Gràcia

Popular y vibrante, Gràcia es el barrio más animado de Barcelona
Gràcia
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La Vila de Gràcia es de los barrios más populares y activos de Barcelona, centro de ocio, cultura y gastronomía. Es inseparable de su Festa Major, a mediados de agosto, cuando las calles se decoran y se ve el trabajo que han hecho las asociaciones de vecinos durante todo el año. Arquitectónicamente tiene diversos edificios importantes, como el reloj de la plaza de la Vila o la Casa Fuster, la Casa Vicens y el Park Güell.

Restaurantes de Gràcia

Restaurantes, Cocina creativa

Roig Robí

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Una cocina sin trampas, heredera de los sabores de la cocina catalana tradicional, pero revisada y puesta al día para ajustarla a los sabores actuales. Trufas, setas y espárragos son algunos de los productos que compran directamente a los productores, para hacer platos como el cochinillo ibérico confitado al membrillo.

Time Out dice
Restaurantes, Surasiàtica

Kuai Momos

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Un restaurante asiático diferente: no fusiona gastronomías sino que escoge los mejores platos de cada una de ellas. El cocinero y propietario, Jordi Brau, vivió siete años en el sureste asiástico, y de allí volvió con recetas como el tartar de atún, gyoza y nems que por calidad y precio marcan la diferencia. Como dicen ellos «tapas con palillos».

Time Out dice
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Restaurantes, Catalana

La Pubilla

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Hace pocos años lo que se llevaba era el restaurante minimalista de cocina intelectual y cristalería de marca, versiones baratas incluidas. De pronto empezó a surgir una corriente contraria, el de recuperar la casa de comidas de toda la vida, con su butifarra con secas, su bacalao a la lata y el vasito de vermut. El caso de La Pubilla es uno de los más felices y acertados, aparecido en el momento y el lugar justo, frente al mercado de la Llibertat que lo nutre de producto fresco para recuperar los platos de siempre con un toque nuevo.

Time Out dice
La Pepita
© Irene Fernández
Restaurantes, Bar de bocadillos

La Pepita

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Ni detrás del mostrador ni en la barra encontraréis a Pepita. En cambio, sí es fácil encontrarse con Sofia o Andreu, los propietarios de un local que estira los horarios: sirven almuerzos, aperitivos, comidas (tres menús de 8, 10 y 12 euros), meriendas y cenas a la carta, donde las protagonistas son las «pepitas», inspiradas en los famosos pepitos, desde el clásico de lomo hasta combinaciones sorprendentes. La Pepita también es un local de copas, con predilección por los gin tonic (por 4 euros preparan medio vaso) y el vermut casero, a base de ginebra, naranja y sifón.

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Restaurantes, Mediterránea

L'Eggs

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Paco Pérez, multiestrellado chef y punta de lanza de la nueva gastronomía catalana, ahora tiene en el huevo su ingrediente fetiche. En l'Eggs lo encontraremos preparado en todas sus variantes: croquetas de yema de huevo, huevo a baja temperatura con salchichas y alpargatas ... Escudella con huevo! Con formas clásicas y modernas. Precios asequibles y buena coctelería.

Time Out dice
unknown
Restaurantes, Mediterránea

Gut

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El Gut entra por la vista, con su mobiliario blanco impoluto roto por las sillas de madera vintage. Es pequeño y alargado, pero gracias a la iluminación han sabido sacarle mucho partido. Sirven almuerzos, comidas (un menú con buena relación calidad-precio), cenas y también copas. La carta es corta y apuesta por una cocina de fusión mediterránea y asiática, con platos como el curry de gambas y mango o el delicioso brick de setas y foie. Siempre está lleno y eso, con los tiempos que corren, dice mucho.

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Restaurantes, Catalana

Pepa Tomate

icon-location-pin Vila de Gràcia

Sentado, veo la carta escrita convertida en manteles y leo que Pepa Farré era una barcelonesa de los años 20 que trabajó en restaurantes como La Maison Dorée o Can Culleretes, y que en su huerto de Gràcia cultivaba verduras que luego convertía en sofritos o conservas.Con la foto de la Pepa tomatera delante, me decanto por un primero, un segundo y un postre, todo suavizado con una copa de vino tinto crianza del Priorat Viva la Pepa. El vino y el cava también son marca de la casa.

Time Out dice
The Market
©Álvaro Monge
Restaurantes, Peruana

The Market Barcelona

icon-location-pin Vila de Gràcia

Este joven restaurante peruano sigue la línea marcada por Gastón Acurio: estética nada folclórica -más bien parece un bistrot estilo Nueva York-combinada con una cocina nikkei-fusión japonesa-y chifa-preeminencia de la influencia cantonesa de China-con una presentación exquisita. Ahora bien, es un poco más económico que Tanta. El chef es de lo más solvente: un vagabundo peruano formado en Estados Unidos que ha pasado por Dubai y la República Dominicana. Vale la pena probar sus versiones del arroz con pato-con salsa de frambuesas-o el ají de gallina criollo.

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Polleria Fontana
©IvanGiménez

Polleria Fontana

icon-location-pin Vila de Gràcia

Ni se trata de una pollería, ni está tan cerca de la parada de Fontana, sinó que es un bar de tapas hecho restaurante cercano a Joanic. Aquí Nil Ros (cocinero-propietario) y su equipo apuestan por la cocina catalana tradicional y por los platos más caseros con recetas de la abuela. Todo se hace al momento, y encontramos tanto platillos clásicos como tapas muy bien hechas. Incluso cocinan paellas.

Time Out dice
El Cóc
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

El Cóc

El Cóc es un restaurante enfocado a recuperar la coca de recapte: "La coca está relegada al olvido, ha quedado marginada, vinculada sólo a ciertas festividades. Y teniendo algo tan bueno, hemos permitido que se imponga la pizza", razona uno de los socios, el Nacho Antolín. El concepto es sencillo pero hecho con mucho cuidado: una carta donde manda el producto fresco km. 0 aplicado a cocas calientes. "Cada día hago coca con harina ecológica Tritordeum, agua y aceite, sin levadura", explica. El resultado son recetas potentes como la torta de pies de cerdo, pera y rúcula o finas como la Kimeta, con escalibada alga kim y granada. Son ligeras: la harina es poco glutinosa.

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La Rovira
© Ivan Giménez
Bares y pubs, Cervecerías artesanas

Bar La Rovira

icon-location-pin Gràcia

Can Comalada era una institución del barrio: cerró en 2008 y dejó un vacío en el corazón de los gracienses. No ha sido hasta agosto de 2015 que el local volvió a la vida reencarnado en el bar La Rovira de las manos de los dueños del Coleccionista y el Cara B, también locales de Gracia. La familia Comalada había recibido otras propuestas pero ninguna antes no les había convencido bastante.¿Qué tienen, en La Rovira? Para empezar, dieciocho tiradores de cerveza artesana. Es el rasgo distintivo. De los dieciocho, quince son rotativos: se acaba uno, se pone otro distinto. Si no sabes del tema, amablemente Noe, la maestra cervecera o cualquiera de los camareros te cuentan de qué va el tema antes de gastarte los tres euros y medio que cuesta media pinta inglesa (28 cl), te dejan probar un dedo para que no te arrepientas de la elección. Alex, el dueño, me cuenta que tratan la cerveza con mucho cuidado. Además, preparan unos bocadillos planchados deliciosos con nombres de calles de los alrededores –Reig y Bonet, por ejemplo, de pollo, aguacate, cebolla y xipotle, que cuesta 6 €– ponen el Barça, tienen una máquina de discos preciosa con singles cojonudos y al mediodía ofrecen una combinación de ¾ de planchado, ensalada y bebida por 8,2 € que vale la pena probar.

Riera 29
©Ivan Giménez
Restaurantes, Cocina creativa

Riera 29

icon-location-pin Vila de Gràcia

Sergi Canals, todo un joven veterano de la cocina (Omm, Txakolin, restaurantes italianos y japoneses en todo el mundo) ha abierto Riera 29, un restaurante que nos reconcilia con la tan abusada etiqueta de tapas creativas: hay que probar platillos como las albóndigas de pollo con trufa, foie gras y parmentier de patata o el risotto de corazones de alcachofa confitada y queso ahumado. Las podéis probar en un asequible menú degustación de mediodía, o más caro y largo por la noche.

Time Out dice
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Extra Bar
© Maria Dias
Restaurantes

Extra Bar

icon-location-pin Barcelona

En Barcelona se puede comer fatal por 20 euros por cabeza, pero también, aunque a veces parece imposible, se puede comer muy bien. Es el caso de este restaurante mini, con sólo una mesa alta para compartir con taburetes, una pequeña barra y un espacio para seis personas que sale a la calle. El Extra Bar ha sido una de las sorpresas más agradables que nos ha dado últimamente Gracia, un lugar siempre lleno, incluso con colas por parte de una clientela enamorada de su cocina catalana y asiática, y del aire informal que se respira. Informal, porque el Extra Bar es ruidoso, porque quien está dispuesto a cenar en un taburete es porque o bien le va la marcha o bien ha ido obligado, porque no hacen reservas, la carta está escrita a mano y no hay carta de vinos, sino que las propuestas están expuestas en el local. Tras la cocina, encontramos un nombre sólido, el de Alexis Peñalver, propietario y chef de La Pubilla, que ha querido emprender una nueva aventura basada en platillos creativos con cabida para las cocinas de todo el mundo. Buena prueba de este talante lúdico son las influencias asiáticas de la nueva carta, fruto del reciente viaje a Vietnam de Marieta, cocinera del local y una apasionada de guisar sin banderas: tanto te prepara un capipota con garbanzos como un aguachile -una especie de cebiche más picante y aigualit- de gamba, vieira y patatas paja sensacional. O unos tacos de calamar con sobrasada y lima, o una seta de castaño con curry thai fantástico, platos que demues

Chivuo's
©MariaDias
Restaurantes, Cocina de los nativos americanos

Chivuo's

icon-location-pin Vila de Gràcia

Pronunciad Chivúos, con acento en la 'u'. Este bar, todo de madera y acogedor, es el invento de dos cocineros barbudos y venezolanos, con experiencia en Estados Unidos y en la alta cocina catalana. El concepto es sencillo, pero llevado a cabo con talento y personalidad: cinco bocadillos de recetas norteamericanas que van más allá de la hamburguesa, y cinco tiradores de cerveza artesana local. Un ejemplo: el portentoso bocadillo de 'Pulled pork', cerdo asado y especiado durante doce horas, con salsa barbacoa y cebolla confitada. Su cheesecake, servido en un tarro de mermelada, vale una cata y dos. Lo hacen bien: hay que apartar la clientela yanqui para sentarse.

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Restaurantes, Catalana

Cal Boter

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Restaurante de gran tradición gracienca, con un trato excelente y un bacalao a la llauna para chuparse los dedos. El menú de mediodía és de mucha calidad. Reservad los fines de semana, que está abarrotado. No encontraréis ninguna sorpresa, pero sí una excelente cocina catalana, y variedad de platos de butifarra: esparracada en un 'trinxat', colgada para secar o el más común y glorioso destino: a la brasa. -MG

Himali
©Ivan Giménez
Restaurantes, Nepalesa

Himali

icon-location-pin Vila de Gràcia

En Gràcia funciona desde hace muchos años el primer restaurante nepalí que hubo en la ciudad. Luego, con el fuerte corriente inmigratoria, llegaron otros, aunque la Himali continúa perdurando en el recuerdo de los paladares que disfrutan saboreando las diferentes culturas. Sencillo, como lo es su cocina, la Himali impacta de entrada para los aromas que inundan la sala diáfana, sobria, donde los platos son los principales protagonistas. La gastronomía nepalesa tiene una fuerte influencia de la cocina india, aunque ha tenido que poner más imaginación, prescindiendo casi completamente de los productos marinos para el Nepal no tiene salida al mar. En cambio, su huerta y las estupendas salsas elaboradas con un riquísimo panorama de especies dan un carácter más intenso a la comida.Los eternos buscadores de gustos diferentes encuentran aquí una fuente casi inagotable de sabores y matices. En el caso de este lugar ya emblemático, los platos son exquisitos. Por ejemplo, los momos, semejante a las gyoza japonesas o wonton chinos, tienen al Himali un relleno muy particular donde se aprecia una carne muy trabajada, muy picada y enriquecida con un buen número de ingredientes, donde se perciben cúrcuma, la canela o el cilantro.El día de nuestra visita, que fue un desafío al frío y la lluvia, la sopa de pollo fue como una salvación. Con el tofu como elemento unificador y que a la vez da una consistencia cremosa sin ser grasosa, esta sopa-que parece tener huevo y no lleva-es delicada, y un

Time Out dice
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Restaurantes, Mexicana

Cantina Machito

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Si alguien puede presumir en Barcelona de practicar la genuina cocina mexicana cuando sólo había 'patilleros' tex-mex, son ellos. Con un ambiente informal y colorista pero que huye del tópico de postal, con un toque artístico, aquí encontraremos fabulosas preparaciones de clásicos mexicanos, como la 'cochinita pibil' o el pollo con 'mole poblano', barroco guisado con chocolate y mil y un ingredientes más.

Time Out dice
Himali
©Ivan Giménez
Restaurantes, Nepalesa

Himali

icon-location-pin Vila de Gràcia

En Gràcia funciona desde hace muchos años el primer restaurante nepalí que hubo en la ciudad. Luego, con el fuerte corriente inmigratoria, llegaron otros, aunque la Himali continúa perdurando en el recuerdo de los paladares que disfrutan saboreando las diferentes culturas. Sencillo, como lo es su cocina, la Himali impacta de entrada para los aromas que inundan la sala diáfana, sobria, donde los platos son los principales protagonistas. La gastronomía nepalesa tiene una fuerte influencia de la cocina india, aunque ha tenido que poner más imaginación, prescindiendo casi completamente de los productos marinos para el Nepal no tiene salida al mar. En cambio, su huerta y las estupendas salsas elaboradas con un riquísimo panorama de especies dan un carácter más intenso a la comida.Los eternos buscadores de gustos diferentes encuentran aquí una fuente casi inagotable de sabores y matices. En el caso de este lugar ya emblemático, los platos son exquisitos. Por ejemplo, los momos, semejante a las gyoza japonesas o wonton chinos, tienen al Himali un relleno muy particular donde se aprecia una carne muy trabajada, muy picada y enriquecida con un buen número de ingredientes, donde se perciben cúrcuma, la canela o el cilantro.El día de nuestra visita, que fue un desafío al frío y la lluvia, la sopa de pollo fue como una salvación. Con el tofu como elemento unificador y que a la vez da una consistencia cremosa sin ser grasosa, esta sopa-que parece tener huevo y no lleva-es delicada, y un

Time Out dice
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Chivuo's
©MariaDias
Restaurantes, Cocina de los nativos americanos

Chivuo's

icon-location-pin Vila de Gràcia

Pronunciad Chivúos, con acento en la 'u'. Este bar, todo de madera y acogedor, es el invento de dos cocineros barbudos y venezolanos, con experiencia en Estados Unidos y en la alta cocina catalana. El concepto es sencillo, pero llevado a cabo con talento y personalidad: cinco bocadillos de recetas norteamericanas que van más allá de la hamburguesa, y cinco tiradores de cerveza artesana local. Un ejemplo: el portentoso bocadillo de 'Pulled pork', cerdo asado y especiado durante doce horas, con salsa barbacoa y cebolla confitada. Su cheesecake, servido en un tarro de mermelada, vale una cata y dos. Lo hacen bien: hay que apartar la clientela yanqui para sentarse.

Restaurantes, Mediterránea

Disbarat

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Una oferta de carne a la brasa muy bien hecha, con un pollo magnífico y cortes argentinos jugosos y sabrosos. Precios muy competitivos.

Time Out dice

Bares

Gata Mala

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¿Vaso? Pequeño, que no se calienta. ¿Temperatura? Glacial. ¿Cuadratura del gas? Perfecta. ¿Espuma? Un dedo y pico de morbo. ¿Suavidad? Mimosín tendría el primer orgasmo de su miserable vida. La caña de Moritz del Gata Mala es de doctorado Honoris Rauxa. Ya vale la pena visitar esta lata de sardinas sólo para probar sus probetas de cebada catalán, pero también ayuda a que con la cervecita te regalen una tapa. Y no hablo de patatas chip o colgajo de hervor. Aquí os pondréis las botas: las viandas en miniatura son teca de la buena.   El Gata Mala es un espacio comprimido que se anuncia con una pizarra en la calle, el nombre, puesto con yeso. Tendrá que emplear los codos para haceros fuertes en un rincón de la barra. Y qué barra: de sus entrañas no paran de salir tapetes deliciosas para la Hermandad de la Caña afterwork. Mientras esperas el regalo y saboreas la cerveza, puede pasar el tiempo viendo las fotos y delicias pictóricas que adornan el local: grafitos de Banksy, dibujos infantiles a medio camino entre Liniers y Juanjo Sáez hechos con tiza en la pared, para anunciar la carta y los precios ... Imposible descansar la vista.   Los feligreses del Gata Mala querrán matarme. No los culpo. Este bar con nombre libidinoso es uno de los secretos mejor guardados de las cumbres de Gracia. Precios ajustados, generosidad con las tapas, cañas estratosféricas, gintónics de traca, un calor especial y sentido del humor a los distintivos de género de los lavabos: "Aquí los gatos buenos, aqu

Time Out dice
Restaurantes, Bar de bocadillos

La Pepita

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Ni detrás del mostrador ni en la barra encontraréis a Pepita. En cambio, sí es fácil encontrarse con Sofia o Andreu, los propietarios de un local que estira los horarios: sirven almuerzos, aperitivos, comidas (tres menús de 8, 10 y 12 euros), meriendas y cenas a la carta, donde las protagonistas son las «pepitas», inspiradas en los famosos pepitos, desde el clásico de lomo hasta combinaciones sorprendentes. La Pepita también es un local de copas, con predilección por los gin tonic (por 4 euros preparan medio vaso) y el vermut casero, a base de ginebra, naranja y sifón.

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La Vermuteria del Tano
©La Vermuteria del Tano
Restaurantes

La Vermuteria del Tano

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París tiene terrazas cubiertas y farolas de película. Nosotros tenemos bodegas escondidas como el Tano. Una puerta llena de adhesivos, mesas de mármol, el caliqueño y la chica con el periódico del domingo bajo el brazo que que se explica a tragos de vermut y bocados de anchoas, banderillas y berberechos. ¡Qué hambre pasan en París!

Bares y pubs, Coctelerías

L'Entresòl

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El local apuesta por la 'qualité: la decoración es sencilla, comedidamente moderna, con líneas claras y aseos debidamente desinfectados.No necesita nada más, porque su personalidad se define sobre dos ejes inamovibles: una selección musical que provoca ataques de priapismo (si desea escuchar Snow Patrol vaya al Karma) y los mejores gintonics de Gracia, entre ellos el señorial Tanqueray Rangpur, una obra de arte con lima, infusión de té verde y la misma aroma que la nuca de Ana de Armas. Atención, adictos a la ginebra, tenéis más de 35 marcas premium y un recetario de gintónics que haría cantar ópera a Guti. Además, aquí van en serio y se imponen los cubitos de calidad-aguantan enteros hasta el final-, la copa redonda de toda la vida y la destilería más high-class. Sin rodeos: L'Entresol lo tiene todo para ser uno de los mejores bares de Barcelona. Observo como los camareros hacen bailar las botellas de ginebra. DJ Mater, el residente más atlético, sólo tiene oídos para el caviar y pincha Kanye West tras Vampire Weekend. Veo tías buenas. Muchas. La quinina de la tónica me está dejando sordo de placer. Miro alrededor, sonrío y Miles Dufrasne, uno de los responsables de esta catedral etílica, me pone la mano en el hombro y me dice al oído: "Bienvenido a la familia".    

Time Out dice
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Lo Pinyol
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de vinos

Bodega lo Pinyol

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Lo Pinyol es bonito (techos altos, suelos de baldosa hidráulica, una pila de mármol preciosa, seis tinas sobrevolando una barra de madera hecha a medida) y tiene tres espacios muy acogedores: la entrada-bar tradicional, una habitación interior con libros para intercambiar y un comedor al fondo para cenas más privadas. En Lo Pinyol por 3 euros tienes un vermut y una tapita buenísima a elegir entre esgarradet (bacalao desmigado con pimiento rojo), crema de setas con rebozuelos encima, markina (pimientos vascos fritos), alcachofa en conserva con tomate seco y boquerón. El pan es de Can Turris; los víveres, de Valencia, Teruel y de proximidad. Cuidan tanto el producto, que compran el pan por la mañana y por la tarde para que siempre esté recién hecho. Como son una taberna y no tienen cocina, encargan la comida a los mejores especialistas, como la tortilla de patatas de Valentina. Sí, las tabernas están de moda y ahora cualquier bar de mala muerte le quita el polvo a unas tinas putrefactas, cuelga una pizarrita y ¡hala, a subirse al carro! Esto es precisamente lo que no han hecho Paz (y Jordi, su marido) y Carlos: ellos, directamente, han recuperado un negocio con solera y lo han hecho suyo. ¿Cómo? La fórmula es sencilla pero no fácil: dedicando muchas ganas, amabilidad, buen gusto y genuinidad en cada cosa que hacen. Barcelona está llena de bares y restaurantes: tú eliges. Yo empiezo a elegir por el trato: si la gente es distante o directamente malcarada, ya no me verán más. Si s

Time Out dice
Restaurantes, Mediterránea

Cafè Salambó

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Convertido en un local de referencia en el barrio de Gracia, el Salambó se merece una visita por numerosos atractivos: la ambientación de un local dominado por la madera, que emana un estilo de cafetería de barrio, con dos billares y una clientela moderna atraída por la oferta gastronómica y la proximidad del Verdi Park. En este contexto podéis disfrutar de un café que conecta con una tradición muy nuestra: la de los carajillos. La carta de combinados es tan contundente como el Roma (grappa y nata), el México (tequila, nata y guindilla) o el Bombón (con leche condensada, chocolate y Cointreau).

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Elephanta

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Si hay un lugar que se puede calificar de clásico del buen beber en Gràcia, este es el Elephanta. Comenzaron a dignificar el gintónic mucho antes de que se convirtiera en el brebaje de moda en todo el mundo. En este bar de cócteles encontraéis 40 variedades de ginebra, que se corresponden con muchas derivaciones inspiradas del gintónic (elegantes y precisas, nada de esas cosas que parecen insípidas ensaladas flotantes) y una buena coctelería de autor en general. A menudo encontraréis exposiciones y su servicio es informal pero atento. Con 'happy hour' cada tarde: de lunes a viernes de 18 a 20.30 h, afterwork de gintònics, con un descuento de 3 € en cada gintónic. Nada mejor después de una agotadora jornada laboral que hacer una pequeña muestra de tres mini-gintònics.

Time Out dice
El Rincón
©Irene Fernández
Bares y pubs

El Rincón

icon-location-pin Vallcarca i els Penitents

Desde la mesa de la terraza más al sur dicen que se ve al mar. Es un bar con vistas, está claro: situado en la esquina de República Argentina con Gomis, arriba del puente de Vallcarca, desde El Rincón se ve el Park Güell, la montaña pelada y una buena franja de casas y cielo. Es un bar triangular, todo ventanales, en la base de un edificio que aprovecha al máximo la punta final de su manzana: una especie de edificio Dakota de NYC pero de aquí y sin resonancias satánicas. Abre todos los días, está forrado de madera por dentro y su terraza es de las más codiciadas de la zona. De entre su generosa oferta de tapas destacan la ensaladilla rusa, hecha por ellos, los calamares a la romana y la tripa. Estas peculiaridades y el encanto de los dueños hace 62 años que la han convertido en un lugar de encuentro de esta parte alta de la ciudad, a caballo entre El Putxet y Vallcarca. El local lo abrió Salvador, ex boxeador ya jubilado, y ahora lo llevan a su hijo Javier con su cuñada Chelo, que mantienen de pies a cabeza el buen trato y el ambiente familiar del bar. La clientela es gente del barrio, transeúntes y exploradores intrépidos de los rincones más entrañables de la ciudad, como Víctor Nubla, Sebastià Jovani y Roger Fortea, escritores y noctámbulos profesionales que de vez en cuando van a tomar uno de los mejores vodkas del mundo, el zubrowka, un vodka polaco con un bisonte en la etiqueta que vale la pena probar.

Time Out dice
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Bares y pubs

Sol de Nit

icon-location-pin Vila de Gràcia

Situado en el corazón del barrio de Gràcia, este café-bar, restaurante y bar de copas está abierto durante todo el día. En su terraza podéis tomar un vermú con patatas bravas –su especialidad – pero también comer a base de tapas y platillos o pasar la tarde tomando un café. Sobretodo recomendamos que os paséis una noche; disfrutaréis de buenos cócteles y buena música, siempre rodeados del encanto de una decoración modernista que os transportará hacia otra época. Se puede decir que Sol de Nit une pasado y presente, noche y día, arte y gastronomía.

Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Casa Pagès

icon-location-pin Vila de Gràcia

A veces necesitas un refugio, salir de casa, hacer una pausa en el combate , encontrar un refugio. No pides mucho: un lugar para pasar la tarde tomando un café y leyendo el periódico sentado en una mesa de madera , a la luz de unos buenos ventanales. Un bar con historia, que te acompañe . Las horas fluyen melancólicas , como las fotografías en blanco y negro de la Barcelona de antes que hay colgadas en las paredes .Te has instalado en el Bar Casa Pagès, en el corazón del barrio gitano de Gràcia, en la metafórica esquina de Libertad con Fraternidad (qué mejor!). En el edificio de enfrente nació Antonio González , "El Pescaílla " , toda una institución rumbera , marido de otra fuerza de la naturaleza , Lola Flores .Poco a poco , hacia el atardecer , el espacio diáfano -con un pilar que sostiene la viga principal - y cálidamente iluminado se llena de voces y la gente te hace de almohada. El revuelo tabernero te acompaña tanto como el silencio del reloj solitario. El ambiente es juvenil , que no adolescente , de diferentes estilos y pelajes, animado. Juegan a las cartas, beben, miran el fútbol , discuten apasionadamente .Es posible que entonces tengas hambre y piques unos boquerones o unas buenas albóndigas o , incluso , comiendo un bocadillo con nombre de filósofo (el Platón, de morcilla con alcachofas y pan de chapata , a 4,80 euros es buenísimo ). Los hacen tan buenos que han tenido que abrir una sucursal de este mismo bar en Torrent de l'Olla. Se ve que este acogedor local fa

Time Out dice
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Bar Terra
© Maria Dias
Bares y pubs

Bar Terra

icon-location-pin Vila de Gràcia

Una ciudad la hacen las personas. Ya puede ser la ciudad más bonita del mundo, que si no tienes amigos o sus habitantes son unos falsos, no será un lugar agradable para estar. Lo mismo ocurre con los bares: ¿qué es el bar de moda, donde tiran mejor las cañas de toda Barcelona, ​​donde hacen los cócteles más exóticos? Si la gente que lo frecuenta es estirada e intratable, ¡que vaya su tía! El Bar Terra es un histórico de la plaza de la Virreina, con la iglesia donde desemboca la calle de Torrijos, un lugar donde guarecerse cuando hace mucho frío en invierno y encontrarte con la inscripción bíblica: "vox clamantis in deserto ", que siempre abriga a todos, incluso a quien se sienta en sus escalas a beber latas de cerveza. "Es una pecera: Fontana escupe multitudes que pasan por delante y casi les empuja a entrar", dice Santi, el templado camarero barbudo ex del Costa Brava. Me cuenta que tras la barra hay muy buen ambiente y eso se nota en todo el bar. Al propietario, Dani -también es dueño de La Cafetera, en la misma plaza- le gusta mucho el jazz y por eso es esta la música que suena y las persianas metálicas del local están pintadas con siluetas jazzísticas hechas por Gabaldà, pintor del barrio. En la gran televisión del fondo del local hay un pase permanente de fotografías silenciosas, junto a un gran espejo que da profundidad al espacio alargado frente a la barra. La poca pared que no es ventanal está cubierta por listones de madera verde hasta la cintura. En el Terra hacen u

Time Out dice
El Ciclista
©IreneFernández
Bares y pubs

El Ciclista

icon-location-pin Vila de Gràcia

¿Cogéis la bicicleta incluso para ir a comprar papel higiénico a los chinos? ¿Vuestra novia os hizo escoger entre ella y la 'fixed', y os quedasteis con la bici? ¿Sois capaces de ver una etapa de la Vuelta sin adquirir una apnea severa debido a los ronquidos? Debéis ir lo más rápido posible al Ciclista: se convertirá en el bar de vuestros sueños en cuanto toquéis el manillar de la puerta. Sí, he escrito manillar. Este local de Gràcia es una exhibición sin límites de reutilización de material ciclista. Ruedas convertidas en mesas, manillares que hacen de pomos, radios que ahora sirven para sostener copas, una señal de tráfico sobre la cabina del DJ, bicicletas de coleccionista colgadas en las paredes como si fueran un Picasso... Y atención también con el mobiliario de reciclaje 'high class': a los sofás chester hay que sumarles joyas de diseño industrial casero (la puerta-mesa y los taburetes son deliciosos) que ponen la guinda a una de las propuestas más originales de Gràcia. En cuanto a la ambrosía hepática, excelente caña de Moritz Epidor y una carta de cócteles muy correcta, con una lista de gin-tonics de la casa con nombres ciclistas que os arrancarán una sonrisa: copas como Piñón Fijo o Anti dopping, mi favorita, os ayudarán a subir el puerto de montaña del sábado noche como si fuerais Laurent Fignon en los 80. Y podéis estar tranquilos, en la puerta nadie os hará mear en un bote de plástico, aunque echo de menos un cartel con la foto de Stevie Wonder donde ponga: si b

Time Out dice
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Old Fashioned
©Irene Fernández
Bares y pubs, Coctelerías

Old Fashioned

icon-location-pin Vila de Gràcia

En el Old Fashioned, no vas a ver, vas a beber. El local es pequeño, está decorado con gusto y resulta acogedor, pero donde se cuece la teca de verdad es en la barra. Luca y Bruno -italiano y portugués respectivamente-visten con chaleco y corbata, impecables, tienen experiencia internacional y son unos estetas del cóctel sin miedo de experimentar, dos de los mejores barmans que me he encontrado en esta santa ciudad.Me ponen un Martini Tiramisú, un capricho extravagante, sorprendentemente agradable en la boca. Es como beber el pastel italiano en formato líquido. Luca me cuenta que el Bloody Mary arrastra masas, y que hay gente que se presenta en el local al mediodía para beber uno. Me pone uno sobre la barra como si fuera una aparición mariana y pruebo un Bloody Mary tuneado que merece figurar entre los más grandes de Barcelona -acompañado por unas perlas de limón y pimienta que se han de paladear después de la copa-. Impresionante.También me preparan un Old Fashioned 2.0, Fashionista le dicen ellos, una delicatessen de bourbon con bola gigante de hielo y una mezcla especial marca de la casa, con frutos secos tostados in situ con un soplete. Luca no tiene suficiente, me quiere liquidar y me prepara un Bowery, con Jägermeister, tequila, canela y una infusión de Chartreuse y romero, flameada ante mis narices. Lo pruebo, levito unos segundos y me doy cuenta que he descubierto una barra donde se acabarán hartando de mi cara. Como diría Terminator: volveré.

Time Out dice
Bloody Mary
©MariaDias
Bares y pubs, Coctelerías

Bloody Mary

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Toca colgarse una medalla: ya os avisamos que el Old Fashioned era un paraíso de la priva mucho antes de que se convirtiera en la coctelería de moda de Gracia. El pequeño local de Luca y Bruno, mis bartenders favoritos, se ha quedado pequeño. Ya hace un tiempo que los feligreses la rellenan a tope, seducidos por la calidad de la barra y también por el sex appeal colosal de su Bloody Mary.Pues bien, con Alessandro, otro barman estratosférico, han abierto una nueva coctelería cerca, que tiene el Bloody Mary como raison d'être y ya se ha convertido en El Dorado del zumo de tomate y el vodka con Perrins. Presidido por la elegancia de tres sofás Chester marrones y un ventanal que da a la tranquila calle de Ferrer de Blanes, el Bloody Mary Cocktail Lounge cobija al bebedor con buena música retro, iluminación penombrosa y una barra en forma de ángulo forrada de botellas. Luca me dice que juegan con un catálogo de unos diez Bloody Mary diferentes.Y lo mejor es que propone un maridaje con algunas de sus variantes más sofisticadas, copas antológicas que llegan con una tapa bien casada. Pruebo el Bloody Caesar, un experimento demencial con sabor de almejas y una tapa de atún muy refrescante. Alessandro baraja la coctelera como un maestro. Se trata de una copa orgiástica que entra como el agua. Y estoy a punto de sufrir un infarto de placer cuando Luca me acerca una burrata con un Bloody Mary con esencia y ralladura de trufa. También hay una tapita de guacamole, que va con un Bloody Mary

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Restaurantes

Cafè del Sol

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Como ponerle Pedro al hijo de alguien que se llama Pedro. Así es las gasta el Cafè del Sol. No hace falta correr riesgos innecesarios cuando eres el rey de una plaza donde el sol siempre te va de cara, los plataneros te acarician las ventanas con sus hojas y los perros ladran de felicidad. El Cafè del Sol es un emblema de la Gràcia de casa antigua y torreta, de aquel barrio que ya se funde desorientado, en una novela de Rodoreda. Fue uno de los primeros bares de este famoso cuadrilátero y desde entonces vive distraído por el sonido de unos flautistas de Hamelin rastafaris. Los perros se cobijan en el umbral de la puerta con la confianza de aquel que se agita en el viejo sofá de casa. El Cafè del Sol, a cambio, extiende generoso su terraza de sillas metálicas. Día y noche, parada obligatorio de chicos que hablar urdú menos cuando susurran al oído: cerveza, cerveza. Si no estás interesado en la amenaza del verano, el interior del bar guarda el aspecto de una catedral gótica, fresquita y recogimiento para los enemigos del sol. No faltan la barra de mármol y la cafetera, mesas, sillas y alto taburetes para leer el periódico, después de comer. Bajo la luz fluorescente, el rótulo repetido de la entrada cubre la última pared. No ha perdido el color de tapiz de billar que me lleva de viaje a una época lejana en la que los señores te ofrecían un pañuelo siempre planchado. Ahora ya no hay quien te seque las lágrimas y sale por los altavoces una música disco que cree que el romanticismo

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Bares y pubs, Bares

Le Journal

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Me atiende una camarera rubita, encantadora, muy rápida y educada. Nadie lo diría, porque Le Journal, visto por el recién llegado, tiene pinta de ser una cueva portuaria de dudosa reputación. Ah, pero en este bar deberemos de picar piedra, recorrer el local de arriba abajo y dejaros tragar por la niebla y las guitarras que salen de los altavoces. ¡Que caos tan bien hecho! El concepto que teníais de reciclaje adquirirá tintes épicos una vez entréis en la sala del fondo. Si encontráis dos sillas iguales, avisadme. De hecho, en la misma barra todos los taburetes son de padres diferentes. ¿Qué planeta es este? El nombre del local no es un capricho: las paredes están forradas con papel de periódico y muestran una colección de objetos adheridos –desde una trompeta hasta coches antiguos de juguete – que parecen puestos por un miembro de los Freak Brothers. En el techo, una lámpara de los años 60 lanza un rayo de luz anaranjada que hará sufrir a la hermandad de la dioptría. Veo una especie de sofás con piel de leopardo y un escalofrío de kitschismo me contrae el esfínter. Miro hacia arriba y en el piso superior hay gente encorvada sobre pufs marcianos y mesitas extrañas. Las paredes también están recubiertas de papeles. David Lynch sacaría el babero. Contemplo con desazón tres barriles gigantes que cuelgan sobre las cabezas de los camareros. En la máquina de tabaco, tienen una libreta para que la gente escriba lo que quiera. Saco el Boli y escribo Fire walk with me.

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De compras por Gràcia

The Old Kitchen
©Maria Dias
Tiendas

The Old Kitchen

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Cecilia Lanzi y su madre regentan The Old Kitchen, mucho más que una acogedora tienda-taller de Gracia especializada en antiguos muebles de cocina. Restaurar piezas de la primera mitad del siglo XX es la especialidad de la casa: mesas, armarios, escaparates, fresqueras... Lo trabajan con pasión: decapan a mano y siempre utilizan pinturas al agua. El resultado, espectacular. Además, The Old Kitchen es un buen lugar para equipar la cocina con productos de diseño de marcas europeas. Pocos, pero bien escogidos. También es fácil enamorarse de algún objeto vintage. Unos y otros conviven con tanta armonía que a veces se confunden.

Casa Atlântica
©Maria Dias
Tiendas

Casa Atlântica

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Belén Martínez, diseñadora de moda, se cruzó con Lester Barreto, un arquitecto de interiores de Lisboa, y juntos montaron un estudio de interiorismo y decoración en un pequeño local de Gracia. Los proyectos se multiplicaban, así como sus visitas a mercados de viejo de Galicia y Portugal. Lo que comenzó como una afición personal –recuperar objetos curiosos y pequeños muebles antiguos– terminó definiendo su forma de vestir un espacio: siempre con un innegable toque atlántico.Ahora han reconvertido el estudio de interiorismo en una tienda-taller donde traen objetos singulares de sus lugares de origen, como las vajillas de cerámica pintada a mano, las luces vintage o pequeños juguetes de madera. En algunos casos también se han implicado en su diseño: el ceramista que los fabrica las 'andorinhas', las famosas golondrinas de Oporto, también las pinta en amarillo intenso y en gris pálido. Son preciosas, como los joyeros en forma de paloma. De Galicia les envían macetas para plantas de diferentes formas y tamaños, pero siempre en bruto porque querían huir de los acabados esmaltados. Otro de sus productos estrella son los espejos hechos con los tradicionales tamices de harina de madera. De aquí también salen muebles diseñados por ellos, como los taburetes tapizados o las robustas mesas de pino.Belén e pasa muchas horas en la trastienda lidiando con tiras de plástico de colores, forrando botellas y garrafas de vidrio con hilos de escubidú. Este incipiente proyecto -que también incluye

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Picnic
©Maria Dias
Tiendas, Ropa de mujer

Picnic

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Picnic es la segunda tienda que Juan Rodríguez y Raquel Bárcena han abierto en el barrio de Gracia, pero no tiene nada que ver con Padam, su hermana mayor. Ni en continente, ni en contenido. Picnic es un ejercicio de minimalismo escandinavo: paredes blancas, suelo de cemento y mobiliario de pino natural hecho a medida. Elegancia y funcionalidad, como manda el canon. Sólo se han permitido un exceso: una franja de azulejos verdes que enmarca la entrada y que da un entrañable punto retro. Con esta puesta en escena, se espera un contenido a la altura. Y lo tienen. Picnic es la suma de los gustos personales de los propietarios, una pequeña concept-store donde ropa, accesorios y revistas de tendencias conviven en armonía. Aquí se encuentran las camisetas estampadas de Lindo Killer, los pantalones marmóreos de Paloma Wool, las camisas 'oversize' de Queen of Casual y los vestidos de rayas de Béhulah, marca impulsada por los propietarios de Picnic.Los accesorios son el otro eje de la tienda: ahora tienen zapatillas Meyba (las de toda la vida) y alpargatas de The Rice Co., pero ya esperan con ansia la nueva colección de zapatos de Eva vs. María. Los calcetines, bien estampados, son los barceloneses Pacífico. Y las gafas de sol, de Quay. La bisutería se la reparten Adrià Machado, a quien le gusta jugar con pequeñas piedras naturales, y Klimbim, una creadora alemana devota de la geometría. También están las mochilas arañazos de Mödernaked (diseñadas y confeccionadas en el Matarraña) y la

Lydia Delgado
©Lydia Delgado
Tiendas, Diseñador

Lydia Delgado

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Lydia Delgado hace más de 20 años que se dedica al negocio de la moda, ha desfilado en Barcelona y Madrid y ha conseguido crear una marca con un estilo muy personal. Como es ella misma. Femenina, elegante, parisina y escorada en la sobriedad del negro. Comparte una línea con Miranda Makaroff y la ropa de madre e hija se mezcla en los colgadores de esta sofisticada boutique de Gràcia con toda la naturalidad del mundo. Divertidos jerseys y chaquetas de punto conviven con faldas plisadas de fondo de armario. Vestidos preciosos sin mangas, con capas de lana con estilo que le guiñan el ojo a los años 60. Elegantes tops transparentes, con delicados vestidos de fiesta. De la audacia de la clientela dependerá si sirven para crear un 'look' más sobrio o más rompedor.

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Tiendas

Cuervo Cobblerblack Bird

icon-location-pin Gràcia

2046 pasó de ser una zapatería multimarca de gama alta a la tienda taller de un zapatero que ha recuperado un oficio ancestral. Los Cuervo son zapatos hechos a medida de belleza atemporal que beben de fuentes clásicas y que pueden transformar al hombre que las lleva puestas. Bajo la marca Cobblerblack Bird, este zapatero tímido y diestro ofrece modelos que convierten el acto de calzarse en un pequeño lujo diario. Chicas, no tengáis envidia. Ahora también hay Cobblerblacks para vosotras.

Tiendas, Diseñador

Colmillo de Morsa

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Talento, determinación, ilusión, tenacidad, confianza... Estas son algunas de las cualidades que se necesitan para arrancar y consolidar una marca independiente. De todo ello saben mucho la diseñadora Isabel Vallecillo y Javier Blanco, que han sabido convertir Colmillo de Morsa en una marca de culto. Ya han desfilado tres veces en el Ego de Madrid, han ganado un concurso de la prestigiosa feria parisina Who 's Next y han logrado puntos de venta en Moscú y Taipei. Ahora, sin embargo, lo que los lleva de cabeza es la tienda-estudio-showroom que acaban de abrir en el barrio de Gràcia, un espacio también abierto a una impresionante cantera de jóvenes creadores, con los que comparten gustos, inquietudes y una particular manera de vivir y ver la moda. En un tiempo record, han conseguido aglutinar una interesante hornada de diseñadores de ropa, accesorios, bisutería, joyería y calzado.

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Tiendas

Pinc Store

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Pinc Store es la tienda, taller y laboratorio de creación de Ana Tichy, una diseñadora que trabaja los patrones, apuesta por el tratamiento extremo de los tejidos e incluye el punto en sus colecciones.

Tiendas

Greenlifestyle

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Un manifiesto, una ética, un peaje: ninguna de las prendas o complementos que se encuentra en Green Life Style transgrede los principios de sostenibilidad, reciclaje y comercio justo. Otra de las normas no escritas es la apuesta por el diseño. Nos gustan los vestidos-pantalón de Milch, las piezas tricotadas de Caro-e, los colores de Maronski y la línea de Las Racines du Ciel. Vestiros de invierno con una gorra y las mangas de tricot de Carolina Simón.

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ADA
©ADA
Tiendas, Mercados de ventas entre privados

ADA

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ADA es un enclave resistente, de las tiendas atentas a los cambios del mercado, de las que mudan la piel cuando toca hacerlo. Era el nombre de la marca de Elena López, diseñadora de estampados que después de trabajar en Suite (desaparecido espacio de moda en la calle de Verdi) vio que quería tener una tienda propia para vender su colección y otras marcas afines, o sea femeninas y de precios asequibles. López nos introdujo a Kling, Pepa Loves y Sietedelonce; después se han incorporado otras marcas como Pepper Corn, Mink Pink y Bëhulah, las joyas de Fauna y Flora y Laus y las alpargatas de The Rico & Co. Pronto también encontraréis una pequeña selección para el público masculino.

Tiendas

Misha

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En esta pequeña tienda cerca de la Diagonal y Vía Augusta se puede encontrar ropa de estilo urbano, femenino y con un largo recorrido, de marcas como la francesa Sessùn, la belga Bellerose, Temps de Cérises o Des Petits Hauts.

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Tiendas

Boo

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Sin movernos de Gracia ni perder su esencia, Àlex González ha reinventado Boo, donde continúan encontrándose parkas con pedigrí como Saint James, Penfield o Levi's y firmas de creadores independientes, como Tuk Tuk y Plectrum. Entrad y contemplad el espacio, aunque solo sea para permitiros el gusto de cambiaros en una cabina de teléfono de la Barcelona de los años veinte.

Otaduy
©Ana Madrid
Tiendas, Vestidos de novia

Otaduy

icon-location-pin Gràcia

Novias indie, que buscan un vestido diferente, artesanal, hecho en Barcelona: vuestro sitio es Otaduy. Todo empezó con un diseño para una amiga rockera, y con la primera colección hecha en el taller de casa, y ahora la firma tiene tienda propia en Gracia, con espacio también para los vestidos de fiesta. Otaduy recurre al guipur para las bodas románticas, campestres, y a tejidos más ligeros y espaldas con escotes para la ciudad. Pero Otaduy es sobre todo, 'true live': creaciones para volver a los orígenes y celebrar la fiesta del amor sin artificio ni disfraz.

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AOO
©Maria Dias
Tiendas, Decoración

AOO Altrescoses Otrascosas Otherthings

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Marc Morro, Clara Quintana y Oriol Villar coincidieron en Villar-Rosàs. El primero como diseñador industrial, la segunda como directora de arte y el tercero como fundador de esta premiada agencia de publicidad. Pero los tiempos cambian. Y Rosàs tomó un camino y Villar otro. Sin embargo, Oriol conservó el espíritu de un proyecto que ahora se ha convertido en AOO (también conocida como Altrescoses, Otrascosas o Otherthings), gracias a la implicación del Marc y Clara. Desde su agradable tienda-estudio de la calle Séneca, siguen enseñando cosas que les gustan, la mayoría objetos de uso cotidiano, algunos hechos por artesanos y otros para grandes marcas. El abanico de producto (y precios) es muy amplio: cajas de cerillas y paños de cocina de Hay, calendarios perpetuos de Danese, aceiteras de Marquina, libretas con tapas de piel, vajillas de Falcon, cántaros de cerámica mallorquines ... AOO ha dado un paso allá y también ha empezado a diseñar y construir sus propias cosas de madera en un taller del Poblenou. Al robusto taburete Tripo y un pequeño (y útil) recogedor de cables, ya hay que sumar el ingenioso set de "cajas normales". A AOO seleccionan, editan y fabrican cosas que les gustan. Y que también nos gustan, como la reinterpretación de la tumbona de playa Pepitu, un clásico de la cultura popular que se me lleva a los veranos felices en las Casas de Alcanar.

Tiendas

Antique Boutique

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Antique Boutique es una tienda de muebles y objetos 'vintage' que, además, funciona como taller de restauración y creación. El espacio también aloja a Anonymus, colectivo dedicado a la fotografía 'vintage' y al trabajo de fotógrafos contemporáneos.

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Gratacós
©Gratacós
Lugares de interés

Gratacós

Es una tienda que crea sus propios tejidos para sus colecciones de ropa y accesorios. Gratacós inició su actividad en 1940 y trabaja en el impulso de las nuevas generaciones de creadores, pero también en la preservación y transmisión de la tarea de todos aquellos que crean de forma artesanal piezas únicas y atemporales. Su tienda de paseo de Gràcia es escenario de multitud de workshops, seminarios y presentaciones.

Plom Gallery
©Maria Dias
Tiendas, Arte, artesanías y aficiones

Plom Gallery

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Plom Gallery es una galería de arte contemporáneo destinada al público infantil, el proyecto de Martha Zimmermann, una madre que atesora un intenso bagaje profesional representando a ilustradores y trabajando estrechamente con artistas. Este es el lugar al que hay que ir si queréis inculcar a vuestros hijos el amor al arte y, además, disfrutar en familia. En Plom Gallery encontraréis obra de un montón de artistas: Eva Armisén, Amaia Arrazola, Coqué Arjona, Carmen Segovia, Sergio Mora, Vanessa Linares, Mr. Ed, Ibie!, Brosmind, Miju Lee, Maxi Luchini... Un mundo de fantasía y color, mucho color, donde conviven demonios alados, muñecas soñadoras, magos enamorados, animales imaginarios, hombres con bigote y extraterrestres traviesos. Lo más interesante del proyecto es la selección: Martha filtra con ojos de artista, pero también con ojos de madre.

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Materia terrícola
©Maria Dias
Tiendas, Casa y hogar

Materia terrícola

icon-location-pin Gràcia

Materia Terrícola es un nuevo espacio multifuncional de Gracia: es estudio de arquitectura e interiorismo, pero también tiene un escaparate en la plaza de  Joanic donde se expone producto elegido con sentido y sensibilidad. Lo que ahora se llama de Km 0. "Queremos volver a las raíces. Recordar que somos terrícolas y que debemos ser más conscientes de lo que nos rodea. No estamos haciendo nada diferente, sino algo lógico con los tiempos actuales ", explica la arquitecta Mar Sierra, cofundadora de Materia Terrícola junto con Estanislau Puig.El showroom de Materia Terrícola no se contempla, sino que se escruta. Cualquiera de los objetos pulcramente expuestos tiene una historia detrás. Y eso se nota. Ya sea la mesita de marquetería de Julia Fritz, de una belleza extrema. O las espectaculares lámparas hechas con forja y botellas damajuanas de Metonimia. O los bonitos cojines serigrafiados a mano de Depiesacabezas. O las mesas ideales para poner la televisión de Paletos. O la virtuosa cerámica de Krasznai. O las inspiradas luces con mensaje de Madreinspain... No hay que darle más vueltas. Los objetos hablan por sí mismos y los que deben captar el mensaje, lo captan. Porque que este diálogo entre el yo y el objeto siempre es íntimo e intransferible.La misma pasión que ponen los propietarios de Materia Terrícola en esta escenografía, también la tienen a la hora de diseñar su mobiliario. Si les hacéis una visita, fijaos en la imponente estantería de madera o en las mesas donde trabaja

Magnesia
Maria Dias
Tiendas, Regalos y recuerdos

Magnesia

icon-location-pin Vila de Gràcia

Magnesia es una ventana abierta al trabajo de artistas de todo el mundo, descubiertos en viajes o a través de internet por la propietaria, Leticia. Los muebles de la tienda son recuperados, el suelo conserva las baldosas hidráulicas y todo lo que aquí se puede comprar destila creatividad; desde las ilustraciones de Lieke van der Vorst a los cuencos de Duermevela, la cerámica de Brooklyn Rehab, los cojines estampados de Shara Porter o los broches de Depeapa. Saldréis de aquí enamorados, palabra.

Qué visitar

Teatro, Clásico

Teatre Lliure: Gràcia

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Teatro alternativo que destaca por ofrecer generalmente espectáculos de gran calidad. Tiene una sección que programa solamente obras infantiles.

Teatro

Sala Beckett

icon-location-pin Camp d'en Grassot i Gràcia Nova

La Sala Beckett es un pequeño teatro fundado en 1989 como sede de la compañía El Teatro Fronterizo, de José Sanchis Sinisterra, y como espacio de encuentro para creadores de varias disciplinas. Desde sus inicios se ha centrado en la promoción de la dramaturgia contemporánea, con producciones y programaciones de espectáculos de autores contemporáneos y un interés por la experimentación y por la escritura dramática que va más allá de todo lo conocido. A través de su Obrador Internacional, la Beckett lleva a cabo también una intensa actividad de formación.

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Música, Espacios de música

Centre Artesà Tradicionàrius

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El C.A.T es un equipamiento público de la ciudad que gestiona la Associació Cultural TRAM (organizadores del Festival Tradicionàrius, la muestra de música de raíz tradicional más importante de Cataluña) y que abrió el 1993 al centro cívico L’Artesà del barrio de Gràcia. El C.A.T. tiene un programa regular de conciertos y bailes y sesiones de improvisación, así como talleres y actuaciones de otras tradiciones musicales.

Lugares de interés, Sitios y edificios históricos

Park Güell

icon-location-pin El Coll

El Park Güell es uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad de Barcelona, ocupa dos partes de la colina de las Tres Creus i del Carmel. Desde 1984 es Patrimonio de la Humanidad, ya que es considerado como una de las creaciones más importantes de Antoni Gaudí, además de ser único y de haber supuesto una gran influencia en muchos movimientos y en otros artistas de la época. Gaudí quería emular las ciudades jardín inglesas y se obsesionó en conseguir una perfecta integración de sus obras en la naturaleza. Un ejemplo de ello son las columnas hechas de piedra que sugieren palmeras, estalactitas y cuevas naturales. El punto central del parque es una inmensa plaza rodeada por un banco serpenteante recubierto con la técnica del trencadís y parcialmente sostenida por la Sala de les Cent Columnes, aunque tiene 86. El dragón, en la escalera principal, es el emblema del parque.

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Cinemes Verdi
Scott Chasserot
Salas de cine

Verdi HD

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Programa cine de calidad en versión original, se la juega cada semana con su programación y es la única sala que proyecta cortometrajes diariamente. Esta es la apuesta de Enrique Pérez, que abrió las primeras salas en octubre de 1987 y recibió más de una crítica por parte de los más escépticos. A quienes no veían claro esto de las películas subtituladas les ha pasado la mano por la cara, vista la respuesta entusiasta de parte del colectivo cinéfilo. En contra, que durante la hora punta la entrada es un caos y se tiene que tener cuidado de no confundir la cola para entrar a la sala con la de venta de entradas.

Para salir de noche

Música, Espacios de música

Heliogàbal

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Es sin duda uno de los polos musicales y de la noche de Gràcia. La Asociación Cultural Heliogàbal se fundó en 1995 con el objetivo de servir de plataforma para el desarrollo y la promoción de actividades artísticas y culturales en el barrio de Gràcia de Barcelona. Desde el año 2001, con un renovado equipo de dirección, la asociación centra sus actividades en la exhibición y la promoción de proyectos musicales y poéticos, así como de otras formas de expresión artística: exposiciones de pintura y de fotografía, presentaciones de libros, revistas y fanzines, proyecciones de audiovisuales, etc. Como espacio de difusión, Heliogàbal propicia el encuentro entre público, vecinos, artistas, colectivos y asociaciones y colabora con otras plataformas del tejido cultural y artístico de Barcelona, ​​como discográficas y editoriales independientes. En los quince años de actividad, la sede de la Asociación Cultural Heliogàbal se ha convertido en un lugar de referencia para la dinamización de la vida artística de Gràcia, tanto para los vecinos como para los artistas que toman parte en las actividades que se desarrollan.

Bares y pubs, Coctelerías

L'Entresòl

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El local apuesta por la 'qualité: la decoración es sencilla, comedidamente moderna, con líneas claras y aseos debidamente desinfectados.No necesita nada más, porque su personalidad se define sobre dos ejes inamovibles: una selección musical que provoca ataques de priapismo (si desea escuchar Snow Patrol vaya al Karma) y los mejores gintonics de Gracia, entre ellos el señorial Tanqueray Rangpur, una obra de arte con lima, infusión de té verde y la misma aroma que la nuca de Ana de Armas. Atención, adictos a la ginebra, tenéis más de 35 marcas premium y un recetario de gintónics que haría cantar ópera a Guti. Además, aquí van en serio y se imponen los cubitos de calidad-aguantan enteros hasta el final-, la copa redonda de toda la vida y la destilería más high-class. Sin rodeos: L'Entresol lo tiene todo para ser uno de los mejores bares de Barcelona. Observo como los camareros hacen bailar las botellas de ginebra. DJ Mater, el residente más atlético, sólo tiene oídos para el caviar y pincha Kanye West tras Vampire Weekend. Veo tías buenas. Muchas. La quinina de la tónica me está dejando sordo de placer. Miro alrededor, sonrío y Miles Dufrasne, uno de los responsables de esta catedral etílica, me pone la mano en el hombro y me dice al oído: "Bienvenido a la familia".

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Elephanta

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Tetería con nombre de isla india con taburetes de madera tallada y mesas decoradas con un 'collage' de imágenes de periódicos y revistas. Se puede jugar al ajedrez o a otros juegos, tomar un buen té o disfrutar, a partir de las diez de la noche, del 'happy hour' de gin-tonics y cócteles. Con conexión Wi-fi.

Time Out dice

Le Standard

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La gracia de este bar –cien por cien graciense– es que parece más una sala de estar que un bar convencional. Id pronto para conseguir un buen sofá, y pedid unos cuantos daiquiris.

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares nocturnos

Elèctric Bar

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Hay bares que no esperas que te cambien la vida. Están para hacer su función: una birra saliendo del trabajo o un cóctel de poca monta para no salir del barrio. El Elèctric va vestido con ese uniforme. Luce barra de acero reglamentaria, estanterías cargadas donde no falta el JB y una máquina registradora desgastada que no saldrá en ningún cortometraje. Alguien ha escrito con rotulador la carta de bebidas sobre una cartulina que parece robada del material escolar de un niño. La parroquia de la tarde se aferra a la barra como Robinson Crusoe en una isla de casas. Su bandera es una Estrella Galicia y el humo vaga como un invitado que no encuentra el momento de volver a casa. En algún universo paralelo, se siente la música exótica que te lleva a un país de palmeras y cocoteros, aunque sabes muy bien dónde estás y también estás seguro de que esta noche ya se han cancelado los vuelos para ir a aquel pedazo de tierra donde todo el mundo va con bikini y siempre hace sol.El Elèctric se disfraza, como puede, de ama de casa bohemia porque lejos de los bares de su estilo, que tienen el fluorescente de emblema, vive siempre con la tacañería de unas luces con poca potencia. El sofá de la entrada mantiene una lucha interior entre el mueble de apartamento de playa y el de una casa okupa. Las tablas del interior son de mármol y, en un rincón, reivindica su existencia un mueble de comedor de los cincuenta, entre cuadros con los que Goya sonreiría. Al final, en la ceremonia de bares del mundo,

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Sonotek

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Detrás de la barra, un mural estampado con cintas de casete de aquella época en la que todos llevábamos vaqueros descoloridos, fijador de cabello y americanas arremangadas. En el lavabo, un Stormtrooper apunta con el pistolón láser los caganers de la Alianza Rebelde. Alerta, gente, que en Darth Vader reposa junto al rollo de papel higiénico y tiene la espada desenfundada (que la fuerza os acompañe más que nunca).Al fondo del local, un collage de pósters con Mia Wallace haciendo de las suyas, Hunter S. Thompson provocando el pánico en Las Vegas y Harry Callahan intimidando a los clientes con su Magnum. En una de las columnas, el Borbah de Charles Burns mostrando su máscara de lucha mexicana en una sucesión de seis viñetas en riguroso blanco y negro. Libros prohibidos en un estante inaccesible. Un radiocasete antiguo. Luz de lava. Estáis en territorio friki. Pero friki de calidad.En las alturas más inhóspitas de Gracia, este rincón inclasificable ha ganado una sólida reputación entre la parroquia alternativa. No se me ocurre ningún equivalente en el barrio. Y es que el templo que nos ocupa, con conciertos en directo ocasionales en su programación, come aparte. Personalidad friki, sentido del humor, excelentes cócteles a precios de crisis-una media de 6 euros por pieza y un margarita que provoca priapismo-, música indie los altavoces, tapas salvavidas y una pasión desaforada por la cultura pop: con esto y poco más, este bar de culto le basta para triunfo ... Ei, un momento. Alto

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Shake It!! Barcelona

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Hace tiempo que Shake It! está abierto y Gràcia sigue de enhorabuena. El trío de socios representa el combinado del local: Sandro y Antonio del Rocksound y Perico de producciones Buenritmo són los hits y la tónica, la música y la chispa para que todo se encienda. El Shake It! es un club de buena música con dos pisos y montones de buenas propuestas para muchas noches de cada mes. ¿Qué suena en el Shake It!? Desde rocksteady a northern soul, pasando por pop del que deslumbra, garaje frenético o soul y funk de los de no-puedo-parar-de-bailar. ¿Y qué los distingue? Los acústicos de Indie no comercial y una larga y suculenta carta de gin-tonics servidos con todos los gadgets y parafernalia necesaria para hacerlos únicos y atractivos. También los clubes mensuales y bimestrales que se hacen, las catas de gin-tonics, los discofórums o las presentaciones de fanzines. Desde el norte de Gràcia, este baluarte de la buena música ayuda a descentralizar el reducto heliogabalenco y garantiza grandes noches de hits&tonics uno detrás del otro hasta olvidar toda las penas, perder el equilibrio y la vergüenza y conquistar aquel estado de felicidad tan fantástico que sólo los buenos locales ayudan a conseguir.

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Rosso Porpora

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En este acogedor bar, de aire noctámbulo y rococó, cada viernes podréis matar el gusanillo a base de un generoso aperitivo italiano en la barra. Siempre en la franja de tarde-noche, claro.

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Switch Bar

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Un bar que parece una pesadilla amistosa, salido de un universo paralelo y 'retro'. ¡Dentro os esperan unas cervezas frías y sesiones de los mejores DJ!

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KGB

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En 1984 la planta baja de una fábrica textil se reconvertía en el KGB, un multiespacio que abanderó la estética de garaje y que abría una nueva brecha de progreso entre tanto local soso. Tantos años de historia no han aburguesado al KGB, que sigue programando rock peligrosos y últimamente rumba. Conciertos y sesiones de Dj conforman el grueso de la actual programación de la sala, activa y polifacética. En las sesiones, manda el electroclash.

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