Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Bares por barrio

Bares por barrio

Los mejores bares de cada barrio

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Bares del Gòtic

Bares y pubs

Bar Mingus

icon-location-pin El Gòtic

El Mingus es una rareza entre los bares para turistas del Gòtic, igual que Charles Mingus también era el músico de jazz negro que, en aquella época, se atrevía a tocar un instrumento de blancos. Entre tanta melodía desafinada de pinchos de plástico, el Mingus entona con unas sabrosas albóndigas y una ensaladilla rusa de concurso. Tiran la caña como Dios manda.

Time Out dice
Restaurantes, Cafés

Granja La Pallaresa

icon-location-pin El Gòtic

Las colas de gente os indicarán dónde están las mejores granjas de Petritxol. Una es La Pallaresa, que ofrece desayunos y meriendas superlativos desde 1947. No hay ninguna duda de que el clásico chocolate a la taza y un suizo de antología son los grandes protagonistas de esta antigua lechería.

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Can Conesa
Scott Chasserot
Restaurantes, Bar de bocadillos

Can Conesa

icon-location-pin El Gòtic

Es un clásico capaz de provocar largas colas en la plaza de Sant Jaume. Sus bocadillos lo merecen, probad el caliente de roquefort, el de cocido y salsa de Marta y los frankfurts, también para celíacos.

Bares y pubs, Coctelerías

L'Ascensor

icon-location-pin El Gòtic

En la barra, además, apuestan por la coctelería de la vieja escuela, muy discreta, de épocas pasadas, un poco rupestre, incluso, pero ejecutada siempre con muñeca honoris causa. Por cierto, cuando salgáis, no os dejéis llevar por los efectos del Bloody Mary.

Time Out dice
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La Granja
Scott Chasserot
Restaurantes, Cafés

La Granja

icon-location-pin El Gòtic

La Granja es una preciosa cafetería del Call que nació en 1872 en plena efervescencia modernista, que mantiene un encanto que empieza en su magnífico portal y acaba en los restos de muralla romana que hay en su interior. En medio está un local de paredes de piedra, mesas de mármol y sillas de madera, donde nos espera una carta llena de pasteles, chocolates, tes en infusiones, refrescos, bocadillos, licores –buenísimos los de de endrina, la ratafia y el martinet– y cafés, muchos cafés. Sorprenden la gran cantidad de combinados que tienen y que complican deliciosamente el momento de escoger. ¿El café con miel? ¿Con soja? ¿Mejor el americano? ¿O quizá el mexicano –café, canela y lima? ¿Y el marroquí –con canela y pimienta negra? Sean estos o sean un simple cortado, os complacerá la atención con que se sirven los cafés en esta casa –su espuma densa, espolvoreada con un poco de cacao, el aroma, el sabor –, el trato familiar que ofrecen a los clientes, la sonrisa siempre presente, el agradable hilo musical, el paso lento de las horas, la tranquilidad y toda la tarde por delante para disfrutarla.

Las Cuevas del Sorte
©Irene Fernández
Bares y pubs

Las Cuevas del Sorte

icon-location-pin El Gòtic

Qué bien se vivía en las cavernas, amigos míos. No teníamos problemas de hipoteca, no sufríamos escapes de agua, no teníamos que soportar vecinos con síndrome de Diógenes. Por eso me gusta Las Cuevas del Sorte, porque está decorado como si fuera una gruta ancestral y porque entrar es como volver a aquellos tiempos en que el hombre tenía bastante con un garrote y unos calzoncillos de piel de mamut para ser feliz.Este curioso bar es un agujero esculpido en la piedra del sombrío calle Gignàs, una de las arterias más malolientes del Gótico. La planta superior del local es una locura: las paredes blancas, con todo tipo de desniveles, imitan las formas caprichosas de una cueva y todo el espacio está recubierto de incontables de estalactitas. Y hay por todas partes, incluso bajo la barra!La cueva, donde se accede a través de unas puertas de madera que parecen excedentes de los decorados del Señor de los Anillos, es la gran atracción del local y tiene un aroma caribeña especial. Pero tampoco se queda atrás el sótano, una habitación sombría donde reposa un negro de madera terrorífico que parece sacado de una película de vudú de serie Z.Las Cuevas del Sorte es un lugar entre misterioso y circense, una experiencia que se debe completar con los cócteles (6-7 €), servidos con cartas esotéricas como posavasos. Si no deseáis probar los deliciosos mojitos, optad por las recetas con zumos de frutas, la especialidad de la casa, y dejaos embriagar en esta gruta donde no cabe el aburrimiento: si

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares nocturnos

Polaroid Bar

icon-location-pin El Gòtic

Los ojos llorosos de ET, el erotismo de calentador de Eva Nassarre, la alegría Titanlux de Cyndi Lauper y suena en la radio el nuevo single de Duncan Dhu. No es necesario calendario, porque el tufo a ochenta y colonia Chispas se siente desde aquí. Quiero apuntarme a karate, madre, con el señor Miyagi y acabar de una vez el cubo Rubik, y volver a ver de nuevo Regreso al futuro. Esta época se captura con Polaroids, las máquinas que sin saberlo se adelantaron a la impaciencia de ver cómo de ancha era nuestra sonrisa Profiden.El bar Polaroid es un mausoleo de los 80, un homenaje a las instantáneas con recuadro blanco. Vinilos, cintas de VHS y las famosas cámaras rellenan las paredes poco iluminadas, como un decorado de La Bola de Cristal. El color se lo lleva la barra, de donde cuelgan lámparas fluorescentes de este milenio que fagocita la nostalgia y hace colgantes. El gentío se abalanza ya a partir de las siete de la tarde porque es un bar, como los de antes, donde uno entra para avanzar la noche. La cerveza tiene precios de los ochenta, un euro la caña pequeña. Junto a una figurita de Betty Boop, una pelirroja de labios tan rojos como los del dibujo animado charla animada con una amiga en un taburete forrado de tiras cómicas. De la pared cuelga un traje de superhéroe que lleva en la pechera una CH de ropa amarilla. Se pasea por delante un chico que también se ha visto como un superhéroe esta tarde cuando se ha repasado el espejo de casa y el vidrio le ha devuelto la imagen de

Time Out dice
Restaurantes

La Plata

icon-location-pin El Gòtic

També conegut popularment com Los Pescaditos, pel seu peix blau acabat de pescar ben fregidet. Tenen vermut de la casa Perucchi, dels més antics de Catalunya. Fer el vermut aquí és sentir-se com un rei, dins una tasca d'aquelles que semblen de prinera línia de mar a Càdiz. Només preparen peixet fregit, amanida de tomàquet i un pinxo de botifarra, tot boníssim.

Time Out dice
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Nevermind
© Laura Serrano

Nevermind

icon-location-pin El Gòtic

El Nevermind resulta un ejercicio de nostalgia curioso. En este umbrío, cargado y suciote bar, honran el rock de Seattle y tienen a Kurt Cobain como el hijo del Espíritu Santo. Greñas, surferos, Alice in Chains a toda leche y, curiosamente, mucha gente joven.

Bares y pubs

The Bollocks Bar

icon-location-pin El Gòtic

Bar roquero de excelente decoración y cerveza barata con música de fondo que nos transporta a la época de Guns'n'Roses. También encontraréis un maniquí de Eddie de Iron Maiden, sentado en el váter, colgado de la pared. ¡Oh yeah!

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Bares de Montjuïc y el Poble-sec

Bar Rufián

icon-location-pin El Poble-sec

Esto es la guerra: el Ayuntamiento, lejos de incentivar la iniciativa privada que se endeuda para la cultura, imposibilita, a golpe de normativas más estrictas, que la música en directo tenga el papel preeminente en la vida nocturna que grupos y sellos locales piden a gritos. Una de las pocas propuestas que daban vida a la ciudad, el Clandestino-en poco más de un año y medio se convirtió en uno de los epicentros de la música barcelonesa-fue decapitado.El Roxanne, de Gracia, es la víctima más reciente: para ellos, nuestro pésame y rabia. El combate es feroz y no lo damos por perdido, somos como las malas hierbas: por mucho que nos arranques de raíz, seguiremos creciendo a cada rendija. Ganaremos porque nosotros no tenemos nada que perder. Ellos, sí: las próximas elecciones.La gente del Clandestino-Dani, Jorge, Ghenadie y Berta-han resucitado como bar de cañas, vermuts y aperitivos en el Poble Sec: el Rufián. Los ingredientes son sencillos: local acogedor sin pretensiones esteticistas, muy buena música, ambiente amical y buena materia prima-cerveza negra Moritz de barril, no Epidur; vermut La Secuita, aceitunas y anchoas de la Escala, tomates en conserva al pesto de Navarra ... Los sábados y domingos es una fiesta: la hora del vermut lo convierte en punto de encuentro de gente entre los treinta y los cuarenta con ganas de pasar un mediodía en buena compañía. La conversación es fluida y apasionada, la cerveza Rufianes-mezcla de rubia y negra- corre como el agua y la fraternidad

Time Out dice
Gran bodega saltó
Ivan Giménez

Gran Bodega Saltó

icon-location-pin El Poble-sec

La Saltó ha sido una de las pioneras en convertir el Poble-sec en uno de los barrios más animados de la ciudad. De hecho, sus horarios son más de bar de noche que de tienda, lo que no impide que algunos vecinos bajen por las noches a llenar sus garrafas de vino de tonel. Pero su oferta enológica no es el principal atractivo de la Bodega Saltó. Cuesta encontrar un local tan pintoresco como éste en Barcelona. Renovado por el diseñador Steve Foster en 2002, funciona como una pequeña feria de la extravagancia donde se pueden encontrar todo tipo de andóminas, anticuallas, tigres de peluche o colgajos que beben en porrón.

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Bar Seco

icon-location-pin El Poble-sec

Un bar adherido a la causa Slow Food, es decir, que utilizan productos de proximidad y sostenibles para elaborar los platos de su carta, corta pero suficiente para satisfacer los estómagos hambrientos. Las patatas bravas bio tienen justa fama. Y la terraza, delante del refugio de Montjuïc, también.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Cerveseria Jazz

icon-location-pin El Poble-sec

Aunque no tienen un surtido amplio de hamburguesas, son de una calidad innegable. Parte del mérito es el pan. Para redondear la comida encontraréis una importante selección de cervezas.  

Time Out dice
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Restaurantes, Española

Quimet i Quimet

icon-location-pin El Poble-sec

Lo dicen todas las guías del mundo y siento repetirme pero Quimet y Quimet es, bueno, para que te salten las lágrimas. Tienen cerveza propia, sirven el mejor vermut de grifo del planeta y ofrecen una variedad de vinos que llega hasta el techo. Todo este cúmulo de felicidad acompaña a unas tapas que harían resucitar a los muertos.

Time Out dice

Taverna Blai Tonight

icon-location-pin El Poble-sec

En poco tiempo, en Poble-sec, se ha ganado un lugar en la gloriosa zona de Bali i Blesa gracias a buenísimos y variados pinchos a un euro y mucha energía juvenil.

Time Out dice

Bares del Born y Sant Pere

Cal Brut
©Irene Fernandez
Restaurantes

Cal Brut

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Ahora le llamamos bar a cualquier cosa. Un bar es una cueva impregnada de energías, una madriguera donde sentirse cobijado, una gruta llena de caras conocidas y vasos vacíos. Un bar es un estado de ánimo, demonios, y de estos no hay muchos en Barcelona. Id a la calle Princesa cuando sea noche cerrada, entrad en Cal Brut, respirad profundamente y miraos en el espejo pasada media hora: lo que tenéis en la cara se llama sonrisa de felicidad... Esto es un bar.Cal Brut envuelve al cliente con una triple capa de grasa, pósters, objetos polvorientos y botellas, creando una atmósfera recargada y calorífica que contribuye a generar lo que en tierras catalanas se conoce como 'caliu'. El hilo musical de música jamaicano se funde con las conversaciones de los acólitos -una familia exenta de turistas y bien avenida- y genera un zumbido hipnótico que, combinado con las generosas cañas, sumerge al visitante en un líquido amniótico del que no querrá salir ni con fórceps.Es un rectángulo deliciosamente claustrofóbico donde encontraréis tablas de surf en el techo, caballos de juguete, grafitis de Banksy, fotos de la Velvet y Marley, papeles con frases lapidarias colgados por todas partes...En Cal Brut las cervezas son el producto estrella -artesanales y de importación-, y también hacen un vermut excelente, pero la auténtica ambrosía es la pomada, aprobada por las altas instancias de la Taja Menorquina y alimentada con Gin Xoriguer. Con esto, a Cal Brut ya le basta para ser un lugar de culto; u

Time Out dice
PonyBar
Irene Fernandez
Restaurantes

Pony Cafè

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Capacidad máxima para 20 personas. Una barra. Unos cuantos taburetes. Un puñado de mesitas. Y tira millas. En el Pony, no encontraréis mobiliario de Neukölln. Cero concesiones al diseño escandinavo. No, aquí no hacen cursillos de sushi, ni están obsesionados con la cerveza artesana. El Pony es un bar de toda la vida y punto. Y en estos tiempos en los que todo el mundo busca nuevas sensaciones, que te vendan un perro viejo con un collar nuevo, una bofetada de realidad como ésta se agradece. No me extraña que los modernos más a la contra la hayan convertido en la nueva iglesia nocturna de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera. El Pony es sencillo, pero rezuma personalidad en cubos. La barra es vieja, está deliciosamente castigada, es un parche de historia viva y por su lomo deslizan cubatas y gin-tonics bien preparados durante toda la noche. Por cierto, no os paséis de listos con la bebida, aquí van los básicos, no se complican la vida. Seguimos. El bar se adentra en el hormigón describiendo un pasillo donde flotan las conversaciones, las risas, los brindis. Las paredes están rebozadas con un papel retro que no desentonaría en el boudoir de Núria Feliu. El color rojizo y los dibujos de cómic de algunas áreas ayudan a acentuar el espíritu canalla del local, que acoge la clientela en un amnios de calma, buen rollo y música. Música de la buena.Todas las veces que he ido me he encontrado con una selección exquisita de pop-rock independiente. Supongo que debe ser una de las razones

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares de tapas

Bormuth

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El Bormuth forma parte de esta transformación que está teniendo el Born, un barrio de moda entre barceloneses y foráneos. Hay días en que el barrio queda sepultado por los cruceristas que emanan del Allure of the Seas de turno. El peligro de un lugar como el Bormuth es que caiga en la rutina y que las tapas que sirve acaben perdiendo frescura. Es más fácil morir de éxito que mantenerse en la excelencia. El Bormuth no pretende ser una Bodega 1900, pero sí un buen lugar para tapear, y esto, de momento, lo sigue manteniendo a pesar de un pan con tomate que no pasaría el corte ni en un concurso celebrado en Rivas-Vaciamadrid.A parte de por el vermut, ​​felicito al Bormuth por la forma en que tiran la cerveza. La base para tirar una buena caña es no ahorrar la cerveza que se pierde y esto no siempre está bien visto por los dueños de los locales. Las patatas bravas son buenas, un homenaje a las del Bar Tomás. Y el cazón en adobo es espléndido, aunque no llega a lo que yo suelo tomar en el Restaurante Triana de la calle Narváez de Madrid. Los huevos estrellados, de chistorra, de jamón o de butifarra negra, también ayudan a hacer la noche más amena. La ensaladilla rusa y las croquetas, melosas y con un rebozado crujiente, tampoco pueden faltar. Todo este conjunto de raciones maridan perfectamente con las conversaciones y las ganas de divertirse en una sala destinada a cenas en grupo.El día que fuimos había muchos extranjeros. Y no hablo de turistas, porque nosotros también podemos se

Time Out dice

Bar Pasajes

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Inaudito: un bar cuyo exotismo radica en estar ubicado en una antigua portería del barrio de Santa Caterina. Tiran bien la caña y también disponen de una buena cantidad de tapas caseras, además de una cuidada lista de vinos.

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Cat Bar
© Maria Dias
Restaurantes, Vegetariana

Cat Bar

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Este pequeño bar-restaurante vegano tiene espíritu punk: las paredes parecen portadas de Black Flag protagonizadas por gatos. Y cervecero: disponen de nueve buenas cervezas artesanas catalanas y también en botella la muy punk y escocesa cerveza Brew Dog. Encontraréis un menú de mediodía donde no falta nunca una hamburguesa vegetariana (se podría decir que es la mejor de la ciudad en este estilo) y platos sencillos pero que siempre apetecen. Sirven comida y cerveza todo el día.

Time Out dice
Magic Club
Ivan Giménez

Magic Club

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿Discoteca rock en Barcelona? Un nombre: Magic Club. Es el antro al que acude la fauna roquera de la ciudad en masa, cuando notan que se les caen encima las paredes de la modernidad impuesta, las decepciones vitales o sencillamente tienen ganas de emborracharse escuchando a los Dictators y bailando. Desde su apertura, en el 1976, el Magic ha visto de todo: onda laietana, contracultura, punk, new wave. Desde mediados de los noventa hasta la última década vivió una segunda juventud como sala de conciertos. Johnny Thunders, Hellacopters, lo mejor del rock de alta energía mundial quemó su minúsculo escenario. Ahora, por imposición municipal, sólo funciona como discoteca y asiste impasible al aparente declive del rock'n'roll. Es un minúsculo universo donde los fines de semana podemos vivir en la oscuridad perpetua hasta las 6 de la mañana. Y sus dos pistas de baile agitan tatuajes, jóvenes con ganas de fiesta abominadores del tecno y mujeres peligrosas: vale todo, menos fumar en la pista de baile.

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Bares y pubs, Coctelerías

Collage

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Para los que somos del morro clásico, lo más fácil es reivindicar bares antiguos ante la proliferación de espacios modernos. Sin embargo, algunas veces los gruñones nos encontramos con lugares como el Collage, pequeños tesoros que nos obligan a tragarnos las invectivas de bebedor rancio y a aceptar una cura de humildad coctelera. Lo que hace diferente a este rincón megacool de Ciutat Vella es que no se encuentra nada cómodo con la definición tradicional de bar. Se le queda pequeña. Es un bar, pero pretende convertirse en una especie de oasis artístico/etílico donde arte y cóctel se confunden en danza seductora: una celebración de la creatividad al servicio del hígado. Compro. En el Collage, los cócteles de autor son pura imaginación artística. Las pociones de la casa -también tienen los clásicos- responden a las pulsiones creativas de unos bartenders que saben de qué va. Tienen experimentos memorables, como el Cazador de Mosquitos, con Tanqueray, shakerato con cidronela, lichi y crema de mora, o el Spring Perfume, con fresa, Smirnoff, albahaca, jugo de limón y arándanos. Y la decoración está a la altura de las circunstancias. Barra de baldosa antigua en la entrada, y en el piso superior, la joya de la corona: un lounge con muebles vintage, piano decimonónico y sofás de piel, un atractivo espacio decorado con exquisitez y sabor donde suelen hacer exposiciones pictóricas de bolsillo. Por cierto, si tenéis hambre, facturan aperitivos y tapas muy competitivas. Ya se sabe, los mod

Time Out dice
Restaurantes

Disset 17 Graus

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Los gin-tonics están buenísimos y un whisky escocés también es una fantástica opción, pero no siempre tenemos ganas de enviar esta cantidad de alcohol al estómago. Preferimos una copa de vino, como las que nos bebemos en casa, después de compartir una comida con amigos o como las de antes de una buena cena. El Disset 17 graus, en La Ribera, es un bar rústico y elegante donde predomina la madera, para sentarse durante horas y arreglar el mundo. Al lado del paseo del Born, el Disset se convierte, sin quererlo, en un local para turistas, pero también un lugar para los de casa que ha nacido para mostrar la cultura del vino. La carta de vinos presenta más 60 referencias de vino del país y de países como Francia, Italia, Alemania o Portugal. Es en lo que en Europa se conoce como winebar. En cambio aquí, uno de los países productores más importantes de vino del mundo, todavía se considera exótico. A parte de la generosa lista de vinos y variedades, en abril el Disset dedica los miércoles al vino catalán para que los clientes puedan conocer las 11 DO del país sin complejos y desde un punto didáctico, que tanto se echa de menos. La propuesta está pensada para quienes les gusta beber vino y disfrutar pero sin convertirnos en catedráticos. Las neveras llenas de botellas están por todas partes. Blancos, rosados, negros y espumosos, podemos probar casi todas las variedades. Y es uno de los pocos lugares de Barcelona, donde, aunque parezca extraño, podemos probar copas de champán, tamb

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Restaurantes, Catalana

Bar del Pla

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Se luce. Es de esos sitios en los que, cuando entras, el hambre corre, se te adelanta y te encuentra un asiento donde querías comer. Con una barra de mármol rellena de cosas buenas, es una invitación a la abundancia. Elaboran tapas y raciones clásicas y factura impecable. Es de justicia probar las croquetas de calamar con tinta, el canelón de la casa y el crujiente de rabo de toro con foie. Vinos catalanes y de fuera, pero con el añadido de encontrar botellas que no ofrecen en todos sitios.  

Restaurantes

Bar Papitu

icon-location-pin El Raval

En medio del jardín de hojas de col que dejan los puestos de payeses de la Boquería, está el Papitu, un bar para tomar un aperitivo entre gritos, carros de fruta y alboroto. Su terraza ocupa prácticamente toda la plaza y la barra resume a la mínima expresión el encanto del Papitu: un pequeño quiosco en el que tiran bien las cañas y sirven buenas croquetas y calamares. Mientras me tomo un vaso de vermut acompañado de un plato de anchoas, me distraigo pensando cómo puede ser que de un trozo de barra que no llega al metro salgan estas maravillas. Neorrealismo barcelonés con boquerón de guiri.

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Bares de Sarrià

Mirablau
Scott Chasserot

Mirablau

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

En el Mirablau se unen diferentes generaciones de enamorados o simplemente amigos, que buscan una de las mejores vistas de Barcelona en ese ambiente que brinda Sarrià, Tres Torres, Pedralbes... Gente mayor de 17 años o de 60, todo el mundo cabe aquí porque la diversión no tiene edad.

Restaurantes, A la brasa

Canalla

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Deliciosa dualidad: en la parte baja, el bar de tapas El Canalla, con buenas bravas, pulpo a la gallega y albóndigas con sepia, entre otras cosas. En la parte de arriba, El Canalla que ofrece entrecots y pescados a la brasa para tirar cohetes. Y su terraza ofrece las mejores vistas al antiguo Sarrià.

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Restaurantes, Bar de bocadillos

Panino Silvestre

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

El empresario de la moda Gonzalo Comellas se ha lanzado al negocio de los bocadillos. El Panino Silvestre es producto de sus estancias en Milán: encontraréis bocadillos italianos, como debe ser, calientes por fuera y fríos por dentro. Todo el embutido viene directo de Milán. Podréis probar delicias como el bocadillos de porchetta (cerdo a la brasa con miel) y sabrosas piadinas.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Sandwichez

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Esta pequeña cadena de bocadillos, abierta por el que fuera director de Viena, ofrece bocadillos fríos y calientes hechos con buena materia prima e imaginación. El que más triunfa es el New Yorker, una delicia de pastrami con espinacas, mostaza y cebolla sofrita. El café es muy bueno y la leche es frecas de granja. Encontraréis dos establecimientos más, uno en Amigo 63, y otro en Via Augusta 117.

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Restaurantes, Hamburguesas

La Royale

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Con recetas creadas por Paco Pérez, estrella Michelin, esta hamburguesería gourmet ofrece carne de todos los continentes: ternera japonesa, irlandensa o argentina y pato chino, son algunas de ellas. También disponen de una carta de gin tonic cuidadosamente preparados.

Restaurantes

Bodega Josefa

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

¿Sois fan de John Wayne? ¿Vuestro hijo se llama Clinteastwood, todo junto? ¿Os ponéis un sombrero de cowboy para ir a Mercadona? El Pepeta's Bar os acogerá con los honores que merecen los pistoleros de vuestra categoría. Poca broma con esta bodega Far West. Lleva años dando guerra en las cimas graciencas, ofrece comidas caseras para chuparse los dedos, sirve un café como Dios manda (en vaso de la posguerra) y tiene uno de los sheriff más entrañables de la ciudad como maestro de ceremonias. Un templo confederado en el que no podréis decir «uno de los dos sobre, forastero» sin sufrir las conscuencias.

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Tiendas

Cosme Vins

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Una carismática bodega con todos los clásicos.

Bares del Eixample

Restaurantes, Cocina contemporánea

Fàbrica Moritz

icon-location-pin Eixample

El espacio gastronómico de Cerveza Moritz, que antes albergaba su antigua fábrica, es todo un festival de comida y bebida. En el espacio de cervería, con la barra más larga de la ciudad, podréis tomar cerveza sin pasteurizar, conectada directamente del tirador al tanque de una microcervecería. También podréis degustar una amplísima carta de tapas de todo el mundo, a cargo de Jordi Vilà, en la que la comida alsaciana y la española se dan la mano. Además, tienen un bar de vinos, y en breve abrirán una brasería de influencia francesa, así como un restaurante gastronómico. En este espacio rehabilitado íntegramente por Jean Nouvel, también puede visitarse la microcervecería, pero sobre todo merece la pena pasearse por allí sin prisa y descubrir los detalles arquitectónicos —muros vegetales, ventanas periscópicas— que hacen de la Fàbrica Moritz uno de los edificios públicos más sorprendentes de la ciudad.

Restaurantes

Tarannà

icon-location-pin Sant Antoni

En el bar más escandinavo de Sant Antoni podréis seguir una estricta dieta de café del bueno y todavía mejores pasteles, así como bocadillos y cremas deliciosas, y zumos naturales.

Time Out dice
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Restaurantes

Bar Mut

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Uno de los sitios más animados de las noches barcelonesas. Cocina a la vista y platos muy interesantes que cambian diariamente. Necesario reservar. Ambiente de tasca, pero fina y de muy buen gusto.

Bitter
©MariaDias
Bares y pubs, Coctelerías

Bitter Cocktail Bar

icon-location-pin Sant Antoni

San Antoni pedía a gritos una coctelería como el Bitter (con permiso del XIX Bar). Cuando la pisas, te viene a la cabeza aquello de "me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo". Y es que Nacho, uno de los tres propietarios, viene de establecimientos como el Milano, el Caribbean y el Negroni, aquella vieja escuela coctelera el espíritu de la cual ha querido mantener en su Bitter, sin olvidar que a él, como le sucedía a Foix, le exalta una barbaridad lo nuevo.Aquí no encontrareís coctelería molecular pero sí hierbas naturales (romero, tomillo, albahaca y lavanda son sus preferidas) en brebajes delicados y sugerentes, que se alejan de la coctelería clásica pero saben mantener las raíces y un respeto profundo a lo que representa. También hay cócteles con mezcal, señal inequívoca de que el Bitter está atento a las modas, y una carta que dice "hola, que tal?, desea ver la carta o prefiere que hablemos?". Y es que Nacho tiene en su interior uno de esos camareros de la vieja escuela que valen más por lo que callan que por lo que dicen, de aquellos que sólo te tienen que mirar para saber, antes que tú, qué quieres.Todo ello, en un espacio que combina la sobriedad de las viejas coctelerías con la calidez de un mobiliario con toques nórdicos, muy actual. Con camisa blanca pero sin pajarita. Con seriedad pero sin rigidez. Con jazz pero no siempre. Con bocadillos gourmet pero sin cacahuetes. Y con ganas, muchas ganas.

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Bar Calders
Ivan Moreno
Restaurantes, Mediterránea

Bar Calders

icon-location-pin Sant Antoni

Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor ha aparecido hace poco una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalá, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa.

Time Out dice
Tarambana
©IvanGiménez
Bares y pubs, Bares de tapas

Tarambana

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

Corred, poneos las gafas de pasta, ¡peinad vuestro bigote! Corred hacia este bar del Eixample antes de que Bibiana Ballbé lo descubra y lo utilice de plató para entrevistar a algún escritor pop. El Tarambana es un cebo demasiado jugoso para la Barcelona moderna, y si no te das prisa, no podrás decir aquello de "yo ya iba antes de que se pusiera de moda". Luminoso a más no poder, el espacio es una caricia en la nuca: la luz del día se cuela a chorro por el ventanal de la entrada y reverbera en el altísimo techo y las paredes blancas. La madera, presente en todo el mobiliario y el suelo, encaja como un preservativo extrafino con los aires escandinavos del interiorismo. Muebles restaurados, sillas vintage, mesas retro, bombillas-colgantes, ladrillos a la vista, música cool a volumen sedoso... Todos los detalles se han seleccionado con exquisitez y inteligencia para ofrecer al visitante una experiencia placentera, nutritiva para el alma. En otras palabras: tendrás que utilizar disolvente para despegarte las nalgas de la silla.Si la decoración no te convence porqué vas 50 años por delante del resto de la humanidad, los ofrecimientos líquidos y sólidos de la carta deberían hacerte reflexionar. El Tarambana se toma en serio lo del vermut. La caña de Estrella Galicia entra como agua de lluvia, la selección de copas de vino y cava es impecable, y los boquerones y los berberechos viajan en business. Si deseas más consistencia, la comida fuerte tiene acento catalán -embutidos de los bu

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BierCab
©MariaDias
Bares y pubs, Cervecerías

Biercab

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Esta monumental cervecería ofrece treinta tiradores: veinte dedicados aa la cerveza de la casa, la Naparbier. Los veinte tiradores restantes, entre los que se encuentran todos los estilos de cerveza que hay en el mercado, pertenecen a elaboradores internacionales, ingleses, belgas, etc. Si sois amantes de la curiosidad, la bodega del Biercab ofrece una selección de botellas de cerveza que le dejará aturdidos.También buena comida, con platos como el cebiche de corvina, tartar de Wagyu con sorbete de cerveza Naparbier y mejillones a la manera que se preparan en Bélgica. Encontrará otras opciones más clásicas, como el platillo de jamón cortado a mano o unas bravas bien picantes.

Time Out dice
Les Gens que J'aime
Ivan Moreno
Bares y pubs

Les Gens que J'aime

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Les Gens que J'aime surge de las profundidades del Eixample como una bestia del pasado, que dicen que era muy divine y aún más gauche. Del año 1967, hablan los espejos de la entrada. Era la época en que los niños bien escuchaban Las Feuilles mortes y montaban bares, como siempre se ha hecho, para reunir en ella los amigos. Tenían la cabeza en París, y quisieron construir un local como los de allí, una especie de cueva bohemia de un Boulevard Saint Germain, en la ciudad que ahora se pasea por Bulevard Rosa. Las escalas de Les Gens crujen verídicas como un animal de madera que se adentra en el terciopelo turbio de este entresuelo. En las alcantarillas, descansa un cementerio de porteras y serenos. Les Gens está lleno de sillas y sillones de terciopelo rojo, en cada mancha de la moqueta polvorienta se puede leer una novela de Conan Doyle. Parece el piso de un anciano que padece un síndrome de Diógenes encantadora. Vive rodeado de altares de meninas encantadas y fotografías de un Godard de poca monta. Como si fuera una pequeña excentricidad, sumada a todas las demás, el dueño inventado deja una carta abandonada sobre las mesas que llevan impresa una lista de nombres inconexos, como una especie de cadáver exquisito. Torpedo, parchís, baccarra... Dentro de la barra de madera con luces empotradas, un amable camarero prepara cócteles con cerezas confitadas y rojas. Rasputin, libidinoso y glotón, el brujo de una zarina, vigila la escalera estrecha que conduce al baño. Parece que esc

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Bares y pubs, Bares de tapas

El Bar

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

“El Bar” es un ejemplo de una nueva generación de pos-bares que apuestan por la calidad y la reinterpretación de platos de toda la vida. Precios distintos, barrios diferentes y decoraciones más cuidadas son otras características de estos nuevos espacios. De "El Bar" podemos destacar una buena carta de vinos, escogida por el propietario, un sommelier experto. Pero también sus platos, entre los que encontraréis desde tapas tradicionales hasta platos gourmet, siempre a precios asequibles y con una clara apuesta por los productos de temporada. Sed bienvenidos a la cocina de bar contemporánea.

Bares y pubs, Coctelerías

Solange

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

El nombre no tiene nada que ver con la hermana de Beyoncé, tampoco está pensado para que hagas el clásico juego de palabras Solange de Cabras: esta coctelería premium debe la nomenclatura a una de las señoritas más 'cool' de James Bond. No es ninguna concesión gratuita al rey del cóctel, cuando entréis en el local tendrá la sensación de pisar uno de los suntuosos y elegantísimos bares que visitaba Bond para cargar el tanque de combustible antes de seducir a una docena de chicas y matar otra docena de terroristas. El Solange es un proyecto de los Pernía, una familia de alquimistas de la copa que ya conocíais del siempre recomendable Tandem Cocktail Bar. Ahora, vuelven a la carga en el mismo local donde antes se encontraba el Harry's, pero han cambiado totalmente la fisonomía, convirtiéndolo en un delicioso espacio dorado donde no te parecería extraño encontrar Scaramanga bebiendo un Old Fashioned o Vesper Lynd guiñando un ojo el barman, después de estrangular un espía en el baño. Sofás vintage, barra señorial de madera, materiales de calidad, oro líquido como color oficial y un gusto exquisito en la decoración, estos son los ingredientes que acompañan la soberbia coctelería made ​​in Pernía. Porque en Solange se preparan cócteles de verdad. Los clásicos. Sin adornos modernillos. Sin flores exóticas en el vaso. Qué Bloody Mary, señores. Qué Gin Fizz! Ah, y si está creativos, dad cuatro pistas al barman y él se encargará de parir un nuevo cóctel sólo para vosotros. De hecho, el

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Bares de Gràcia

Bar Terra
© Maria Dias
Bares y pubs

Bar Terra

icon-location-pin Vila de Gràcia

Una ciudad la hacen las personas. Ya puede ser la ciudad más bonita del mundo, que si no tienes amigos o sus habitantes son unos falsos, no será un lugar agradable para estar. Lo mismo ocurre con los bares: ¿qué es el bar de moda, donde tiran mejor las cañas de toda Barcelona, ​​donde hacen los cócteles más exóticos? Si la gente que lo frecuenta es estirada e intratable, ¡que vaya su tía! El Bar Terra es un histórico de la plaza de la Virreina, con la iglesia donde desemboca la calle de Torrijos, un lugar donde guarecerse cuando hace mucho frío en invierno y encontrarte con la inscripción bíblica: "vox clamantis in deserto ", que siempre abriga a todos, incluso a quien se sienta en sus escalas a beber latas de cerveza. "Es una pecera: Fontana escupe multitudes que pasan por delante y casi les empuja a entrar", dice Santi, el templado camarero barbudo ex del Costa Brava. Me cuenta que tras la barra hay muy buen ambiente y eso se nota en todo el bar. Al propietario, Dani -también es dueño de La Cafetera, en la misma plaza- le gusta mucho el jazz y por eso es esta la música que suena y las persianas metálicas del local están pintadas con siluetas jazzísticas hechas por Gabaldà, pintor del barrio. En la gran televisión del fondo del local hay un pase permanente de fotografías silenciosas, junto a un gran espejo que da profundidad al espacio alargado frente a la barra. La poca pared que no es ventanal está cubierta por listones de madera verde hasta la cintura. En el Terra hacen u

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El Ciclista
©IreneFernández
Bares y pubs

El Ciclista

icon-location-pin Vila de Gràcia

¿Cogéis la bicicleta incluso para ir a comprar papel higiénico a los chinos? ¿Vuestra novia os hizo escoger entre ella y la 'fixed', y os quedasteis con la bici? ¿Sois capaces de ver una etapa de la Vuelta sin adquirir una apnea severa debido a los ronquidos? Debéis ir lo más rápido posible al Ciclista: se convertirá en el bar de vuestros sueños en cuanto toquéis el manillar de la puerta. Sí, he escrito manillar. Este local de Gràcia es una exhibición sin límites de reutilización de material ciclista. Ruedas convertidas en mesas, manillares que hacen de pomos, radios que ahora sirven para sostener copas, una señal de tráfico sobre la cabina del DJ, bicicletas de coleccionista colgadas en las paredes como si fueran un Picasso... Y atención también con el mobiliario de reciclaje 'high class': a los sofás chester hay que sumarles joyas de diseño industrial casero (la puerta-mesa y los taburetes son deliciosos) que ponen la guinda a una de las propuestas más originales de Gràcia. En cuanto a la ambrosía hepática, excelente caña de Moritz Epidor y una carta de cócteles muy correcta, con una lista de gin-tonics de la casa con nombres ciclistas que os arrancarán una sonrisa: copas como Piñón Fijo o Anti dopping, mi favorita, os ayudarán a subir el puerto de montaña del sábado noche como si fuerais Laurent Fignon en los 80. Y podéis estar tranquilos, en la puerta nadie os hará mear en un bote de plástico, aunque echo de menos un cartel con la foto de Stevie Wonder donde ponga: si b

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Old Fashioned
©Irene Fernández
Bares y pubs, Coctelerías

Old Fashioned

icon-location-pin Vila de Gràcia

En el Old Fashioned, no vas a ver, vas a beber. El local es pequeño, está decorado con gusto y resulta acogedor, pero donde se cuece la teca de verdad es en la barra. Luca y Bruno -italiano y portugués respectivamente-visten con chaleco y corbata, impecables, tienen experiencia internacional y son unos estetas del cóctel sin miedo de experimentar, dos de los mejores barmans que me he encontrado en esta santa ciudad.Me ponen un Martini Tiramisú, un capricho extravagante, sorprendentemente agradable en la boca. Es como beber el pastel italiano en formato líquido. Luca me cuenta que el Bloody Mary arrastra masas, y que hay gente que se presenta en el local al mediodía para beber uno. Me pone uno sobre la barra como si fuera una aparición mariana y pruebo un Bloody Mary tuneado que merece figurar entre los más grandes de Barcelona -acompañado por unas perlas de limón y pimienta que se han de paladear después de la copa-. Impresionante.También me preparan un Old Fashioned 2.0, Fashionista le dicen ellos, una delicatessen de bourbon con bola gigante de hielo y una mezcla especial marca de la casa, con frutos secos tostados in situ con un soplete. Luca no tiene suficiente, me quiere liquidar y me prepara un Bowery, con Jägermeister, tequila, canela y una infusión de Chartreuse y romero, flameada ante mis narices. Lo pruebo, levito unos segundos y me doy cuenta que he descubierto una barra donde se acabarán hartando de mi cara. Como diría Terminator: volveré.

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Bloody Mary
©MariaDias
Bares y pubs, Coctelerías

Bloody Mary

icon-location-pin Vila de Gràcia

Toca colgarse una medalla: ya os avisamos que el Old Fashioned era un paraíso de la priva mucho antes de que se convirtiera en la coctelería de moda de Gracia. El pequeño local de Luca y Bruno, mis bartenders favoritos, se ha quedado pequeño. Ya hace un tiempo que los feligreses la rellenan a tope, seducidos por la calidad de la barra y también por el sex appeal colosal de su Bloody Mary.Pues bien, con Alessandro, otro barman estratosférico, han abierto una nueva coctelería cerca, que tiene el Bloody Mary como raison d'être y ya se ha convertido en El Dorado del zumo de tomate y el vodka con Perrins. Presidido por la elegancia de tres sofás Chester marrones y un ventanal que da a la tranquila calle de Ferrer de Blanes, el Bloody Mary Cocktail Lounge cobija al bebedor con buena música retro, iluminación penombrosa y una barra en forma de ángulo forrada de botellas. Luca me dice que juegan con un catálogo de unos diez Bloody Mary diferentes.Y lo mejor es que propone un maridaje con algunas de sus variantes más sofisticadas, copas antológicas que llegan con una tapa bien casada. Pruebo el Bloody Caesar, un experimento demencial con sabor de almejas y una tapa de atún muy refrescante. Alessandro baraja la coctelera como un maestro. Se trata de una copa orgiástica que entra como el agua. Y estoy a punto de sufrir un infarto de placer cuando Luca me acerca una burrata con un Bloody Mary con esencia y ralladura de trufa. También hay una tapita de guacamole, que va con un Bloody Mary

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Restaurantes

Cafè del Sol

icon-location-pin Gràcia

Como ponerle Pedro al hijo de alguien que se llama Pedro. Así es las gasta el Cafè del Sol. No hace falta correr riesgos innecesarios cuando eres el rey de una plaza donde el sol siempre te va de cara, los plataneros te acarician las ventanas con sus hojas y los perros ladran de felicidad. El Cafè del Sol es un emblema de la Gràcia de casa antigua y torreta, de aquel barrio que ya se funde desorientado, en una novela de Rodoreda. Fue uno de los primeros bares de este famoso cuadrilátero y desde entonces vive distraído por el sonido de unos flautistas de Hamelin rastafaris. Los perros se cobijan en el umbral de la puerta con la confianza de aquel que se agita en el viejo sofá de casa. El Cafè del Sol, a cambio, extiende generoso su terraza de sillas metálicas. Día y noche, parada obligatorio de chicos que hablar urdú menos cuando susurran al oído: cerveza, cerveza. Si no estás interesado en la amenaza del verano, el interior del bar guarda el aspecto de una catedral gótica, fresquita y recogimiento para los enemigos del sol. No faltan la barra de mármol y la cafetera, mesas, sillas y alto taburetes para leer el periódico, después de comer. Bajo la luz fluorescente, el rótulo repetido de la entrada cubre la última pared. No ha perdido el color de tapiz de billar que me lleva de viaje a una época lejana en la que los señores te ofrecían un pañuelo siempre planchado. Ahora ya no hay quien te seque las lágrimas y sale por los altavoces una música disco que cree que el romanticismo

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Bares y pubs, Bares

Le Journal

icon-location-pin Gràcia

Me atiende una camarera rubita, encantadora, muy rápida y educada. Nadie lo diría, porque Le Journal, visto por el recién llegado, tiene pinta de ser una cueva portuaria de dudosa reputación. Ah, pero en este bar deberemos de picar piedra, recorrer el local de arriba abajo y dejaros tragar por la niebla y las guitarras que salen de los altavoces. ¡Que caos tan bien hecho! El concepto que teníais de reciclaje adquirirá tintes épicos una vez entréis en la sala del fondo. Si encontráis dos sillas iguales, avisadme. De hecho, en la misma barra todos los taburetes son de padres diferentes. ¿Qué planeta es este? El nombre del local no es un capricho: las paredes están forradas con papel de periódico y muestran una colección de objetos adheridos –desde una trompeta hasta coches antiguos de juguete – que parecen puestos por un miembro de los Freak Brothers. En el techo, una lámpara de los años 60 lanza un rayo de luz anaranjada que hará sufrir a la hermandad de la dioptría. Veo una especie de sofás con piel de leopardo y un escalofrío de kitschismo me contrae el esfínter. Miro hacia arriba y en el piso superior hay gente encorvada sobre pufs marcianos y mesitas extrañas. Las paredes también están recubiertas de papeles. David Lynch sacaría el babero. Contemplo con desazón tres barriles gigantes que cuelgan sobre las cabezas de los camareros. En la máquina de tabaco, tienen una libreta para que la gente escriba lo que quiera. Saco el Boli y escribo Fire walk with me.

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Bares del Raval

Bar Ultramarinos

icon-location-pin El Raval

Un bar acogedor y funcional, que prepara unos gin-tonics de primera a muy buen precio, hechos con magnífica ginebra de Vilanova.

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La Lupe
©IreneFernández
Bares y pubs

Lupita del Raval

icon-location-pin El Raval

"La pequeña empresa debe entenderse en su contexto, debe interactuar con el entorno para mejorar lo común: tenemos que hacer red", explica Sergi Coloma, socio del Lupita-antiguo SF-junto con Jordina –de la Rouge y el desaparecido Lempika–y Gemma.Y este es el espíritu que cultivan, el de la colaboración con el barrio: por ejemplo, los domingos por la mañana el encargado del bar es Víctor, de la tienda de comestibles de enfrente, que los hace buenos pinchos. También forman parte de La Verde, una cooperativa / central de compras y servicios que los hermana con Las Fernández, La Casa de la Pradera, el Libélula ... Sergi es una de esas personas que siempre tiene mil proyectos entre manos: hace varios años que abrió Pódame, peluquería de la calle de la Cera, no hace ni cinco meses que pusieron en marcha el Lupita y este jueves inauguró otra peluquería en Robadors:"Nos gusta el Raval ecléctico, de calle, de la mezcla y la espontaneidad", dice.El Lupita y la terracita quieren convertirse en un espacio de encuentro, donde los jueves puedas escuchar flamenco en vivo, los viernes sean más 'queer'-con el DJ Rebote y Borja Pony y clientela 'trash' con tacones-, los sábados más rock 'n'roll y los domingos vermut-y si te da hambre, puedes engullir un bocadillo de albóndigas que te dejará lleno y feliz-. Hacer una caña vespertina en la barra a pie de calle es un pequeño lujo cotidiano.

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Restaurantes, Mediterránea

Bar Kasparo

icon-location-pin El Raval

En esta deliciosa terraza, quizá la mejor del barrio, encontraréis sabrosas tapas y platos del día. Las bravas Kasparo luchan por estar en el top 5 de las mejores de la ciudad. Y vale la pena probar sus croquetas de setas.

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Nevermore

icon-location-pin El Raval

Una deliciosa coctelería que ha sublimado el principio del reciclaje a la máxima expresión: la barra es una cabina de pagos de la empresa textil Ribes i Casals. El interiorismo, casero, es impagable. Ambiente calmado, bohemio y ravalero.

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Nevermind Raval
© IvanMoreno
Bares y pubs, Bares deportivos

Nevermind Raval

icon-location-pin El Raval

Este bar es insólito: con un espacio amplísimo y pasado de mítico antro rockero (antes fue el Valhalla, el Urbe y el Corto Maltés) está dedicado al skate, el punk y el hard-rock. Trabajado hasta el mínimo detalle -en la entrada hay un expositor de arte urbano- el local cuenta con un half-pipe -medio tubo gigante de cemento en la trastienda– para que la clientela vaya a patinar. La decoración está hecha con mil tablas de skate rotas.

Bares y pubs

Bar Marsella

icon-location-pin Ciutat Vella

Dicen que antes tomar absenta era como fumarse un buen porrito: si era buena no tardaba mucho en hacer efecto. Como la que hace años dice que se podía consumir el Bar Marsella, conocido popularmente por ser el más antiguo de Barcelona en activo. Fundado en 1820, este local arrastra la fama de ser una guarida de absenta. Pero quien acuda aquí con ánimo de rememorar las hazañas de Baudelaire o Hemingway se encontrará con una caterva de estudiantes Erasmus propulsados ​​por la sangría, y algún mitómano que, con la guía de turno al lado, ejerce el ritual totalmente falto de glamour. Eso sí, en una noche poco concurrida, en esta taberna nostálgica podremos juega a ser Johnny Depp en 'From Hell'.

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Casa Almirall
©Scott Chasserot
Bares y pubs, Taberna

Casa Almirall

icon-location-pin El Raval

Mantiene, la Casa Almirall, la barra y las mesas de mármol con un único pie. Esta vieja consistencia se deja halagar por la famosa barra de madera de voluptuosidad modernista y una musa de hierro colado de la Expo de 1888.

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Manchester

icon-location-pin El Raval

Stone Roses, Joy Division, The Smiths, Primal Scream, Sonic Youth, Inspiral Carpets, Elastica, Suede, Placebo... Hay mucha gente que decidió dejar de comprar música en el año 95. Hay mucha gente que no entiende por qué los flequillos mancunianos dieron paso a los jamones de la Beyoncé. Hay mucha gente que aún pone velas en memoria de Liam Gallagher. Hay mucha gente que encerraría en Guantánamo a todos los DJ de minimal house del planeta. Hay mucha gente que necesita al Manchester para no sentir que se le ha pasado el arroz. Os espero.

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Palosanto
©MariaDias
Restaurantes, Catalana

Bar Palosanto

icon-location-pin El Raval

Una barra de madera, suelo de baldosas, espejos en las paredes, verdor vegetal a la entrada y ni rastro de hedor de pescado frito: el fish & chips no triunfó en la rambla del Raval y dos venezolanas intrépidas se hicieron con el local. Hace dos años que Romi -propietaria del Foxy de Riera Alta- y Vanesa -arquitecta- se instalaron en la arteria principal del barrio, junto a la otra perla, el Madame Jasmine, y se puede decir que han conseguido lo que se proponían: abrir un bar-restaurante popular y de calidad que la gente prueba, repite y recomienda.¿Qué tiene, el Palosanto, que lo hace tan atractivo? Para empezar, un trato franco y cercano: desde la atenta Vanesa hasta la chispeante Marta, pasando por Carlos –uno de los camareros con más fans de la ciudad–, todos te hacen sentir como en casa. Después, la manduca. El mejor comentario sobre su cocina se lo hicieron una pareja de chicos cuando marchaban tras haber cenado: "Se nota que está hecha con amor". El salmorejo, con espárragos, huevos de codorniz y jamón, es sensacional; la tortilla de patatas del cocinero Marcos tiene devotos; el bocadillo de calamares con mayonesa de ajo confitado, aguacate y wasabi parece ideado expresamente para perder el seso. También hacen muy buenas hamburguesas, albóndigas para mojar pan...Antes de las 22 h tienen mojitos, caipirinhas y caipiroska de oferta a 4 €. En las mesas han tenido la buena idea de poner a disposición del cliente unos cuadernos de dibujo para que la gente se distraiga: han t

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La Virgen Despacho Cultural
©Irene Fernández
Bares y pubs, Clubes para socios

La Virgen Despacho Cultural

icon-location-pin El Raval

"Esto no es un bar pero tenemos barra", explica Sergio, uno de los factótums de La Virgen, a una pareja que entra en el local. "Os tenéis que hacer socios: apunta tu nombre y apellido aquí, cuesta 1 € al año y ahora os doy el carné". Es así de fácil formar parte del "despacho cultural" de La Virgen, un espacio de techos altos con ventiladores de aspa, paredes de ladrillo, ninguna mesa igual -todo son objetos encontrados- y un aseo lleno de collages muy sugerentes, de una lujuria vintage que todavía nos la pone dura. Era el antiguo almacén de la bodega donde ahora está el Manchester, un buen día cuatro amigos decidieron hacerlo suyo, reformarlo y convertirlo en un local donde pasaran cosas: performances, poesía, exposiciones, música en vivo... Desde entonces, por ejemplo, los jueves se llena para ver las jam de gipsy jazz de los Trio Barnouche y el primer sábado de cada mes La Virgen se esparce por toda la calle y acoge El Rastro, un mercado de segunda de mano. La clientela es variada: estudiantes, extranjeros que no paran, curiosos de la noche bohemia barcelonesa... Se ven todo tipo de peinados - rastas , gomina , crestas - y vestimentas - bombachos , camisetas de Guns'n'Roses , pantalones de pinzas. El precio de la cerveza depende de si hay espectáculo o no. Hacen bikinis a dos euros y medio. Hay poca cobertura en el móvil y como no es un bar sino una asociación cultural ¡SE PUEDE FUMAR!

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Bares de la Barceloneta y el puerto

Bares y pubs

Absenta

icon-location-pin La Barceloneta

Un local pequeño y bastante tranquilo (aunque los sábados está lleno hasta los topes), con mesas redondas y sillas recicladas y dos sofás con revistas para echarles un vistazo. También hay una pequeña librería con ediciones antiguas de los clásicos de la literatura. Si te van las emociones fuertes, no dudes en pedir la absenta de cannabis: dos morados al precio de uno. Su terraza es muy codiciada.

Bares y pubs, Coctelerías

Zahara Cocktail Club

icon-location-pin La Barceloneta

¿Nostalgia del verano? El olor a bronceador, los pechos al aire, el bañador eslip, la sangría... Tranquilos, en el Zahara Cocktail Club podéis paladear los últimos coletazos de la estación más cálida como si estuvierais en plena canícula de agosto. Y esto, en días de depresión postvacacional, es un regalo de los dioses. De los locales que pueblan el paseo de Joan de Borbó, este es sin duda el que tiene el look más contemporáneo y los mejores cócteles. No penséis que se trata de la quina esencia de la sofisticación, que estáis en una zona de guerra turística. De todas formas, el bar ofrece un interiorismo moderno, con sofás de cuero, mesas bajas, combinaciones en negro y rojo, y una barra nocturna de donde salen cócteles a precios bastantes razonables, si tenemos en cuenta la ubicación del establecimiento. Ahora bien, la perla es la terraza, una tribuna fresquita con dos cactus gigantes en la entrada. El servicio es más lento y olvidadizo que una tortuga con demencia senil, pero si conseguís un sitio fuera –dentro hace un calor de mil demonios y la música suena a un volumen indecente –, os entretendréis con el desfile de guiris escaldados que vuelven al hostal después de darle unos masajes chinos en la playa. De vez en cuando, desearéis que algún agente de la Guàrdia Urbana les meta una multa a los que piensan que Barcelona es la piscina municipal de la Barranquilla y va en pelotas. Y entonces, durante esos segundos de rabia, olvidaréis que habéis vuelto a la oficina y que hac

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Bar Leo

icon-location-pin La Barceloneta

La señora Leo no está para tonterías, por eso ha convertido este antro portuario de fritada y quinto en un santuario en honor al grandísimo Miguel Vargas Jiménez, alias Bambino, mártir de la rumba patria. El bar es increíble: tiene las paredes forradas con recortes de periódico y fotografías del cantante, y acoge a un público que va desde el clásico abuelo con palillo al crustie que vive por la zona, haciendo el vago y fumando tomillo. ¿La banda sonora? Flamenco todo el día a un volumen brutal: 100% Barceloneta.

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Station Barcelona
Carla Tramullas
Música, Espacios de música

Station Barcelona

icon-location-pin La Barceloneta

En la cafetería de la Estación de Francia van tanto los que madrugan como los que se acuestan tarde. Su decoración recuerda a un club de jazz con plantas de cuatro metros que llegan al techo y mesas con patas de hierro. Durante el día, funciona como bar de almuerzos y restaurante. A primera hora de la noche tiene su encanto y las noches de fin de semana hacen cenas-espectáculo. A partir de la medianoche se transforma en bar de copas.

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Bares y pubs, Coctelerías

Café de los Angelitos

icon-location-pin La Barceloneta

Estanterías surtidas de una excelente selección de whisky, rones y ginebras y camareros que sirven con una sonrisa contagiosa.

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