Restaurantes del barrio del Raval en Barcelona

La mejor cocina del barrio más multicultural de Barcelona
Fish & Chips Raval
© Maria Dias Fish & Chips Raval
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El Raval está lleno de bares y restaurantes y muchos de ellos son buenos. También hay trampas para despistados: no todo brilla. Abren, cierran, reabren, se recuperan algunos clásicos, otros desaparecen para siempre. Si conoces el barrio, probablemente tienes tus restaurantes y bares favoritos. Nosotros también. En esta lista apostamos por clásicos de toda la vida y también por lugares que acaban de subir la persiana y ya nos han enamorado. Iremos repensando la selección que hemos hecho. Incluiremos algunos, sacaremos otros. Si consideras que falta alguno imprescindible o has hecho un descubrimiento que te apetece compartir con nosotros, puedes avisarnos en los comentarios de abajo e investigaremos.

 

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Casa Leopoldo
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Casa Leopoldo

icon-location-pin El Raval

"El peso de la historia hace que parezca más tiempo que nuestra Casa Leopoldo esté abierta", dice Óscar Manresa, copropietario con Romain Fornell del 'reload' de Casa Leopoldo. Del todo de acuerdo: esta quizás es el restaurante más mitificado de Cataluña. Manresa y Fornell anunciaron que respetarían la esencia. Pero han ido más allá, en su fidelidad: "Es exactamente la misma carta que había cuando cerró", dice Manresa. No reinventada -¡tarjeta roja para quien quiera "reinventar la tradición" una vez más! - sino "hecha a nuestra manera. hay mil recetas de rabo de buey, pero nosotros queríamos hacer la mejor, así como la mejor tortilla de langostinos posible". Restaurar obra vieja en lugar de demoler muro de carga: la impagable memorabilia taurina y artística tiene marcos nuevos, todo es limpio y la cocina se ha hecho nueva, pero todavía tienes la sensación de estar en la casa que glosaba Vázquez Montalbán.Y todo está en su sitio: albóndigas con sepia y langostinos, pies de cerdo con 'espardenyes', arroz del señorito, unos calamares a la andaluza como Dios manda ... La última vez que comí en Casa Leopoldo debía haber venido con mis padres de ver 'El retorno del Jedi '; y el jugo del guiso y la ternura de la albóndiga de ahora no desmerecen el recuerdo infantil. El 'capipota' con garbanzos, jugoso, mucha gelatina, picante, excita los sentidos. Esto es un museo donde se come, y la gente no para de entrar, buscando ilusionados con la mirada algún pedazo de su educación sentimental

Time Out dice
Restaurantes

Ca l'Estevet

icon-location-pin El Raval

El bisnieto de Casa Agustí ha montado un nuevo restaurante que parece de toda la vida: manteles blancos en todas las mesas y platos de toda la vida que han quedado prácticamente olvidados. Algunos ejemplos son: los sesos rebozados de cordero o las manitas de cerdo. Y sobre todo la escudella y la carn d'olla, excelente para acompañarla de un buen vino tinto.

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Flax & Kale
© Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Flax & Kale

icon-location-pin El Raval

El hermano de Teresa Carles es este ambicioso espacio que quiere aglutinar todas las tendencias de cocina sana: encontraréis platos de raw food, veganos, sin gluten y también opciones de pescado azul. Se definen como 'flexiterianos' -vegetals con un poco de pescado del buenas y uno de sus rasgos distintivos son los 'superalimentos', comida que tiene muchos nutrientes, como el alga espirulina. ¿Y eso es bueno? Pues sí, sus recetas no son baratas pero sí deliciosas. Por si fuera poco, disponen de zumos de multivegetales prensados ​​en frío, es decir, que mantienen todas sus propiedades. Fuera de horas de comida y cena podréis desayunar o merendar, y tienen brunch los fines de semana.

Sifó
© Ivan Giménez
Restaurantes

Sifó

icon-location-pin El Raval

"Cualquier plato argentino que se te pase por la cabeza, lo tendremos". Este es el titular del nuevo Sifó. Pablo Antico y Jorge Runnacles acaban de reconvertir el Sifó de bar de noche –pioneros, lo abrieron hace 18 años, cuando el Raval parecía Kosovo– en restaurante argentino. Precioso: cocina abierta, luz, madera y dibujos de iconos argentinos (¡'El Eternauta' a cargo del gran Martín Tognola!). Después ofrecieron durante quince años uno de los mejores menús de mediodía en el vecino Ofis, trasladado ahora al Sifó diurno. Que abarca, por fin, "la argentinidad sin complejos". Maestros de la carne y de la creatividad popular, auguran una parrilla I + D, pizza argentina –casi inédita en Barcelona–, empanadas y un ticket que va "de lo universal hasta lo que te quieras gastar".

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Restaurantes, Catalana

Can Lluís

icon-location-pin El Raval

“El abuelo tenía por costumbre –y lo mantenemos– tratar a todos los clientes igual”. Lo dice Júlia Ferrer, la mujer de Ferran Rodríguez, alma de Can Lluís, uno de los restaurantes preferido de Manuel Vázquez Montalbán (MVM), que iba desde muy joven: nació en la vecina calle de Botella, en el corazón del Raval. Y este trato y acogida hoy sigue estando vigente en las nuevas generaciones de este lugar más que emblemático, representante de la buena calidad de la cocina casera, pulida con amor. Es una cocina a medio camino entre la catalana y la alicantina, de donde provienen sus fundadores, por lo tanto, el placer está asegurado en guisos y arroces. Esto no quita que en los menús diarios o en la carta se encuentren absolutas sorpresas, como el espencat valenciano que nos sugirió Ferran. Es un bacalao desmigado y después macerado en vinagre de Mòdena, oscurecido pero no avinagrado, atención, y que se cubre con huevo duro picado finito y se mezcla con pimiento, tomate y cebolla, como si fuera una esqueixada negra. Gustosísimo. Can Lluís está emparentado con otros dos restaurantes de muy buen pescado, buenos guisos y excelentes arroces: el Racó de l’Agüir y Els Ocellets. Ubicado en la calle de la Cera, la antesala con mesas y la barra ya avisan al buen paladar de que no sólo se trata de un buen ambiente y de testimonio de tiempos mejores. La presencia y simpatía de los camareros y la buena acogida ya hacen presentir una buena velada. Muy buen servicio, de esos de tirantes por enci

Time Out dice
Restaurantes, Cocina creativa

Dos Palillos

icon-location-pin El Raval

Albert Raurich –bulliniano de pro– demuestra que existe hermandad entre las tapas asiáticas y españolas, y un nivel de excelencia de producto y creatividad que le ha valido su primera estrella Michelin. Dos Palillos es una perfecta fusión entre bar Manolo y barra asiática de alta cocina, un lugar que no tiene mesas y donde, si no tienen tiempo, no te van sirviendo el vino. Reflexión: parte de la estrella Michelin siempre premia el servicio, y que ellos la tengan todavía pone en más valor sus fenomenales tapas asiáticas.

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Restaurantes

Cera 23

icon-location-pin El Raval

El Cera 23 comenzó como restaurante de menú de mediodía gallego a buen precio en el corazón del Raval. Y sigue estando allí, claro, pero se ha asimilado a su hermano pequeño Arume: ha hecho su oferta más noctámbula, con un repertorio de clásicos de la esquina verde modernizados. Eso sí, con una relación calidad-precio óptima. Aquí el pulpo a la gallega es pulpo a la gallega, pero también hay recetas de cocina mediterránea moderna y tataki y carpaccios excelentes. ¡Y te puedes atizar un buen entrecot de ternera gallega con salsa de queso de tetilla a un precio óptimo!

Lo de Flor
Ivan Giménez
Restaurantes, Mediterránea

Lo de Flor

icon-location-pin El Raval

Los platos fuera de carta de Lo de Flor, que acaba de hacer sus dos exitosos años en tiempos difíciles, destacan los estofados. El más habitual, de ternera y trompetas de la muerte, es muy buscado por la fiel clientela que se ha hecho Flor y su simpático y eficiente equipo. Ahora que abrirá también los sábados al mediodía, la demanda de sus fervientes seguidores, Lo de Flor seguirá luciéndose con el entrante de arenque y patata, el bistec tartar o los mejillones. Entre las sopas, destaca la de pescado. "Buscamos una cocina sencilla que guste a todos y la que me gusta a mí si voy a un restaurante o 'bistrot", ilumina Flor Falchetto, alma mater y personaje en la zona.El ambiente 'décontractée' (desenfadado y nada convencional) da un plus a esta pequeña joya del Raval, sinónimo de alegría y de buen gusto.

Time Out dice
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Bar Guixot
Maria Dias
Restaurantes, Mediterránea

Bar Guixot

icon-location-pin El Raval

Comer o cenar un bocadillo, un crepe o una ensalada. Hasta aquí ninguna novedad. Sin embargo, para quien ha estado en el Guixot, hay un antes y un después. Aquí, los bocadillos son muy diversos, muy completos y con combinaciones que los hacen exquisitos (probad el Gòtic, de pollo, aguacate, berenjena, mayonesa y brie). Lo mismo sus crepes y ensaladas. El ambiente es distendido y el trato excelente.

Restaurantes

Suculent

icon-location-pin El Raval

Bajo la fachada de un cuidadoso bar de tapas, Suculent es una casa de comidas donde se maneja una cola de buey superlativa, de aquella que se sirve pegada al tuétano y que por efecto de la cocción del chup-chup se desprende casi por poder mental. Un plato difícil de encontrar incluso en los sitios que hacen bandera del tradicionalismo. Y que, por cierto, no es de toro ni de buey: es vaca vieja y así lo hacen constar en la carta. Pruebe el costillar de cerdo ibérico Maldonado, el aristócrata de la pezuña, o unas albóndigas de morcilla con sepia, la estrella de la cuchara, que es la tercera pata del local, además de las tapas. Los domingos hay arroz de mar y montaña y flamenco en directo.

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Summak
© Maria Dias
Restaurantes, Libanesa

Summak

icon-location-pin El Raval

Ah, la dieta mediterránea, vaporoso concepto que, si reseguimos el mapa, abarca desde la calma gaditana hasta la guerra en Siria. No voy a entrar en disquisiciones sobre Ancel Keys, el creador del concepto, pero sí que vale la pena anunciar que ha abierto Summak, un libanés libanés (restaurante libanés de propiedad libanesa).Aquí, explica Yann Lassade, uno de los socios, tienen un objetivo muy simple: "Ofrecer comida libanesa cotidiana en un ambiente bonito y con mucha luz". Yann pone énfasis en el día a día, porque asegura que cuando vino a vivir a Barcelona, ​​"visitó la mayoría de libaneses. Y tenían un enfoque muy turístico". Aquí, dice, "nada es congelado, y comerás lo mismo que comemos cada día".Olvidaos de fantasías arábigas de mil y una noches y cachimbas: Summak –llamado así por la especie omnipresente en la cocina libanesa, de color rojo oscuro y sabor acidulzado– es un restaurante de uso cotidiano, abierto a la fantástica luz de las Drassanes y con un planteamiento sencillo: hacen 'meeze' (platos para compartir, las tapas del Líbano), platos principales y un ejército de 'manakeesh', una especie de pizza libanesa muy popular: cuesta entre cuatro y seis euros y se puede comer en una sencilla versión con 'Zaatar', hinojo libanés seco y aceite de oliva, o con 'shanklish', potente queso azul libanés, acompañado de tomates y especias.Summak está en Drassanes, justo delante del solar que ha visto denegada la licencia para un hotel de lujo. A Yann esto no le quita el sueño

Fish & Chips Raval
Maria Dias
Restaurantes, Británica

Fish and Chips Shop Raval

Cuando abrieron su primer Fish & Chips en San Antoni, la idea de los hermanos Mani y Magid Alam era exportar a Barcelona un concepto 100% británico casi inédito entonces. Merluza rebozada con patatas fritas, elaborado con buen producto y técnica impecable, y una serie de tapas sencillas para acompañar la experiencia surrealista de estar comiendo 'fish & chips' en el corazón del Eixample. De repente, se hizo el milagro: colas de más de una hora para disfrutar de una oferta sencilla e informal, 'fast food trendy' de calidad que sacia a un precio ajustadísimo.Y más por intuición que por olfato 'marketiniano', los Alam tuvieron que ponerse las pilas y buscar un segundo local para dar respuesta a una demanda creciente que ni ellos imaginaban cuando abrieron. Eso fue hace tres años, y hace uno y medio llegó el local de Balmes, que ha dado paso a un tercero, en el Raval, y a un cuarto cerca de Universidad, en Aribau 18, con coctelería.Ubicado cerca del Museo Marítimo, este tercer Fish & Chips tiene algunos detalles que lo diferencian de los demás, a pesar de que la filosofía es la misma: fusionar el 'fish & chips' clásico con un toque asiático, especialmente paquistaní, país de origen de los hermanos Alam. Este local, sin embargo, tiene un especial valor sentimental porque se encuentra en el barrio donde crecieron, y es el único de todos que tiene plancha, lo que permite crear platos que sólo encontramos aquí, como un tataki de atún fantástico con una salsa de yogur y berenjenas avi

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Gringa
© Maria Dias
Restaurantes, Mexicana

La Gringa

icon-location-pin Ciutat Vella

La furgoneta pionera Eureka, de Gastón y Priscilla, se puso en marcha en 2013 y ahora se acaba de empotrar en un lado de la plaza Reina Amàlia, punto de entrada 'soft' al Arrabal 'hard'. El restaurante, que Gastón define como un "diner californiano", es tan pulcro, anguloso y minimalista como la reurbanizada plaza, antes agujero negro. "Una barra de roble macizo es lo único que separa la cocina de la gente. Nada a esconder –dice él–. El carácter de un lugar no viene de la carta ni de la decoración, sino de los trabajadores y los clientes, y queríamos convivir juntos”. Decía cocina de género? Cocina de calle de Los Angeles, donde nació Priscilla: "Picante, chilis, tacos, cebiches... Cuando empezamos, no había un lugar así aquí: todo era de los Estados Unidos o mexicano", recuerda Gastón. Un lugar impoluto donde acabas con las manos embadurnadas. Su bocadillo de pollo es una bomba: pollo frito y frito, 'coleslaw' con lima, pepinos y salsa de chipotle y miel, en brioche. Por menos de 12 euros, traen una generosa ración de patatas al horno con chimichurri y una buena ensalada de hoja de roble. El bocadillo dispara instantáneamente los receptores de placer y se te queda a la garganta un buen rato después. Los tacos también son excelentes: en fin de semana los preparan en versión brunch, barbaridad XXL con huevos removidos y chorizo criollo, sobresaliendo de 'sour cream', patatas y con 'totopos' y guacamole. Este no es un lugar para portarse bien sino de indulgencia, como indulge

Bar Fidel

icon-location-pin El Raval

Como pronunciar la palabra bocadillo y no pensar en el Fidel, en su carta kilométrica, su maestría para combinar ingredientes con sencillez -salmón con roquefort, emmental con confitura de tomate-, y ese pan tostadito... Un bocadillo en Fidel es una inversión a riesgo cero.

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Restaurantes

Sésamo

El restaurante Sésamo se encuentra en el barrio del Raval en el centro de Barcelona, cercano a muchos lugares de interés de la ciudad así como las ramblas o el puerto. Su decoración y sus pequeñas dimensiones hacen de él un restaurante acogedor y de ambiente cálido que te atrapa. Se centra en la cocina vegetariana con influencias italianas e internacionales, y utiliza los mejores productos biológicos del mercado. Posee una carta con platos muy variados, que sorprenden a los paladares más exquisitos. Sésamo es un restaurante especial que pone mucho cariño en todo lo que hace y apuesta sin duda por la originalidad y el arte en todos sus sentidos. En él se organizan exposiciones de fotografía, los jueves ofrecen cocteles y los viernes y fines de semana hay un DJ en directo. Un local en continuo movimiento que no para de innovar y de sorprender. Todo un punto de referencia de la ciudad condal, que supone una visita imprescindible. Una experiencia para todos los sentidos que no te puedes perder.

Restaurantes, Vegetariana

Teresa Carles

icon-location-pin El Raval

Todos los vegetarianos quieren ser diferentes, pero éste lo es de verdad: su recetario, a medio camino entre la tradición catalana y la cocina de autor, es sorprendente, sabroso y sin dogmas vegetarianos. Probad su habas a la catalana o su timbal de escalivada e higos y ya me diréis. Tienen buena bodega.

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Restaurantes, Cocina contemporánea

Caravelle

icon-location-pin El Raval

Antes bodega Fortuny, este local minimalista de una inglesa y un australiano se define como un gastropub. Podréis encontrar receteas originales y deliciosas, con influencias británicas, italianas o catalanas, pero siempre muy originales. Buenos desayunos, dulces y salados, e imaginativos platos como el fried rabbit, es decir, conejo frito y rebozado al estilo norteamericano. Excelentes postres caseros.

Restaurantes

Bacaro

icon-location-pin Ciutat Vella

Una tasca veneciana que reivindica la cocina italiana más allá del binomi pasta (con salsa) y pizza. A tocar de la Boqueria, aquí los ingredientes están seleccionados con cuidado. Sardinas 'in saor', una especie de escabeche un poco más dulce. ¡Una delicia! Bacalao 'mantecato' genial. Lo mejor que podéis hacer para acompañarlo es serviros una copa de 'prosecco', que animará la comida y redondeará el placer de disfrutar de la maravillosa cocina veneciana.

Time Out dice
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La Monroe
© Irene Fernández
Restaurantes, Cocina Internacional

La Monroe

icon-location-pin El Raval

Berta, Sergi y Jordina hace años que tienen negocios pequeñitos y aprovechadísimos en el Raval y trabajan juntos para cultivar un nuevo modelo de relación establecimientos-barrio, basado en la red, la sostenibilidad y la atención a los vecinos. Que hayan unido esfuerzos para abrir La Monroe, el bar de la Filmoteca, es muy buena noticia, porque la gestionan con el mismo amor y conocimiento del territorio que sus propios locales. Al entrar ya se nota: en un espacio enorme y diáfano, todo ventanales, han conseguido trasladar aquella calidez y ambiente familiar del Lupita, Las Fernández o el Pódame. Los adoquines de la plaza son el suelo del local, tiene una gran terraza con jaulas de pájaros para hacer que crezca la hiedra y mesitas de aluminio lacadas en verde piscina y rojo coral. El interiorista Antonio Iglesias ha hecho un magnífico trabajo: ha iluminado el espacio con lámparas hechas con hueveras recicladas y bombillas de gran filamento y ha dispuesto largas mesas de madera para compartir con esqueleto de andamio –dice que para rendir homenaje a 'En construcción', de Guerín, que se rodó allí–. La Monroe es todoterreno: puedes desayunar, picar algunas tapas –¡la ensaladilla rusa está buenísima y los embutidos son de Ponts!–, comerte un menú a buen precio, beber tés, cócteles, comer bocadillos y ensaladas, cenar un cebiche o un secreto ibérico. Te puedes gastar cuatro duros y tomarte un café y un fabuloso pastel casero o cenar por 25 € y quedar como un señor. En La Monroe h

Time Out dice
A Tu Bola
A Tu Bola
Restaurantes

A tu Bola Gourmet food

La israelí Shira Ben Shitrit es la jefa de A Tu Bola Gourmet Food, un minúsculo restaurante que refunde el producto de proximidad y a menudo ecológico en forma de platos combinados de imaginativas albóndigas, donde podéis elegir pelotas y acompañamiento.Shira explica que la inspiración para hacer recetas de bolas tant imaginativas -y saludables- como la bola Lenduri (lentejas tandoor con calabacín y 'tzatziki') proviene de la cocina estilo marroquí de su abuela (y se nota, porque este es un lugar de comida rápida, donde se nota el cariño '). Tres enormes bolas de cordero especiado –tienen muchas variedades vegetarianes- más unos fideos -d'arròs, extrafins- salteados con verduras, cuestan 8 euros (copa de vino bueno incluido).Si estás sentado en la barra que mira al Raval, espectáculo asegurado. Podéis escoger los acompañamientos con hummus (buenísimo, como el 'tzatziki', lo lleva en su cultura 'gastro', claro) patatas asadas o polenta crujiente, por citar tres. También podéis solicitar un par de bolas en pan de pita con ensalada (6 €), o el plato XL, cuatro bolas con acompañamiento. Y de postre, bola de chocolate. Si pasáis de opciones 'healthy', pues un buen plato de bolas de cerdo a la mexicana con alioli de chipotle. ¡Y una copa de vino bueno aquí cuesta dos euros!

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Restaurantes, Catalana

Sagarra

icon-location-pin El Raval

Si todavía no habéis comido aquí, debéis saber que a veinte metros de la Rambla también se puede comer bien. Este restaurante casero ofrece cada semana un menú inmejorable, en el que se juntan un precio ajustado, buen producto y raciones generosas. Si vais un domingo, podréis encontrar un buen arroz negro y un marmitako de segundo. Es un sitio amplio, cómodo y con buen servicio, más visitado por gente local que por turistas.

Arume
©MariaDias
Restaurantes, Cocina creativa

Arume

icon-location-pin El Raval

Me lo habían dicho, pero no me lo acababa de creer. El restaurante Arume está situado en los bajos del edificio donde nació mi padre, en la calle de Botella, en pleno Barrio Chino. Que recuerde, el portal por donde se entra al restaurante daba a la entrada de la casa de una señora que estaba como las maracas de Machín y se relamía de gusto asustando a criaturas como yo. Eran tiempos de orines y vómitos en la calle, y las paredes aún tenían el color de la posguerra. El Arume es un símbolo de los tiempos. Un restaurante con una carta de presentación clara: "cocina gallega contemporánea". La estructura del restaurante es laberíntica y llegamos a un altillo, creo, situado al fondo a la derecha, o quizás era la izquierda. Vamos dos, noche de reconciliación, y nada mejor que cenar en las alturas.Primero, decidimos compartir el cebiche del tío Walter y los langostinos en tempura cítrica, comino y mayonesa de albahaca. Recomiendo que si alguien me quiere hacer caso al pedir, comience por los langostinos. El cebiche, fantástico, fresco, como debe ser, mata el sabor más delicado de unos langostinos crujientes lubricados en la mayonesa, y si los animales han muerto por causa de la gula humana, lo mejor es respetar al máximo su carne. El alma es cosa del cocinero.De segundo, mi acompañante pide otro entrante. En esta ocasión, un tiradito de salmón semimarinado, hummus picante y lechuga de mar. No le emociona. Me dice que tal vez se ha equivocado, o tal vez, asegura, no es el día adecuad

Time Out dice
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Restaurantes

En Ville

Con aspecto de agradabilísimo -precioso, más bien- bistrot francés, este restaurante en la parte noble del Raval ofrece cocina mediterránea con un fuerte toque italiano. Platos como el magret de pato con verduras de temporada tienen una fuerte identidad francesa, pero también se permiten divertimentos de fusión como un secreto ibérico a la brasa con chutney de pera y escama negra.

Bar Cañete

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Uno de los platos estrella de este bar de tapas con una larga barra es la denominada fritura Cañete, una selección de camarones, calamares, morena en adobo y pescado de lonja del día, fruto de la feliz hermandad entre Atlántico y Mediterráneo. Rebozados con harina de arroz, como es tradición en el sur, son unos peces gustosos y nada aceitosos, que compiten con otros fritos de la carta de gran nivel: unos boquerones receta de la madre del Julio, el jefe de sala, una gran croqueta de jamón y la torcida de camarones. Tapa fina, fina, fina. 

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Quim de la Boqueria
© Scott Chasserot
Restaurantes, Catalana

Quim de la Boqueria

icon-location-pin El Raval

La gastronomía de un lugar no es solo el producto, la técnica y las recetas. También, influyen los lugares donde se desarrolla y se cuece, su ruido, los olores, el comportamiento de las personas. Quiem de la Boqueria es un ejemplo claro de ello. Id muy temprano por la mañana y comed unos huevos fritos con setas, un 'capipota' o un pescadito frito rodeados de gente que transporta carne, pescado y verduras, y el carácter animado de Quim Márquez y de los suyos.. Y entenderéis qué es el Mediterráneo. Después de 25 años al pie del cañón, todavía sorprende con platos como el risotto con rabo de vaca.

Restaurantes

Ca l'Isidre

icon-location-pin El Raval

A veces, un poco de lujo y placer no está obligatoriamente reñido con el bolsillo. Pensamos demasiado en el precio de la nota y no tanto en el placer de una buena velada con buena cocina y mejor atención como elementos fundamentales. El lujo no es lo que predomina en Ca l’Isidre, un restaurante único: son más bien los detalles, la atención, la buena cocina de siempre y una carta de vinos que hace soñar el paladar sólo con leerla: unas 300 referencias de lo más tentadoras, aunque hay algunas a precios reservados para grandes celebraciones. Ahora que el Raval está de moda, no está de más recordar que Isidre Gironés y su mujer, Montserrat, tuvieron el coraje, en 1970, de abrir un restaurante en un barrio que no era el de hoy. Su apuesta no sólo se demostró muy válida, sino que está viviendo un rejuvenecimiento desde que su hija Núria se ha hecho cargo del restaurante favorito del Borbón Juan Carlos cuando viene, y de Woody Allen, por citar algunos. Cuando entramos, se percibe eso que los franceses llaman charme. Su estilo, moderno entonces, nada decadente ahora, se ve enriquecido con una pinacoteca que el sentido de la vista agradece. La acogida, el servicio y el entusiasmo contagioso de Núria hacen el resto. Aquella noche, después de los aperitivos de rigor, empezamos con dos segundos: tripa y sesos de cordero. Los sesos son excelentes, se lo agradecemos al pobre cordero y a la buena cocción. Pero podemos arriesgarnos al decir que la tripa sigue siendo la mejor de la ciudad.

Time Out dice
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