un restaurante-club de alto copete que tiene espectáculo cada noche que abre: go-gos, bengalas, y a mover el culo (si la normativa lo permite) con un cóctel abracadabrante en la mano. 

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  • Restaurantes
  • Latinoamericana

Al primer mordisco, sabes que La Brillantina es un lugar infinitamente más interesante que lo que llamaban gastrobar (a menudo croquetas caras bien hechas y tártars de salmón). Santiago Macías, chef colombiano, y su pareja, Vanesa Zorzoli, pastelera argentina, tuvieron durante diez años el restaurante I Latina en Buenos Aires: un gastronómico que cerraron a principios de 2021. Y el mismo año, en un bar de Gracia, sin la presión de la alta competición, abrieron La Brillantina, una propuesta informal, pero que irradia talento y reflexión: «La carta enfatiza todo lo que tenemos común y todo lo que nos diferencia en Latinoamérica», dice Macías.  

Todos los matices del trigo, taco y tortita, que nixtamalizan -¡romper las fibras del trigo con cal viva! - ellos mismos. Lo probamos en un unos espléndidos tacos de pollo al achiote hechos con chipa, una masa de yuca sin harina, solo almidón. Tan ligeros como melosos. Y las empanadas de buey, cortadas a cuchillo, fritas y con salsa 'llajwa' -de tomate crudo con picantes- son de traca. Aquí tienen mucha importancia los vinos naturales; cofrades del disfrute masticador a doble carillo: deteneros a valorar la sublime interacción entre el cítrico y picante de un cebiche con 'leche de tigre' de coco y naranjilla -cítrico andino- y las notas de mantequilla y pastelería de un Ribeiro. Y el 'encocado' -cazuela de pescado y marisco del caribe colombiano- es como si tu abuela cocinara con la leche de coco. La fusión de cocinas vecinas puede ser tan interesante como lo de poner un pie en continentes diferentes.

  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • precio 2 de 4

La apertura del Bar Veraz en Barcelona Edition –cinco estrellas, del impulsor de Studio 54, Ian Schrager– tiene todos los números para satisfacernos. Al frente de la cocina se encuentra el argentino Pedro Tassarolo, un chef que ha cocinado en los mejores restaurantes del mundo. Tiene mili en The Fat Duck, Mugaritz y en la última temporada de elBulli.

A primera vista, Tassarolo ha simplificado y acortado la carta: tapas, entrantes y segundos para compartir. Solo a primera vista: porque un plato como la berenjena asada con limón fermentado en sal, piñones tostados y berros, es una vuelta de tuerca en la cocina de mercado, por complejidad y por engranaje gustativo.

Y también acomete un tapeo de alta precisión y producto humilde elevado al Olimpo del mejor trato: como una bomba de butifarra negra con mayonesa, o unas patatas bravas con tres texturas de ajo y un alioli casero que hay que probar, difícil de describir.

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  • Restaurantes
  • Catalana
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 3 de 4

Donde estuvo el Mató de Pedralbes -un restaurante de aquellos donde todo el mundo ha hecho una cena de trabajo al menos una vez en la vida- ahora se levanta el Bistró Mató. Y el Grupo San Telmo aquí ha hecho las cosas bien, muy bien. La carta son unos grandes éxitos infalibles con todo el bagaje de este grupo de restauración, con especial énfasis en la brasa y el producto de temporada. Comida de alta gama y acabado fino sin grandes complicaciones, como por ejemplo una ensalada de tomates de temporada y una pluma ibérica a la brasa en la que que cantan los ángeles, y un buen apartado de arroces, aparte de unos cuantos platos vegetales muy trabajados. Ah, y en el sótano -con patio interior- hay una pizzería!

Tan bonito por dentro como por fuera: la terraza de este precioso edificio modernista empieza allí donde termina Barcelona, ​​como quien dice, pero bien escondida del ruido de la Ronda de Dalt. En una plaza vacía, con el monasterio de las monjas de Pedralbes justo en frente, te sientas a comer en una paz monacal. El viaje a lo más alto de la ciudad vale la pena.

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • El Putget i Farró
  • precio 3 de 4

Bobalicón que es uno, siempre me ha hecho gracia la homofonía entre 'omakase' -poner en manos del chef, literalmente- y 'olakease' (el meme idiota definitivo). Pues los maestros de sushi Ryuta y Aya Sato, de trayectoria inmaculada (Nomo, Aiueno, Sato y Tanaka), se han independizado en Sensato, donde podéis confiar con los ojos cerrados en lo que escogen para vosotros.

Sensato es una barra minimalista de sushi con ocho sillas para servicio y vuelta catalana. "Esto es auténtico. Pero un 'omakase' no significa sólo sushi. Mi tiene menú 22 pasos de tapitas, pero también ostras ahumadas, sopa de almejas ... Veo como comes y decido qué te iré sirviendo", dice Ryuta (que también nos recuerda que sushi tampoco es sinónimo de crudo: el pescado se puede flambear, escaldar, marinar ...). Un ejemplo es su magistral 'nigiri' de gamba, con el jugo de la cabeza hecho reducción y polvo crujiente de la cáscara. Hay mordiscos insuperables: como un 'gunkan' de atún con huevo curado de codorniz. No 'take away': "A cada segundo pierdes sabor y textura, y yo hago cosas normales, pero de la mejor manera que se pueden hacer". Un tipo sensato.

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  • Restaurantes
  • Pizza

Poca broma, que se añade al nutrido panorama pizzero de Barcelona la que es considerada una de las mejores pizzerías del mundo: Grosso Napoletano –que el prestigioso índice 50 Top Pizza considera la décima mejor cadena de pizza artesanal del mundo– ahora tiene sede en Barcelona, ​​en lo alto de la calle Casanova. Y la verdad es que la empresa, con sede en Madrid y de capital español, es un ejemplo de cómo se puede igualar la capacidad de los italianos en su arte 'gastro', patrimonio de la humanidad.

Cuatro son los pilares de aquí: horno de leña, masa, ingredientes italianos de alta calidad, y por supuesto, los 'pizzaiolo'. La elaboración de la masa sigue un proceso de doble fermentación de hasta 48 horas, en el que se utiliza harina de fuerza italiana y masa madre, para conseguir una textura y volumen idóneos y conseguir la elasticidad característica de la pizza napolitana.

Te llegan a la mesa pizzas finas y con un borde alveolado y esponjoso que rebota como una pelota de baloncesto (señal inequívoca de buena pizza) con recetas como la Boom Boom Ciao, con una base de tomate San Marzano, longaniza napolitana, queso 'caciocavallo ', mozzarella, tomate semiseco rojo y orégano. Las pizzas son buenísimas, y en los 'antipasti' encontramos inventos deliciosos como berenjena asada al horno de piedra acompañada con crema de trufa, chalota curtida y aceitunas negras. Los precios son contenidos -pizzas abundantes a una media de 12 euros- y el monumental local, de ambiente minimal y oscuro de restaurante y neoyorquino, invita a pedir otra copa de vino. Alta gama a precios asequibles, que no es poco.

  • Restaurantes
  • Catalana
  • precio 3 de 4

Encontrar un lugar para comer alrededor de la Sagrada Familia es una tarea desalentadora para el local, si no estás dispuesto a someterte al pollo crujiente grasiento o las hamburguesas oreja de gato. Hay una opción, pero: Casa Madre es de Leo Chechelnitskiy, propietario del Babula Bar, y ha convertido el bar de tapas de su madre -que primero fue el Nazarovia, el primer restaurante ruso de la ciudad- en una taberna urbana de guisos a fuego lento y tapas tan aptos para el barcelonés como para los admiradores de esa especie de decorado de Batman que en un inicio proyectó Gaudí.

Además, tiene una terraza difícil de creer -desde la avenida Gaudí, que desciende, se domina todo el panorama- donde te llegan platos clásicos con un toque creativo: albóndigas, buenísimas, calamares a la romana, arroces (del señorito, sin trabajo, o el de butifarra negra con setas) y no arroces -hay probar el socarradet de quinoa con verduretes- y sobre todo un rabo de toro meloso donde te quedarías a vivir.

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  • Restaurantes
  • Vegetariana
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • precio 2 de 4

Tras el éxito de Fat Barbies –un restaurante de carne hecha con brasa y humo– hay unas guarniciones vegetales extraordinarias. Tanto, que ahora tienen su propio 'spin-off' en Fat Veggie: el mismo principio aplicado al mundo vegetal. Pero con matices: "La verdura tiene más temporalidad que la carne. Y también te permite trabajar más el tema de encurtidos y fermentados ", explica Juan Martini, chef y socio propietario. Podrían "haber hecho verduras a la brasa, vinagretas y tira millas", pero se han complicado la vida con una cocina vegetal compleja y sabrosa, con mucha influencia de Oriente Medio.

Los platos son abundantes pero complejos. Por ejemplo, una coliflor hecha con tres puntos de cocción diferentes, sobre un puré de coliflor -hecho del tronco de la verdura- con chocolate blanco; es crujiente, cremoso, delicioso, cambia tu percepción de una verdura aburrida. O una crema de pimientos con espárragos a la brasa, que se convierte en un estudio de la combinación del pimiento con el rábano, y que rebano con un pan de patata violeta fermentada brutal. La chef residente, María Inés, viene de la pastelería y su brownie vegano es un punto y aparte en el mundo del brownie, sea vegano o no. Alta cocina vegetal a precios muy asequibles. Un 'must'.

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