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Los mejores bares y restaurantes del Gòtic

28 locales que invitan a redescubrir el barrio más turistificado de la ciudad

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La invasión de turistas que sufre el Gòtic ha llevado a muchos barceloneses y barcelonesas a borrarlo automáticamente de su radar cuando piensan en dónde salir a comer o a tomar algo. Error. Grave error. Sí, no vamos a engañarnos: resulta agotador esquivar hordas de Johns, Élodies, Giuseppes, Hiroshis y Brunhildes que avanzan cámara en mano como si esta zona de la ciudad fuera un decorado. Pero ojo, porque entre tiendas de souvenirs y supermercados 24 horas, el barrio esconde auténticas joyas gastronómicas… y muchas de ellas no salen en sus guías de viaje.

Nuestra selección

Aquí encontraréis casi una treintena de locales de todo tipo: desde restaurantes históricos de cocina catalana en estado puro, hasta un japonés con estrella Michelin, un vegano instalado en un edificio modernista, una librería reconvertida en un espacio de degustación, un chiringuito escondido en el patio de un museo, una cafetería con repostería de convento y coctelerías que van de lo clásico a lo más contemporáneo.

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El Gòtic en el plato

  • Ciutat Vella

Tiberi Kiosk es la nueva terraza del patio del Museo Frederic Marès, un oasis escondido en pleno barrio Gótico. Entre naranjos y una fuente, este vergel junto a la plaza Sant Iu se convierte en oasis inesperado a dos pasos de la Catedral. El proyecto rescata la memoria dulce de un pan con vino y azúcar ligado a la infancia del fundador de Tiberi Club, convertido hoy en postre y símbolo del lugar.

La propuesta juega a reinterpretar la tradición con una carta sin cocina convencional, pero con cafetera, plancha y mucha intención. Hay cafés de especialidad, bollería, bikinis, alcachofas a la plancha y un buen repertorio de vermuts con gildas, embutidos y conservas. Muy a favor de sus clásicos pan con chocolate y pan con vino y azúcar.

Dónde: Plaça Sant Iu, 5

  • El Gòtic

La genética no falla. Samuel Soria, el propietario, es hijo de los dueños del mítico restaurante de pescado Mari y Rufo y nieto de pescador. En Somsis aplica tres lecciones aprendidas en el negocio familiar: que el producto marino puede brillar con poca intervención, que es posible ofrecer una buena relación calidad-precio y que hay que ganarse la confianza de los clientes.

En la cocina cuenta con Rosa Carranza, con años de experiencia en el local de sus padres. En la carta hay platos desnudos —como gambas rojas, almejas, navajas, rodaballo o rape— y otros algo más elaborados, como vieiras con crujiente de torrezno y foie flambeado, brioche de anguila ahumada con salsa teriyaki o tiradito de pez limón con aceite de trufa. 

Dónde: Montsió, 7

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  • Hamburguesas
  • El Gòtic

La parte final de la calle de la Mercè, los últimos metros del Gòtic antes de convertirse en el Born, siempre han tenido algo mágico. Y en esos últimos metros se encuentra Motor Oil, que toma el relevo del bar Bollocks. Sigue siendo impresionante: hablamos de una inmensa coctelería-diner de estética rockera, repleta de memorabilia de uno de los socios, el DJ y promotor Max Ochoa, MadMax de Nasty Mondays (¡motos colgadas! ¡Un pinball de Aerosmith!).

La carta de cócteles va a cargo del bartender Marco Tagliabue, alma de Creps al Born y tercer socio, y una selección musical repartida entre el mítico DJ Yoda, cuarto copropietario, y el propio Max. Por si fuera poco, las hamburguesas y el pollo frito, a precios de amigo, corren a cargo de La Gringa.

Dónde: Ample, 46

  • Tiendas
  • Barcelona

Estuvo a punto de desaparecer, pero la Librería Sant Jordi, histórico comercio abierto en 1983 y situado en un inmueble de finales del siglo XIX, se ha salvado. Sant Jordi representa un negocio barcelonés, catalán y de proximidad en una zona desangrada por la gentrificación y el turismo de masas.

La agencia de viajes Temps d’Oci, propietaria de la también histórica Librería Quera, ha querido hacerse cargo de esta valiosa empresa. La librería se mantiene igual: una sala de belleza hipnótica, minimalista, con mobiliario de finales del siglo XIX restaurado y una buena selección de literatura y arte. Sin embargo, como en Quera, en la trastienda han añadido un bonito espacio de degustación con una cuidada oferta de tapas, vinos y platillos catalanes, con quesos artesanos y vinos de la tierra. 

Dónde: Ferran, 41

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  • El Gòtic
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Els 4 Gats se fundó en 1897 en Barcelona por Pere Romeu, Santiago Rusiñol, Ramon Casas y Miquel Utrillo, inspirado en el cabaret parisino Le Chat Noir. El local se ubicó en los bajos de la Casa Martí, obra modernista de Josep Puig i Cadafalch, y rápidamente se convirtió en un punto de encuentro clave de la vida cultural y de la vanguardia artística de la época. Por allí pasaron figuras como Gaudí, Albéniz, Enric Granados y un joven Picasso, que incluso diseñó la carta del restaurante.

Con el tiempo, el local se ha consolidado como un icono indiscutible del barrio y un espacio ligado a la creatividad artística. Hoy en día sigue siendo un lugar de inspiración. Cocina catalana y música en directo todas las noches. Su espíritu bohemio y cultural sigue bien vivo. 

Dónde: Montsió, 3

  • Cocina creativa
  • El Gòtic
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

En la dirección culinaria del Hotel Neri destaca el talento del chef Alain Guiard, con una reputación consolidada gracias a su experiencia en Santa Burg y La Mundana. Aquí ofrece una propuesta fresca y animada, como la sorprendente pizza fina de crema de alcachofas, berenjena escalivada y ventresca ibérica confitada.

El local presenta tres menús diferentes, además del menú de mediodía, y una selección de tapas para compartir que, aunque mantienen la innovación, conservan un toque tradicional. Destacan platos como los canelones de ciervo con salsa de civet y crema de boletus o la corvina marinada en miso y salsa de curry de Madrás. El restaurante cuenta con una encantadora terraza que da a la plaza.

Dónde: Plaça de Sant Felip Neri, 2

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  • Coctelerías
  • El Gòtic
  • Crítica de Time Out

Con más de medio siglo de historia, este bar vintage modernizado no es un lugar que deba tomarse a la ligera. Abierto en 1970, desprende historia desde la propia entrada, que efectivamente consiste en una cabina de ascensor modernista, y también gracias a su mobiliario de madera, los sofás rojos y los carteles que lo han convertido en un referente indiscutible de la ciudad.

Entre sus cuarenta cócteles destacan el old fashioned, el espresso martini y los mules. Cuentan con más de diecisiete ginebras diferentes y una buena selección de cervezas. A pesar de estar a un paso de la plaza Sant Jaume, los barceloneses y barcelonesas han mantenido viva la presencia local en el establecimiento a lo largo del tiempo.

Dónde: Bellafila, 3

  • El Gòtic
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
Bar La Plata
Bar La Plata

Desde su inauguración en 1945, esta icónica taberna dedicada a las tapas ha mantenido intacta su oferta gastronómica. El alma del establecimiento es Pepe, un anfitrión con más de 50 años de dedicación, encargado de destacar las tres opciones imprescindibles: el pescado azul frito, también conocido como 'los pescaditos', la ensalada clásica de tomate, cebolla y aceitunas, y el pincho de butifarra.

Pero La Plata no es solo una institución de las tapas en Barcelona; también es la casa más antigua con denominación de origen de la ciudad, datada de 1648. El ambiente, que revive el encanto de las tabernas de pescadores de otra época, mejora aún más si se bebe el vino en porrón. Un imprescindible.

Dónde: Mercè, 28

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  • El Gòtic
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Bellafila es donde se encontraba el emblemático restaurante Pla. Los propietarios son Judit Giménez y Albert Rial, la pareja de restauradores que recuperó la Bodega La Palma de la calle de la Palma en 2005: son veteranos a la hora de revitalizar negocios en el centro, con una oferta pensada para el barcelonés, no para el crucerista.

Cuando abrieron las puertas, los fogones los manejaba un referente de la cocina catalana que merece más reconocimiento: el chef Jordi Parramon, de figura delgada y carácter fresco, quien hace años renunció a la estrella Michelin por la docencia y que busca hacer disfrutar al comensal sin sobrecargarle el cuerpo. Él ya no está en la cocina, pero sí su propuesta de una cocina catalana renovada y aligerada, que no teme experimentar: sardina marinada con uva o un paté de pollo con col fermentada y brotes, por ejemplo.

Dónde: Bellafila, 5

  • Libanesa
  • Barcelona
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Este bistrot vinícola nos hace viajar del Mediterráneo a Oriente Medio en cada bocado, con una propuesta de recetas que desafía las fronteras culturales. Abre ininterrumpidamente a mediodía y por la noche, por lo que cualquier momento es ideal para disfrutar de platos para compartir, como el hummus kawarma con cordero salteado o la coliflor al horno con tzatziki. La ensalada fattoush refresca el paladar, y la caballa asada con tomate confitado y ensalada es perfecta para poner el broche final a la comida. ¿Y para beber? Vinos naturales y café de especialidad.

El Levante, con terraza, se encuentra en una placita tranquila y encantadora del Gòtic.

Dónde: Placeta de Manuel Ribé, 1

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  • El Gòtic
  • precio 3 de 4

En medio de las calles del Gòtic, descubrimos un pequeño rincón que nos transporta a Japón: un acogedor restaurante de tapas de estilo izakaya, reservado solo para 21 afortunados. Aquí, la fusión entre la cocina contemporánea y las tradiciones culinarias se manifiesta en cada plato, con una clara influencia nipona y una apuesta decidida por la cocina en crudo.

Los propietarios, orgullosos de su finca en Palamós, ofrecen productos de proximidad con el reconocimiento de Slow Food. Al frente de la cocina está el chef sudafricano Angelo Scirocco, con una trayectoria internacional: en 2015 ganó el premio San Pellegrino Africa & Middle East y, con solo 25 años, abrió su primer restaurante. Es necesario reservar.

Dónde: Salomó ben Adret, 10

  • El Gòtic
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Un refugio con orígenes que se remontan a 1924 y que aún conserva su autenticidad como paradigma de la cocina tradicional en medio del bullicio del Gòtic. En la despensa encontramos clásicos inmortales como los caracoles a la llauna, garbanzos con bacalao, alcachofas con romesco, además de suculentas opciones de carne y pescado al horno de carbón.

Aquí se encuentra la resistencia culinaria: platos de siempre y mucho chup-chup. Aunque en 2020 las familias Castellví, Manubens y Cabau cedieron el relevo al grupo de restauración Pitapes, los aficionados pueden estar tranquilos: la esencia espiritual y física se mantiene intacta. ¡Qué sala más bonita! Atención a las paredes. Patrimonio gastronómico de la ciudad.

Dónde: Gignàs, 16

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  • Francesa
  • Dreta de l'Eixample
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Desde el Hotel Ohla, Romain Fornell continúa destacando con éxito en su carrera culinaria, acumulando reconocimientos en las guías gastronómicas más prestigiosas. En Caelis, presenta una propuesta audaz que mantiene la autenticidad de la cocina francesa, fusionando innovación y tradición de forma magistral.

La atención en sala es excepcional, con una oferta variada de tres menús degustación: uno centrado en resaltar los productos de tierra y mar, con platos como el pâté en croûte o el pan soufflé de sardina; otro completamente vegetariano; y un tercero, titulado Celebración, con más de quince pases. El menú de mediodía ofrece delicias como el tartar de lubina con aguacate, crème fraîche y huevas de arenque ahumado.

Dónde: Via Laietana, 49

  • Tiendas
  • Pastelerías
  • El Gòtic

Caelum nació en 1998 con la intención de 'acercar el cielo a la tierra'. Sus fundadoras visitaron diversos monasterios de España para descubrir recetas y técnicas antiguas que se habían mantenido desde la Edad Media.

Hoy en día siguen adquiriendo dulces de monjes y monjas que mantienen una tradición centenaria, utilizando ingredientes naturales sin conservantes ni colorantes. La oferta incluye delicias como los coquitos y las princesitas del Convento Nuestra Señora de Coria y las rosquillas de San Blas de Calahorra. Además, cuentan con violetas confitadas, pan de Cádiz y corazones de mazapán, así como pasteles modernos diseñados por Albert Roca. También destacan por su selección de tés, cafés, vinos calientes y licores tradicionales.

Dónde: Palla, 8

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  • El Gòtic
  • precio 3 de 4

Parada obligatoria para los amantes de la cocina catalana de siempre, con una carta llena de clásicos de mar y montaña elaborados con producto de proximidad: cap i pota, pies de cerdo, canelones, caracoles a la brasa con romesco, albóndigas con sepia o los célebres macarrones del cardenal, con la opción de medias raciones para poder probar más de uno.

También destacan los vínculos con comercios del barrio, como el pan del horno Vilamala, los quesos de Carot o el fricandó con setas del Petràs, además de una carta de vinos y cavas exclusivamente catalanes. El local se encuentra en un edificio del siglo XV, en la plaza de Sant Just, y conserva todo su encanto histórico. Pertenece al Grupo San Telmo.

Dónde: Lledó, 1

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  • Catalana
  • El Gòtic
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Las amplias salas del comedor de Can Culleretes han estado llenas de clientes desde el año 1786. ¿Qué mantiene a este restaurante en pleno éxito? Es sencillo: una cocina sincera y mediterránea acompañada de vinos de calidad y un servicio excelente.

Entre majestuosas pinturas al óleo y una galería de fotografías en blanco y negro de personajes famosos, los comensales disfrutan de una amplia variedad de platos, desde pies de cerdo cocinados al cava hasta canelones de espinacas con brandada de bacalao, civet de jabalí y pato asado con ciruelas. Además, ofrecen un menú de tapas clásicas y otro para el almuerzo, con raciones generosas. Es el restaurante más antiguo de Cataluña, que evoca como ningún otro el espíritu de la época modernista.

Dónde: Quintana, 5

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  • Española
  • Ciutat Vella
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Armando Álvarez y Núria Soler se centran en la frescura del producto de temporada para ofrecer una carta totalmente delicada. Su propuesta sigue el estilo de los bistrot contemporáneos, con un enfoque en la calidad de los ingredientes trabajados con respeto.

El éxito de su primer establecimiento en Gràcia les llevó a abrir este local, donde los clientes disfrutan del virtuosismo de su cocina. Aunque la carta varía según el mercado, algunos platos representativos son las croquetas de pollo con kimchi y la perdiz deshuesada con su salsa escabechada a la naranja. Ofrecen dos menús degustación, de 5 o 8 pases, y una cuidada carta de vinos con opciones de vinos ancestrales, dulces y generosos.

Dónde: Cometa, 5

  • Música
  • Espacios de música
  • Ciutat Vella

El relevo del histórico Sidecar en la Plaça Reial —¡6000 conciertos en 40 años!— no implica solo un cambio de nombre: Club Sauvage mantiene el espíritu de conciertos y club nocturno, con una programación arriesgada y centrada en artistas emergentes internacionales y locales, pero añade una coctelería de alto nivel.

Ahora la barra ofrece una carta de cócteles elaborados y de técnica muy depurada, digna de uno de los socios de la propiedad, el emporio de coctelería gourmet de Barcelona Creps al Born/Bar Sauvage. El espacio se ha rejuvenecido con una estética más pulida y un sonido de última generación que mejora la experiencia en la pista subterránea; una combinación perfecta para quien busca cierta vibración del underground barcelonés sin renunciar a un buen combinado.

Dónde: Pl. Reial, 7

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  • Cocina creativa
  • El Gòtic
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

En este rincón romántico del Gòtic, el encanto de este restaurante, que pertenece al hotel boutique Wittmore, es una auténtica sorpresa. Asesorado por el chef Alain Guiard, un maestro en el arte de combinar la cocina creativa y la tradicional, los platos cobran vida inspirados en las emociones que se despiertan durante el proceso creativo: impaciencia, libertad, frustración, nostalgia, sorpresa.

La carta ofrece desde canelones de asado con trompetas de la muerte hasta un crudo de presa ibérica con mostaza especiada, yema y estragón, totalmente imperdibles. Sea cual sea la emoción que experimenten durante la visita, no olviden maridarla con vinos locales o cócteles de autor bien artísticos.

Dónde: Riudarenes, 7

  • Catalana
  • El Gòtic
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Ojo con el dream team de Finorri: Josep Nicolau es el director gastronómico (creador de Rosal 34) y en los fogones están Marc Vitega (Enigma) y Albert Soteras, este último ex-7 Portes en la época del maestro Lladonosa.

Puro ADN de cocina moderna barcelonesa, comprometido con la modernización y elevación de platos de toda la vida. En el sótano cuentan con un laboratorio de I+D donde se enriquecen cocciones durante toda la noche. Esto se traduce en platos como unos calamares rellenos de butifarra de perol, sumptuosos, hidratados con un toque de berenjena, u oveja xisqueta al horno, de sabor tan suave y sutil como su capa de grasa. Es un precioso local art déco, en un hotel que ha tenido la sensatez de apostar por la gran cocina catalana en lugar de apartamentos turísticos.

Dónde: Boqueria, 23

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  • Bares de tapas
  • Girona
  • precio 3 de 4

Es el restaurante del Real Cercle Artístic de Barcelona, ​​al pie del Portal de l'Àngel. La gastronomía, el arte y la cultura se fusionan en este local dividido en cuatro espacios y dos cocinas, que explora sabores mediterráneos y japoneses. Destacan elaboraciones como el entrecot de buey de Nebraska al Josper y el salmorejo, uno de sus platos estrella. También ofrecen postres del mes, que ponen en valor el final de las comidas.

Se trata de una cocina ininterrumpida, abierta cada día del año, con buenas vistas sobre la ciudad. En la parte japonesa, con un horario más restringido, destacan el surtido de sashimi de tres tipos diferentes, las verduras en tempura y el salmón teriyaki. Recetas todas ellas degustadas en barra y asesoradas por el chef Yao Wang.

Dónde: Arcs, 5, 1º planta

  • El Gòtic
  • Crítica de Time Out

Fiskebar propone una lectura del mar entre el norte y el Mediterráneo: una cocina que une simplicidad y detalle, con influencias nórdicas y alma mediterránea. Los chefs Alex Durán y Matteo Spinelli firman un concepto centrado en pescados, mariscos y algas, priorizando producto local, sostenible y de temporada. El resultado es una cocina honesta, técnica y cercana que reinterpreta tradiciones pesqueras de distintos lugares.

En carta destacan platos como los tagliolini en carbonara de gambas o el arroz de siete verdes con salmonete, naranja y hierbas. La propuesta se completa con una cuidada selección de vinos ecológicos y orgánicos y cervezas de tirador. El espacio, cálido y con detalles nórdicos, frente al puerto de Barcelona, con Montjuïc como telón de fondo. Una pasada. Pertenece al grupo Tragaluz. 

Dónde: Passeig d'Ítaca, 3

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  • Barcelona
  • Crítica de Time Out

La reinvención del mítico Café Torino en la calle Escudellers, ahora liderado por Albert Ventura (Coure), es un clásico instantáneo. El ambiente de este espacio modernista es cautivador, con una larga barra de mármol y un piso superior que atrae la mirada con sus ventanales acristalados y detalles de marquetería.

El repertorio culinario es ecléctico y seductor, con opciones como unas croquetas de pollo de empanado crujiente que dejan sin palabras, o unos buñuelos de bacalao que recuerdan a los de Hispania, con una textura y un sabor sorprendentes. Otros platos, como el arroz negro o la raya con mantequilla, nos transportan a un universo de sabores reconfortantes. El menú de 18 euros es una muy buena opción.

Dónde: Escudellers, 8

  • Japonesa
  • El Gòtic
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Los nigiris preparados con maestría por el equipo de Hideki Matsuhisa acarician el paladar con una temperatura perfecta y una explosión de sabores. La fusión entre la cocina mediterránea y japonesa, con un toque de ingenio estratosférico, dio a este restaurante la primera estrella Michelin para un japonés en Barcelona.

El dominio preciso del corte del pescado, la proporción exacta de arroz y la textura impecable convierten este local en una parada obligatoria. Es un placer sentarse en la barra, frente a los cocineros, y dejarse llevar por uno de los tres menús exquisitos que ofrecen. Si buscáis una opción de igual calidad pero con aires de taberna japonesa tradicional, visita el Shunka, hermano del Koy Shunka.

Dónde: Copons, 7

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  • Catalana
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La Fundació El Llindar ha dado vida a La Pau, un restaurante que no solo alimenta estómagos, sino también oportunidades laborales. En colaboración con Enjoy BCN y Grupo Tragaluz, ofrece una plataforma de aprendizaje para los alumnos de la Escuela de Hostelería El Repartidor.

Más allá de su misión social, es un lugar donde la cocina catalana moderna brilla con platos de primera calidad y precios razonables. Situado en el pintoresco pasaje de la Pau, del que toma el nombre, ofrece un menú del día con bebida y postre, así como una carta con buñuelos de bacalao con miel y lima, fideuá negra con calamarcitos y alioli de pera, y canelón de carrillera de cerdo con bechamel y su jugo.

Dónde: Josep Anselm Clavé, 19

  • Catalana
  • El Gòtic
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Bautizar un restaurante con el nombre de un plato que aparece en el Llibre del Sent Soví, el recetario catalán de 1324, es toda una declaración de identidad y propósito. El chef Marc Pérez y Tània Doblas, encargada de sala, han apostado por un proyecto que representa la auténtica cocina catalana sostenible: sin artificios.

Al mediodía, de martes a viernes, ofrecen un menú de 38 euros que incluye especialidades efímeras como la escudella con albóndiga, kokotxa y garbanzos, y las habas tiernas con calamar y papada, perfectas para un primer contacto con su cocina. También se encuentran pinceladas medievales, especialmente en el juego entre dulce y salado, y puede maridarse con vinos naturales y ecológicos.

Dónde: Amargós, 1

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  • Española
  • El Gòtic
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Esta acogedora vermutería y bar de tapas afrancesado mantiene unos precios sorprendentemente asequibles a pesar de estar dentro del hotel de lujo cinco estrellas Mercer. El talentoso chef de la casa, Xavi Lahuerta, ha concebido una carta de ingredientes seleccionados con destreza y precisión, como la tabla de quesos del Pirineo o la coca de Llavaneres con tomate y fuet, además de bocadillos como el de berenjena asada al humo de roble o platos más creativos como los macarrones con sobrasada de chocolate blanco.

Apuestan por postres caseros y generosos y por una selección de cócteles de autor y vinos por copas, alejándose de los lugares comunes. Dentro del local se conserva un fragmento de la muralla romana de la ciudad.

Dónde: Lledó, 7

  • Vegana
  • El Gòtic

En la calle Ferran, en el epicentro más turístico de Barcelona, se encuentra Velada. El local ocupa la antigua joyería modernista Macià, obra de Puig i Cadafalch, y conserva varios elementos arquitectónicos. No hace falta decir que es un espacio espectacular.

Liderado por Jay Nebhwani y con un equipo sólido y comprometido con la cocina vegetal, aquí se sirven tapas veganas elaboradas con producto local y propuestas creativas que dan una nueva lectura a platos clásicos. Destacan la bomba de la Barceloneta con jackfruit, la flor de alcachofa con alioli de ajo negro, la coliflor tikka masala y los canelones de alcachofa confitada con pesto rojo. La coctelería también merece atención.

Dónde: Ferran, 25

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