Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Bares por barrio

Bares por barrio

Los mejores bares de cada barrio

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Bares del Gòtic

Restaurantes, Vegetariana

Juicy Jones

icon-location-pin El Gòtic

A primera vista os parecerá un bar rasta ideal para tomar un zumo natural después de un rave antológica. Pero la verdad es que en el Juicy se puede comer variado y bien: ensaladas y platos exóticos, platos guisados de influencia india.... y de manera más informal, batidos, zumos diversos y bocadillos muy trabajados. Siempre trabajan con producto ecológico y su carta es totalmente vegana.

Bares y pubs, Bares

Babia

icon-location-pin El Gòtic

El centro de Barcelona es un campo de minas: esquivamos franquicias y manadas de descerebrados clónicos por todas partes y de vez en cuando, desesperados, desencantados, a punto de subir arriba del todo del hotel vela y lanzarnos de cabeza, encontramos un atajo, un puerto franco que nos arropa: y es casa. Cerca del agujero negro de la catedral hay una taberna. Una taberna taberna, sin aditivos, sin propinas modernas: un lugar para comer y beber, donde tomar algo con cuatro croquetas, o un vinito y un plato de cecina (del Bierzo: garantía de calidad). Es el Babia de Chico, un extremeño que congrega, que propicia el encuentro. Entras y arriba a la derecha ves una foto muy bonita, en blanco y negro, de un hombre fumando. Un primer plano. “Es Jordi, un amigo de la casa. Está muerto. Un artista”, dice el camarero, Joan. Toda la taberna está llena de cuadros de amigos, un toro hecho con humo, una fotografía de José Tomàs en plena faena, un busto de Camarón en un rincón... En la larga barra de madera –com debe ser– hay un hombre solo tomándose una caña: no tarda en entrar un visitante ocasional y enseguida se ponen a hablar, y entre estos y el de al lado y el camarero que se añade se crea esa curiosa mezcla de jaleo y compañía de los bares de toda la vida. Por el Babia pasan clarinetistas, abogados, trapecistas, cocineros y todo va haciendo chup-chup y de vez en cuando la olla se destapa y pasa algo. En el fondo de local hay un piano y una guitarra. A veces, tarde, llegan un par

Time Out dice
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Restaurantes

Bliss

icon-location-pin El Gòtic

Una buena carta de ensaladas y pasta, también con platos fríos de degustación de quesos, jamón o salmón ahumado. Es extraño que una terraza no se sitúe justo delante de la cafetería de la que es propiedad, pero en el callejón donde se encuentra el Bliss no hay otra opción. A pocos metros, justo en medio de la plaza Sant Just, encontraremos las sillas atentas al sol que se pelea con los muros de piedra. En épocas como la primavera, es un privilegio sentarse en esta teraza en medio del Gótico, leer el periódico y tomar un café o un zumo fresquito.

Restaurantes, Cafés

Dulcinea

icon-location-pin El Gòtic

Transformada de taberna a granja, en el Dulcinea preparan un chocolate excelente. Los más lamineros podréis acompañarlo de ensaimadas y croissants.

Bares de Montjuïc y el Poble-sec

Bar Rufián

icon-location-pin El Poble-sec

Esto es la guerra: el Ayuntamiento, lejos de incentivar la iniciativa privada que se endeuda para la cultura, imposibilita, a golpe de normativas más estrictas, que la música en directo tenga el papel preeminente en la vida nocturna que grupos y sellos locales piden a gritos. Una de las pocas propuestas que daban vida a la ciudad, el Clandestino-en poco más de un año y medio se convirtió en uno de los epicentros de la música barcelonesa-fue decapitado.El Roxanne, de Gracia, es la víctima más reciente: para ellos, nuestro pésame y rabia. El combate es feroz y no lo damos por perdido, somos como las malas hierbas: por mucho que nos arranques de raíz, seguiremos creciendo a cada rendija. Ganaremos porque nosotros no tenemos nada que perder. Ellos, sí: las próximas elecciones.La gente del Clandestino-Dani, Jorge, Ghenadie y Berta-han resucitado como bar de cañas, vermuts y aperitivos en el Poble Sec: el Rufián. Los ingredientes son sencillos: local acogedor sin pretensiones esteticistas, muy buena música, ambiente amical y buena materia prima-cerveza negra Moritz de barril, no Epidur; vermut La Secuita, aceitunas y anchoas de la Escala, tomates en conserva al pesto de Navarra ... Los sábados y domingos es una fiesta: la hora del vermut lo convierte en punto de encuentro de gente entre los treinta y los cuarenta con ganas de pasar un mediodía en buena compañía. La conversación es fluida y apasionada, la cerveza Rufianes-mezcla de rubia y negra- corre como el agua y la fraternidad

Time Out dice
Gran bodega saltó
Ivan Giménez

Gran Bodega Saltó

icon-location-pin El Poble-sec

La Saltó ha sido una de las pioneras en convertir el Poble-sec en uno de los barrios más animados de la ciudad. De hecho, sus horarios son más de bar de noche que de tienda, lo que no impide que algunos vecinos bajen por las noches a llenar sus garrafas de vino de tonel. Pero su oferta enológica no es el principal atractivo de la Bodega Saltó. Cuesta encontrar un local tan pintoresco como éste en Barcelona. Renovado por el diseñador Steve Foster en 2002, funciona como una pequeña feria de la extravagancia donde se pueden encontrar todo tipo de andóminas, anticuallas, tigres de peluche o colgajos que beben en porrón.

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Bar Seco

icon-location-pin El Poble-sec

Un bar adherido a la causa Slow Food, es decir, que utilizan productos de proximidad y sostenibles para elaborar los platos de su carta, corta pero suficiente para satisfacer los estómagos hambrientos. Las patatas bravas bio tienen justa fama. Y la terraza, delante del refugio de Montjuïc, también.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Cerveseria Jazz

icon-location-pin El Poble-sec

Aunque no tienen un surtido amplio de hamburguesas, son de una calidad innegable. Parte del mérito es el pan. Para redondear la comida encontraréis una importante selección de cervezas.  

Time Out dice
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Restaurantes, Española

Quimet i Quimet

icon-location-pin El Poble-sec

Lo dicen todas las guías del mundo y siento repetirme pero Quimet y Quimet es, bueno, para que te salten las lágrimas. Tienen cerveza propia, sirven el mejor vermut de grifo del planeta y ofrecen una variedad de vinos que llega hasta el techo. Todo este cúmulo de felicidad acompaña a unas tapas que harían resucitar a los muertos.

Time Out dice

Taverna Blai Tonight

icon-location-pin El Poble-sec

En poco tiempo, en Poble-sec, se ha ganado un lugar en la gloriosa zona de Bali i Blesa gracias a buenísimos y variados pinchos a un euro y mucha energía juvenil.

Time Out dice

Bares del Born y Sant Pere

Cal Brut
©Irene Fernandez
Restaurantes

Cal Brut

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Ahora le llamamos bar a cualquier cosa. Un bar es una cueva impregnada de energías, una madriguera donde sentirse cobijado, una gruta llena de caras conocidas y vasos vacíos. Un bar es un estado de ánimo, demonios, y de estos no hay muchos en Barcelona. Id a la calle Princesa cuando sea noche cerrada, entrad en Cal Brut, respirad profundamente y miraos en el espejo pasada media hora: lo que tenéis en la cara se llama sonrisa de felicidad... Esto es un bar.Cal Brut envuelve al cliente con una triple capa de grasa, pósters, objetos polvorientos y botellas, creando una atmósfera recargada y calorífica que contribuye a generar lo que en tierras catalanas se conoce como 'caliu'. El hilo musical de música jamaicano se funde con las conversaciones de los acólitos -una familia exenta de turistas y bien avenida- y genera un zumbido hipnótico que, combinado con las generosas cañas, sumerge al visitante en un líquido amniótico del que no querrá salir ni con fórceps.Es un rectángulo deliciosamente claustrofóbico donde encontraréis tablas de surf en el techo, caballos de juguete, grafitis de Banksy, fotos de la Velvet y Marley, papeles con frases lapidarias colgados por todas partes...En Cal Brut las cervezas son el producto estrella -artesanales y de importación-, y también hacen un vermut excelente, pero la auténtica ambrosía es la pomada, aprobada por las altas instancias de la Taja Menorquina y alimentada con Gin Xoriguer. Con esto, a Cal Brut ya le basta para ser un lugar de culto; u

Time Out dice
PonyBar
Irene Fernandez
Restaurantes

Pony Cafè

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Capacidad máxima para 20 personas. Una barra. Unos cuantos taburetes. Un puñado de mesitas. Y tira millas. En el Pony, no encontraréis mobiliario de Neukölln. Cero concesiones al diseño escandinavo. No, aquí no hacen cursillos de sushi, ni están obsesionados con la cerveza artesana. El Pony es un bar de toda la vida y punto. Y en estos tiempos en los que todo el mundo busca nuevas sensaciones, que te vendan un perro viejo con un collar nuevo, una bofetada de realidad como ésta se agradece. No me extraña que los modernos más a la contra la hayan convertido en la nueva iglesia nocturna de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera. El Pony es sencillo, pero rezuma personalidad en cubos. La barra es vieja, está deliciosamente castigada, es un parche de historia viva y por su lomo deslizan cubatas y gin-tonics bien preparados durante toda la noche. Por cierto, no os paséis de listos con la bebida, aquí van los básicos, no se complican la vida. Seguimos. El bar se adentra en el hormigón describiendo un pasillo donde flotan las conversaciones, las risas, los brindis. Las paredes están rebozadas con un papel retro que no desentonaría en el boudoir de Núria Feliu. El color rojizo y los dibujos de cómic de algunas áreas ayudan a acentuar el espíritu canalla del local, que acoge la clientela en un amnios de calma, buen rollo y música. Música de la buena.Todas las veces que he ido me he encontrado con una selección exquisita de pop-rock independiente. Supongo que debe ser una de las razones

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares de tapas

Bormuth

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El Bormuth forma parte de esta transformación que está teniendo el Born, un barrio de moda entre barceloneses y foráneos. Hay días en que el barrio queda sepultado por los cruceristas que emanan del Allure of the Seas de turno. El peligro de un lugar como el Bormuth es que caiga en la rutina y que las tapas que sirve acaben perdiendo frescura. Es más fácil morir de éxito que mantenerse en la excelencia. El Bormuth no pretende ser una Bodega 1900, pero sí un buen lugar para tapear, y esto, de momento, lo sigue manteniendo a pesar de un pan con tomate que no pasaría el corte ni en un concurso celebrado en Rivas-Vaciamadrid.A parte de por el vermut, ​​felicito al Bormuth por la forma en que tiran la cerveza. La base para tirar una buena caña es no ahorrar la cerveza que se pierde y esto no siempre está bien visto por los dueños de los locales. Las patatas bravas son buenas, un homenaje a las del Bar Tomás. Y el cazón en adobo es espléndido, aunque no llega a lo que yo suelo tomar en el Restaurante Triana de la calle Narváez de Madrid. Los huevos estrellados, de chistorra, de jamón o de butifarra negra, también ayudan a hacer la noche más amena. La ensaladilla rusa y las croquetas, melosas y con un rebozado crujiente, tampoco pueden faltar. Todo este conjunto de raciones maridan perfectamente con las conversaciones y las ganas de divertirse en una sala destinada a cenas en grupo.El día que fuimos había muchos extranjeros. Y no hablo de turistas, porque nosotros también podemos se

Time Out dice

Bar Pasajes

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Inaudito: un bar cuyo exotismo radica en estar ubicado en una antigua portería del barrio de Santa Caterina. Tiran bien la caña y también disponen de una buena cantidad de tapas caseras, además de una cuidada lista de vinos.

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Cat Bar
© Maria Dias
Restaurantes, Vegetariana

Cat Bar

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Este pequeño bar-restaurante vegano tiene espíritu punk: las paredes parecen portadas de Black Flag protagonizadas por gatos. Y cervecero: disponen de nueve buenas cervezas artesanas catalanas y también en botella la muy punk y escocesa cerveza Brew Dog. Encontraréis un menú de mediodía donde no falta nunca una hamburguesa vegetariana (se podría decir que es la mejor de la ciudad en este estilo) y platos sencillos pero que siempre apetecen. Sirven comida y cerveza todo el día.

Time Out dice
Magic Club
Ivan Giménez

Magic Club

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿Discoteca rock en Barcelona? Un nombre: Magic Club. Es el antro al que acude la fauna roquera de la ciudad en masa, cuando notan que se les caen encima las paredes de la modernidad impuesta, las decepciones vitales o sencillamente tienen ganas de emborracharse escuchando a los Dictators y bailando. Desde su apertura, en el 1976, el Magic ha visto de todo: onda laietana, contracultura, punk, new wave. Desde mediados de los noventa hasta la última década vivió una segunda juventud como sala de conciertos. Johnny Thunders, Hellacopters, lo mejor del rock de alta energía mundial quemó su minúsculo escenario. Ahora, por imposición municipal, sólo funciona como discoteca y asiste impasible al aparente declive del rock'n'roll. Es un minúsculo universo donde los fines de semana podemos vivir en la oscuridad perpetua hasta las 6 de la mañana. Y sus dos pistas de baile agitan tatuajes, jóvenes con ganas de fiesta abominadores del tecno y mujeres peligrosas: vale todo, menos fumar en la pista de baile.

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Bares y pubs, Coctelerías

Collage

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Para los que somos del morro clásico, lo más fácil es reivindicar bares antiguos ante la proliferación de espacios modernos. Sin embargo, algunas veces los gruñones nos encontramos con lugares como el Collage, pequeños tesoros que nos obligan a tragarnos las invectivas de bebedor rancio y a aceptar una cura de humildad coctelera. Lo que hace diferente a este rincón megacool de Ciutat Vella es que no se encuentra nada cómodo con la definición tradicional de bar. Se le queda pequeña. Es un bar, pero pretende convertirse en una especie de oasis artístico/etílico donde arte y cóctel se confunden en danza seductora: una celebración de la creatividad al servicio del hígado. Compro. En el Collage, los cócteles de autor son pura imaginación artística. Las pociones de la casa -también tienen los clásicos- responden a las pulsiones creativas de unos bartenders que saben de qué va. Tienen experimentos memorables, como el Cazador de Mosquitos, con Tanqueray, shakerato con cidronela, lichi y crema de mora, o el Spring Perfume, con fresa, Smirnoff, albahaca, jugo de limón y arándanos. Y la decoración está a la altura de las circunstancias. Barra de baldosa antigua en la entrada, y en el piso superior, la joya de la corona: un lounge con muebles vintage, piano decimonónico y sofás de piel, un atractivo espacio decorado con exquisitez y sabor donde suelen hacer exposiciones pictóricas de bolsillo. Por cierto, si tenéis hambre, facturan aperitivos y tapas muy competitivas. Ya se sabe, los mod

Time Out dice
Restaurantes

Disset 17 Graus

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Los gin-tonics están buenísimos y un whisky escocés también es una fantástica opción, pero no siempre tenemos ganas de enviar esta cantidad de alcohol al estómago. Preferimos una copa de vino, como las que nos bebemos en casa, después de compartir una comida con amigos o como las de antes de una buena cena. El Disset 17 graus, en La Ribera, es un bar rústico y elegante donde predomina la madera, para sentarse durante horas y arreglar el mundo. Al lado del paseo del Born, el Disset se convierte, sin quererlo, en un local para turistas, pero también un lugar para los de casa que ha nacido para mostrar la cultura del vino. La carta de vinos presenta más 60 referencias de vino del país y de países como Francia, Italia, Alemania o Portugal. Es en lo que en Europa se conoce como winebar. En cambio aquí, uno de los países productores más importantes de vino del mundo, todavía se considera exótico. A parte de la generosa lista de vinos y variedades, en abril el Disset dedica los miércoles al vino catalán para que los clientes puedan conocer las 11 DO del país sin complejos y desde un punto didáctico, que tanto se echa de menos. La propuesta está pensada para quienes les gusta beber vino y disfrutar pero sin convertirnos en catedráticos. Las neveras llenas de botellas están por todas partes. Blancos, rosados, negros y espumosos, podemos probar casi todas las variedades. Y es uno de los pocos lugares de Barcelona, donde, aunque parezca extraño, podemos probar copas de champán, tamb

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Restaurantes, Catalana

Bar del Pla

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Se luce. Es de esos sitios en los que, cuando entras, el hambre corre, se te adelanta y te encuentra un asiento donde querías comer. Con una barra de mármol rellena de cosas buenas, es una invitación a la abundancia. Elaboran tapas y raciones clásicas y factura impecable. Es de justicia probar las croquetas de calamar con tinta, el canelón de la casa y el crujiente de rabo de toro con foie. Vinos catalanes y de fuera, pero con el añadido de encontrar botellas que no ofrecen en todos sitios.  

Restaurantes

Bar Papitu

icon-location-pin El Raval

En medio del jardín de hojas de col que dejan los puestos de payeses de la Boquería, está el Papitu, un bar para tomar un aperitivo entre gritos, carros de fruta y alboroto. Su terraza ocupa prácticamente toda la plaza y la barra resume a la mínima expresión el encanto del Papitu: un pequeño quiosco en el que tiran bien las cañas y sirven buenas croquetas y calamares. Mientras me tomo un vaso de vermut acompañado de un plato de anchoas, me distraigo pensando cómo puede ser que de un trozo de barra que no llega al metro salgan estas maravillas. Neorrealismo barcelonés con boquerón de guiri.

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Bares de Sarrià

Mirablau
Scott Chasserot

Mirablau

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

En el Mirablau se unen diferentes generaciones de enamorados o simplemente amigos, que buscan una de las mejores vistas de Barcelona en ese ambiente que brinda Sarrià, Tres Torres, Pedralbes... Gente mayor de 17 años o de 60, todo el mundo cabe aquí porque la diversión no tiene edad.

Restaurantes, A la brasa

Canalla

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Deliciosa dualidad: en la parte baja, el bar de tapas El Canalla, con buenas bravas, pulpo a la gallega y albóndigas con sepia, entre otras cosas. En la parte de arriba, El Canalla que ofrece entrecots y pescados a la brasa para tirar cohetes. Y su terraza ofrece las mejores vistas al antiguo Sarrià.

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Restaurantes, Bar de bocadillos

Panino Silvestre

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

El empresario de la moda Gonzalo Comellas se ha lanzado al negocio de los bocadillos. El Panino Silvestre es producto de sus estancias en Milán: encontraréis bocadillos italianos, como debe ser, calientes por fuera y fríos por dentro. Todo el embutido viene directo de Milán. Podréis probar delicias como el bocadillos de porchetta (cerdo a la brasa con miel) y sabrosas piadinas.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Sandwichez

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Esta pequeña cadena de bocadillos, abierta por el que fuera director de Viena, ofrece bocadillos fríos y calientes hechos con buena materia prima e imaginación. El que más triunfa es el New Yorker, una delicia de pastrami con espinacas, mostaza y cebolla sofrita. El café es muy bueno y la leche es frecas de granja. Encontraréis dos establecimientos más, uno en Amigo 63, y otro en Via Augusta 117.

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Restaurantes, Hamburguesas

La Royale

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Con recetas creadas por Paco Pérez, estrella Michelin, esta hamburguesería gourmet ofrece carne de todos los continentes: ternera japonesa, irlandensa o argentina y pato chino, son algunas de ellas. También disponen de una carta de gin tonic cuidadosamente preparados.

Restaurantes

Bodega Josefa

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

¿Sois fan de John Wayne? ¿Vuestro hijo se llama Clinteastwood, todo junto? ¿Os ponéis un sombrero de cowboy para ir a Mercadona? El Pepeta's Bar os acogerá con los honores que merecen los pistoleros de vuestra categoría. Poca broma con esta bodega Far West. Lleva años dando guerra en las cimas graciencas, ofrece comidas caseras para chuparse los dedos, sirve un café como Dios manda (en vaso de la posguerra) y tiene uno de los sheriff más entrañables de la ciudad como maestro de ceremonias. Un templo confederado en el que no podréis decir «uno de los dos sobre, forastero» sin sufrir las conscuencias.

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Tiendas

Cosme Vins

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Una carismática bodega con todos los clásicos.

Bares del Eixample

Restaurantes, Cocina contemporánea

Fàbrica Moritz

icon-location-pin Eixample

El espacio gastronómico de Cerveza Moritz, que antes albergaba su antigua fábrica, es todo un festival de comida y bebida. En el espacio de cervería, con la barra más larga de la ciudad, podréis tomar cerveza sin pasteurizar, conectada directamente del tirador al tanque de una microcervecería. También podréis degustar una amplísima carta de tapas de todo el mundo, a cargo de Jordi Vilà, en la que la comida alsaciana y la española se dan la mano. Además, tienen un bar de vinos, y en breve abrirán una brasería de influencia francesa, así como un restaurante gastronómico. En este espacio rehabilitado íntegramente por Jean Nouvel, también puede visitarse la microcervecería, pero sobre todo merece la pena pasearse por allí sin prisa y descubrir los detalles arquitectónicos —muros vegetales, ventanas periscópicas— que hacen de la Fàbrica Moritz uno de los edificios públicos más sorprendentes de la ciudad.

Restaurantes

Tarannà

icon-location-pin Sant Antoni

En el bar más escandinavo de Sant Antoni podréis seguir una estricta dieta de café del bueno y todavía mejores pasteles, así como bocadillos y cremas deliciosas, y zumos naturales.

Time Out dice
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Restaurantes

Bar Mut

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Uno de los sitios más animados de las noches barcelonesas. Cocina a la vista y platos muy interesantes que cambian diariamente. Necesario reservar. Ambiente de tasca, pero fina y de muy buen gusto.

Bitter
©MariaDias
Bares y pubs, Coctelerías

Bitter Cocktail Bar

icon-location-pin Sant Antoni

San Antoni pedía a gritos una coctelería como el Bitter (con permiso del XIX Bar). Cuando la pisas, te viene a la cabeza aquello de "me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo". Y es que Nacho, uno de los tres propietarios, viene de establecimientos como el Milano, el Caribbean y el Negroni, aquella vieja escuela coctelera el espíritu de la cual ha querido mantener en su Bitter, sin olvidar que a él, como le sucedía a Foix, le exalta una barbaridad lo nuevo.Aquí no encontrareís coctelería molecular pero sí hierbas naturales (romero, tomillo, albahaca y lavanda son sus preferidas) en brebajes delicados y sugerentes, que se alejan de la coctelería clásica pero saben mantener las raíces y un respeto profundo a lo que representa. También hay cócteles con mezcal, señal inequívoca de que el Bitter está atento a las modas, y una carta que dice "hola, que tal?, desea ver la carta o prefiere que hablemos?". Y es que Nacho tiene en su interior uno de esos camareros de la vieja escuela que valen más por lo que callan que por lo que dicen, de aquellos que sólo te tienen que mirar para saber, antes que tú, qué quieres.Todo ello, en un espacio que combina la sobriedad de las viejas coctelerías con la calidez de un mobiliario con toques nórdicos, muy actual. Con camisa blanca pero sin pajarita. Con seriedad pero sin rigidez. Con jazz pero no siempre. Con bocadillos gourmet pero sin cacahuetes. Y con ganas, muchas ganas.

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Bar Calders
Ivan Moreno
Restaurantes, Mediterránea

Bar Calders

icon-location-pin Sant Antoni

Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor ha aparecido hace poco una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalá, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa.

Time Out dice
Tarambana
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de tapas

Tarambana

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

Corred, poneos las gafas de pasta, ¡peinad vuestro bigote! Corred hacia este bar del Eixample antes de que Bibiana Ballbé lo descubra y lo utilice de plató para entrevistar a algún escritor pop. El Tarambana es un cebo demasiado jugoso para la Barcelona moderna, y si no te das prisa, no podrás decir aquello de "yo ya iba antes de que se pusiera de moda". Luminoso a más no poder, el espacio es una caricia en la nuca: la luz del día se cuela a chorro por el ventanal de la entrada y reverbera en el altísimo techo y las paredes blancas. La madera, presente en todo el mobiliario y el suelo, encaja como un preservativo extrafino con los aires escandinavos del interiorismo. Muebles restaurados, sillas vintage, mesas retro, bombillas-colgantes, ladrillos a la vista, música cool a volumen sedoso... Todos los detalles se han seleccionado con exquisitez y inteligencia para ofrecer al visitante una experiencia placentera, nutritiva para el alma. En otras palabras: tendrás que utilizar disolvente para despegarte las nalgas de la silla.Si la decoración no te convence porqué vas 50 años por delante del resto de la humanidad, los ofrecimientos líquidos y sólidos de la carta deberían hacerte reflexionar. El Tarambana se toma en serio lo del vermut. La caña de Estrella Galicia entra como agua de lluvia, la selección de copas de vino y cava es impecable, y los boquerones y los berberechos viajan en business. Si deseas más consistencia, la comida fuerte tiene acento catalán -embutidos de los bu

Time Out dice
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BierCab
©MariaDias
Bares y pubs, Cervecerías

Biercab

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Esta monumental cervecería ofrece treinta tiradores: veinte dedicados aa la cerveza de la casa, la Naparbier. Los veinte tiradores restantes, entre los que se encuentran todos los estilos de cerveza que hay en el mercado, pertenecen a elaboradores internacionales, ingleses, belgas, etc. Si sois amantes de la curiosidad, la bodega del Biercab ofrece una selección de botellas de cerveza que le dejará aturdidos.También buena comida, con platos como el cebiche de corvina, tartar de Wagyu con sorbete de cerveza Naparbier y mejillones a la manera que se preparan en Bélgica. Encontrará otras opciones más clásicas, como el platillo de jamón cortado a mano o unas bravas bien picantes.

Time Out dice
Les Gens que J'aime
Ivan Moreno
Bares y pubs

Les Gens que J'aime

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Les Gens que J'aime surge de las profundidades del Eixample como una bestia del pasado, que dicen que era muy divine y aún más gauche. Del año 1967, hablan los espejos de la entrada. Era la época en que los niños bien escuchaban Las Feuilles mortes y montaban bares, como siempre se ha hecho, para reunir en ella los amigos. Tenían la cabeza en París, y quisieron construir un local como los de allí, una especie de cueva bohemia de un Boulevard Saint Germain, en la ciudad que ahora se pasea por Bulevard Rosa. Las escalas de Les Gens crujen verídicas como un animal de madera que se adentra en el terciopelo turbio de este entresuelo. En las alcantarillas, descansa un cementerio de porteras y serenos. Les Gens está lleno de sillas y sillones de terciopelo rojo, en cada mancha de la moqueta polvorienta se puede leer una novela de Conan Doyle. Parece el piso de un anciano que padece un síndrome de Diógenes encantadora. Vive rodeado de altares de meninas encantadas y fotografías de un Godard de poca monta. Como si fuera una pequeña excentricidad, sumada a todas las demás, el dueño inventado deja una carta abandonada sobre las mesas que llevan impresa una lista de nombres inconexos, como una especie de cadáver exquisito. Torpedo, parchís, baccarra... Dentro de la barra de madera con luces empotradas, un amable camarero prepara cócteles con cerezas confitadas y rojas. Rasputin, libidinoso y glotón, el brujo de una zarina, vigila la escalera estrecha que conduce al baño. Parece que esc

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares de tapas

El Bar

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

“El Bar” es un ejemplo de una nueva generación de pos-bares que apuestan por la calidad y la reinterpretación de platos de toda la vida. Precios distintos, barrios diferentes y decoraciones más cuidadas son otras características de estos nuevos espacios. De "El Bar" podemos destacar una buena carta de vinos, escogida por el propietario, un sommelier experto. Pero también sus platos, entre los que encontraréis desde tapas tradicionales hasta platos gourmet, siempre a precios asequibles y con una clara apuesta por los productos de temporada. Sed bienvenidos a la cocina de bar contemporánea.

Bares y pubs, Coctelerías

Solange

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

El nombre no tiene nada que ver con la hermana de Beyoncé, tampoco está pensado para que hagas el clásico juego de palabras Solange de Cabras: esta coctelería premium debe la nomenclatura a una de las señoritas más 'cool' de James Bond. No es ninguna concesión gratuita al rey del cóctel, cuando entréis en el local tendrá la sensación de pisar uno de los suntuosos y elegantísimos bares que visitaba Bond para cargar el tanque de combustible antes de seducir a una docena de chicas y matar otra docena de terroristas. El Solange es un proyecto de los Pernía, una familia de alquimistas de la copa que ya conocíais del siempre recomendable Tandem Cocktail Bar. Ahora, vuelven a la carga en el mismo local donde antes se encontraba el Harry's, pero han cambiado totalmente la fisonomía, convirtiéndolo en un delicioso espacio dorado donde no te parecería extraño encontrar Scaramanga bebiendo un Old Fashioned o Vesper Lynd guiñando un ojo el barman, después de estrangular un espía en el baño. Sofás vintage, barra señorial de madera, materiales de calidad, oro líquido como color oficial y un gusto exquisito en la decoración, estos son los ingredientes que acompañan la soberbia coctelería made ​​in Pernía. Porque en Solange se preparan cócteles de verdad. Los clásicos. Sin adornos modernillos. Sin flores exóticas en el vaso. Qué Bloody Mary, señores. Qué Gin Fizz! Ah, y si está creativos, dad cuatro pistas al barman y él se encargará de parir un nuevo cóctel sólo para vosotros. De hecho, el

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Bares de Gràcia

Bares y pubs, Bares de tapas

Gata Mala

icon-location-pin Gràcia

¿Vaso? Pequeño, que no se calienta. ¿Temperatura? Glacial. ¿Cuadratura del gas? Perfecta. ¿Espuma? Un dedo y pico de morbo. ¿Suavidad? Mimosín tendría el primer orgasmo de su miserable vida. La caña de Moritz del Gata Mala es de doctorado Honoris Rauxa. Ya vale la pena visitar esta lata de sardinas sólo para probar sus probetas de cebada catalán, pero también ayuda a que con la cervecita te regalen una tapa. Y no hablo de patatas chip o colgajo de hervor. Aquí os pondréis las botas: las viandas en miniatura son teca de la buena.   El Gata Mala es un espacio comprimido que se anuncia con una pizarra en la calle, el nombre, puesto con yeso. Tendrá que emplear los codos para haceros fuertes en un rincón de la barra. Y qué barra: de sus entrañas no paran de salir tapetes deliciosas para la Hermandad de la Caña afterwork. Mientras esperas el regalo y saboreas la cerveza, puede pasar el tiempo viendo las fotos y delicias pictóricas que adornan el local: grafitos de Banksy, dibujos infantiles a medio camino entre Liniers y Juanjo Sáez hechos con tiza en la pared, para anunciar la carta y los precios ... Imposible descansar la vista.   Los feligreses del Gata Mala querrán matarme. No los culpo. Este bar con nombre libidinoso es uno de los secretos mejor guardados de las cumbres de Gracia. Precios ajustados, generosidad con las tapas, cañas estratosféricas, gintónics de traca, un calor especial y sentido del humor a los distintivos de género de los lavabos: "Aquí los gatos buenos, aqu

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Restaurantes, Bar de bocadillos

La Pepita

icon-location-pin Gràcia

Ni detrás del mostrador ni en la barra encontraréis a Pepita. En cambio, sí es fácil encontrarse con Sofia o Andreu, los propietarios de un local que estira los horarios: sirven almuerzos, aperitivos, comidas (tres menús de 8, 10 y 12 euros), meriendas y cenas a la carta, donde las protagonistas son las «pepitas», inspiradas en los famosos pepitos, desde el clásico de lomo hasta combinaciones sorprendentes. La Pepita también es un local de copas, con predilección por los gin tonic (por 4 euros preparan medio vaso) y el vermut casero, a base de ginebra, naranja y sifón.

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La Vermuteria del Tano
©La Vermuteria del Tano
Restaurantes

La Vermuteria del Tano

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París tiene terrazas cubiertas y farolas de película. Nosotros tenemos bodegas escondidas como el Tano. Una puerta llena de adhesivos, mesas de mármol, el caliqueño y la chica con el periódico del domingo bajo el brazo que que se explica a tragos de vermut y bocados de anchoas, banderillas y berberechos. ¡Qué hambre pasan en París!

Bares y pubs, Coctelerías

L'Entresòl

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El local apuesta por la 'qualité: la decoración es sencilla, comedidamente moderna, con líneas claras y aseos debidamente desinfectados.No necesita nada más, porque su personalidad se define sobre dos ejes inamovibles: una selección musical que provoca ataques de priapismo (si desea escuchar Snow Patrol vaya al Karma) y los mejores gintonics de Gracia, entre ellos el señorial Tanqueray Rangpur, una obra de arte con lima, infusión de té verde y la misma aroma que la nuca de Ana de Armas. Atención, adictos a la ginebra, tenéis más de 35 marcas premium y un recetario de gintónics que haría cantar ópera a Guti. Además, aquí van en serio y se imponen los cubitos de calidad-aguantan enteros hasta el final-, la copa redonda de toda la vida y la destilería más high-class. Sin rodeos: L'Entresol lo tiene todo para ser uno de los mejores bares de Barcelona. Observo como los camareros hacen bailar las botellas de ginebra. DJ Mater, el residente más atlético, sólo tiene oídos para el caviar y pincha Kanye West tras Vampire Weekend. Veo tías buenas. Muchas. La quinina de la tónica me está dejando sordo de placer. Miro alrededor, sonrío y Miles Dufrasne, uno de los responsables de esta catedral etílica, me pone la mano en el hombro y me dice al oído: "Bienvenido a la familia".    

Time Out dice
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Lo Pinyol
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de vinos

Bodega lo Pinyol

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Lo Pinyol es bonito (techos altos, suelos de baldosa hidráulica, una pila de mármol preciosa, seis tinas sobrevolando una barra de madera hecha a medida) y tiene tres espacios muy acogedores: la entrada-bar tradicional, una habitación interior con libros para intercambiar y un comedor al fondo para cenas más privadas. En Lo Pinyol por 3 euros tienes un vermut y una tapita buenísima a elegir entre esgarradet (bacalao desmigado con pimiento rojo), crema de setas con rebozuelos encima, markina (pimientos vascos fritos), alcachofa en conserva con tomate seco y boquerón. El pan es de Can Turris; los víveres, de Valencia, Teruel y de proximidad. Cuidan tanto el producto, que compran el pan por la mañana y por la tarde para que siempre esté recién hecho. Como son una taberna y no tienen cocina, encargan la comida a los mejores especialistas, como la tortilla de patatas de Valentina. Sí, las tabernas están de moda y ahora cualquier bar de mala muerte le quita el polvo a unas tinas putrefactas, cuelga una pizarrita y ¡hala, a subirse al carro! Esto es precisamente lo que no han hecho Paz (y Jordi, su marido) y Carlos: ellos, directamente, han recuperado un negocio con solera y lo han hecho suyo. ¿Cómo? La fórmula es sencilla pero no fácil: dedicando muchas ganas, amabilidad, buen gusto y genuinidad en cada cosa que hacen. Barcelona está llena de bares y restaurantes: tú eliges. Yo empiezo a elegir por el trato: si la gente es distante o directamente malcarada, ya no me verán más. Si s

Time Out dice
Restaurantes, Mediterránea

Cafè Salambó

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Convertido en un local de referencia en el barrio de Gracia, el Salambó se merece una visita por numerosos atractivos: la ambientación de un local dominado por la madera, que emana un estilo de cafetería de barrio, con dos billares y una clientela moderna atraída por la oferta gastronómica y la proximidad del Verdi Park. En este contexto podéis disfrutar de un café que conecta con una tradición muy nuestra: la de los carajillos. La carta de combinados es tan contundente como el Roma (grappa y nata), el México (tequila, nata y guindilla) o el Bombón (con leche condensada, chocolate y Cointreau).

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Elephanta

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Si hay un lugar que se puede calificar de clásico del buen beber en Gràcia, este es el Elephanta. Comenzaron a dignificar el gintónic mucho antes de que se convirtiera en el brebaje de moda en todo el mundo. En este bar de cócteles encontraéis 40 variedades de ginebra, que se corresponden con muchas derivaciones inspiradas del gintónic (elegantes y precisas, nada de esas cosas que parecen insípidas ensaladas flotantes) y una buena coctelería de autor en general. A menudo encontraréis exposiciones y su servicio es informal pero atento. Con 'happy hour' cada tarde: de lunes a viernes de 18 a 20.30 h, afterwork de gintònics, con un descuento de 3 € en cada gintónic. Nada mejor después de una agotadora jornada laboral que hacer una pequeña muestra de tres mini-gintònics.

Time Out dice
El Rincón
©Irene Fernández
Bares y pubs

El Rincón

icon-location-pin Vallcarca i els Penitents

Desde la mesa de la terraza más al sur dicen que se ve al mar. Es un bar con vistas, está claro: situado en la esquina de República Argentina con Gomis, arriba del puente de Vallcarca, desde El Rincón se ve el Park Güell, la montaña pelada y una buena franja de casas y cielo. Es un bar triangular, todo ventanales, en la base de un edificio que aprovecha al máximo la punta final de su manzana: una especie de edificio Dakota de NYC pero de aquí y sin resonancias satánicas. Abre todos los días, está forrado de madera por dentro y su terraza es de las más codiciadas de la zona. De entre su generosa oferta de tapas destacan la ensaladilla rusa, hecha por ellos, los calamares a la romana y la tripa. Estas peculiaridades y el encanto de los dueños hace 62 años que la han convertido en un lugar de encuentro de esta parte alta de la ciudad, a caballo entre El Putxet y Vallcarca. El local lo abrió Salvador, ex boxeador ya jubilado, y ahora lo llevan a su hijo Javier con su cuñada Chelo, que mantienen de pies a cabeza el buen trato y el ambiente familiar del bar. La clientela es gente del barrio, transeúntes y exploradores intrépidos de los rincones más entrañables de la ciudad, como Víctor Nubla, Sebastià Jovani y Roger Fortea, escritores y noctámbulos profesionales que de vez en cuando van a tomar uno de los mejores vodkas del mundo, el zubrowka, un vodka polaco con un bisonte en la etiqueta que vale la pena probar.

Time Out dice
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Bares y pubs

Sol de Nit

icon-location-pin Vila de Gràcia

Situado en el corazón del barrio de Gràcia, este café-bar, restaurante y bar de copas está abierto durante todo el día. En su terraza podéis tomar un vermú con patatas bravas –su especialidad – pero también comer a base de tapas y platillos o pasar la tarde tomando un café. Sobretodo recomendamos que os paséis una noche; disfrutaréis de buenos cócteles y buena música, siempre rodeados del encanto de una decoración modernista que os transportará hacia otra época. Se puede decir que Sol de Nit une pasado y presente, noche y día, arte y gastronomía.

Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Casa Pagès

icon-location-pin Vila de Gràcia

A veces necesitas un refugio, salir de casa, hacer una pausa en el combate , encontrar un refugio. No pides mucho: un lugar para pasar la tarde tomando un café y leyendo el periódico sentado en una mesa de madera , a la luz de unos buenos ventanales. Un bar con historia, que te acompañe . Las horas fluyen melancólicas , como las fotografías en blanco y negro de la Barcelona de antes que hay colgadas en las paredes .Te has instalado en el Bar Casa Pagès, en el corazón del barrio gitano de Gràcia, en la metafórica esquina de Libertad con Fraternidad (qué mejor!). En el edificio de enfrente nació Antonio González , "El Pescaílla " , toda una institución rumbera , marido de otra fuerza de la naturaleza , Lola Flores .Poco a poco , hacia el atardecer , el espacio diáfano -con un pilar que sostiene la viga principal - y cálidamente iluminado se llena de voces y la gente te hace de almohada. El revuelo tabernero te acompaña tanto como el silencio del reloj solitario. El ambiente es juvenil , que no adolescente , de diferentes estilos y pelajes, animado. Juegan a las cartas, beben, miran el fútbol , discuten apasionadamente .Es posible que entonces tengas hambre y piques unos boquerones o unas buenas albóndigas o , incluso , comiendo un bocadillo con nombre de filósofo (el Platón, de morcilla con alcachofas y pan de chapata , a 4,80 euros es buenísimo ). Los hacen tan buenos que han tenido que abrir una sucursal de este mismo bar en Torrent de l'Olla. Se ve que este acogedor local fa

Time Out dice
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Bares del Raval

Bar Ultramarinos

icon-location-pin El Raval

Un bar acogedor y funcional, que prepara unos gin-tonics de primera a muy buen precio, hechos con magnífica ginebra de Vilanova.

Time Out dice
La Lupe
©IreneFernández
Bares y pubs

Lupita del Raval

icon-location-pin El Raval

"La pequeña empresa debe entenderse en su contexto, debe interactuar con el entorno para mejorar lo común: tenemos que hacer red", explica Sergi Coloma, socio del Lupita-antiguo SF-junto con Jordina –de la Rouge y el desaparecido Lempika–y Gemma.Y este es el espíritu que cultivan, el de la colaboración con el barrio: por ejemplo, los domingos por la mañana el encargado del bar es Víctor, de la tienda de comestibles de enfrente, que los hace buenos pinchos. También forman parte de La Verde, una cooperativa / central de compras y servicios que los hermana con Las Fernández, La Casa de la Pradera, el Libélula ... Sergi es una de esas personas que siempre tiene mil proyectos entre manos: hace varios años que abrió Pódame, peluquería de la calle de la Cera, no hace ni cinco meses que pusieron en marcha el Lupita y este jueves inauguró otra peluquería en Robadors:"Nos gusta el Raval ecléctico, de calle, de la mezcla y la espontaneidad", dice.El Lupita y la terracita quieren convertirse en un espacio de encuentro, donde los jueves puedas escuchar flamenco en vivo, los viernes sean más 'queer'-con el DJ Rebote y Borja Pony y clientela 'trash' con tacones-, los sábados más rock 'n'roll y los domingos vermut-y si te da hambre, puedes engullir un bocadillo de albóndigas que te dejará lleno y feliz-. Hacer una caña vespertina en la barra a pie de calle es un pequeño lujo cotidiano.

Time Out dice
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Restaurantes, Mediterránea

Bar Kasparo

icon-location-pin El Raval

En esta deliciosa terraza, quizá la mejor del barrio, encontraréis sabrosas tapas y platos del día. Las bravas Kasparo luchan por estar en el top 5 de las mejores de la ciudad. Y vale la pena probar sus croquetas de setas.

Time Out dice

Nevermore

icon-location-pin El Raval

Una deliciosa coctelería que ha sublimado el principio del reciclaje a la máxima expresión: la barra es una cabina de pagos de la empresa textil Ribes i Casals. El interiorismo, casero, es impagable. Ambiente calmado, bohemio y ravalero.

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Nevermind Raval
© IvanMoreno
Bares y pubs, Bares deportivos

Nevermind Raval

icon-location-pin El Raval

Este bar es insólito: con un espacio amplísimo y pasado de mítico antro rockero (antes fue el Valhalla, el Urbe y el Corto Maltés) está dedicado al skate, el punk y el hard-rock. Trabajado hasta el mínimo detalle -en la entrada hay un expositor de arte urbano- el local cuenta con un half-pipe -medio tubo gigante de cemento en la trastienda– para que la clientela vaya a patinar. La decoración está hecha con mil tablas de skate rotas.

Bares y pubs

Bar Marsella

icon-location-pin Ciutat Vella

Dicen que antes tomar absenta era como fumarse un buen porrito: si era buena no tardaba mucho en hacer efecto. Como la que hace años dice que se podía consumir el Bar Marsella, conocido popularmente por ser el más antiguo de Barcelona en activo. Fundado en 1820, este local arrastra la fama de ser una guarida de absenta. Pero quien acuda aquí con ánimo de rememorar las hazañas de Baudelaire o Hemingway se encontrará con una caterva de estudiantes Erasmus propulsados ​​por la sangría, y algún mitómano que, con la guía de turno al lado, ejerce el ritual totalmente falto de glamour. Eso sí, en una noche poco concurrida, en esta taberna nostálgica podremos juega a ser Johnny Depp en 'From Hell'.

Time Out dice
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Casa Almirall
©Scott Chasserot
Bares y pubs, Taberna

Casa Almirall

icon-location-pin El Raval

Mantiene, la Casa Almirall, la barra y las mesas de mármol con un único pie. Esta vieja consistencia se deja halagar por la famosa barra de madera de voluptuosidad modernista y una musa de hierro colado de la Expo de 1888.

Time Out dice

Manchester

icon-location-pin El Raval

Stone Roses, Joy Division, The Smiths, Primal Scream, Sonic Youth, Inspiral Carpets, Elastica, Suede, Placebo... Hay mucha gente que decidió dejar de comprar música en el año 95. Hay mucha gente que no entiende por qué los flequillos mancunianos dieron paso a los jamones de la Beyoncé. Hay mucha gente que aún pone velas en memoria de Liam Gallagher. Hay mucha gente que encerraría en Guantánamo a todos los DJ de minimal house del planeta. Hay mucha gente que necesita al Manchester para no sentir que se le ha pasado el arroz. Os espero.

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Palosanto
©MariaDias
Restaurantes, Catalana

Bar Palosanto

icon-location-pin El Raval

Una barra de madera, suelo de baldosas, espejos en las paredes, verdor vegetal a la entrada y ni rastro de hedor de pescado frito: el fish & chips no triunfó en la rambla del Raval y dos venezolanas intrépidas se hicieron con el local. Hace dos años que Romi -propietaria del Foxy de Riera Alta- y Vanesa -arquitecta- se instalaron en la arteria principal del barrio, junto a la otra perla, el Madame Jasmine, y se puede decir que han conseguido lo que se proponían: abrir un bar-restaurante popular y de calidad que la gente prueba, repite y recomienda.¿Qué tiene, el Palosanto, que lo hace tan atractivo? Para empezar, un trato franco y cercano: desde la atenta Vanesa hasta la chispeante Marta, pasando por Carlos –uno de los camareros con más fans de la ciudad–, todos te hacen sentir como en casa. Después, la manduca. El mejor comentario sobre su cocina se lo hicieron una pareja de chicos cuando marchaban tras haber cenado: "Se nota que está hecha con amor". El salmorejo, con espárragos, huevos de codorniz y jamón, es sensacional; la tortilla de patatas del cocinero Marcos tiene devotos; el bocadillo de calamares con mayonesa de ajo confitado, aguacate y wasabi parece ideado expresamente para perder el seso. También hacen muy buenas hamburguesas, albóndigas para mojar pan...Antes de las 22 h tienen mojitos, caipirinhas y caipiroska de oferta a 4 €. En las mesas han tenido la buena idea de poner a disposición del cliente unos cuadernos de dibujo para que la gente se distraiga: han t

Time Out dice
La Virgen Despacho Cultural
©Irene Fernández
Bares y pubs, Clubes para socios

La Virgen Despacho Cultural

icon-location-pin El Raval

"Esto no es un bar pero tenemos barra", explica Sergio, uno de los factótums de La Virgen, a una pareja que entra en el local. "Os tenéis que hacer socios: apunta tu nombre y apellido aquí, cuesta 1 € al año y ahora os doy el carné". Es así de fácil formar parte del "despacho cultural" de La Virgen, un espacio de techos altos con ventiladores de aspa, paredes de ladrillo, ninguna mesa igual -todo son objetos encontrados- y un aseo lleno de collages muy sugerentes, de una lujuria vintage que todavía nos la pone dura. Era el antiguo almacén de la bodega donde ahora está el Manchester, un buen día cuatro amigos decidieron hacerlo suyo, reformarlo y convertirlo en un local donde pasaran cosas: performances, poesía, exposiciones, música en vivo... Desde entonces, por ejemplo, los jueves se llena para ver las jam de gipsy jazz de los Trio Barnouche y el primer sábado de cada mes La Virgen se esparce por toda la calle y acoge El Rastro, un mercado de segunda de mano. La clientela es variada: estudiantes, extranjeros que no paran, curiosos de la noche bohemia barcelonesa... Se ven todo tipo de peinados - rastas , gomina , crestas - y vestimentas - bombachos , camisetas de Guns'n'Roses , pantalones de pinzas. El precio de la cerveza depende de si hay espectáculo o no. Hacen bikinis a dos euros y medio. Hay poca cobertura en el móvil y como no es un bar sino una asociación cultural ¡SE PUEDE FUMAR!

Time Out dice
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Bares de la Barceloneta y el puerto

Bares y pubs

Absenta

icon-location-pin La Barceloneta

Un local pequeño y bastante tranquilo (aunque los sábados está lleno hasta los topes), con mesas redondas y sillas recicladas y dos sofás con revistas para echarles un vistazo. También hay una pequeña librería con ediciones antiguas de los clásicos de la literatura. Si te van las emociones fuertes, no dudes en pedir la absenta de cannabis: dos morados al precio de uno. Su terraza es muy codiciada.

Bares y pubs, Coctelerías

Zahara Cocktail Club

icon-location-pin La Barceloneta

¿Nostalgia del verano? El olor a bronceador, los pechos al aire, el bañador eslip, la sangría... Tranquilos, en el Zahara Cocktail Club podéis paladear los últimos coletazos de la estación más cálida como si estuvierais en plena canícula de agosto. Y esto, en días de depresión postvacacional, es un regalo de los dioses. De los locales que pueblan el paseo de Joan de Borbó, este es sin duda el que tiene el look más contemporáneo y los mejores cócteles. No penséis que se trata de la quina esencia de la sofisticación, que estáis en una zona de guerra turística. De todas formas, el bar ofrece un interiorismo moderno, con sofás de cuero, mesas bajas, combinaciones en negro y rojo, y una barra nocturna de donde salen cócteles a precios bastantes razonables, si tenemos en cuenta la ubicación del establecimiento. Ahora bien, la perla es la terraza, una tribuna fresquita con dos cactus gigantes en la entrada. El servicio es más lento y olvidadizo que una tortuga con demencia senil, pero si conseguís un sitio fuera –dentro hace un calor de mil demonios y la música suena a un volumen indecente –, os entretendréis con el desfile de guiris escaldados que vuelven al hostal después de darle unos masajes chinos en la playa. De vez en cuando, desearéis que algún agente de la Guàrdia Urbana les meta una multa a los que piensan que Barcelona es la piscina municipal de la Barranquilla y va en pelotas. Y entonces, durante esos segundos de rabia, olvidaréis que habéis vuelto a la oficina y que hac

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Bar Leo

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La señora Leo no está para tonterías, por eso ha convertido este antro portuario de fritada y quinto en un santuario en honor al grandísimo Miguel Vargas Jiménez, alias Bambino, mártir de la rumba patria. El bar es increíble: tiene las paredes forradas con recortes de periódico y fotografías del cantante, y acoge a un público que va desde el clásico abuelo con palillo al crustie que vive por la zona, haciendo el vago y fumando tomillo. ¿La banda sonora? Flamenco todo el día a un volumen brutal: 100% Barceloneta.

Time Out dice
Station Barcelona
Carla Tramullas
Música, Espacios de música

Station Barcelona

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En la cafetería de la Estación de Francia van tanto los que madrugan como los que se acuestan tarde. Su decoración recuerda a un club de jazz con plantas de cuatro metros que llegan al techo y mesas con patas de hierro. Durante el día, funciona como bar de almuerzos y restaurante. A primera hora de la noche tiene su encanto y las noches de fin de semana hacen cenas-espectáculo. A partir de la medianoche se transforma en bar de copas.

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Bares y pubs, Coctelerías

Café de los Angelitos

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Estanterías surtidas de una excelente selección de whisky, rones y ginebras y camareros que sirven con una sonrisa contagiosa.

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