Dos Pebrots
Foto: Dos Pebrots | Dos Pebrots
Foto: Dos Pebrots

Los mejores bares y restaurantes del Raval

Clásicos, nuevas aperturas e imprescindibles de toda la vida

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A ver, ¿cuántos barrios de Barcelona conocéis que tengan su propio verbo? ¿Eixamplear? No. ¿Bornear? Tampoco. ¿Ravalejar? Un sí rotundo. Museos, centros culturales, galerías de arte, la Filmoteca, las facultades de la UB, tiendas con personalidad y una vida gastronómica que no se detiene nunca: locales que abren, cierran, se reinventan, recuperan clásicos o desaparecen para siempre.

Nuestra selección

El barrio ya lo conocéis y seguramente también tenéis vuestros bares y restaurantes de referencia. Nosotros también, y la lista nos ha crecido hasta 26 establecimientos. Encontraréis de todo: lugares caros y asequibles, con estrella Michelin y sin ella, cocina local y propuestas internacionales, espacios para tomar una caña rápida o un cóctel de campeonato, menús de mediodía a buen precio y degustaciones que se alargan hasta el infinito.

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Comer, beber, ravalear

  • Catalana
  • El Raval

Restaurante situado en la planta baja del hotel Casa Teva que se define como una cocina catalana hecha desde el Raval, nacida fuera de las murallas y marcada por el fuego, el sofrito, las especias y la memoria tradicional. Es una de las grandes revelaciones de 2025, con un equipo joven formado por Àlex López, Jordi Carbonell y Marcos Valyi.

La propuesta es una cocina catalana desenfadada y abierta al mundo, servida en formato de platillos para compartir. Encontramos platos como la samosa de cordero a la catalana o el cap i pota con garam masala y queso. También se han convertido en clásicos instantáneos el bikini de sopa de cebolla y la pizza frita con escalivada y calamar crudo.

Dónde: Marquès de Barberà, 22

  • Cocina creativa
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Arume no es solo un templo de la gastronomía contemporánea de esta región, sino también un viaje por los sabores del Atlántico, fusionados con influencias de todo el mundo. Su propuesta culinaria consiste en reinterpretar los clásicos con un toque moderno, como demuestra el ceviche de corvina con leche de tigre, granada y emulsión de aguacate, o la tortilla al estilo Betanzos con panceta ahumada. Ojo con los arroces, como el de pato con setas y pimientos de Padrón, o la paella de marisco.

El restaurante, lleno de encanto, ocupa la casa donde nació uno de los hijos más universales de Galicia y uno de nuestros grandes gastrónomos, Vázquez Montalbán. El hermano pequeño de Arume es Cera 23, también situado en el Raval.

Dónde: Botella, 11

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  • Italiana
  • Ciutat Vella
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Un italiano que trasciende los clichés de la pasta y la pizza. Junto a La Boqueria, bajo la dirección de los chefs Marco Lecis y Maurizio de Vei, el establecimiento demuestra que la cocina del país vecino esconde muchas sorpresas. Su nombre hace referencia al equivalente veneciano de nuestra taberna, un espíritu presente en las dos plantas del local.

Os recomendamos entrantes como el bacalao mantecato, un clásico bocado veneciano; las sardinas en saor, un escabeche ligeramente dulce, y el carpaccio de berenjena a la brasa con piñones. La lengua de ternera con anguila ahumada y setas confitadas es una experiencia exquisita, al igual que las pastas. La frescura de los ingredientes es innegable, recogidos a pocos pasos del mercado.

Dónde: Jerusalem, 6

  • Bares de tapas
  • El Raval
  • Crítica de Time Out

Para el cocinero bilbaíno Aimar Córdoba, los auténticos bares ‘manolo’ son su gran pasión. Cuando tuvo la oportunidad de hacerse cargo de El Pollo, situado junto a La Paloma, no lo dudó. Allí se ganó una clientela fiel gracias a sus buenas tapas y platos de cuchara, que siguen apostando por productos frescos y de primera calidad.

La Polla, ubicada justo al lado, está más especializada en tapas frías y buenas bebidas. Junto a su inseparable jefe de cocina, Javier Sánchez, han creado una carta breve con embutidos y pescados curados, escabeches, ensaladillas rusas y boquerones en vinagre, todo muy recomendable. Rosalía ya ha dicho que aquí preparan sus tortillas favoritas de la ciudad, y no le falta razón.

Dónde: Tigre, 33

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  • El Raval
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
Bar Makinavaja
Bar Makinavaja

Leandro abrió el Bar Makinavaja en 2010 en la calle Carretes, la misma que le vio nacer. Es un bar dedicado a la memoria del historietista Ivà y de su gran personaje, Makinavaja (de hecho, la viuda de Ivà le cedió los derechos del personaje, y Leandro le ha correspondido dedicándole toda una pared del local).

Más que un bar, esto es un templo dedicado al anarquismo y a la memoria punk y underground de Barcelona: un museo donde también se puede beber, por así decirlo. Y, por si fuera poco, ofrece música en directo gratuita: vermut rock los sábados al mediodía, jazz los martes por la noche y flamenco los jueves a las 22:00 h. Un pedazo de la memoria del antiguo Barrio Chino concentrado en un pequeño bar del Raval. Y las tapas tampoco se quedan atrás: atención a las bombas y las croquetas.

Dónde: Carretes, 51

  • Bares de vinos
  • El Raval

Eric Juslen, Kaisla Laranta y Tomson Tukiainen son tres jóvenes finlandeses instalados en Barcelona que comparten una misma pasión: los vinos naturales. Tras recorrer Europa con sus pop-ups, se establecieron en el Raval para abrir Bar Manifest, un espacio con vinos naturales, una carta de platillos para compartir ideada por el chef Giacomo Hassan (Bodega Bonay) – el hot dog de pulpo es espectacular – y un ambiente imprevisible donde todo puede pasar.

Amantes del vino natural y de la diversión sin normas estrictas; este es vuestro bar. Aquí los vinilos son tan importantes como las botellas de Cataluña, España, Italia, Hungría y, sobre todo, del Languedoc-Roussillon y de las IGP Côtes Catalanes.

Dónde: Marquès de Barberà, 11

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  • Coctelerías
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Este establecimiento, que parece congelado en el tiempo, aún conserva el esplendor del pasado y ofrece un servicio de coctelería espectacular. Basta con mirar las fotografías de las paredes, donde aparecen innumerables artistas, escritores y personajes bohemios —entre ellos, Vázquez Montalbán y Hemingway— que han disfrutado de sus combinados.

La eterna coctelería, dirigida en sus últimos tiempos por el veterano Jerónimo Vaquero, ha pasado el testigo a los nuevos propietarios Simone Caporale y Marc Álvarez, creadores de SIPS y líderes de la lista de The World’s 50 Best Bars, que preservan la esencia que ha caracterizado a Boadas desde 1933. No os vayáis sin probar el daiquiri.

Dónde: Tallers, 1

  • Bodegas
  • El Raval

Situado en el majestuoso edificio de Pintor Fortuny con Xuclà, el Sagarra, abierto en el año 2000, fue uno de los primeros restaurantes de la modernidad del Raval, la que llegó con la apertura de la Rambla, y trabajó casi 25 años de cara al público, con un menú de mediodía a precio popular y de calidad. Cerrado durante la pandemia, el Grupo Confiteria lo ha reabierto como Bodega Sagarra, con una carta que no inventa nada pero recrea un bar de los años setenta con solvencia moderna.

Hay un apartado de montaditos en bocadillitos (delicioso el pepito de solomillo) y una sección de tapas clásicas muy bien resueltas, que en una esquina de la Rambla de Barcelona siempre resulta interesante. No han traicionado la cálida enormidad del local: esto sigue siendo un bar de Barcelona, no un sitio para turistas.

Dónde: Xuclà, 9

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  • Catalana
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Abierto originalmente en 1918, fue uno de los puntos más modernos de la ciudad y un clásico de los banquetes hasta su cierre en los años setenta. A finales de 2022, la familia fundadora, los Molleví, lo reabrieron como Buenavista Casa de Comidas, integrado en un hotel boutique. La propuesta, asesorada por el chef Marc Roca, se centra en la cocina catalana de toda la vida. Nada de fusiones ni modas: aquí se viene a buscar el sofrito, la brasa y el plato de cuchara.

Destacan platos como la tortilla de patata y bacalao al pil-pil o pollo de payés con cigalas, hechos con producto de calidad y sin efectismos, pero con maneras de alta cocina. Los precios no son abusivos, pero tampoco estamos en un restaurante de corte popular.

Dónde: Rda. de Sant Antoni, 84

  • Catalana
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La persistencia de un restaurante solo es motivo de celebración si la oferta culinaria está a la altura. Ca l’Estevet, una fonda desde 1890, no decepciona en este aspecto. Propiedad de la familia Ros Cabot desde 2010, destaca por su impecable servicio, amable y eficiente, y por una cocina catalana que captura la esencia de la gastronomía tradicional.

Elaboran clásicos como los caracoles con tomillo y el capipota con garbanzos, pero también recuperan recetas menos conocidas, como el pato del Lluçanès con naranja, y proponen sugerencias del día que cambian regularmente. Para terminar, tienen mucho éxito los higos confitados con helado de turrón y los carquiñoles con moscatel: cada bocado es un recuerdo.

Dónde: Valldonzella, 46

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  • Catalana
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out
Ca l'Isidre
Ca l'Isidre

Este restaurante, un referente de la gastronomía catalana que mira hacia Francia, ofrece un servicio vintage bajo la dirección de Núria Gironés. Las paredes son testigo de grandes personalidades de todos los ámbitos disfrutando de lo que probablemente sea la mejor callos de ternera de la ciudad. Los sesos de cordero con mantequilla negra y alcaparras os harán olvidar las manías culinarias, y la sopa de trufa negra Paul Bocuse os acercará a la nouvelle cuisine.

La carta de vinos, con más de 300 referencias, es una de las más elogiadas del barrio, y demuestra la misma sensibilidad que el resto de la carta. De postre, el coulant de chocolate, imperdible, es una delicia que enamoraría al propio Michel Bras.

Dónde: Flors, 12

  • Japonesa
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Esta izakaya fue pionera en Europa con el sumibiyaki, una barbacoa con una parrilla de carbón vegetal perfecta para asar las comidas con autenticidad japonesa sin necesidad de moverse de la mesa.

Ofrecen dos menús: el Akaneya, ideal para principiantes, y el Fukuroi, para los aventureros gastronómicos. El primero incluye una degustación de carne de Kobe A5, pescado fresco y verduras, y el segundo sorprende con especialidades totalmente exclusivas de las que solo se puede disfrutar aquí. Hablamos de la carne de Matsusaka A5 de la granja Ito Ranch, la misma que abastece a la familia imperial japonesa, y el Crown Melon de Fukuroi, el melón más caro del mundo, conocido porque, entre otras cosas, recibe masajes.

Dónde: Pintor Fortuny, 32

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  • Bodegas
  • El Raval
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

L’Almirall, con su barra de mármol italiano, mobiliario modernista y vidrieras que ofrecen una vista inigualable de la calle Joaquín Costa, es más que una simple taberna de 1860; es un monumento a la tradición y al encanto del Raval. A pesar de su popularidad entre los visitantes, mantiene su esencia, lo que lo consolida como uno de los bares de vinos más emblemáticos de Barcelona.

Con dos ambientes diferenciados, destacan por ser maestros en el arte del absenta, la bebida popularizada a finales del siglo XIX. También han reintroducido la oliveta, una tradición vermutera de la que se puede disfrutar durante todo el día. Visita obligada para los amantes de la historia, la cultura y las conversaciones que no quieren terminar.

Dónde: Joaquín Costa, 33

  • Cocina creativa
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out
Dos Palillos
Dos Palillos

La filosofía de la tapa impregna el alma de Dos Palillos, donde el chef Albert Raurich lidera una experiencia culinaria única que le ha valido una estrella Michelin. La fusión entre la cocina española y la oriental es su seña de identidad, representada por los palillos como herramienta común para degustar una amplia gama de sabores.

Ofrecen dos menús de degustación adaptados a la temporada, uno corto y otro largo, que es necesario reservar con antelación. En la entrada, el sake bar es un espacio para ocho comensales, sin reserva, desde el cual Tamae Imachi transmite su gran conocimiento del mundo del sake. Allí encontraréis más de 40 referencias de Junmai que se pueden maridar con japoburgers, neosushis y sashimis.

Dónde: Elisabets, 9

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  • Cocina creativa
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

En Takeshi Somekawa y Adri de Pablo, ahora al frente, mantienen viva la visión original de Dos Pebrots ideada por Albert Raurich. Esta cocina abraza la reinterpretación de recetas antiguas con técnicas e ingredientes contemporáneos. La esencia del proyecto radica en la recuperación del patrimonio gastronómico local y su presentación en forma de pequeñas obras de arte culinarias.

A partir del estudio de antiguos textos y libros, surge una propuesta diferente y divertida que nos hace conectar con nuestras raíces a través del paladar. Tienen tres menús de degustación y una carta, donde encontraréis pescados curados y salazones, puerros ancestrales y menjar blanc con boletus, entre otros.

Dónde: Doctor Dou, 19

  • Mexicana
  • Ciutat Vella
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Este diminuto local es uno de los centros neurálgicos más reputados de la gastronomía mexicana en la ciudad. Su carta ofrece una variedad irresistible de tacos, quesadillas, antojitos, guacamole y totopos, en generosas raciones con una excelente relación calidad-precio.

Por si esto fuera poco, el establecimiento también cuenta con una extensa selección de bebidas, desde micheladas y cervezas mexicanas hasta cócteles, con un amplio abanico de mezcales y tequilas. El ambiente del lugar es acogedor e internacional, con vírgenes de Guadalupe, catrinas, calaveras y fotografías en blanco y negro incluidas. Las colas son habituales. Tienen un segundo local en el Gòtic, La Pachuca.

Dónde: Sant Pau, 110

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  • Barcelona
  • precio 2 de 4

Con estética de bistrot francés, este restaurante combina la cocina mediterránea con ingredientes del mundo desde un edificio construido por el reconocido arquitecto Rafael Guastavino en 1877. Destaca su oferta 100% sin gluten, con productos frescos y de temporada que se combinan con cocciones tradicionales de la cocina catalana.

Ofrece un menú diario variado durante toda la semana al mediodía, además de una carta nocturna. Entre sus platos, cabe destacar los fingers crujientes de pollo con chutney de mango, los buñuelos de bacalao con emulsión de miel y limón, las alcachofas confitadas con salsa romesco y el risotto de setas y parmesano. El gluten, os lo aseguramos, no lo echaréis en falta.

Dónde: Doctor Dou, 14

  • Cafés
  • El Raval

Granja fundada en 1870, mantiene viva la tradición familiar desde hace cuatro generaciones y destaca por ser la creadora del famoso Cacaolat y por ofrecer dulces catalanes, meriendas y batidos deliciosos. Además de su producto estrella, también encontraréis una amplia variedad de chocolates, pasteles, quesos —¡qué mató!—, embutidos artesanales, miel, aceite de oliva y conservas, muchos de ellos sin gluten.

Con los años han ido incorporando a la carta recetas tradicionales como la greixonera balear, la leche mallorquina y la crema quemada, manteniendo vivo el espíritu de las abuelas Lola y Matilde. En verano, deslumbran con una horchata de chufa ecológica que subraya cómo la selección de proveedores de calidad es una prioridad para este establecimiento centenario.

Dónde: Xuclà, 4

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  • Caribeña
  • El Raval

Esta rara avis sigue los principios del slow y del soul food; es decir, recupera los aromas y sabores más auténticos de la cocina jamaicana defendiendo platos de cocción lenta que, muchas veces, requieren más de dos días de elaboración. Un ejemplo es la yaca cocinada a baja temperatura durante 48 horas y caramelizada con una mezcla de especias.

El brunch caribeño, por su parte, es un festival de colores y sabores que emociona desde el primer bocado. Para maridar sus platos estrella, como el curry de cordero Joosy y los langostinos con pimienta, la recomendación es elegir cócteles como el Placebo, con zumo de piña, crema de coco y zumo de lima. Un lugar tranquilo y cercano, amante de la música.

Dónde: Peracamps, 9

  • Afgana
  • El Raval

Si vuestra carne preferida es el cordero, tenéis que ir a Kabul, uno de los pocos restaurantes afganos de la ciudad. Y os preguntaréis cómo es la gastronomía de allí. Pues es una mezcla de influencias de Asia Central, Oriente Medio y el subcontinente indio (kofta, kebab, pulao, tikka, naan, etc.), con platos de arroz, carne (sobre todo cordero y pollo), legumbres y verduras. Sabores aromáticos pero no excesivamente picantes, especias suaves, hierbas frescas y salsas a base de yogur.

Aquí podéis elegir a la carta, pero si vais en grupo, pedid el Afghani Mix Platter, una bandeja rebosante de cordero (tierno y jugoso hasta el infinito), arroz, verduras y ensalada para compartir (130 euros para 6 personas, ¡una ganga!).

Dónde: Rambla del Raval, 14

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  • Mediterránea
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Con una clientela fiel y familiar, este restaurante histórico inició su trayectoria en 1876. Con el mismo nombre y la eterna pasión por la cocina catalana y casera, dos hermanas y su descendencia continúan con cuidado este legado gastronómico. El local, envuelto en una luz acogedora, guarda encantos como una antigua cabina telefónica, una cocina semiabierta y una barra siempre animada.

Para los indecisos, el combinado clásico de la Habana es una apuesta segura, ya que ofrece platos emblemáticos como el esqueixada, la escalivada, la ensaladilla rusa, los mejillones y los buñuelos de bacalao. Para los amantes de los guisos tradicionales, hay manitas de cerdo, fricandó y albóndigas con sepia.

Dónde: LLeó, 1

De atmósfera cálida y familiar, la carta de Na Mindona captura la esencia de la gastronomía mallorquina. Desde el 'tumbet' hasta la 'coca de trempó', pasando por las albóndigas y los caracoles, cada plato transporta a los auténticos sabores de la isla balear. Las deliciosas ensaimadas, originarias de Algaida, el pueblo de una de las propietarias, son solo un ejemplo de los productos artesanales que ofrecen. También destacan el 'camaiot' y la 'carn-i-xulla', así como las bebidas autóctonas como el licor de almendra, el palo y la cassalla Tres Caires.

Además, durante las fiestas de Sant Antoni y Sant Honorat, preparan espinagadas picantes, siguiendo la tradición de Sa Pobla. Una embajada única de 'sa roqueta' en el Raval.

Dónde: Riereta, 8

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  • Vegana
  • El Raval

Abierto en 2025 en el mismo local que durante 35 años fue el restaurante de menús vegetarianos L’Hortet, el segundo establecimiento Pötstot ofrece la misma carta vegana, sin gluten ni lactosa que su hermano mayor del Eixample. La idea es muy sencilla: que todo el mundo pueda pedir de todo.

Solo trabajan con ingredientes de primera calidad y de temporada para elaborar tapas, ensaladas, tortillas, cremas, arroces, polenta, quinoa, albóndigas, hamburguesas y lasaña. Y, para beber, kombuchas, cervezas sin gluten, vinos y cavas veganos. La oferta está muy cuidada; un par de ejemplos: el canelón de láminas de arroz con bechamel de soja y trufa y los arroces potenciados por una veganesa riquísima.

Dónde: Pintor Fortuny, 32

  • Coctelerías
  • El Raval
  • Crítica de Time Out

El clásico bar Manchester Raval, dedicado al indie y al postpunk, cerró en 2024. Poco después reabrió como Bar Moebius, la creación del arquitecto chileno Ricardo Voss. Siguiendo la filosofía de Neruda, Voss quiere que el bar sea el centro del hogar donde se reúnen los amigos, pero aquí añade su gran pasión: la ciencia ficción. El local, un homenaje al genio del cómic, destila la estética de Blade Runner: una barra transparente con neones de efecto infinito, televisores-ojo que te miran e incluso un ventilador holográfico.

Además de una coctelería propia muy lograda, dispone de un escenario con una oferta cultural vibrante: desde burlesque y conciertos en pequeño formato hasta exposiciones de arte con radiografías. Puro espíritu underground y de barrio.

Dónde: Valldonzela, 40

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  • Catalana
  • El Raval
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La parada de Quim y Yuri Márquez, abierta en el mercado de la Boqueria en 1987, es una de las más queridas de Barcelona por su autenticidad y la calidad de la comida. El secreto reside en la combinación de productos de primera calidad y la pasión de los cocineros, que transforman ingredientes sencillos en platos sublimes. Desde los huevos fritos con setas hasta el rabo de toro, el capipota y los tacos de cangrejo, cada elaboración es una fiesta de sabores que resuena con la historia de la ciudad y captura la esencia de su cultura gastronómica.

Suele estar siempre lleno, pero merece la pena intentar conseguir sitio en uno de los taburetes. Ya que estáis en el mercado, pasad por Kiosko Universal, otro imprescindible.

Dónde: Mercado de la Boqueria - Rambla, 91

  • Bares de tapas
  • El Raval
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El Suculent ha evolucionado desde su etapa inicial como casa de comidas de alta gastronomía. Bajo la dirección del chef Toni Romero, ha experimentado una transformación significativa.

Su oferta incluye una selección de platillos y aperitivos, junto con dos menús degustación que combinan las nuevas creaciones de Romero con los clásicos de siempre. Este último cuenta con recetas que han sido imitadas por toda la ciudad, como el steak tartar tibio sobre tuétano o la croqueta de pato asado, y con diversas propuestas que siguen la filosofía de 'mojar lentamente (suco lent)', basada en caldos y jugos espectaculares. Hablamos de uno de los restaurantes preferidos entre los grandes chefs.

Dónde: Rambla del Raval, 45

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