Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Bares por barrio

Bares por barrio

Los mejores bares de cada barrio

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Bares del Gòtic

Bares y pubs

Bar Mingus

icon-location-pin El Gòtic

El Mingus es una rareza entre los bares para turistas del Gòtic, igual que Charles Mingus también era el músico de jazz negro que, en aquella época, se atrevía a tocar un instrumento de blancos. Entre tanta melodía desafinada de pinchos de plástico, el Mingus entona con unas sabrosas albóndigas y una ensaladilla rusa de concurso. Tiran la caña como Dios manda.

Time Out dice
Restaurantes, Cafés

Granja La Pallaresa

icon-location-pin El Gòtic

Las colas de gente os indicarán dónde están las mejores granjas de Petritxol. Una es La Pallaresa, que ofrece desayunos y meriendas superlativos desde 1947. No hay ninguna duda de que el clásico chocolate a la taza y un suizo de antología son los grandes protagonistas de esta antigua lechería.

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Can Conesa
Scott Chasserot
Restaurantes, Bar de bocadillos

Can Conesa

icon-location-pin El Gòtic

Es un clásico capaz de provocar largas colas en la plaza de Sant Jaume. Sus bocadillos lo merecen, probad el caliente de roquefort, el de cocido y salsa de Marta y los frankfurts, también para celíacos.

Bares y pubs, Coctelerías

L'Ascensor

icon-location-pin El Gòtic

En la barra, además, apuestan por la coctelería de la vieja escuela, muy discreta, de épocas pasadas, un poco rupestre, incluso, pero ejecutada siempre con muñeca honoris causa. Por cierto, cuando salgáis, no os dejéis llevar por los efectos del Bloody Mary.

Time Out dice
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La Granja
Scott Chasserot
Restaurantes, Cafés

La Granja

icon-location-pin El Gòtic

La Granja es una preciosa cafetería del Call que nació en 1872 en plena efervescencia modernista, que mantiene un encanto que empieza en su magnífico portal y acaba en los restos de muralla romana que hay en su interior. En medio está un local de paredes de piedra, mesas de mármol y sillas de madera, donde nos espera una carta llena de pasteles, chocolates, tes en infusiones, refrescos, bocadillos, licores –buenísimos los de de endrina, la ratafia y el martinet– y cafés, muchos cafés. Sorprenden la gran cantidad de combinados que tienen y que complican deliciosamente el momento de escoger. ¿El café con miel? ¿Con soja? ¿Mejor el americano? ¿O quizá el mexicano –café, canela y lima? ¿Y el marroquí –con canela y pimienta negra? Sean estos o sean un simple cortado, os complacerá la atención con que se sirven los cafés en esta casa –su espuma densa, espolvoreada con un poco de cacao, el aroma, el sabor –, el trato familiar que ofrecen a los clientes, la sonrisa siempre presente, el agradable hilo musical, el paso lento de las horas, la tranquilidad y toda la tarde por delante para disfrutarla.

Las Cuevas del Sorte
©Irene Fernández
Bares y pubs

Las Cuevas del Sorte

icon-location-pin El Gòtic

Qué bien se vivía en las cavernas, amigos míos. No teníamos problemas de hipoteca, no sufríamos escapes de agua, no teníamos que soportar vecinos con síndrome de Diógenes. Por eso me gusta Las Cuevas del Sorte, porque está decorado como si fuera una gruta ancestral y porque entrar es como volver a aquellos tiempos en que el hombre tenía bastante con un garrote y unos calzoncillos de piel de mamut para ser feliz.Este curioso bar es un agujero esculpido en la piedra del sombrío calle Gignàs, una de las arterias más malolientes del Gótico. La planta superior del local es una locura: las paredes blancas, con todo tipo de desniveles, imitan las formas caprichosas de una cueva y todo el espacio está recubierto de incontables de estalactitas. Y hay por todas partes, incluso bajo la barra!La cueva, donde se accede a través de unas puertas de madera que parecen excedentes de los decorados del Señor de los Anillos, es la gran atracción del local y tiene un aroma caribeña especial. Pero tampoco se queda atrás el sótano, una habitación sombría donde reposa un negro de madera terrorífico que parece sacado de una película de vudú de serie Z.Las Cuevas del Sorte es un lugar entre misterioso y circense, una experiencia que se debe completar con los cócteles (6-7 €), servidos con cartas esotéricas como posavasos. Si no deseáis probar los deliciosos mojitos, optad por las recetas con zumos de frutas, la especialidad de la casa, y dejaos embriagar en esta gruta donde no cabe el aburrimiento: si

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares nocturnos

Polaroid Bar

icon-location-pin El Gòtic

Los ojos llorosos de ET, el erotismo de calentador de Eva Nassarre, la alegría Titanlux de Cyndi Lauper y suena en la radio el nuevo single de Duncan Dhu. No es necesario calendario, porque el tufo a ochenta y colonia Chispas se siente desde aquí. Quiero apuntarme a karate, madre, con el señor Miyagi y acabar de una vez el cubo Rubik, y volver a ver de nuevo Regreso al futuro. Esta época se captura con Polaroids, las máquinas que sin saberlo se adelantaron a la impaciencia de ver cómo de ancha era nuestra sonrisa Profiden.El bar Polaroid es un mausoleo de los 80, un homenaje a las instantáneas con recuadro blanco. Vinilos, cintas de VHS y las famosas cámaras rellenan las paredes poco iluminadas, como un decorado de La Bola de Cristal. El color se lo lleva la barra, de donde cuelgan lámparas fluorescentes de este milenio que fagocita la nostalgia y hace colgantes. El gentío se abalanza ya a partir de las siete de la tarde porque es un bar, como los de antes, donde uno entra para avanzar la noche. La cerveza tiene precios de los ochenta, un euro la caña pequeña. Junto a una figurita de Betty Boop, una pelirroja de labios tan rojos como los del dibujo animado charla animada con una amiga en un taburete forrado de tiras cómicas. De la pared cuelga un traje de superhéroe que lleva en la pechera una CH de ropa amarilla. Se pasea por delante un chico que también se ha visto como un superhéroe esta tarde cuando se ha repasado el espejo de casa y el vidrio le ha devuelto la imagen de

Time Out dice
Restaurantes

La Plata

icon-location-pin El Gòtic

També conegut popularment com Los Pescaditos, pel seu peix blau acabat de pescar ben fregidet. Tenen vermut de la casa Perucchi, dels més antics de Catalunya. Fer el vermut aquí és sentir-se com un rei, dins una tasca d'aquelles que semblen de prinera línia de mar a Càdiz. Només preparen peixet fregit, amanida de tomàquet i un pinxo de botifarra, tot boníssim.

Time Out dice
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Nevermind
© Laura Serrano

Nevermind

icon-location-pin El Gòtic

El Nevermind resulta un ejercicio de nostalgia curioso. En este umbrío, cargado y suciote bar, honran el rock de Seattle y tienen a Kurt Cobain como el hijo del Espíritu Santo. Greñas, surferos, Alice in Chains a toda leche y, curiosamente, mucha gente joven.

Bares y pubs

The Bollocks Bar

icon-location-pin El Gòtic

Bar roquero de excelente decoración y cerveza barata con música de fondo que nos transporta a la época de Guns'n'Roses. También encontraréis un maniquí de Eddie de Iron Maiden, sentado en el váter, colgado de la pared. ¡Oh yeah!

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Bares de Montjuïc y el Poble-sec

Bar Rufián

icon-location-pin El Poble-sec

Esto es la guerra: el Ayuntamiento, lejos de incentivar la iniciativa privada que se endeuda para la cultura, imposibilita, a golpe de normativas más estrictas, que la música en directo tenga el papel preeminente en la vida nocturna que grupos y sellos locales piden a gritos. Una de las pocas propuestas que daban vida a la ciudad, el Clandestino-en poco más de un año y medio se convirtió en uno de los epicentros de la música barcelonesa-fue decapitado.El Roxanne, de Gracia, es la víctima más reciente: para ellos, nuestro pésame y rabia. El combate es feroz y no lo damos por perdido, somos como las malas hierbas: por mucho que nos arranques de raíz, seguiremos creciendo a cada rendija. Ganaremos porque nosotros no tenemos nada que perder. Ellos, sí: las próximas elecciones.La gente del Clandestino-Dani, Jorge, Ghenadie y Berta-han resucitado como bar de cañas, vermuts y aperitivos en el Poble Sec: el Rufián. Los ingredientes son sencillos: local acogedor sin pretensiones esteticistas, muy buena música, ambiente amical y buena materia prima-cerveza negra Moritz de barril, no Epidur; vermut La Secuita, aceitunas y anchoas de la Escala, tomates en conserva al pesto de Navarra ... Los sábados y domingos es una fiesta: la hora del vermut lo convierte en punto de encuentro de gente entre los treinta y los cuarenta con ganas de pasar un mediodía en buena compañía. La conversación es fluida y apasionada, la cerveza Rufianes-mezcla de rubia y negra- corre como el agua y la fraternidad

Time Out dice
Gran bodega saltó
Ivan Giménez

Gran Bodega Saltó

icon-location-pin El Poble-sec

La Saltó ha sido una de las pioneras en convertir el Poble-sec en uno de los barrios más animados de la ciudad. De hecho, sus horarios son más de bar de noche que de tienda, lo que no impide que algunos vecinos bajen por las noches a llenar sus garrafas de vino de tonel. Pero su oferta enológica no es el principal atractivo de la Bodega Saltó. Cuesta encontrar un local tan pintoresco como éste en Barcelona. Renovado por el diseñador Steve Foster en 2002, funciona como una pequeña feria de la extravagancia donde se pueden encontrar todo tipo de andóminas, anticuallas, tigres de peluche o colgajos que beben en porrón.

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Bar Seco

icon-location-pin El Poble-sec

Un bar adherido a la causa Slow Food, es decir, que utilizan productos de proximidad y sostenibles para elaborar los platos de su carta, corta pero suficiente para satisfacer los estómagos hambrientos. Las patatas bravas bio tienen justa fama. Y la terraza, delante del refugio de Montjuïc, también.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Cerveseria Jazz

icon-location-pin El Poble-sec

Aunque no tienen un surtido amplio de hamburguesas, son de una calidad innegable. Parte del mérito es el pan. Para redondear la comida encontraréis una importante selección de cervezas.  

Time Out dice
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Restaurantes, Española

Quimet i Quimet

icon-location-pin El Poble-sec

Lo dicen todas las guías del mundo y siento repetirme pero Quimet y Quimet es, bueno, para que te salten las lágrimas. Tienen cerveza propia, sirven el mejor vermut de grifo del planeta y ofrecen una variedad de vinos que llega hasta el techo. Todo este cúmulo de felicidad acompaña a unas tapas que harían resucitar a los muertos.

Time Out dice

Taverna Blai Tonight

icon-location-pin El Poble-sec

En poco tiempo, en Poble-sec, se ha ganado un lugar en la gloriosa zona de Bali i Blesa gracias a buenísimos y variados pinchos a un euro y mucha energía juvenil.

Time Out dice

Bares del Born y Sant Pere

Bares y pubs, Coctelerías

Coppelia

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Aunque quede muy bien reivindicarse las como el colmo de la autenticidad, a veces hay que desintoxicarse de las coctelerías de viejo y mojar los pies en locales de nueva generación. No todos los bares de calidad deben tener el aspecto de la sala de lectura de Margarita Landi, ni todos los camareros deben parecer el hermano mayor de Devon Miles.   Este establecimiento conjuga con exquisitez los conceptos de club de diseño-magnífico interiorismo-y coctelería premium. Y a diferencia de muchos negocios similares donde la estética supera el barman, el ideólogo de esta catedral, Christian Rubio, ha conseguido dar forma a una propuesta que funciona con la precisión de un Cartier. Porque Coppelia tiene el punto óptimo de cocción entre Coolness e hígado: es sofisticado (magníficos sofás de cuero), es elegantísimo (parquet cálido y color negro), es moderno (sesiones de house y funk), y tanto, pero también tiene uno de los mejores catálogos de cócteles de autor de la ciudad.   En la barra encontrarás los clásicos de siempre y una nutrida gama de gintónics, no obstante, debes meter la nariz en la carta de recetas de la casa. Un lujo. Atención al mojito de granada y al Elixir, una delicia con un puntito de lichi que os hará temblar la dentadura de gusto. No son pociones baratas, pero a veces es mejor pagar 12 euros por un buen trago que 30 por cuatro cubatas de aguarrás. Además, Coppelia ofrece uno de los servicios más atentos de Barcelona, ​​una clientela selecta con vips de clase bu

Time Out dice
Restaurantes

El Bar de l'Antic Teatre

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Tiene el look deteriorado de las asociaciones culturales alternativas. Si lo que buscáis son camareros con cuerpo de Adonis, David Guetta a toda caña y Absolut con Red Bull a precio de petróleo, mejor que vayáis al Opium Mar. El Antic Teatre es un espacio viejo y reciclado, pero tiene una de las mejores terrazas interiores que he visto en mi vida. Un patio gigante con brotes anárquicos de vegetación para tomar algo a la fresca, coger el puntillo a base de quintos y hacer tiempo antes de las actividades culturales que organizan. Mourinho no podía tener más razón: teatro del bueno.

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La Fianna

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Carta de vino nutrida, colección de cócteles bastante correctos –el Sex on the Beach es el mejor–, colores terrosos narcóticos para la vista, aires neohippies para jóvenes de pasta y carta blanca para quienes no saben sentarse como personas normales y necesitan mostrar los agujeros de los calcetines a la concurrencia...

Time Out dice
Bares y pubs, Bares de vinos

Can Cisa / Bar Brutal

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

En el sombrío y agradecido frescor de Can Cisa, se puede apreciar la primorosa remodelacion que han hecho de una taberna de barrio. La reverencia por la religión del barril y el tirador y la presión vecinal han llevado a los gemelos Colombo, propietarios del restaurante Xemei, a combinar una tienda de vinos en la entrada con el mantenimiento de una barra de vinos a granel y botas. Enfrente hay unas 300 referencias de vinos, todos ecológicos o biodinámicos de todo el mundo, sin ninguna química ni ningún tipo de aditivo, y a precios ni caros ni baratos, en una franja muy interesante. Una taberna de estilo antiguo que vende vermut a granel.

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Bares y pubs, Bares de vinos

L'Ànima del Vi

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Nos llevan una botella de Sauvignon Blanc de Frantz Saumon. No somos expertos en la materia y nos hemos dejado aconsejar. Flipo con el vino y levantamos la vista con una sonrisa en los labios. En la pared descansa el catálogo de botellas más honesto y saludable del Born. En l'Ànima del Vi sólo trabajan con vinos naturales, sin aditivos, vinos que han evitado injerencias químicas y manipulaciones humanas para llegar a la mesa casi incorruptos. Se nota.El blanco se evapora como agua en el desierto. Decidimos hacer cojín con un platillo de ensalada de pulpo y patata orgásmica. Todos los ingredientes son de primera; están preparados con un gusto exquisito. Nos dejamos llevar por la concupiscence y nos permitimos el lujo de pedir un paté de pato con pan tostado para ponernos en sintonía con el allure francés del local: delicado, sabroso, vicioso como él solo. La noche fluye. Música jazz reverberante en las copas. La luz es cálida en este bar/cave à vins, una cueva atemporal que supura magia en cada rincón, y consigue una armonía indescriptible entre bodega, comida y atmósfera.Esto es un elegante maxmix catalano-francés que invita a matar las horas como moscas. Un piano antiguo. Mármoles desgastados. Sillas de madera. Una réplica del Guernica. Vajilla vintage. Podríamos morir aquí dentro. Los responsables de este milagro en zona de guerra turista son el Benoit y Núria, una pareja que hace funcionar el negocio con una cadencia hipnótica. Su pasión por los vinos naturales hace de l'À

Time Out dice
Bares y pubs, Coctelerías

Cocktail Bar Juanra Falces

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El gimlet era el cóctel preferido del detective Philip Marlowe. En la novela El largo adiós de Raymond Chandler, el hombre de las cicatrices le descubría la receta a Marlowe. "Un gimlet es mitad ginebra, mitad zumo de lima", aseguraba el desconocido. Segundos más tarde, empezaban los problemas. Que esta coctelería se llamara Gimlet y deslumbrara la calle con su rótulo azul cielo y letras de espejo, ya apuntaba una tendencia a la desaparición. Hace unos meses volví, el antiguo rótulo había fundido y se le conocía por sus siglas, GMT, como una especie de adivinanza macabra. Levantó mis sospechas pero todavía no lo había visto todo. Me acerqué ayer, el nombre del local había cambiado por tercera vez. Ahora se hace llamar Cocktail Bar Juanra Falces. ¿Quién era aquel hombre? Era el mismo Juanra, el barman de siempre? ¿Por qué ese cambio? Aparentemente todo era el mismo lugar, la barra de caoba, los taburetes un poco demasiado elevados que siempre me dejan las piernas colgando, las cortinas detrás del vidrio, los cócteles de siempre ... la incertidumbre me hacía helar la sangre.En el Gimlet, probé mi primer Mary Pickford, el cóctel con nombre de actriz de cine mudo, pero ahora era yo la que me quedaba sin palabras. Incluso, cuando los sábados el local es un guirigay de gente que los malditos taburetes hacen parecer gigantes, no capto nada nuevo. Qué es lo que se me escapa? Un Marlowe de cómic vigila a través de una persiana. Estará buscando él lo mismo que yo? Me acerco a la barra

Time Out dice
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Ale&Hop
Ivan Giménez
Bares y pubs, Cervecerías

Ale&Hop

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Saldréis de aquí mamados, os aviso. Creo que conté unos diez tiradores con diferentes marcas de birra. Brutal. Quienes quieren huir de las cervecerías masificadas están de enhorabuena, porque esta es la cervecería indie de Barcelona por antonomasia. Ya lo sabéis... Se imponen los hits underground, las cervezas más trendy, las marcas más cool, las mezclas más atrevidas. Me dejé aconsejar y tuve ante mis narices una poción perversa de cebada y sangre del mismísimo Satanás; se llama Mikkeller y os cambiará la vida. Y si queréis encontrar el camino de vuelta a casa, acompañad la degustación con algunos de los exquisitos platillos que salen de la cocina: consejo de amigo.

Cactus Bar
©MariaDias

Cactus Bar

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

En el Paseo del Born hay vida más allá del guiri. Aunque el barrio esté contagiándose del síndrome del parque temático, todavía hay rincones que sabes que permanecerán en pie cuando el pandemónium amaine y podamos vivir de una vez todos en paz en el Casco Antiguo. El Cactus es uno de esos reductos. A los turistas les flipa, pero este pequeño bar ha sabido mantener intacta su personalidad y en ningún momento se ha alejado de su esencia: forma parte del Born más incorruptible y así será, a pesar de las manadas de guiris que corren en estampida a la barra cada vez que aparece un mojito.Sí, los mojitos del Cactus son una maravilla. Mojitos como es debido. Golosos, generosos, con ingredientes de primera calidad y la medida exacta en las dosis. Y por la noche salen en tromba para rellenar el depósito de una tropa hambrienta de azúcar moreno, ron y menta; una tropa que suele llenar el local cuando llega el buen tiempo.La planta baja es una caja llamativa donde flota una bola de discoteca que baña de luces la estancia al ritmo de los DJs. Si estáis aburridos, podéis sentaros junto al ventanal y ver el desfile de personajes que pululan por el barrio cuando llega la oscuridad. Y si os apetece airear las axilas, resulta obligatorio clavar las nalgas en la terraza, la joya más codiciada del local.Cubierta por un pequeño porche de construcción antigua, protegida en una esquina, la terraza del Cactus es un enclave privilegiado en la ribera del Paseo del Born. Un mirador que adquiere estat

Time Out dice
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Bares y pubs, Coctelerías

Upiaywasi

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Upiaywasi no es un vocablo klingon. Es una palabra quechua que significa 'la casa de la bebida'. Vamos, que no os lo ponen fácil. Porque este bar es un rara avis, una guarida con un look disperso que fusiona raíces latinas, reciclaje bohemio, aromas de barrio y espíritu alternativo. Todo en el mismo pack y sin que la mezcla resulte indigesta. Relleno de mesitas con velas, sillas bastardas, sofás polvorientos y sillones rococó, el Upiaywasi es una cueva en penumbra con apuntes coloniales -colores terrosos bien hallados-, cortinas victorianas de terciopelo, lámparas de gas, lámparas de pie de la abuela y extraños cuadros que harían temblar a Toni Rovira. Pero el bar dispone de una ventaja que le otorga muchos puntos: la magnífica terraza, un asteroide zen que flota en el vacío del paseo peatonal de Allada Vermell e invita, sin tapujos, a holgazanear toda la tarde como cerdos silvestres.Ocasionalmente, algún yonqui os pedirá tabaco, puede que tengáis que ver pasar algún grupo de dominicanos con móviles que escupen música infernal, pero es un precio razonable a cambio de un rato de contemplación y soledad de los bastidores de la calle de la Princesa.Y el nombre del bar no es gratuito, ya que tiene un catálogo de 20 cócteles muy decente. Ahora bien, hay uno que han perfeccionado hasta el paroxismo: el mojito de coco, el mejor de toda la ciudad. Cuántas veces he vuelto a casa a gatas y cantando el tema de Las Chicas de Oro por culpa de la maldita poción...

Time Out dice
El Nus
Scott Chasserot

El Nus

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Es el momento de reivindicar El Nus. Sobre todo ahora, que el Centro Cultural del Born se ha convertido en un imán faraónico para atraer guiris a un barrio bastante castigado ya por la costra modernilla y la pelambrera hipster. Es el momento de hablar de bares de verdad. Es el momento de alabar la madera envejecida, el polvo y los vasos gastados. Los rincones que, como El Nus, pueden considerarse notarios canallas de la auténtica biosfera del barrio, los animales que hacen del Born antiguo uno de los laberintos con más mística de Ciutat Vella. El Nus no es un bar cualquiera, es una trinchera, uno de los pocos refugios que resisten en los intestinos del Born - la siniestra y sombría calle de Mirallers- que mantiene vivo el espíritu cada vez más diluido del barrio. Es un antro crujiente, la madera crepita, como si quisiera hablar. Vitrinas rellenadas con una radio antigua, unas figuras de Laurel y Hardy y un teléfono vintage. Una cuerda llena de nudos - en honor al nombre del bar, supongo– cuelga de la barandilla del piso superior. Abajo también hay un salón más recogido, con vigas de madera cruzando el techo y ladrillo a la vista. Sin embargo, el calor de verdad, para mí, se encuentra definitivamente en la barra. El lugar donde se cuece la magia del local. La plataforma donde se deslizan las mejores cañas del barrio. Una montaña de botellas detrás del mármol preside los surtidores y añade épica en la preparación de la cerveza. Los vasos, largos, helados y coronados por una

Time Out dice
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Bares de Sarrià

Mirablau
Scott Chasserot

Mirablau

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

En el Mirablau se unen diferentes generaciones de enamorados o simplemente amigos, que buscan una de las mejores vistas de Barcelona en ese ambiente que brinda Sarrià, Tres Torres, Pedralbes... Gente mayor de 17 años o de 60, todo el mundo cabe aquí porque la diversión no tiene edad.

Restaurantes, A la brasa

Canalla

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Deliciosa dualidad: en la parte baja, el bar de tapas El Canalla, con buenas bravas, pulpo a la gallega y albóndigas con sepia, entre otras cosas. En la parte de arriba, El Canalla que ofrece entrecots y pescados a la brasa para tirar cohetes. Y su terraza ofrece las mejores vistas al antiguo Sarrià.

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Restaurantes, Bar de bocadillos

Panino Silvestre

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

El empresario de la moda Gonzalo Comellas se ha lanzado al negocio de los bocadillos. El Panino Silvestre es producto de sus estancias en Milán: encontraréis bocadillos italianos, como debe ser, calientes por fuera y fríos por dentro. Todo el embutido viene directo de Milán. Podréis probar delicias como el bocadillos de porchetta (cerdo a la brasa con miel) y sabrosas piadinas.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Sandwichez

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Esta pequeña cadena de bocadillos, abierta por el que fuera director de Viena, ofrece bocadillos fríos y calientes hechos con buena materia prima e imaginación. El que más triunfa es el New Yorker, una delicia de pastrami con espinacas, mostaza y cebolla sofrita. El café es muy bueno y la leche es frecas de granja. Encontraréis dos establecimientos más, uno en Amigo 63, y otro en Via Augusta 117.

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Restaurantes, Hamburguesas

La Royale

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Con recetas creadas por Paco Pérez, estrella Michelin, esta hamburguesería gourmet ofrece carne de todos los continentes: ternera japonesa, irlandensa o argentina y pato chino, son algunas de ellas. También disponen de una carta de gin tonic cuidadosamente preparados.

Restaurantes

Bodega Josefa

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

¿Sois fan de John Wayne? ¿Vuestro hijo se llama Clinteastwood, todo junto? ¿Os ponéis un sombrero de cowboy para ir a Mercadona? El Pepeta's Bar os acogerá con los honores que merecen los pistoleros de vuestra categoría. Poca broma con esta bodega Far West. Lleva años dando guerra en las cimas graciencas, ofrece comidas caseras para chuparse los dedos, sirve un café como Dios manda (en vaso de la posguerra) y tiene uno de los sheriff más entrañables de la ciudad como maestro de ceremonias. Un templo confederado en el que no podréis decir «uno de los dos sobre, forastero» sin sufrir las conscuencias.

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Tiendas

Cosme Vins

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Una carismática bodega con todos los clásicos.

Bares del Eixample

Restaurantes, Cocina contemporánea

Fàbrica Moritz

icon-location-pin Eixample

El espacio gastronómico de Cerveza Moritz, que antes albergaba su antigua fábrica, es todo un festival de comida y bebida. En el espacio de cervería, con la barra más larga de la ciudad, podréis tomar cerveza sin pasteurizar, conectada directamente del tirador al tanque de una microcervecería. También podréis degustar una amplísima carta de tapas de todo el mundo, a cargo de Jordi Vilà, en la que la comida alsaciana y la española se dan la mano. Además, tienen un bar de vinos, y en breve abrirán una brasería de influencia francesa, así como un restaurante gastronómico. En este espacio rehabilitado íntegramente por Jean Nouvel, también puede visitarse la microcervecería, pero sobre todo merece la pena pasearse por allí sin prisa y descubrir los detalles arquitectónicos —muros vegetales, ventanas periscópicas— que hacen de la Fàbrica Moritz uno de los edificios públicos más sorprendentes de la ciudad.

Restaurantes

Tarannà

icon-location-pin Sant Antoni

En el bar más escandinavo de Sant Antoni podréis seguir una estricta dieta de café del bueno y todavía mejores pasteles, así como bocadillos y cremas deliciosas, y zumos naturales.

Time Out dice
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Restaurantes

Bar Mut

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Uno de los sitios más animados de las noches barcelonesas. Cocina a la vista y platos muy interesantes que cambian diariamente. Necesario reservar. Ambiente de tasca, pero fina y de muy buen gusto.

Bitter
©MariaDias
Bares y pubs, Coctelerías

Bitter Cocktail Bar

icon-location-pin Sant Antoni

San Antoni pedía a gritos una coctelería como el Bitter (con permiso del XIX Bar). Cuando la pisas, te viene a la cabeza aquello de "me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo". Y es que Nacho, uno de los tres propietarios, viene de establecimientos como el Milano, el Caribbean y el Negroni, aquella vieja escuela coctelera el espíritu de la cual ha querido mantener en su Bitter, sin olvidar que a él, como le sucedía a Foix, le exalta una barbaridad lo nuevo.Aquí no encontrareís coctelería molecular pero sí hierbas naturales (romero, tomillo, albahaca y lavanda son sus preferidas) en brebajes delicados y sugerentes, que se alejan de la coctelería clásica pero saben mantener las raíces y un respeto profundo a lo que representa. También hay cócteles con mezcal, señal inequívoca de que el Bitter está atento a las modas, y una carta que dice "hola, que tal?, desea ver la carta o prefiere que hablemos?". Y es que Nacho tiene en su interior uno de esos camareros de la vieja escuela que valen más por lo que callan que por lo que dicen, de aquellos que sólo te tienen que mirar para saber, antes que tú, qué quieres.Todo ello, en un espacio que combina la sobriedad de las viejas coctelerías con la calidez de un mobiliario con toques nórdicos, muy actual. Con camisa blanca pero sin pajarita. Con seriedad pero sin rigidez. Con jazz pero no siempre. Con bocadillos gourmet pero sin cacahuetes. Y con ganas, muchas ganas.

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Bar Calders
Ivan Moreno
Restaurantes, Mediterránea

Bar Calders

icon-location-pin Sant Antoni

Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor ha aparecido hace poco una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalá, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa.

Time Out dice
Tarambana
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de tapas

Tarambana

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

Corred, poneos las gafas de pasta, ¡peinad vuestro bigote! Corred hacia este bar del Eixample antes de que Bibiana Ballbé lo descubra y lo utilice de plató para entrevistar a algún escritor pop. El Tarambana es un cebo demasiado jugoso para la Barcelona moderna, y si no te das prisa, no podrás decir aquello de "yo ya iba antes de que se pusiera de moda". Luminoso a más no poder, el espacio es una caricia en la nuca: la luz del día se cuela a chorro por el ventanal de la entrada y reverbera en el altísimo techo y las paredes blancas. La madera, presente en todo el mobiliario y el suelo, encaja como un preservativo extrafino con los aires escandinavos del interiorismo. Muebles restaurados, sillas vintage, mesas retro, bombillas-colgantes, ladrillos a la vista, música cool a volumen sedoso... Todos los detalles se han seleccionado con exquisitez y inteligencia para ofrecer al visitante una experiencia placentera, nutritiva para el alma. En otras palabras: tendrás que utilizar disolvente para despegarte las nalgas de la silla.Si la decoración no te convence porqué vas 50 años por delante del resto de la humanidad, los ofrecimientos líquidos y sólidos de la carta deberían hacerte reflexionar. El Tarambana se toma en serio lo del vermut. La caña de Estrella Galicia entra como agua de lluvia, la selección de copas de vino y cava es impecable, y los boquerones y los berberechos viajan en business. Si deseas más consistencia, la comida fuerte tiene acento catalán -embutidos de los bu

Time Out dice
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BierCab
©MariaDias
Bares y pubs, Cervecerías

Biercab

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Esta monumental cervecería ofrece treinta tiradores: veinte dedicados aa la cerveza de la casa, la Naparbier. Los veinte tiradores restantes, entre los que se encuentran todos los estilos de cerveza que hay en el mercado, pertenecen a elaboradores internacionales, ingleses, belgas, etc. Si sois amantes de la curiosidad, la bodega del Biercab ofrece una selección de botellas de cerveza que le dejará aturdidos.También buena comida, con platos como el cebiche de corvina, tartar de Wagyu con sorbete de cerveza Naparbier y mejillones a la manera que se preparan en Bélgica. Encontrará otras opciones más clásicas, como el platillo de jamón cortado a mano o unas bravas bien picantes.

Time Out dice
Les Gens que J'aime
Ivan Moreno
Bares y pubs

Les Gens que J'aime

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Les Gens que J'aime surge de las profundidades del Eixample como una bestia del pasado, que dicen que era muy divine y aún más gauche. Del año 1967, hablan los espejos de la entrada. Era la época en que los niños bien escuchaban Las Feuilles mortes y montaban bares, como siempre se ha hecho, para reunir en ella los amigos. Tenían la cabeza en París, y quisieron construir un local como los de allí, una especie de cueva bohemia de un Boulevard Saint Germain, en la ciudad que ahora se pasea por Bulevard Rosa. Las escalas de Les Gens crujen verídicas como un animal de madera que se adentra en el terciopelo turbio de este entresuelo. En las alcantarillas, descansa un cementerio de porteras y serenos. Les Gens está lleno de sillas y sillones de terciopelo rojo, en cada mancha de la moqueta polvorienta se puede leer una novela de Conan Doyle. Parece el piso de un anciano que padece un síndrome de Diógenes encantadora. Vive rodeado de altares de meninas encantadas y fotografías de un Godard de poca monta. Como si fuera una pequeña excentricidad, sumada a todas las demás, el dueño inventado deja una carta abandonada sobre las mesas que llevan impresa una lista de nombres inconexos, como una especie de cadáver exquisito. Torpedo, parchís, baccarra... Dentro de la barra de madera con luces empotradas, un amable camarero prepara cócteles con cerezas confitadas y rojas. Rasputin, libidinoso y glotón, el brujo de una zarina, vigila la escalera estrecha que conduce al baño. Parece que esc

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Bares y pubs, Bares de tapas

El Bar

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

“El Bar” es un ejemplo de una nueva generación de pos-bares que apuestan por la calidad y la reinterpretación de platos de toda la vida. Precios distintos, barrios diferentes y decoraciones más cuidadas son otras características de estos nuevos espacios. De "El Bar" podemos destacar una buena carta de vinos, escogida por el propietario, un sommelier experto. Pero también sus platos, entre los que encontraréis desde tapas tradicionales hasta platos gourmet, siempre a precios asequibles y con una clara apuesta por los productos de temporada. Sed bienvenidos a la cocina de bar contemporánea.

Bares y pubs, Coctelerías

Solange

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

El nombre no tiene nada que ver con la hermana de Beyoncé, tampoco está pensado para que hagas el clásico juego de palabras Solange de Cabras: esta coctelería premium debe la nomenclatura a una de las señoritas más 'cool' de James Bond. No es ninguna concesión gratuita al rey del cóctel, cuando entréis en el local tendrá la sensación de pisar uno de los suntuosos y elegantísimos bares que visitaba Bond para cargar el tanque de combustible antes de seducir a una docena de chicas y matar otra docena de terroristas. El Solange es un proyecto de los Pernía, una familia de alquimistas de la copa que ya conocíais del siempre recomendable Tandem Cocktail Bar. Ahora, vuelven a la carga en el mismo local donde antes se encontraba el Harry's, pero han cambiado totalmente la fisonomía, convirtiéndolo en un delicioso espacio dorado donde no te parecería extraño encontrar Scaramanga bebiendo un Old Fashioned o Vesper Lynd guiñando un ojo el barman, después de estrangular un espía en el baño. Sofás vintage, barra señorial de madera, materiales de calidad, oro líquido como color oficial y un gusto exquisito en la decoración, estos son los ingredientes que acompañan la soberbia coctelería made ​​in Pernía. Porque en Solange se preparan cócteles de verdad. Los clásicos. Sin adornos modernillos. Sin flores exóticas en el vaso. Qué Bloody Mary, señores. Qué Gin Fizz! Ah, y si está creativos, dad cuatro pistas al barman y él se encargará de parir un nuevo cóctel sólo para vosotros. De hecho, el

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Bares de Gràcia

Bares y pubs, Bares de tapas

Gata Mala

icon-location-pin Gràcia

¿Vaso? Pequeño, que no se calienta. ¿Temperatura? Glacial. ¿Cuadratura del gas? Perfecta. ¿Espuma? Un dedo y pico de morbo. ¿Suavidad? Mimosín tendría el primer orgasmo de su miserable vida. La caña de Moritz del Gata Mala es de doctorado Honoris Rauxa. Ya vale la pena visitar esta lata de sardinas sólo para probar sus probetas de cebada catalán, pero también ayuda a que con la cervecita te regalen una tapa. Y no hablo de patatas chip o colgajo de hervor. Aquí os pondréis las botas: las viandas en miniatura son teca de la buena.   El Gata Mala es un espacio comprimido que se anuncia con una pizarra en la calle, el nombre, puesto con yeso. Tendrá que emplear los codos para haceros fuertes en un rincón de la barra. Y qué barra: de sus entrañas no paran de salir tapetes deliciosas para la Hermandad de la Caña afterwork. Mientras esperas el regalo y saboreas la cerveza, puede pasar el tiempo viendo las fotos y delicias pictóricas que adornan el local: grafitos de Banksy, dibujos infantiles a medio camino entre Liniers y Juanjo Sáez hechos con tiza en la pared, para anunciar la carta y los precios ... Imposible descansar la vista.   Los feligreses del Gata Mala querrán matarme. No los culpo. Este bar con nombre libidinoso es uno de los secretos mejor guardados de las cumbres de Gracia. Precios ajustados, generosidad con las tapas, cañas estratosféricas, gintónics de traca, un calor especial y sentido del humor a los distintivos de género de los lavabos: "Aquí los gatos buenos, aqu

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Restaurantes, Bar de bocadillos

La Pepita

icon-location-pin Gràcia

Ni detrás del mostrador ni en la barra encontraréis a Pepita. En cambio, sí es fácil encontrarse con Sofia o Andreu, los propietarios de un local que estira los horarios: sirven almuerzos, aperitivos, comidas (tres menús de 8, 10 y 12 euros), meriendas y cenas a la carta, donde las protagonistas son las «pepitas», inspiradas en los famosos pepitos, desde el clásico de lomo hasta combinaciones sorprendentes. La Pepita también es un local de copas, con predilección por los gin tonic (por 4 euros preparan medio vaso) y el vermut casero, a base de ginebra, naranja y sifón.

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La Vermuteria del Tano
©La Vermuteria del Tano
Restaurantes

La Vermuteria del Tano

icon-location-pin Gràcia

París tiene terrazas cubiertas y farolas de película. Nosotros tenemos bodegas escondidas como el Tano. Una puerta llena de adhesivos, mesas de mármol, el caliqueño y la chica con el periódico del domingo bajo el brazo que que se explica a tragos de vermut y bocados de anchoas, banderillas y berberechos. ¡Qué hambre pasan en París!

Bares y pubs, Coctelerías

L'Entresòl

icon-location-pin Gràcia

El local apuesta por la 'qualité: la decoración es sencilla, comedidamente moderna, con líneas claras y aseos debidamente desinfectados.No necesita nada más, porque su personalidad se define sobre dos ejes inamovibles: una selección musical que provoca ataques de priapismo (si desea escuchar Snow Patrol vaya al Karma) y los mejores gintonics de Gracia, entre ellos el señorial Tanqueray Rangpur, una obra de arte con lima, infusión de té verde y la misma aroma que la nuca de Ana de Armas. Atención, adictos a la ginebra, tenéis más de 35 marcas premium y un recetario de gintónics que haría cantar ópera a Guti. Además, aquí van en serio y se imponen los cubitos de calidad-aguantan enteros hasta el final-, la copa redonda de toda la vida y la destilería más high-class. Sin rodeos: L'Entresol lo tiene todo para ser uno de los mejores bares de Barcelona. Observo como los camareros hacen bailar las botellas de ginebra. DJ Mater, el residente más atlético, sólo tiene oídos para el caviar y pincha Kanye West tras Vampire Weekend. Veo tías buenas. Muchas. La quinina de la tónica me está dejando sordo de placer. Miro alrededor, sonrío y Miles Dufrasne, uno de los responsables de esta catedral etílica, me pone la mano en el hombro y me dice al oído: "Bienvenido a la familia".    

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Lo Pinyol
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de vinos

Bodega lo Pinyol

icon-location-pin Gràcia

Lo Pinyol es bonito (techos altos, suelos de baldosa hidráulica, una pila de mármol preciosa, seis tinas sobrevolando una barra de madera hecha a medida) y tiene tres espacios muy acogedores: la entrada-bar tradicional, una habitación interior con libros para intercambiar y un comedor al fondo para cenas más privadas. En Lo Pinyol por 3 euros tienes un vermut y una tapita buenísima a elegir entre esgarradet (bacalao desmigado con pimiento rojo), crema de setas con rebozuelos encima, markina (pimientos vascos fritos), alcachofa en conserva con tomate seco y boquerón. El pan es de Can Turris; los víveres, de Valencia, Teruel y de proximidad. Cuidan tanto el producto, que compran el pan por la mañana y por la tarde para que siempre esté recién hecho. Como son una taberna y no tienen cocina, encargan la comida a los mejores especialistas, como la tortilla de patatas de Valentina. Sí, las tabernas están de moda y ahora cualquier bar de mala muerte le quita el polvo a unas tinas putrefactas, cuelga una pizarrita y ¡hala, a subirse al carro! Esto es precisamente lo que no han hecho Paz (y Jordi, su marido) y Carlos: ellos, directamente, han recuperado un negocio con solera y lo han hecho suyo. ¿Cómo? La fórmula es sencilla pero no fácil: dedicando muchas ganas, amabilidad, buen gusto y genuinidad en cada cosa que hacen. Barcelona está llena de bares y restaurantes: tú eliges. Yo empiezo a elegir por el trato: si la gente es distante o directamente malcarada, ya no me verán más. Si s

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Restaurantes, Mediterránea

Cafè Salambó

icon-location-pin Gràcia

Convertido en un local de referencia en el barrio de Gracia, el Salambó se merece una visita por numerosos atractivos: la ambientación de un local dominado por la madera, que emana un estilo de cafetería de barrio, con dos billares y una clientela moderna atraída por la oferta gastronómica y la proximidad del Verdi Park. En este contexto podéis disfrutar de un café que conecta con una tradición muy nuestra: la de los carajillos. La carta de combinados es tan contundente como el Roma (grappa y nata), el México (tequila, nata y guindilla) o el Bombón (con leche condensada, chocolate y Cointreau).

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Elephanta

icon-location-pin Gràcia

Si hay un lugar que se puede calificar de clásico del buen beber en Gràcia, este es el Elephanta. Comenzaron a dignificar el gintónic mucho antes de que se convirtiera en el brebaje de moda en todo el mundo. En este bar de cócteles encontraéis 40 variedades de ginebra, que se corresponden con muchas derivaciones inspiradas del gintónic (elegantes y precisas, nada de esas cosas que parecen insípidas ensaladas flotantes) y una buena coctelería de autor en general. A menudo encontraréis exposiciones y su servicio es informal pero atento. Con 'happy hour' cada tarde: de lunes a viernes de 18 a 20.30 h, afterwork de gintònics, con un descuento de 3 € en cada gintónic. Nada mejor después de una agotadora jornada laboral que hacer una pequeña muestra de tres mini-gintònics.

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El Rincón
©Irene Fernández
Bares y pubs

El Rincón

icon-location-pin Vallcarca i els Penitents

Desde la mesa de la terraza más al sur dicen que se ve al mar. Es un bar con vistas, está claro: situado en la esquina de República Argentina con Gomis, arriba del puente de Vallcarca, desde El Rincón se ve el Park Güell, la montaña pelada y una buena franja de casas y cielo. Es un bar triangular, todo ventanales, en la base de un edificio que aprovecha al máximo la punta final de su manzana: una especie de edificio Dakota de NYC pero de aquí y sin resonancias satánicas. Abre todos los días, está forrado de madera por dentro y su terraza es de las más codiciadas de la zona. De entre su generosa oferta de tapas destacan la ensaladilla rusa, hecha por ellos, los calamares a la romana y la tripa. Estas peculiaridades y el encanto de los dueños hace 62 años que la han convertido en un lugar de encuentro de esta parte alta de la ciudad, a caballo entre El Putxet y Vallcarca. El local lo abrió Salvador, ex boxeador ya jubilado, y ahora lo llevan a su hijo Javier con su cuñada Chelo, que mantienen de pies a cabeza el buen trato y el ambiente familiar del bar. La clientela es gente del barrio, transeúntes y exploradores intrépidos de los rincones más entrañables de la ciudad, como Víctor Nubla, Sebastià Jovani y Roger Fortea, escritores y noctámbulos profesionales que de vez en cuando van a tomar uno de los mejores vodkas del mundo, el zubrowka, un vodka polaco con un bisonte en la etiqueta que vale la pena probar.

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Bares y pubs

Sol de Nit

icon-location-pin Vila de Gràcia

Situado en el corazón del barrio de Gràcia, este café-bar, restaurante y bar de copas está abierto durante todo el día. En su terraza podéis tomar un vermú con patatas bravas –su especialidad – pero también comer a base de tapas y platillos o pasar la tarde tomando un café. Sobretodo recomendamos que os paséis una noche; disfrutaréis de buenos cócteles y buena música, siempre rodeados del encanto de una decoración modernista que os transportará hacia otra época. Se puede decir que Sol de Nit une pasado y presente, noche y día, arte y gastronomía.

Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Casa Pagès

icon-location-pin Vila de Gràcia

A veces necesitas un refugio, salir de casa, hacer una pausa en el combate , encontrar un refugio. No pides mucho: un lugar para pasar la tarde tomando un café y leyendo el periódico sentado en una mesa de madera , a la luz de unos buenos ventanales. Un bar con historia, que te acompañe . Las horas fluyen melancólicas , como las fotografías en blanco y negro de la Barcelona de antes que hay colgadas en las paredes .Te has instalado en el Bar Casa Pagès, en el corazón del barrio gitano de Gràcia, en la metafórica esquina de Libertad con Fraternidad (qué mejor!). En el edificio de enfrente nació Antonio González , "El Pescaílla " , toda una institución rumbera , marido de otra fuerza de la naturaleza , Lola Flores .Poco a poco , hacia el atardecer , el espacio diáfano -con un pilar que sostiene la viga principal - y cálidamente iluminado se llena de voces y la gente te hace de almohada. El revuelo tabernero te acompaña tanto como el silencio del reloj solitario. El ambiente es juvenil , que no adolescente , de diferentes estilos y pelajes, animado. Juegan a las cartas, beben, miran el fútbol , discuten apasionadamente .Es posible que entonces tengas hambre y piques unos boquerones o unas buenas albóndigas o , incluso , comiendo un bocadillo con nombre de filósofo (el Platón, de morcilla con alcachofas y pan de chapata , a 4,80 euros es buenísimo ). Los hacen tan buenos que han tenido que abrir una sucursal de este mismo bar en Torrent de l'Olla. Se ve que este acogedor local fa

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Bares del Raval

Bar Ultramarinos

icon-location-pin El Raval

Un bar acogedor y funcional, que prepara unos gin-tonics de primera a muy buen precio, hechos con magnífica ginebra de Vilanova.

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La Lupe
©IreneFernández
Bares y pubs

Lupita del Raval

icon-location-pin El Raval

"La pequeña empresa debe entenderse en su contexto, debe interactuar con el entorno para mejorar lo común: tenemos que hacer red", explica Sergi Coloma, socio del Lupita-antiguo SF-junto con Jordina –de la Rouge y el desaparecido Lempika–y Gemma.Y este es el espíritu que cultivan, el de la colaboración con el barrio: por ejemplo, los domingos por la mañana el encargado del bar es Víctor, de la tienda de comestibles de enfrente, que los hace buenos pinchos. También forman parte de La Verde, una cooperativa / central de compras y servicios que los hermana con Las Fernández, La Casa de la Pradera, el Libélula ... Sergi es una de esas personas que siempre tiene mil proyectos entre manos: hace varios años que abrió Pódame, peluquería de la calle de la Cera, no hace ni cinco meses que pusieron en marcha el Lupita y este jueves inauguró otra peluquería en Robadors:"Nos gusta el Raval ecléctico, de calle, de la mezcla y la espontaneidad", dice.El Lupita y la terracita quieren convertirse en un espacio de encuentro, donde los jueves puedas escuchar flamenco en vivo, los viernes sean más 'queer'-con el DJ Rebote y Borja Pony y clientela 'trash' con tacones-, los sábados más rock 'n'roll y los domingos vermut-y si te da hambre, puedes engullir un bocadillo de albóndigas que te dejará lleno y feliz-. Hacer una caña vespertina en la barra a pie de calle es un pequeño lujo cotidiano.

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Restaurantes, Mediterránea

Bar Kasparo

icon-location-pin El Raval

En esta deliciosa terraza, quizá la mejor del barrio, encontraréis sabrosas tapas y platos del día. Las bravas Kasparo luchan por estar en el top 5 de las mejores de la ciudad. Y vale la pena probar sus croquetas de setas.

Time Out dice

Nevermore

icon-location-pin El Raval

Una deliciosa coctelería que ha sublimado el principio del reciclaje a la máxima expresión: la barra es una cabina de pagos de la empresa textil Ribes i Casals. El interiorismo, casero, es impagable. Ambiente calmado, bohemio y ravalero.

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Nevermind Raval
© IvanMoreno
Bares y pubs, Bares deportivos

Nevermind Raval

icon-location-pin El Raval

Este bar es insólito: con un espacio amplísimo y pasado de mítico antro rockero (antes fue el Valhalla, el Urbe y el Corto Maltés) está dedicado al skate, el punk y el hard-rock. Trabajado hasta el mínimo detalle -en la entrada hay un expositor de arte urbano- el local cuenta con un half-pipe -medio tubo gigante de cemento en la trastienda– para que la clientela vaya a patinar. La decoración está hecha con mil tablas de skate rotas.

Bares y pubs

Bar Marsella

icon-location-pin Ciutat Vella

Dicen que antes tomar absenta era como fumarse un buen porrito: si era buena no tardaba mucho en hacer efecto. Como la que hace años dice que se podía consumir el Bar Marsella, conocido popularmente por ser el más antiguo de Barcelona en activo. Fundado en 1820, este local arrastra la fama de ser una guarida de absenta. Pero quien acuda aquí con ánimo de rememorar las hazañas de Baudelaire o Hemingway se encontrará con una caterva de estudiantes Erasmus propulsados ​​por la sangría, y algún mitómano que, con la guía de turno al lado, ejerce el ritual totalmente falto de glamour. Eso sí, en una noche poco concurrida, en esta taberna nostálgica podremos juega a ser Johnny Depp en 'From Hell'.

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Casa Almirall
©Scott Chasserot
Bares y pubs, Taberna

Casa Almirall

icon-location-pin El Raval

Mantiene, la Casa Almirall, la barra y las mesas de mármol con un único pie. Esta vieja consistencia se deja halagar por la famosa barra de madera de voluptuosidad modernista y una musa de hierro colado de la Expo de 1888.

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Manchester

icon-location-pin El Raval

Stone Roses, Joy Division, The Smiths, Primal Scream, Sonic Youth, Inspiral Carpets, Elastica, Suede, Placebo... Hay mucha gente que decidió dejar de comprar música en el año 95. Hay mucha gente que no entiende por qué los flequillos mancunianos dieron paso a los jamones de la Beyoncé. Hay mucha gente que aún pone velas en memoria de Liam Gallagher. Hay mucha gente que encerraría en Guantánamo a todos los DJ de minimal house del planeta. Hay mucha gente que necesita al Manchester para no sentir que se le ha pasado el arroz. Os espero.

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Palosanto
©MariaDias
Restaurantes, Catalana

Bar Palosanto

icon-location-pin El Raval

Una barra de madera, suelo de baldosas, espejos en las paredes, verdor vegetal a la entrada y ni rastro de hedor de pescado frito: el fish & chips no triunfó en la rambla del Raval y dos venezolanas intrépidas se hicieron con el local. Hace dos años que Romi -propietaria del Foxy de Riera Alta- y Vanesa -arquitecta- se instalaron en la arteria principal del barrio, junto a la otra perla, el Madame Jasmine, y se puede decir que han conseguido lo que se proponían: abrir un bar-restaurante popular y de calidad que la gente prueba, repite y recomienda.¿Qué tiene, el Palosanto, que lo hace tan atractivo? Para empezar, un trato franco y cercano: desde la atenta Vanesa hasta la chispeante Marta, pasando por Carlos –uno de los camareros con más fans de la ciudad–, todos te hacen sentir como en casa. Después, la manduca. El mejor comentario sobre su cocina se lo hicieron una pareja de chicos cuando marchaban tras haber cenado: "Se nota que está hecha con amor". El salmorejo, con espárragos, huevos de codorniz y jamón, es sensacional; la tortilla de patatas del cocinero Marcos tiene devotos; el bocadillo de calamares con mayonesa de ajo confitado, aguacate y wasabi parece ideado expresamente para perder el seso. También hacen muy buenas hamburguesas, albóndigas para mojar pan...Antes de las 22 h tienen mojitos, caipirinhas y caipiroska de oferta a 4 €. En las mesas han tenido la buena idea de poner a disposición del cliente unos cuadernos de dibujo para que la gente se distraiga: han t

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La Virgen Despacho Cultural
©Irene Fernández
Bares y pubs, Clubes para socios

La Virgen Despacho Cultural

icon-location-pin El Raval

"Esto no es un bar pero tenemos barra", explica Sergio, uno de los factótums de La Virgen, a una pareja que entra en el local. "Os tenéis que hacer socios: apunta tu nombre y apellido aquí, cuesta 1 € al año y ahora os doy el carné". Es así de fácil formar parte del "despacho cultural" de La Virgen, un espacio de techos altos con ventiladores de aspa, paredes de ladrillo, ninguna mesa igual -todo son objetos encontrados- y un aseo lleno de collages muy sugerentes, de una lujuria vintage que todavía nos la pone dura. Era el antiguo almacén de la bodega donde ahora está el Manchester, un buen día cuatro amigos decidieron hacerlo suyo, reformarlo y convertirlo en un local donde pasaran cosas: performances, poesía, exposiciones, música en vivo... Desde entonces, por ejemplo, los jueves se llena para ver las jam de gipsy jazz de los Trio Barnouche y el primer sábado de cada mes La Virgen se esparce por toda la calle y acoge El Rastro, un mercado de segunda de mano. La clientela es variada: estudiantes, extranjeros que no paran, curiosos de la noche bohemia barcelonesa... Se ven todo tipo de peinados - rastas , gomina , crestas - y vestimentas - bombachos , camisetas de Guns'n'Roses , pantalones de pinzas. El precio de la cerveza depende de si hay espectáculo o no. Hacen bikinis a dos euros y medio. Hay poca cobertura en el móvil y como no es un bar sino una asociación cultural ¡SE PUEDE FUMAR!

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Bares de la Barceloneta y el puerto

Bares y pubs

Absenta

icon-location-pin La Barceloneta

Un local pequeño y bastante tranquilo (aunque los sábados está lleno hasta los topes), con mesas redondas y sillas recicladas y dos sofás con revistas para echarles un vistazo. También hay una pequeña librería con ediciones antiguas de los clásicos de la literatura. Si te van las emociones fuertes, no dudes en pedir la absenta de cannabis: dos morados al precio de uno. Su terraza es muy codiciada.

Bares y pubs, Coctelerías

Zahara Cocktail Club

icon-location-pin La Barceloneta

¿Nostalgia del verano? El olor a bronceador, los pechos al aire, el bañador eslip, la sangría... Tranquilos, en el Zahara Cocktail Club podéis paladear los últimos coletazos de la estación más cálida como si estuvierais en plena canícula de agosto. Y esto, en días de depresión postvacacional, es un regalo de los dioses. De los locales que pueblan el paseo de Joan de Borbó, este es sin duda el que tiene el look más contemporáneo y los mejores cócteles. No penséis que se trata de la quina esencia de la sofisticación, que estáis en una zona de guerra turística. De todas formas, el bar ofrece un interiorismo moderno, con sofás de cuero, mesas bajas, combinaciones en negro y rojo, y una barra nocturna de donde salen cócteles a precios bastantes razonables, si tenemos en cuenta la ubicación del establecimiento. Ahora bien, la perla es la terraza, una tribuna fresquita con dos cactus gigantes en la entrada. El servicio es más lento y olvidadizo que una tortuga con demencia senil, pero si conseguís un sitio fuera –dentro hace un calor de mil demonios y la música suena a un volumen indecente –, os entretendréis con el desfile de guiris escaldados que vuelven al hostal después de darle unos masajes chinos en la playa. De vez en cuando, desearéis que algún agente de la Guàrdia Urbana les meta una multa a los que piensan que Barcelona es la piscina municipal de la Barranquilla y va en pelotas. Y entonces, durante esos segundos de rabia, olvidaréis que habéis vuelto a la oficina y que hac

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Bar Leo

icon-location-pin La Barceloneta

La señora Leo no está para tonterías, por eso ha convertido este antro portuario de fritada y quinto en un santuario en honor al grandísimo Miguel Vargas Jiménez, alias Bambino, mártir de la rumba patria. El bar es increíble: tiene las paredes forradas con recortes de periódico y fotografías del cantante, y acoge a un público que va desde el clásico abuelo con palillo al crustie que vive por la zona, haciendo el vago y fumando tomillo. ¿La banda sonora? Flamenco todo el día a un volumen brutal: 100% Barceloneta.

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Station Barcelona
Carla Tramullas
Música, Espacios de música

Station Barcelona

icon-location-pin La Barceloneta

En la cafetería de la Estación de Francia van tanto los que madrugan como los que se acuestan tarde. Su decoración recuerda a un club de jazz con plantas de cuatro metros que llegan al techo y mesas con patas de hierro. Durante el día, funciona como bar de almuerzos y restaurante. A primera hora de la noche tiene su encanto y las noches de fin de semana hacen cenas-espectáculo. A partir de la medianoche se transforma en bar de copas.

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Bares y pubs, Coctelerías

Café de los Angelitos

icon-location-pin La Barceloneta

Estanterías surtidas de una excelente selección de whisky, rones y ginebras y camareros que sirven con una sonrisa contagiosa.

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