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Gala Restaurant
Foto: Grupo Isabellas Gala Restaurant

Los 15 mejores nuevos restaurantes de Barcelona

¡Una guía rápida para saber qué hay de nuevo y bueno a la hora de sentarse a comer en la ciudad!

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
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El cierre de bares y restaurantes ha sido un drama y un terremoto de tristes consecuencias que cada día sufrimos... Pero la vida sigue, y hay gente con mucho talento que se está jugando los cuartos y dejando la piel para que salgas a comer o a cenar de manera fantástica. Pasamos revista a las aperturas más excitantes y sabrosas de los últimos tiempos. Y tú podrías hacerte un favor, so vago: deja de hacer el perro en el sofá, levanta el dedo del botón del 'delivery', y reserva mesa en algún restaurante de esta lista ¡ya!

NO TE LO PIERDAS: Los 50 mejores restaurantes de Barcelona

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • precio 3 de 4

El grupo de cocina vasca e Hideki Matsuhisa del Grupo Shunka inauguraron el 2022 con Ikoya, una 'izakaya' (taberna japonesa) frente a Santa Caterina. Y rehúyen tópicos oportunistas. “Nunca haré pollos a l'ast. Debemos crear conceptos imaginativos y con valor de futuro”, explica Iñaki López de Viñaspre, cocinero jefe y director de Sagardi.

No es un restaurante vasco japonés, sino "un japonés, o más bien Hideki en estado puro, donde Sagardi aporta la parte de organización y Hideki, con quien me une una amistad personal de 25 años, el valor gastronómico", explica. El vasco se siente cómodo con el concepto disco de autor: “Hemos hecho lo que nos ha dado la gana. Le dijimos: Hideki, monta la taberna de tus sueños”.

Ikoya es un espacio monumental, pero sobrio, equipado con una robata, parrilla japonesa, donde el chef Jaume del Rio ejecuta la visión del mediterráneo nipón que llevó a Matsuhisa a ser el primer japonés Michelin. En brasa: disfruto con la melosidad extrema de un lenguado batashoyu –con soja y mantequilla– que se refresca con los primeros guisantes, con un toque de parrilla. Y con un tataki de vaca vieja que se funde en la boca. En frío: un brutal tártaro de atún con virutas de queso azul cantábrico, que desmiente el tópico de que pescado y queso son maridaje imposible. Gastronomías cruzadas sin etiqueta, donde podréis disfrutar de caliente y frío, carne y pescado, caldos y marinados a un nivel de cocina y producto estratosféricos. También tienen una de las mejores bodegas de sake del país.

  • Restaurantes
  • Asiática contemporánea
  • Sant Gervasi - Galvany
  • precio 3 de 4

Tamae junta a dos cocineros capitales de los últimos veinte años: dos ex jefes de cocina de elBulli, Eugeni de Diego (A Pluma) y Albert Raurich (Dos Palillos) ofrecen su versión de la comida asiática más apta para el 'take away ' en la creación de un modelo de restaurante que, de hecho ni lo es, de restaurante. De Diego: "Tenemos una barra con ocho plazas y trabajamos la comida a domicilio y para llevar. Y la cocina está abierta: en contraposición a las 'dark kitchens' somos una 'open kitchen'. Albert tiene un conocimiento integral de la cocina asiática, y lo juntamos con mi 'know-how' para llegar a todos los públicos".

En Tamae ('perla' en japonés, nombre de la mujer y sumiller y socia de Raurich en Dos Palillos) te sientas en la barra y tienes un único plato, y te sirven la comida en el mismo 'packaging' en el que te lo llevan en casa. "Nos llamamos Tamae Bar & Open Kitchen porque es precisamente eso, una cocina abierta y una barra", corrobora Raurich". Ahora bien, ni se os ocurra infravalorarlo: Raurich es uno de los cocineros que ha hecho encajar Asia en la alta cocina moderna, y el hecho de que el ticket sea asequible no significa que la comida no os haga caer de culos: "En Dos Palillos vienes a probar lo que queremos, aquí la idea es que elijas tú".

Y resulta difícil elegir. Por un lado, aquí está la visión del sushi de Raurich –encontraréis 'hako sushi', antigua forma japonesa de sushi rectangular, prensado en cajitas– y unos impresionantes ngiris XL, que son un ngiri y medio y se necesitan dos mordeduras para hacerlos desaparecer: tanto grandes en tamaño como sutiles y precisos en sabor (es sushi cocinado, aquí no encontrarás ngiris de pescado crudo sin más). Por otro, la visión de la comida callejera asiática donde se nota la ideología de de Diego: como una impresionante merluza fresca de arrebozado japonés que hace descarrilar al mejor 'fish and chips' del mundo, o un 'bao' de tartar de ternera, donde el huevo aparece bajo la nada habitual forma de huevo frito, tan jugoso y sabroso que querrías tres seguidos y nada más (y de hecho puedes hacer esto y quedarte tan campante). Podéis encargar la comida desde su web.

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  • Restaurantes
  • Catalana
  • Sant Gervasi - Galvany
  • precio 3 de 4

Tras la aparente sencillez de una barra de bar de toda la vida, Ultramarinos Marín esconde un enorme horno de leña bajo la dirección de Borja García, chef y propietario, un cocinero que ha pasado por ese gran templo de la alta cocina primitivista que es Dos Pimientos.

Y por ahí van las coordinadas: volvemos al concepto de bar, pero con elaboraciones donde un enunciado espartano no esconde fuegos artificiales, sino lo mejor que puedes hacerle a un producto sin entrar en los cambios de estado físico. Un ejemplo magnífico es su increíble patata (sí, en singular): una patata hervida y escalivada, que después se pasa por la plancha con manteca colorada. Y que mojas en alioli y romesco como si te fuera la vida.

La carta solo tiene tres apartados: a la plancha, a la vitrina, y de la Marín, y eso significa proteína de la buena compra ibérica en el punto (plancha), mejillones hechos en el fondo de leña, o elaboraciones como 'rillette' de conejo con zanahoria escabechada. Lo hacen todo ellos: curan embutidos, secan peces, se hacen su chistorra. La sublimación del bar con el mejor producto cotidiano posible.

  • Restaurantes
  • Peruana
  • El Poblenou
  • precio 2 de 4

Warike es un restaurante peruano atípico que nació en pandemia como un puesto de comida... ¡en un muelle de carga de camiones de Poblenou! Jeff Espinosa recuerda que él y su pareja, Roser Comellas, tenían “licencia de delivery y degustación, y hacíamos bocadillos, pero la gente no paraba de venir”.

Para no convertirse en un restaurado clandestino, salieron del almacén, y ahora, en un local con una magnífica terraza, ejercen la cocina peruana no tradicional. En Warike (en quichua significa lugar desconocido donde disfrutar de la comida) cocinan al cilindro: “Un cilindro de acero inoxidable donde cuelgas la carne, y el carbón va debajo. Como una olla a presión donde controlas la cocción y fumas en el carbón”, explica. El tocino tierno y crujiente de un cerdo al cilindro, con un marinado agridulce al estilo chifa, es una dimensión de disfrute porcino por descubrir. Y también brasean a la 'caja china', una caja de acero cerrada con brasa en lo alto que convierte un pollo asado en una maravilla jugosa. Los cebiches son de traca y creación, con unos toques asiáticos que devuelven el plato a Japón, más allá de la influencia nikkei.

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  • Restaurantes
  • Israelí
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • precio 3 de 4

La Balabusta es el nuevo restaurante de Ronit Stern, experimentada cocinera de origen israelí que tantas alegrías nos ha dado con Toto, Auto Rossellon o la panadería Crustó. Ella abre un restaurante, te fías. Su ética de trabajo es de cercanía y todo cocinado de cero: lo ves en cocinas abiertas y en los sacos de la harina del pan, que hacen delante de tus narices. La Balabusta (en jiddish “ama de casa que manda y tiene huevos”, ríe) no es la excepción. Aquí interpreta la cocina israelí " desde el punto de vista de una persona que lleva veinte años viviendo en Barcelona", explica. Sin elementos ajenos a Oriente Medio: quizás croquetas de berenjena, pero ni miso ni chile andino ni tacos.

No esperes comer aquí como lo harías en Tel Aviv, sino con una interpretación de la cocina de allí –sin negar la influencia árabe, eso es imposible– con un toque mediterráneo occidental y barcelonés. Y muy variado: en Tel Aviv –y en su carta– te encuentras desde un 'schnitzel' –carne de ternera rebozada– vía Austria– hasta una bureka, una empanada de pasta filo de origen balcánico que preparan con mano exquisita, una combinación de quesos suaves hechos en la casa, espinacas y especias, que te desarma. La sensibilidad es muy 'veggie-friendly': platos como un shawarma de coliflor con tahini y limón confitado o unos buñuelos de berenjena con miel y dátiles que satisfarán al más carnívoro. Y los fines de semana, 'brunch' supremo: como quien dice, ellos fueron los que inauguraron la tendencia en Barcelona.

  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Les Corts

“Me gusta la idea de ser la nevera del vecino”, me explica Arnau Barba, en el Collonut de Les Corts. Ya ha abierto tres Collonuts: en Olesa, 7 y en Gran de Sant Andreu, 180. Son bares de barrio en el barrio y para el barrio. Desde la terraza de Les Corts, pienso en libertad, copa y puro. Porque en Collonut se come de cojones y a un precio reventado. "Soy de Maragall, y quería un ticket de 15 euros", explica Barba, joven restaurador de 33 años con experiencia en altas barras (Abellán, Hotel W, Moritz) y que con más socios han replicado la fórmula pero con ánimo de proximidad y no de franquicia.

En Maragall la gente se endominga para ir, en Les Corts es el bar de abajo. En todos hay la misma oferta: excelente producto local con preparaciones directas y precio rasurado. Ejemplos: tostada de cerdo de los Casals con miel (¡plato de Michelin a 2,70 euros!), o un guiso de rabo de buey (12,90) de donde comen tres. O un miércoles tarde cualquiera bajas a regalarte un buen fuet de Vic y un pincho de tortilla de patatas. Y sus 'torreznos' –gruesos, bien fritos, crujientes, una delicia– justifican la visita. Un sitio de disfrute porcino y beber bueno, bontio y barato.

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  • Restaurantes
  • India

Bar Bar no es que sea el restaurante con el peor nombre del mundo: es que en hindi significa “una y otra vez”. Y después de haber comido, no puedo estar más de acuerdo. Nikihil Mahale es un cocinero de Mumbai afincado en Londres –director del muy exitoso Farzi Cafe London– que se ha instalado en Barcelona con la idea de ofrecer una versión “moderna de la cocina tradicional india, y que vaya más allá de los típicos platos del norte”. Esto incluye no realizar concesiones a los niveles de picante. El local es austero y desnudo: aquí el centro lo encontramos en la cocina. Y servidor no tiene suficiente rostro como para dárselas de entendido en cocina india.

Pero pongo la mano en el 'tandoori' para aseguraros de que vale la pena. En lugar de carta de tapas de cuero y 150 platos, un único y minimalista folio con diez entrantes y diez principales. Probamos reversiones de platos donde los matices de picante se despliegan en la garganta con medida y virtuosismo. Como un 'shikampuri kebab' –carne de cordero picada trece veces, se deshace en la boca– que crece en intensidad picante y frena en su punto justo. O el 'gobi number 65', bolitas de coliflor rebozada con ajo y yogur, sutiles y aromáticas. Y aquí he probado el mejor pollo 'tikka masala' de mi vida (por cierto, plato creado en Escocia!). Como diría La Trinca de Nueva Delhi, 'nari naan, nari naan' (el pan es buenísimo). ¡Fichad!

  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Fort Pienc

Contracorrent Bar es un bar de verdad -barra y minicocina-, y no un restaurante inmenso con taburetes altos y un cocinero Michelin diciendo que tiene un bar (y los precios son más de bar que de alta gastronomía). El chef siciliano Nico Drago -quien fue uno de los socios del O'viso y La Castanya, donde se podía comer bien por cuatro duros- y la sumiller Anna Pla se han formulado el reto "hacer un tapeo diferente con vinos naturales, pero apto para el barrio": la deliciosa calle Ribes en Fort Pienc.

Y a fe de Dios que lo consiguen: mezclando Italia y Cataluña, y  platos de cocina popular: ¡la ensaladilla rusa de pollo asado es domingo al cubo! Textura de ensaladilla rusa y sabor de pollo asado en una tapa de cinco euros. Drago es un maestro a la hora de hacer un puente entre la tradición catalana y su italiana: como un calamar a la plancha con salsa 'bagna cauda' -típica del Piamonte, con anchoa y ajo asado- que tiene un contrapunto mágico con los 'grelos', o un capipota a la parmesana. De todas formas es una carta corta y cambiante, temporada total: si se acaba un producto, pues tachado de la pizarra y listos. La carta de vinos naturales -más de cien referencias en un bar de barrio- promete muchos momentos de placer con amigos en una excepcional terraza.

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  • Restaurantes
  • Estadounidense
  • Esquerra de l’Eixample

Hace eones, cuando la 'burger' era joven en Barcelona, ​​abrió Big J's Diner en Aribau, 18 (el primer 'diner' estilo USA en Barcelona). En 2021, los hermanos Alam, Mani y Magid, lo han convertido en su versión del restaurante popular norteamericano que hace más horas que un reloj, y donde una señora vestida de rosa siempre te preguntaba si querías más 'black coffee, honey' (pero aquí no es un horror requemado, sino una infusión afrutada exquisita).

Con The Fish and Chips Shop refinaron la comida de 'curriqui' inglesa; Durango es “una versión cowboy de un 'diner' en el desierto del norte de México”, explica Mani. Un cuadro alusivo a Orville Peck, renovador del country bajo la perspectiva queer, domina la entrada, y un caballito de feria bajo una mirror ball luce sarcástico. “Es nuestra forma de escapar del 'brunch'. Y tampoco es una hamburguesería”, precisa. Durango tiene la vocación de ser uno de los pocos locales abiertos todos los días, de la mañana a la madrugada, donde se pueda comer y beber a todas horas. 

Y la carta es un sabroso juegos reunidos' de iconos estadounidenses. Desde los desayunos de huevos con bacon y frijoles hasta unos brutales tacos de pato en el whisky de centeno. Descubrirás el bocadillo de ostras fritas, o el B.L.T: un cremoso sándwich de bacon, lechuga y tomate... ¡Y el hot-dog de cocodrilo (cuando la normativa lo permita)! El cocinero es el mexicano Pepe Carvallido y acompaña la carta con coctelería de altura, basada en bourbon y mezcal. Los martes de 19 a 21 h, 'happy hour' de ostras a un euro. La otra América.

  • Restaurantes
  • Catalana
  • Dreta de l'Eixample
  • precio 3 de 4

El suntuoso palacete del Eixample que alojó Rilke y Beltxenea ahora es JOK. El acrónimo del periodista Joan Maria Pou, el empresario Oriol Badia y Kim Díaz como asesor (Bar Mut) es “un proyecto de factoría cultural con conciertos, presentaciones de libros, charlas, monólogos... que queremos financiar con un buen restaurante y una buena coctelería”, explica Pou. “Si dependes de los clics o la financiación pública, tienes unos límites. Y queremos decidir qué hacemos y qué no hacemos”, prosigue.

Elegancia burguesa, cero bling-bling (no es estilo Neymar): JOK tiene un muy afinado restaurante de cocina catalana con la chef Olga Sternari a la cabeza y donde se nota la mano de Díaz: la fórmula de mediodía es un menú desordenado – elige dos platos entre diez– con agua, postre y café por 30 euros.

Éxitos catalanes con algún acento afrancesado (¡Sternari viene de Joël Robuchon!) producto top y mucha temporada. La fideuá es sustanciosa, con la potencia de un buen fumet, aligerada con dados de merluza fresca, y los canelones son todo lo que puedes pedir a un canelón (trufado). La coctelería funciona del mediodía a las tres y media de la madrugada, “con la posibilidad de hacer un pica-pica fuera de horas de alta calidad”, dice Pou. Y siempre te preguntarán si desea empezar con un cóctel. Aspirando a dandi sagarriano, agarra cóctel y cogorza, y pasea el copazo por los salones aterciopelados.

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  • Restaurantes
  • Mediterránea
  • Dreta de l'Eixample

Los barceloneses tenemos fama de ser discretos y de querer ir a sitio discretos. Pues ya nos podemos sacar de la cabeza este complejo de discreción con el excesivo y divertidísimo Gala, la suntuosa apuesta del Grupo Isabella's por la estética surrealista. Abierto todos los días del año, del mediodía a la madrugada, Gala es un macroespacio que lleva el homenaje a la estética daliniana y el surrealismo hasta las últimas consecuencias (y donde se hace realidad aquel tópico de 'mirar y que te miren').

Un carrusel de caballitos en la entrada, un comedor enorme que mezcla 'Alicia en el País de las Maravillas' con Dickens, un patio interior con una fuente que brota de una nariz daliniana... Y en el sótano  hay una boîte que los fines de semana abre hasta la madrugada, y un tarotista que leerá el futuro. El inmediato vuestro es que aquí comeréis muy bien, con una cocina mediterránea que tira más por el buen producto con un toque de lujo que por los inventos, como una tortilla abierta de alcachofa con trufa negra que os hará caer de culos. El chef ejecutivo aquí es Josep Maria Masó (ex Bar Cañete), y reivindica la cocina mediterránea en su versión más jugosa y sabrosa. Gala es un todoterreno, y tanto os zamparéis, unas brutales croquetas de fricandó y otras tapas, platos de temporada como unos guisantes frescos con butifarra negra, o visitar un descubrir un fantástico apartado de sushi.

  • Restaurantes
  • Latinoamericana

Al primer mordisco, sabes que La Brillantina es un lugar infinitamente más interesante que lo que llamaban gastrobar (a menudo croquetas caras bien hechas y tártars de salmón). Santiago Macías, chef colombiano, y su pareja, Vanesa Zorzoli, pastelera argentina, tuvieron durante diez años el restaurante I Latina en Buenos Aires: un gastronómico que cerraron a principios de 2021. Y el mismo año, en un bar de Gracia, sin la presión de la alta competición, abrieron La Brillantina, una propuesta informal, pero que irradia talento y reflexión: «La carta enfatiza todo lo que tenemos común y todo lo que nos diferencia en Latinoamérica», dice Macías.  

Todos los matices del trigo, taco y tortita, que nixtamalizan -¡romper las fibras del trigo con cal viva! - ellos mismos. Lo probamos en un unos espléndidos tacos de pollo al achiote hechos con chipa, una masa de yuca sin harina, solo almidón. Tan ligeros como melosos. Y las empanadas de buey, cortadas a cuchillo, fritas y con salsa 'llajwa' -de tomate crudo con picantes- son de traca. Aquí tienen mucha importancia los vinos naturales; cofrades del disfrute masticador a doble carillo: deteneros a valorar la sublime interacción entre el cítrico y picante de un cebiche con 'leche de tigre' de coco y naranjilla -cítrico andino- y las notas de mantequilla y pastelería de un Ribeiro. Y el 'encocado' -cazuela de pescado y marisco del caribe colombiano- es como si tu abuela cocinara con la leche de coco. La fusión de cocinas vecinas puede ser tan interesante como lo de poner un pie en continentes diferentes.

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  • Restaurantes
  • Catalana
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 3 de 4

Donde estuvo el Mató de Pedralbes -un restaurante de aquellos donde todo el mundo ha hecho una cena de trabajo al menos una vez en la vida- ahora se levanta el Bistró Mató. Y el Grupo San Telmo aquí ha hecho las cosas bien, muy bien. La carta son unos grandes éxitos infalibles con todo el bagaje de este grupo de restauración, con especial énfasis en la brasa y el producto de temporada. Comida de alta gama y acabado fino sin grandes complicaciones, como por ejemplo una ensalada de tomates de temporada y una pluma ibérica a la brasa en la que que cantan los ángeles, y un buen apartado de arroces, aparte de unos cuantos platos vegetales muy trabajados. Ah, y en el sótano -con patio interior- hay una pizzería!

Tan bonito por dentro como por fuera: la terraza de este precioso edificio modernista empieza allí donde termina Barcelona, ​​como quien dice, pero bien escondida del ruido de la Ronda de Dalt. En una plaza vacía, con el monasterio de las monjas de Pedralbes justo en frente, te sientas a comer en una paz monacal. El viaje a lo más alto de la ciudad vale la pena.

  • Restaurantes
  • Pizza

Poca broma, que se añade al nutrido panorama pizzero de Barcelona la que es considerada una de las mejores pizzerías del mundo: Grosso Napoletano –que el prestigioso índice 50 Top Pizza considera la décima mejor cadena de pizza artesanal del mundo– ahora tiene sede en Barcelona, ​​en lo alto de la calle Casanova. Y la verdad es que la empresa, con sede en Madrid y de capital español, es un ejemplo de cómo se puede igualar la capacidad de los italianos en su arte 'gastro', patrimonio de la humanidad.

Cuatro son los pilares de aquí: horno de leña, masa, ingredientes italianos de alta calidad, y por supuesto, los 'pizzaiolo'. La elaboración de la masa sigue un proceso de doble fermentación de hasta 48 horas, en el que se utiliza harina de fuerza italiana y masa madre, para conseguir una textura y volumen idóneos y conseguir la elasticidad característica de la pizza napolitana.

Te llegan a la mesa pizzas finas y con un borde alveolado y esponjoso que rebota como una pelota de baloncesto (señal inequívoca de buena pizza) con recetas como la Boom Boom Ciao, con una base de tomate San Marzano, longaniza napolitana, queso 'caciocavallo ', mozzarella, tomate semiseco rojo y orégano. Las pizzas son buenísimas, y en los 'antipasti' encontramos inventos deliciosos como berenjena asada al horno de piedra acompañada con crema de trufa, chalota curtida y aceitunas negras. Los precios son contenidos -pizzas abundantes a una media de 12 euros- y el monumental local, de ambiente minimal y oscuro de restaurante y neoyorquino, invita a pedir otra copa de vino. Alta gama a precios asequibles, que no es poco.

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  • Restaurantes
  • Mediterránea
  • Les Corts
  • precio 3 de 4

La segunda apuesta de Grupo Tragaluz por los restaurantes vegetarianos es Green Spot Diagonal, un restaurante situado en una casa de los años setenta en lo alto de la Diagonal, con un porche junto a un jardín con pinos. ¿Vegetariano? No del todo. El hermano pequeño de The Green Spot –un restaurante que en 2015 apostó por una cocina vegetariana arriesgada y de nuevas tendencias –es un lugar donde disfrutar de las verduras sin ser vegetariano y comida saludable (vamos, lo que hace unos años decíamos 'flexiteriano').

La carta de Green Spot Diagonal se basa en producto de pequeños productores de proximidad que va cambiando con la estacionalidad. La cocina es esencialmente mediterránea y siempre realza el aporte de las verduras, y solo utiliza proteína animal en contadas ocasiones. La carta lleva la marca de fábrica de versatilidad de Tragaluz, donde tanto puedes comer pizzas sorprendentes –veganas, con chorizo ​​de calabaza, o gourmet con trufa y setas– como ensaladas y platos vegetales que rompen esquemas, así como carne excelsa con cuentagotas, per ejemplo el pollo orgánico con limón, alcaparras y albahaca.

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