El Gòtic

Conoce los secretos del barrio con más valor histórico
Cathedral
Catedral de Barcelona
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Es un buen punto de partida para conocer Barcelona. Empieza bajando La Rambla, bella y bulliciosa, y piérdete por las callejuelas medievales y las plazas del casco antiguo. Para admirar la arquitectura de la ciudad, llega hasta la plaza de Sant Jaume y visita los dos edificios de gobierno, el palacio renacentista de la Generalitat y la fachada neoclásica del Ajuntament.

Restaurantes de el Gòtic

Restaurantes, Catalana

Els 4 Gats

icon-location-pin El Gòtic

Este mítico local nació como un sueño imposible: acoger a artistas que, por definición, no tenían un duro. Por aquí han pasado algunos de los personajes más importantes de finales del siglo XIX: Picasso, Ramon Casas, Santiago Rusiñol... En los años setenta abrió como un restaurante de cocina tradicional.

Restaurantes, Catalana

Can Culleretes

icon-location-pin El Gòtic

El restaurante más veterano de Barcelona, y uno de los más antiguos de España, todavía se mantiene al pie del cañón. La familia Agut-Manubens, madre e hija al frente, ofrecen una carta de cocina catalana y de precios ajustados, en la que destacan los canelones de brandada de bacalado, la dorada al horno y la escudella y carn d'olla. Os lo garantizamos, jamás os quedaréis con hambre. Un lugar ideal para comer un domingo, con poca ceremonia y mucha animación.

Time Out dice
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Restaurantes, Mediterránea

Bosco

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En medio del Barrio Gótico, el Bosco marca la diferencia. En primer lugar, por el toque acogedor y casi espectacular de su decoración, que lleva al visitante a recordar algunos espacios romanos. Sencilla pero elegante. Un buen servicio y, sobre todo, una cocina sin demasiadas aspiraciones mediáticas pero de muy buenos resultados completan el atractivo de este lugar que lleva de maravilla en Juan Bernat.   Su terraza es una de las más tranquilas y concurridas, sobre todo en cuanto a la tarde-noche. Son muy recomendables las patatas Bosco, similares a las bravas, pero no son fritas, un excelente aperitivo. En la mesa se aprecia que la clientela asiste con intención de compartir y probar diferentes propuestas. Al mediodía, el chef Héctor propone un menú muy interesante. Una ensalada, una sopa fría y una pasta a elegir entre los entrantes era lo que había el día de nuestra visita. Una quiche, un rodaballo con pimientos del piquillo y ajos y una caña de lomo con berenjenas fueron los segundos propuestos. Postre, bebida y pan incluidos.   Entre las tapas destacan, además de las bravas, los huevos de granja estrellados, que pueden ir acompañados con butifarra negra o jamón. Y un platillo que generalmente es atacado por más de uno y es un poco el plato estrella de la casa: el canelón Bosco relleno de pularda asada, con setas y foie gras. Un buen producto, bien trabajado, que en la boca permite el juego de sus componentes, que se pelean por imponer los su gusto, en una muy buena combi

Time Out dice
Matis Bar
© Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Matís Bar

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Artur Martínez, estrella Michelin en Terrassa con el Capritx, está detrás de Matís Bar, el bar-restaurante del Colegio de Arquitectos de Cataluña. Sabe que el gremio está en perpetua crisis, y su oferta es de tapas y platillos de toda la vida con la huella de su fortísima personalidad: una mezcla de xató y salmorejo, el xatorejo, o una fenomenal pelota hecha con carne de asado y bechamel, por ejemplo. Todo a precio amigo.

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Restaurantes, Japonesa

Koy Shunka

icon-location-pin El Gòtic

El hermano gemelo del Shunka es la evolución sofisticada de éste; su carta, larguísima, te pide que escojas el menú de ocho platos para tener una perspectiva general de su excelso magisterio del sushi.

Restaurantes, Catalana

El Pla

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Con tiempo y conocimiento es fácil encontrar un restaurante de ambiente íntimo y casero. Encontrarlo en el centro ya es algo más difícil. Con una exquisita decoración y luz tenue, el camarero se sienta y explica los platos del día al comensal, que la mayoría de veces tiene la sensación de que los han preparado sólo para él. «El éxito es estar a gusto ahí donde estés», dice Pla, y ellos os harán sentir así. No es fácil. ¡Premio gastronómico Time Out 2010 al mejor ambiente!  

Time Out dice
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Restaurantes, Marisco

MariscCo Plaça Reial

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Tras la buena aceptación del primer local en el Eixample, han abierto donde antes estaba el Taxidermista. Aunque aquí ya no se elige el pescado por peso y pizarra —hay carta—, siguen ofeciendo pescado y marisco a buen precio, y puede verse expuesto en la pescadería. Además tiene una excelente terraza sin suplemento.

Raso Terra
©MariaDias
Restaurantes, Vegetariana

Raso Terra

icon-location-pin El Gòtic

Este fenomenal restaurante vegetariano, propiedad de los presidentes de Slow Food Barcelona, ​​tiene dos frentes abiertos: el del mediodía, donde preparan un menú fantástico y económico, donde se puede elegir tres variantes (uno, dos o tres platos) siempre con intención gastronómica, con sopas y platos que se escapan del clásico comen vegetariano, ya sea por imaginación o recuperación de recetas en desuso. Por la noche ponen en marcha una carta repleta de platos de pasta casera y de cocinas de todo el mundo. La mayoría del producto viene de su huerto de Sant Feliu de Llobregat, y tiene un sabor inmejorable, que se nota en la primera dentellada. También tienen vinos y cerveza artesanas. En las antípodas del vegetariano aburrido, vamos.

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Restaurantes, Cocina creativa

Restaurant El Cercle

icon-location-pin El Gòtic

La cocina que se practica en el muy singular espacio gastronómico del Real Círculo Artístico, retrococina impulsada por la tecnología y las nuevas miradas, se adapta de perlas a los aires señoriales de sus salones. Son platos con zumos, reducciones y glacés, como la costilla de cerdo ibérico con salsa agridulce, aunque también podemos comer un catalanísimo suquet de pescado, o un arroz negro con trufa delicioso. Muy buena relación calidad-precio.

Restaurantes, Cocina creativa

Saüc

icon-location-pin El Gòtic

Ponedlo en la lista de los que no se pueden no conocer. Como la planta que le da nombre, tiene propiedades curativas, aunque el precio sea elevado. En su ubicación en el hotel Ohla, el chef Xavier Franco sigue ofreciendo alta gastronomía pero con un punto de contundencia.

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Restaurantes, Cocina creativa

Adagio Tapas by Jordi Herrera

icon-location-pin El Gòtic

Tapas con la firma del maestro de maestros Jordi Herrera, la garantía que encontraréis un producto finísimo y una creatividad al servicio del paladar. Sus tapas respetan la tradición, pero llevan los platillos tradicionales a un nivel de sofisticación irresistible. Ubicado en el hotel Adagio, en medio de la calle Ferran, el restaurante de Jordi Herrera se ha convertido en una parada de culto. Croquetas de conejo, calamares con huevo frito, fideuá con pulpo... ¿Tapas cósmicas de un cocinero Michelin, en el centro de Barcelona y a precios populares? No os pellizquéis, estáis despiertos.

Mercerino
Ivan Giménez
Restaurantes, Española

Mercer/Le Bouchon

icon-location-pin El Gòtic

La primera vez que conocí a Jean Luc Figueras fue en su restaurante de Gràcia, durante un curso de cocina que él y Antonio Ferrer impartían a amateurs culinarios. Hablo del año en que Oasis regaló al mundo Definitely maybe. Desde entonces, sigo la trayectoria de este gran cocinero y voy allá donde él esté impartiendo maestría. La fidelidad se la ha ganado con creces. La nueva etapa de Figueras le ha llevado al Hotel Mercer, en el corazón de la Barcelona gótica, desde donde dirige acompañado por sus hijos dos restaurantes de carácter distinto, pero con una sola pasión: la cocina. Le Bouchon es un bistrot pequeño, pocas mesas, pero con una oferta mayor. Buenos vinos, magníficos platillos, tapas estéticas y muy éticas en el gusto. Piezas que conforman un puzzle gastro muy recomendable. Yo pedí unas berenjenas con feta y hierbas aromáticas, una médula a la brasa con mostaza y miga de pan y una torta de pasta filo con sardinillas y cebolla confitada. Ah, y unas bravas encargadas en el epílogo y que resultaron ser la elección menos acertada. En el tema de las bravas, no hay nada como las del Tomás. Con una copa de Lanzaga, el almuerzo fue relajado, y los platillos y las tapas invitaban a viajar con una maleta de emociones hacia la memoria y a compartir un diálogo a la distancia con Figueras, el cual, por cierto, estaba en la barra cortando jamón. En la carta, que invita a "vivir Le Bouchon", el cliente tiene mucho donde elegir. En la próxima visita me decantaré por un hummus con h

Time Out dice
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Restaurantes, Mediterránea

Gilda

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Una chef brasileña y un empresario belga han reavivado la buena cocina en este tramo de calle. El Gilda ofrece platos de aire mediterráneo con toques belgas. Con resultados tan interesantes como el salmón con cigalas y el helado de wasabi. Por descontado, podréis comer buenos mejillones, con una salsa natural exquisita.  

Time Out dice
Restaurantes, Cocina creativa

Allium

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Un local luminoso, limpio, que invita a entrar y una cocina a la vista protegida por un cristal. La carta se estructura en «para picar y compartir» (conservas de calidad, fritos con aceite de oliva, embutidos y quesos artesanos...) y en «hecho en casa» (platos como huevos fritos con chistorra o bacalao confitado y cremoso de patata y pimienta roja).

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Restaurantes, Surasiàtica

Betawi

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Uno de los pocos sitios donde podemos comer indonesio en Barcelona. Pequeño y encantador, en sus escasas mesas podréis probar los rollos de pollo con gambas y fideos de soja o el pescado con hoja de banana.

Restaurantes, Norteamericana

Milk

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Coctelería moderna, acogedora y de ambiente original y colorido, ideal para huir del clasicismo. Desde primera hora de la mañana hasta primera hora de la tarde sirven un excelente brunch.

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Restaurantes, Cocina contemporánea

La Cuina del DO

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Por fin un buen lugar para pasar un buen rato después de una velada en el Liceu o el Jamboree. Si París tiene en la place des Vosges un lugar espectacular, con buen restaurante añadido, ahora la nuestra plaza Reial no tiene nada que envidiar; se dan cita la buena cocina, el buen gusto y la historia. Sentarse en La Cuina del DO –hotel boutique, pequeño y exquisito– es disponerse a gozar de un ambiente mágico, enriquecido con una cocina muy singular, gracias al saboire fare y a la imaginación de su chef, Sergio Ruiz, y su equipo, curtido en cocinas de prestigio. Bajo unas arcadas catalanas únicas, impresionantes por su concepción, belleza y mantenimiento, en un ambiente donde se combina perfectamente la historia arquitectónica con lo moderno y funcional, podemos disfrutar de un menú degustación que no decepciona. El comensal se sentirá muy a gusto desde el principio, no sólo por la comodidad de los asientos y la prudente distancia entre las mesas, sino porque recibirá sorpresas desde el primer momento en el que empieza la función. Los snacks iniciales son originales y muy gustosos, ideales para acompañar con una copa de buen cava. En nuestro caso fue una mozzarella casera con tomate y otras picardías, una de las cuales estaba combinada con crema de cacahuete que aportaba un tono más salvaje a la propuesta. Una mantequilla de cacao, a juego con berenjena y caviar, fue otra muestra de imaginación y buen gusto. Toda esta modernidad e imaginación no impide que podamos encontrar sob

Time Out dice
Restaurantes, Mediterránea

Ocaña

icon-location-pin El Gòtic

Ocaña, un macroespacio que rinde homenaje al genial José Pérez Ocaña, quiere recuperar el espíritu transgresor de este artista tan poco reivindicado por el estamento oficial. Y es ambicioso: en el centro de la Plaza Real, alberga un café donde se puede comer todo el día, un restaurante mexicano y Apotheke, una coctelería creativa. Vale la pena visitarlo, y disfrutar de la monumentalidad y amplitud del espacio. Brilla con luz y nombre propio Ocaña DF, un híbrido entre mezcalería y restaurante mexicano donde las recetas tradicionales se reinventan con producto catalán. Como por ejemplo, una 'quesadilla' con rebozuelos y trompetas de la muerte. La coctelería es atrevida y de sabores naturales: probad el Conejo Muerto, que lleva jugo de zanahoria, jarabe de curry y mezcal.

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Lluis de les Moles
©Scott Chasserot
Restaurantes, Mediterránea

Lluís de les Moles

icon-location-pin El Gòtic

Para hacer un menú que es más que un menú en una pequeña calle junto a la plaza Catalunya. Con tantos platos para escoger que comer de menú parece casi comer a la carta. Alerta, sólo al mediodía y sin bebida. Su timbal de patata y butifarra negra ya es un clásico.

Restaurantes, Catalana

Agut

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Barcelona tiene la riqueza de disponer de algunos lugares que mejoran con el paso de los años. Muchas veces olvidados, algunos tienen, además, el plus de haberse modernizado sin excesos, para ponerse al día con la exigencia de calidad y buenos productos que pide la clientela. Uno de estos casos es el Agut de la calle de  Gignàs, uno de los primeros buenos restaurantes que conocí cuando llegué a Barcelona en los 70. Allí supe que existía el alioli y a partir de entonces vivé grandes momentos y grandes decepciones. Cual fue mi alegría hace unos días al pedir un alioli en el Agut y comprobar que continua siendo tan bueno como el día de mi debut. Este ejemplo, por el que pido disculpas por el carácter excesivamente personal, es una prueba de que hay familias hosteleras que ponen el rigor por delante del interés comercial y mediático. Se nota mucho la enorme diferencia entre una casa de atención familiar y otra de especulación culinaria. Especies protegidas en la cocina El día de mi visita también me reencontré con unos cerebros de ternera a la roma que creía desaparecidos del panorama gastronómico actual, y también  unas ancas de rana muy bien preparadas y alcachofas del Prat rebozadas. Vi gozar a una mesa vecina de una ensalada tibia de mollejas de pato con vinagreta de foie gras y de inflan de berenjenas con queso de cabra gratinado. Mi segundo plato fue una excelente escalopa de minicostilla de buey, con alcachofas rebozadas. Buena carne, bien cocinada y mejor presentada. En l

Time Out dice
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La Plassohla
©MariaDias
Restaurantes, Cocina creativa

La Plassohla

icon-location-pin El Gòtic

La cocina catalana tradicional está poniendo el pie en los hoteles de gran lujo, donde antes había ensaladas César y platos con salsas del siglo XIX. Ha pasado en el Mercer, el DO, El Cercle Artístic –de acuerdo, no es un hotel, pero está en el centro– y el Ohla, donde Xavier Franco llevó el Saüc y la Michelin.Franco, uno de los herederos más claros de Santi Santamaria –por contundencia, talento creativo y fidelidad en la dicotomía producto/tradición– ofrece en La Plassohla, el restaurante más asequible del hotel, su visión de la cocina catalana contemporánea, más casual que en el Saüc, pero con la potencia que uno espera de su cocina. ¿Ejemplos? Un tataki de pato tibio que une El Empordà y China, un taco de fricandó de ternera servido encima de unas judías de Santa Pau, nadando en su jugo, o unos buñuelos de bacalao suaves y delicados, con salsa romesco.En La Plassohla encontraremos una carta muy extensa que potencia el vermut y la lata, con un apartado de frituras del sur –tienen cazón y tortita de camarón– y un fenomenal apartado de unos veinte platos de neotradición catalana. Y ojo que ofrecen un menú de mediodía muy asequible con platos de la carta: calidad Michelin para hacer el menú nuestro de cada día.

Time Out dice

Bares

Bares y pubs

Bar Mingus

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El Mingus es una rareza entre los bares para turistas del Gòtic, igual que Charles Mingus también era el músico de jazz negro que, en aquella época, se atrevía a tocar un instrumento de blancos. Entre tanta melodía desafinada de pinchos de plástico, el Mingus entona con unas sabrosas albóndigas y una ensaladilla rusa de concurso. Tiran la caña como Dios manda.

Time Out dice
Restaurantes, Cafés

Granja La Pallaresa

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Las colas de gente os indicarán dónde están las mejores granjas de Petritxol. Una es La Pallaresa, que ofrece desayunos y meriendas superlativos desde 1947. No hay ninguna duda de que el clásico chocolate a la taza y un suizo de antología son los grandes protagonistas de esta antigua lechería.

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Can Conesa
Scott Chasserot
Restaurantes, Bar de bocadillos

Can Conesa

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Es un clásico capaz de provocar largas colas en la plaza de Sant Jaume. Sus bocadillos lo merecen, probad el caliente de roquefort, el de cocido y salsa de Marta y los frankfurts, también para celíacos.

L'Ascensor

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En la barra, además, apuestan por la coctelería de la vieja escuela, muy discreta, de épocas pasadas, un poco rupestre, incluso, pero ejecutada siempre con muñeca honoris causa. Por cierto, cuando salgáis, no os dejéis llevar por los efectos del Bloody Mary.

Time Out dice
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La Granja
Scott Chasserot
Restaurantes, Cafés

La Granja

icon-location-pin El Gòtic

La Granja es una preciosa cafetería del Call que nació en 1872 en plena efervescencia modernista, que mantiene un encanto que empieza en su magnífico portal y acaba en los restos de muralla romana que hay en su interior. En medio está un local de paredes de piedra, mesas de mármol y sillas de madera, donde nos espera una carta llena de pasteles, chocolates, tes en infusiones, refrescos, bocadillos, licores –buenísimos los de de endrina, la ratafia y el martinet– y cafés, muchos cafés. Sorprenden la gran cantidad de combinados que tienen y que complican deliciosamente el momento de escoger. ¿El café con miel? ¿Con soja? ¿Mejor el americano? ¿O quizá el mexicano –café, canela y lima? ¿Y el marroquí –con canela y pimienta negra? Sean estos o sean un simple cortado, os complacerá la atención con que se sirven los cafés en esta casa –su espuma densa, espolvoreada con un poco de cacao, el aroma, el sabor –, el trato familiar que ofrecen a los clientes, la sonrisa siempre presente, el agradable hilo musical, el paso lento de las horas, la tranquilidad y toda la tarde por delante para disfrutarla.

Las Cuevas del Sorte
©Irene Fernández
Bares y pubs

Las Cuevas del Sorte

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Qué bien se vivía en las cavernas, amigos míos. No teníamos problemas de hipoteca, no sufríamos escapes de agua, no teníamos que soportar vecinos con síndrome de Diógenes. Por eso me gusta Las Cuevas del Sorte, porque está decorado como si fuera una gruta ancestral y porque entrar es como volver a aquellos tiempos en que el hombre tenía bastante con un garrote y unos calzoncillos de piel de mamut para ser feliz.Este curioso bar es un agujero esculpido en la piedra del sombrío calle Gignàs, una de las arterias más malolientes del Gótico. La planta superior del local es una locura: las paredes blancas, con todo tipo de desniveles, imitan las formas caprichosas de una cueva y todo el espacio está recubierto de incontables de estalactitas. Y hay por todas partes, incluso bajo la barra!La cueva, donde se accede a través de unas puertas de madera que parecen excedentes de los decorados del Señor de los Anillos, es la gran atracción del local y tiene un aroma caribeña especial. Pero tampoco se queda atrás el sótano, una habitación sombría donde reposa un negro de madera terrorífico que parece sacado de una película de vudú de serie Z.Las Cuevas del Sorte es un lugar entre misterioso y circense, una experiencia que se debe completar con los cócteles (6-7 €), servidos con cartas esotéricas como posavasos. Si no deseáis probar los deliciosos mojitos, optad por las recetas con zumos de frutas, la especialidad de la casa, y dejaos embriagar en esta gruta donde no cabe el aburrimiento: si

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares nocturnos

Polaroid Bar

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Los ojos llorosos de ET, el erotismo de calentador de Eva Nassarre, la alegría Titanlux de Cyndi Lauper y suena en la radio el nuevo single de Duncan Dhu. No es necesario calendario, porque el tufo a ochenta y colonia Chispas se siente desde aquí. Quiero apuntarme a karate, madre, con el señor Miyagi y acabar de una vez el cubo Rubik, y volver a ver de nuevo Regreso al futuro. Esta época se captura con Polaroids, las máquinas que sin saberlo se adelantaron a la impaciencia de ver cómo de ancha era nuestra sonrisa Profiden.El bar Polaroid es un mausoleo de los 80, un homenaje a las instantáneas con recuadro blanco. Vinilos, cintas de VHS y las famosas cámaras rellenan las paredes poco iluminadas, como un decorado de La Bola de Cristal. El color se lo lleva la barra, de donde cuelgan lámparas fluorescentes de este milenio que fagocita la nostalgia y hace colgantes. El gentío se abalanza ya a partir de las siete de la tarde porque es un bar, como los de antes, donde uno entra para avanzar la noche. La cerveza tiene precios de los ochenta, un euro la caña pequeña. Junto a una figurita de Betty Boop, una pelirroja de labios tan rojos como los del dibujo animado charla animada con una amiga en un taburete forrado de tiras cómicas. De la pared cuelga un traje de superhéroe que lleva en la pechera una CH de ropa amarilla. Se pasea por delante un chico que también se ha visto como un superhéroe esta tarde cuando se ha repasado el espejo de casa y el vidrio le ha devuelto la imagen de

Time Out dice
Restaurantes

La Plata

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També conegut popularment com Los Pescaditos, pel seu peix blau acabat de pescar ben fregidet. Tenen vermut de la casa Perucchi, dels més antics de Catalunya. Fer el vermut aquí és sentir-se com un rei, dins una tasca d'aquelles que semblen de prinera línia de mar a Càdiz. Només preparen peixet fregit, amanida de tomàquet i un pinxo de botifarra, tot boníssim.

Time Out dice
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Nevermind
© Laura Serrano

Nevermind

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El Nevermind resulta un ejercicio de nostalgia curioso. En este umbrío, cargado y suciote bar, honran el rock de Seattle y tienen a Kurt Cobain como el hijo del Espíritu Santo. Greñas, surferos, Alice in Chains a toda leche y, curiosamente, mucha gente joven.

Bares y pubs

The Bollocks Bar

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Bar roquero de excelente decoración y cerveza barata con música de fondo que nos transporta a la época de Guns'n'Roses. También encontraréis un maniquí de Eddie de Iron Maiden, sentado en el váter, colgado de la pared. ¡Oh yeah!

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Restaurantes, Vegetariana

Juicy Jones

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A primera vista os parecerá un bar rasta ideal para tomar un zumo natural después de un rave antológica. Pero la verdad es que en el Juicy se puede comer variado y bien: ensaladas y platos exóticos, platos guisados de influencia india.... y de manera más informal, batidos, zumos diversos y bocadillos muy trabajados. Siempre trabajan con producto ecológico y su carta es totalmente vegana.

Bares y pubs, Bares

Babia

icon-location-pin El Gòtic

El centro de Barcelona es un campo de minas: esquivamos franquicias y manadas de descerebrados clónicos por todas partes y de vez en cuando, desesperados, desencantados, a punto de subir arriba del todo del hotel vela y lanzarnos de cabeza, encontramos un atajo, un puerto franco que nos arropa: y es casa. Cerca del agujero negro de la catedral hay una taberna. Una taberna taberna, sin aditivos, sin propinas modernas: un lugar para comer y beber, donde tomar algo con cuatro croquetas, o un vinito y un plato de cecina (del Bierzo: garantía de calidad). Es el Babia de Chico, un extremeño que congrega, que propicia el encuentro. Entras y arriba a la derecha ves una foto muy bonita, en blanco y negro, de un hombre fumando. Un primer plano. “Es Jordi, un amigo de la casa. Está muerto. Un artista”, dice el camarero, Joan. Toda la taberna está llena de cuadros de amigos, un toro hecho con humo, una fotografía de José Tomàs en plena faena, un busto de Camarón en un rincón... En la larga barra de madera –com debe ser– hay un hombre solo tomándose una caña: no tarda en entrar un visitante ocasional y enseguida se ponen a hablar, y entre estos y el de al lado y el camarero que se añade se crea esa curiosa mezcla de jaleo y compañía de los bares de toda la vida. Por el Babia pasan clarinetistas, abogados, trapecistas, cocineros y todo va haciendo chup-chup y de vez en cuando la olla se destapa y pasa algo. En el fondo de local hay un piano y una guitarra. A veces, tarde, llegan un par

Time Out dice
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Restaurantes

Bliss

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Una buena carta de ensaladas y pasta, también con platos fríos de degustación de quesos, jamón o salmón ahumado. Es extraño que una terraza no se sitúe justo delante de la cafetería de la que es propiedad, pero en el callejón donde se encuentra el Bliss no hay otra opción. A pocos metros, justo en medio de la plaza Sant Just, encontraremos las sillas atentas al sol que se pelea con los muros de piedra. En épocas como la primavera, es un privilegio sentarse en esta teraza en medio del Gótico, leer el periódico y tomar un café o un zumo fresquito.

Restaurantes, Cafés

Dulcinea

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Transformada de taberna a granja, en el Dulcinea preparan un chocolate excelente. Los más lamineros podréis acompañarlo de ensaimadas y croissants.

De compras por el Gòtic

Sombrereria Mil
©Scott Chasserot
Tiendas, Sombreros

Sombrereria Mil

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Imposible no fijarse en los escaparates de esta tienda centenaria, que desde 1917 ha vestido las cabezas de toda clase de gente de la ciudad. Se exhibe con originalidad y encanto lo que encontraréis dentro: panamás, sombreros cinematográficos y de época, minitoquilles de ceremonia, gorras... La oferta es tan extensa en cuanto a marcas y precios que, de nuevo, será imposible salir sin tu sombrero ideal.

Tiendas, Vestidos de novia

L'Arca de l'Àvia

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Hay piezas de ropa que resisten el paso del tiempo, que están cargadas de historia. Son las protagonistas de L'arca de l'àvia, la tienda del barrio gótico dónde conviven, como tesoros, ropa de novia y ajuares, sábanas, mantelerías y otras antiguidades téxtiles, des del siglo XVIII hasta el XX.

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Tiendas, Sombreros

[eliurpí]

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Eli Urpí estudió diseño gráfico, pintaba y esculpía vestidos, pero se enamoró de la sombrerería. Empezó haciendo tocadors y pronto la atrajeron los sombreros. Se fue a París, con siete creaciones propias que vendió en la tienda de la plaza de Estienne-d'Orves, y volvió a Barcelona con tres sombrereras llenas de material del 'Marché aux pulgas'. Fue entonces cuando tomó conciencia de que se había convertido en artesana de sombreros, de forma autodidacta. En su pequeña y cálida tienda del Gótico, también os sorprenderán las pequeñas colecciones de ropa hechas con las telas antiguas y estampados retro.

Tiendas, Zapatos

UK Look

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Es la tienda que más flequillos y chapas de Quadrophenia ha visto en todo el Gótico. Uk Look es lo más parecido al armario soñado de un anglófilo irreductible. Se ha especializado en ropa mod y trabaja con las principales marcas del sector. Es una de las pocas tiendas, por no decir la única, que vende parcas mod de verdad, y además, tiene el muestrario más amplio de Barcelona de zapatos, botines, mocasines y creepers 100% british. Elegancia, abrigos que molan, camisas con estilo: un puñetazo en el estómago de los fans de Desigual.  

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Tiendas

Kling

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Su manifiesto lo dice todo: "Persigue aquello en lo que crees; las cosas con una fuerza increíble que te acaban conduciendo hasta donde siempre habías pensado; es tiempo de seguir tu propia estrella". Si os gusta la moda y los complementos de aire naïf e inspiración retro, tenéis que visitar Kling.

Sombrería Obach
©Scott Chasserot
Tiendas, Sombreros

Sombrerería Obach

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En 1927 José Obach cogió una tienda de sombreros de señora y la convirtió en una de artículos exclusivos para hombre. El ritual era el siguiente: cuando entraba el cliente se le ofrecía una silla y se ponía el cenicero encima del mostrador. Fumando con tranquilidad, el habano duraba alrededor de una hora y después de los 60 minutos el hombre había comprado un par de sombreros. Los más clásicos, en los mismos muebles, encontrarán Borsalino, Steson, Mays y panamás. Las mujeres también podrán mirar, provarse y salir con un sombrero puesto.  

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The Rent Shop
©TheRentShop
Tiendas, Moda

The Rent Shop

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Entrad a The Rent Shop y salid vestidos con algunas de las marcas internacionales con las que trabajan: Cheap Monday, DrDenim Jeans Makers, Nümph, Emerica, The Critical Slide Society, y, claro, Obey, que esta temporada triunfa con los t'ank top'.

Tiendas

American Apparel

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Cadena norteamericana de ropa especializada en todo tipo de básicos, que se caracteriza por unas atrevidas campañas publicitarias. Se enorgullecen de no haber deslocalizado sus fábricas y continúan cosiendo sus camisetas y complementos en los Estados Unidos. Tiene un coste, claro: el precio de los productos es mucho más caro que en las franquícias de Inditex.

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Twothirds
©Twothirds
Tiendas, Moda

Twothirds

icon-location-pin El Gòtic

Los apasionados del surf y las olas celebran que dos terceras partes de mundo sean agua. Quizá por eso también congenian con Two Thirds, una marca de ropa y complementos inspirada en el mar y con resonancias ecológicas que nació en Donosti en 2010. Trabajan con algodones orgánicos y poliéster reciclados, producen en Portugal y apuestan por diseños minimalistas con un cierto aire escandinavo, influencia del tándem que forman Lutz Schwenke, padre de la marca, y el diseñador gráfico Emil Kozak. En la flagship store las protagonistas son las camisetas de rallas marineras, las sudaderas en tonos cálidos y las parcas impermeables, además de complementos como las alpargatas Castañer y las Buddy Shoes. Tampoco faltan las tablas de surf, producidas por Indio Gerónimo y Pukas, y colaboraciones especiales, como la que la marca firma con la casa Saint James.

Tiendas

Duke

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Marcas clásicas como Fred Perry, las fracesas 'chic Sessùn y Petits Hauts, la danesa Ganni, urbanas, del estilo de Wrangler i Carhartt, las botas Dolfie, los complementos de Beatriz Furest. Duke es la tienda multimarca donde encontrar 'looks' formales y indumentaria 'sport', el espacio de referencia para los fans del 'street wear'. 

Qué visitar

Museos e instituciones, Historia

MUHBA Museu d'Història de Barcelona

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De la plaza del Rei a la catedral hay unos 4.000 m2 de excavaciones romanas subterráneas: calles, villas y almacenes de aceite y vino, que fueron descubiertos por casualidad a finales de los años 20, cuando se levantó parte del Barri Gòtic para construir la Via Laietana. Se puede acceder a este laberinto subterráneo por la Casa Padellàs, un palacio de mercaderes del año 1498, que se trasladó piedra por piedra hasta la plaza del Rei.Incluye los centros de la plaza del Rei, el Monasterio de Pedralbes, Vil·la Joana, Park Güell, Santa Caterina y El Call.

Museos e instituciones, Arte y diseño

Museu Frederic Marès

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Frederic Marès coleccionaba todo lo que caía en sus manos, desde cepillos a vasos de ópera y gárgolas. Cuando el Ajuntament le dio un palacio para exponer su colección, el espacio no fue suficiente y acabó llenando otros dos museos en Montblanc y Arenys de Mar. Las exposiciones se dividen en tres partes. El sótano, la planta baja y el primer piso acogen las esculturas que van del período pre-románico al siglo XX, veréis una gran cantidad de tallas religiosas policromadas, tumbas, capiteles y portales de iglesias enteras. En el segundo piso se encuentra el Museo Sentimental, con objetos de la vida cotidiana, como La habitación de las mujeres, llena de abanicos, tijeras de coser y frascos de perfume, y La habitación del entretenimiento, con juguetes mecánicos, marionetas y objetos de fumadores. La tercera gran colección, también en el segundo piso, comprende una habitación destinada a la fotografia, el que fue el estudio de Marès y su biblioteca. Y antes de que alguien me lo pregunte: no es necesario pagar la entrada del museo para disfrutar de esta terraza de cuento. Juntamente con la que se encuentra debajo del porche de la Biblioteca Nacional y la del Museu Tèxtil, son quizás unas de las terrazas más especiales de Barcelona. Aisladas, con vegetación, dentro de un entorno histórico, tranquilas, son las envidia de todas las vecinas.

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Cathedral
© Olivia Rutherford / Time Out
Lugares de interés

Catedral de Barcelona

icon-location-pin Ciutat Vella

Por dentro, la catedral gótica es un lugar que impresiona; las numerosas pinturas, esculturas y el coro central esculpido (construido en 1390) destacan en la oscuridad. La catedral está dedicada a la patrona de la ciudad, Santa Eulàlia, una niña de 13 años martirizada por los romanos en el año 303 a.C. y cuyos restos yacen en la cripta, en una tumba con detalles de las escenas de tortura de la mártir (fue arrojada en un barril lleno de clavos por la vía que hoy lleva por nombre Baixada de Santa Eulàlia).A un lado hay un ascensor que sube al tejado y que permite contemplar unas vistas magníficas del casco antiguo. El claustro es famoso por las 13 ocas blancas (una por cada año de la vida de Eulàlia) y los grabados medio borrados del suelo detallan qué gremio pagó cada una de las partes de la capilla: las tijeras representan a las modistas, los zapatos a los zapateros, etc. El museo de la catedral, en la sala capitular del s. XVII, expone pinturas y esculturas de artistas góticos como Jaume Huguet, Bernat Martorell y Bartolomé Bermejo.

Sinagoga Shlomo ben Adret
Jose Luis Filpo Cabana
Qué hacer, Espacios para celebraciones

Sinagoga Shlomo Ben Adret

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Fue la principal sinagoga del Call (barrio judío de Barcelona) hasta los asaltos de 1391. Es una sinagoga en activo y sede de la Associació Call de Barcelona. Una de las habitaciones es sólo para la oración y tiene algunos objetos interesantes, como la menorá o torás centenarias, y en la otra se conservan las balsas de tintorero que utilizaba la familia que vivía en el edificio hasta que se descubrió su condición de criptojudíos. La fachada del edificio cumple con todos los requisitos religiosos, ya que la sinagoga está orientada hacia Jerusalén y las dos ventanas están a la altura de las rodillas para que la luz del sol entre en esa dirección.

Para salir a bailar

Música, Espacios de música

Sidecar Factory Club

icon-location-pin Ciutat Vella

El templo subterráneo del indie rock cumple 30 años con una salud envidiable, una sesión diferente cada día y la certeza de que la gente cool abreva aquí al menos una vez por semana..

Música, Espacios de música

Jamboree

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Imprescindible para los aficionados al jazz, Jamboree ha contribuido en gran parte a poner Barcelona en el circuito de giras de las grandes estrellas del jazz internacional. En los sótanos del antiguo bar Brindis han actuado míticos de la escena del jazz como Bill Coleman, Kenny Drew, Chet Baker, Lou Bennet, Stéphan Grappelli, Kenny Clarke, Ornette Coleman o Dexter Gordon. Su nombre significa "reunión de tribus" en zulú. Y es que Jamboree ha sido punto de reunión de artistas e intelectuales, que se encontraban en la cava de jazz, uno de los lugares culturalmente más activos de la ciudad y motor de la vida cultural en la plaza Reial.

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Música, Espacios de música

Harlem Jazz Club

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Como una farmacia de guardia, así me viene a la mente este local del Gòtic. Si necesitas una dosis de música en directo, el Harlem Jazz Club siempre está. Pocas veces al año te encuentras la sala en silencio. No necesita una cruz verde iluminada a todas horas. Hasta él se acercan los guiris y los barceloneses. Algunos se pierden antes de llegar. Al Harlem se va a ver qué pasa pero, sobre todo, a ver quién toca. A oscuras, sentados en las sillas, o de pie, apretujados en la barra, escuchamos el concierto del pequeño escenario. Bajo el rótulo de neón, se escriben todas las canciones de blues y los gatos solitarios son bienvenidos. El local continúa casi intacto desde que abrió. Conserva la vidriera y una puerta que recuerda a las famosas cabinas inglesas. Como si no quisieran desentonar, los cuadros de las paredes son oscuros. Se han pintado músicos de jazz en tonalidades que casi no se alejan del negro, como si no quisieran molestar. Jazz, blues, funk, reggae se pueden escuchar cada día, depende del grupo. Por estas paredes han pasado la mayoría de músicos del país. Unos dieron sus primeros conciertos y otros han vuelto a tocar al Harlem cuando creían que fuera había demasiado ruido. Albert Pla escogió el Harlem para volver a tocar. Llenó unas cuantas noches con la gente sentada prácticamente en la barra. Aún y así, no hay que esperar a que toque alguien conocido en este local: vale la pena ir esta misma noche para que alguien te hable, como si fuera del barrio de Nueva York,

Time Out dice
Macarena
Ivan Moreno
Clubs

Macarena

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Parece que en el bote pequeño está la buena confitura. Aunque no caben más de cincuenta personas, no se cortan a la hora de programar a algunos de los mejores nombres de la electrónica nacional e internacional. Ubicado en un antiguo tablao flamenco, hay un público fiel que pasa cada fin de semana la doble puerta que separa el exterior de una pequeña pista y una barra al fondo del local. Lo mejor del Macarena Club es la facilidad de encontrarse en familia a los pocos minutos.

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Bares y pubs, Bares nocturnos

Sor Rita

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Ingredientes: un chorrito de Carmen de Mairena, una pizca de Pepi, Luci y Bom, una loncha de Paco Clavel, un trocito de Falete, dos gramos de Paca Carmona, la ralladura de un callo de Marujita Díaz y aceite. Muchísimo aceite. Bienvenidos a Sor Rita, posiblemente el tugurio más kitsch de Barcelona, el único bar que ha conseguido colar su foto en la Enciclopedia Catalana para ilustrar la definición de petardeo. El nombre del local (diminutivo castellano para definir a las señoras alocadas) tiene poco de eclesiástico, de hecho es un espacio que atrae pecadores, libertinos y canallas, como la miel a Winnie The Pooh o las chocolatinas a Sloth. Mirad donde vea, encontraréis imágenes que dilatarían las pupilas de Pedro Almodóvar. El techo de la entrada está lleno de zapatos de tacón, tienen un mural gigantesco con imágenes de los principales héroes de Plomalandia (Diana Ross, Alaska, Abba, Boy George), han tenido huevos de colgar un toro de plástico y un vestido de flamenca en una pared; tienen la vigilancia constante de una monja alcohólica ... Sor Rita no da tregua a los televidentes de Intereconomía. Basta con echar un vistazo al altar que han levantado en honor a sus pecadoras favoritas del siglo XX o a la colección de pelucas retro que hay a disposición del visitante embriagado. Este es un agujero único en su especie, el director's cut de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Y si veis una tienda de campaña ante la puerta, no se trata de ningún indignado o de una protesta d

Time Out dice

La Fianna

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Carta de vino nutrida, colección de cócteles bastante correctos –el Sex on the Beach es el mejor–, colores terrosos narcóticos para la vista, aires neohippies para jóvenes de pasta y carta blanca para quienes no saben sentarse como personas normales y necesitan mostrar los agujeros de los calcetines a la concurrencia...

Time Out dice
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Clubs

Marula Café

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Los clubbers más maduritos se emocionaron cuando el famoso Marula Café de Madrid anunció que abría en Barcelona, y no ha decepcionado. Ponen música negra que puede ir desde Sly a Family Stone pasando por Michael Jackson y Fela Kuti, siempre de calidad y 100% bailable.

Bares y pubs

Bar Mingus

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El Mingus es una rareza entre los bares para turistas del Gòtic, igual que Charles Mingus también era el músico de jazz negro que, en aquella época, se atrevía a tocar un instrumento de blancos. Entre tanta melodía desafinada de pinchos de plástico, el Mingus entona con unas sabrosas albóndigas y una ensaladilla rusa de concurso. Tiran la caña como Dios manda.  

Time Out dice
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Smoll
Irene Fernández
Bares y pubs

Smoll

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No hay nada igual en Barcelona. Una caja de cerillas vintage que casi pasa desapercibida, un rinconcito retro trufado de luces, sillas y mesas de diseño de los años 60-70, un pequeño orgasmo estético que, si queréis, os podréis llevar directamente a casa. Todo el mobiliario, incluso la vajilla! - Está a la venta. ¿Mi fantasía? Que me toque un Euromillón, entrar y decirle al camarero con una sonrisa: "Te compro todo el bar".

Bares y pubs, Bares nocturnos

Café Royale

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Encuentro unos cuantos ejemplares masculinos con gorras de esas de golf que se han puesto de moda y gafas Ray-Ban graduadas. Ellas van elegantes, modernas, perfumadas con Marc Jacobs, hablan diferentes idiomas y están buenas, muy buenas. Nada ha cambiado en este cadáver resucitado. Divino cadáver, por cierto. Ya quisieran muchos volver de la tumba como lo ha hecho el mítico Royale, con un aspecto tan suntuoso, con un brillo tan cegador. Lo mejor, de todas formas, es lo que representa este islote de lujo y diseño ahora mismo en una zona tan degradada y llena de zombis como la pestilente calle de Nou de Zurbano. Tiene mucho mérito que en medio de la inmundicia, se levante este lujoso bar, un trocito de cielo en medio de un infierno de orines, aguas mayores y penumbra amenazadora. El local es una delicia, gracia a un diseño que combina plafones de madera al estilo sauna finlandesa, azulejos de colores y recursos decorativos ultramodernos, como los cojines anaranjados de la pared del fondo o los plafones iluminados de la barra. Es una fusión de modernidad y elegancia muy bien ejecutada y adaptada a un público internacional con dinero en los bolsillos y pasión por el nuevo coolness. Y lo viste todo con música negra actualizada, DJs de la categoría y experiencia de Fred Guzzo y hasta conciertos en la espaciosa sala interior, donde hay jam sessions de flamenco y de jazz. Por cierto, si queréis comer algo antes de poneros finos, tienen un bar de tapas con desembocadura en Escudellers

Time Out dice
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