Lo mejor de la Barceloneta

Te recomendamos restaurantes, bares, tiendas y cosas que hacer en el barrio más marinero de Barcelona

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En la Barceloneta hay dos de las playas más emblemáticas de la ciudad: la de la Barceloneta y la playa de San Sebastián. Pero hay mucho más, por supuesto. Las cerca de 70 hectáreas que existen entre el mar, el Moll d'Espanya, la Ribera y el Puerto Olímpico, condensan cientos de buenos restaurantes, bares, tiendas, plazas, mercados y rincones que configuran, en buena parte, el carácter de la ciudad.

En 1992, cuando Barcelona acogió las Olimpiadas, la ciudad empezó a prestar atención a este barrio que hasta entonces había sido bastante ignorado por la administración. El cambio trajo mejoras estructurales pero, como ocurre a menudo, también propició que la Barceloneta perdiera parte de su autenticidad hecha de vida en la calle y de alegría sin normativa y que se convirtiera en una golosina para la especulación inmobiliaria.

Hoy la Barceloneta conserva el espíritu de pueblo de pescadores. Las casas bajas permiten que el sol penetre las calles –una solución para luchar contra la insalubridad en el siglo XVIII– y hacen olvidar que si giras la espalda al mar, te encuentras la urbe. Las grandes superficies no acaban de entrar y el pequeño comercio todavía resiste.

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Los mejores restaurantes de la Barceloneta

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Mar Salada es el hermano pequeño del famoso restaurante Can Ros y un triángulo bien definido: Marc Singla (chef), Albert Enrich (pastelero) y Marta Cid (sala). Si vais desesperados buscando arroces auténticos por la Barceloneta, ¡stop! Aquí hacen uno de los mejores de la ciudad. Cada día van a buscar a la lonja el pescado que sirven, y al mercado, lo que necesitan para seguir sorprendiendo, aunque algunos platos como la ensalada de pulpo, el risotto con base de suero de parmesano, el cheesecake con mango y la espuma de crema catalana son unos constantes de la carta. Se nota que el chef, Marc Singla, trabajó en el Bulli.

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Quienes dicen que la cocina marinera es más sabrosa cuanto más cerca se está de las olas del mar tienen toda la razón del mundo. En Platja Ca La Nuri, con una historia restauradora familiar que se remonta a mediados del siglo pasado, lo podréis comprobar a pie de playa. En la carta encontraréis deliciosas tapas marineras, como los calamares a la andaluza, buñuelos de bacalao, mejillones a la plancha, platos principales de pescados a la brasa, fideuá y arroces clásicos (paella, negro, mar y montaña); todo servido con la brisa del mar y rayos de sol. Un clásico del barrio. Además, es una opción a tener muy en cuenta para celebrar comidas de grupo.

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  • La Barceloneta

Casa Costa fue un restaurante emblemático de la Barceloneta de los años 40, con una ubicación privilegiada frente a la playa de Sant Miquel. Siempre a manos de la misma familia, va cambiando de nombre y de concepto, hasta que hace poco, a finales del 2023, reabrió con el nombre original y con un toque contemporáneo. La única diferencia entre el nuevo Casa Costa y el antiguo es que ahora yo no hace arroz y se ha especializado en pescado a la brasa. Lubinas, rodaballos, escórporas... Todo lo que viene del mar tiene cabida en su carta. En los fogones se encuentra el chef Juan Martínez (ex Torre de Alta Mar). El comedor es amplio y en la terraza caben 60 clientes muy afortunados.

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
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  • Mediterránea
  • Barcelona
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Con unas vistas bonitas frente al mar y junto al puerto de Barcelona, el 1881 del grupo Sagardi –toda una institución en cocina vasca en la capital– se erige como el restaurante del Museu d'Història de Catalunya. Arroces, marisco y pescado del Mediterráneo con recetas del País Vasco. No podían faltar las cocochas de merluza ni el bacalao a la brasa, dos tótems de la cocina del norte, como tampoco la media, en este caso de vaca vieja, de unos 400 gramos. Para coger fuerzas y asumir el festín que estáis a punto de experimentar, dirigíos a la terraza y dejaos imbuir por el espíritu marinero saboreando uno de los cócteles y vermuts mientras os acompaña la brisa embriagadora del mar.

  • Marisco
  • La Barceloneta

Abierto en 1996, el Barceloneta apuesta por productos de máxima calidad para elaborar recetas tradicionales de mar. Dado que solo tocan materia prima excelente de lonjas cercanas, su manipulación en la cocina es mínima y toda la importancia recae en el corte, cocción y punto de sal. Evidentemente, la carta cambia con las temporadas de pesca, pero a diario disponen de supremas de pescado, cogotes y piezas enteras. Los arroces y calderetas complementan la oferta marinera. El arroz del Moll es uno de los clásicos de su carta. El restaurante dispone de cuatro salones privados y una terraza con vistas espectaculares al muelle. No es barato, pero ya se sabe, la calidad se paga. Pertenece al grupo restaurador Olivé Slow Food (Cañete, Paco Meralgo, Pastelería Baixas).

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  • El Gòtic
  • Crítica de Time Out

Los cocineros Alex Durán y Matteo Spinelli han creado un concepto que nos traslada a varios puertos del mundo. Situado en un emplazamiento espléndido del Real Club Marítimo de Barcelona, ​​el Fiskebar se especializa en pescados y marisco y defiende una cocina estética que quiere agradar a todo el mundo. En la carta, la pasta, las verduras y el arroz acompañan a los productos del mar, mientras que recetas nórdicas como el smørrebrød de salmón, aguacate y rábano picante aportan una mirada diferencial. Destacan los mejillones con mantequilla blanca, la cerviola con aceite de oliva virgen y la barra fría de niguiris, así como el queso de Molí de Ger a la brasa. Para acompañar, disponen de una amplia selección de vinos ecológicos y orgánicos.

Contenido patrocinado
  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
Can Maño
Can Maño

Parece que entres en una casa particular de planta baja de la Barceloneta y que siguiera al comedor de casa de alguien. Pero no, de hecho, estás en una taberna de pescadores como las de antes. No busques florituras, ni fusiones, ni modernidad. Aquí es todo mucho más sencillo pero no por ello menos bueno. El pescado fresco se puede comer frito o a la plancha, con ajo y perejil. O lo compras o lo dejas. Ni filigranas, ni cocciones complejas, ni guarniciones exóticas. Nos encantan las patatas fritas caseras que sirven: van buscadas en la ciudad. Las sardinas son un clásico en este local de la Barceloneta, punto de encuentro de curiosos venidos de todas partes.

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  • Cocina creativa
  • La Barceloneta
  • Crítica de Time Out

No pidáis explicaciones a este restaurante donde sólo suena música con vinilo. Ellos mismos apuntan que la carta “cambia con la luna y vuelve como las estrellas”, lo que significa que cada día se puede encontrar una experiencia radical y diferente. El proyecto está ideado por el chef Michael Pérez, que tras recorrer ciudades como Nueva York, Washington o Tokio, abrió un local barcelonés rompedor. Aquí le da la vuelta a los esquemas con recetas de albaricoques rellenos de sobrasada, tártar con tiramisú y tofu con ostras. Los vinos, menos evasivos que los ingredientes, apuestan a menudo por rieslings y Müller-Thurgaus artesanos. Sólo encontraréis un menú de degustación nocturno, de 8 a 15 platos, y algún brunch efímero que anuncian en las redes.

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Este local del litoral barcelonés sigue con las velas bien desplegadas sin perder la esencia que lo ha hecho famoso: la frescura de sus productos y unos arroces de bandera (Vázquez Montalbán dejó escrito que aquí hacen el mejor arroz caldoso del Mediterráneo). Es el reino del arroz marinero con el mejor producto: cangrejo real, vieiras y buey de mar acompañan a un grano inmejorable. ¡Atención al apartado de guisos y de cocina de la abuela! Un ejemplo de la fama de la que disfruta lo encontraréis en el muestrario de fotos de artistas que han pasado por sus mesas: Miró, Dalí, Antoni Tàpies, Josep M. Sagarra, Josep Pla, Sara Montiel y Joan Manuel Serrat.

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  • Barcelona

Con una ubicación privilegiada en la Barceloneta, el Xup Xup ofrece vistas impresionantes de la costa barcelonesa gracias a su espacioso interior y la fachada acristalada. Aquí la cosa va de cocina marinera excepcional y creativa, enfocada a la calidad y frescura de sus ingredientes. Casi una veintena de tapas de base nacional con toques internacionales (gambas rojas flameadas al sake, croqueta de kimchi con mayonesa cítrica), una decena de arroces, algo de pescado y carne. Pertenece al grupo restaurador Arenal (Restaurante Arenal, Rumbla).

  • Argentina
  • La Barceloneta

Hace dos décadas que se dedican al asado argentino. En su carta encontraréis platos para picar (empanadas, ensaladas, provolone), bocadillos (choripan, milanesa, hamburguesa) y principales de carne (entrecot, bife, vacío, asado de tira, chorizo ​​criollo, etc.). No faltan las parrilladas (entre 20,5 y 22,5 euros por persona) ni unos tremendos acompañamientos; las patatas a la crema... ¡Buf, una delicia! Las porciones son generosas, tanto que en algunos casos un plato puede compartirse perfectamente entre dos comensales. Para beber, cerveza Quilmes y Fernet-Cola, junto con las bebidas habituales de aquí. Aunque sea un local dedicado al mundo carnívoro uruguayo y argentino, tienen opciones vegetarianas. La Malandrina, familiar y económico, es un pequeño milagro de la Barceloneta, un barrio cada vez más caro y en manos de grandes grupos restauradores.

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  • Ciutat Vella
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

El ex financiero Jaume Muedra, hijo del mítico bar La Bombeta, tiene un bar-restaurante de primera categoría. Es una especie de taberna marinera de la Barceloneta con las comodidades propias de un restaurante del siglo XXI. Tapas para picar, fritos, plancha, huevos, arroces, platos más elaborados (lasaña, canelón, estofado) y postres de acento catalán (crema, carquiñoles, pan con chocolate). En la carta de vinos, cien referencias catalanas, gallegas, de La Rioja y francesas. Tiene barra, comedor principal, salones privados y una terraza maravillosa.

  • Vegetariana
  • Barcelona
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El eslogan de este restaurante cálido y de ambiente nórdico no puede ser más claro: cocina vegetariana para vegetarianos y no vegetarianos. Escépticos de la verdura, el equipo del The Green Spot tiene argumentos muy sólidos para desmontarle todos los prejuicios. ¿Cómo? Con más de treinta platos originales, suculentos y tentadores como las setas maitake con berenjena al horno, salsifíes, anacardos y miso blanco y la hamburguesa de frijoles negros y pan brétzel. Atención también a la pizza negra con calabaza, apio y cebolla caramelizada, pistachos y queso de cabra ecológico. Tiene una segunda sede en Diagonal, 593. Del grupo restaurador Tragaluz.

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  • Marisco
  • La Barceloneta
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

El Barraca es un restaurante de arroces de toda la vida, pero con una ejecución de cocina moderna y gourmet, donde se pueden encontrar unas cinco especialidades arroceras muy afinadas: sobresale un excelente arroz negro de bacalao y alioli de azafrán y la clásica sartén marinera de calamares y gambas. Para empezar, entrantes clásicos de la Barceloneta: croquetas, buñuelos de bacalao y buenos caparazones. También tienen opciones de carne, pescado y veganas. Las vistas al mar y al Paseo Marítimo son despampanantes, y la mayor parte de los productos empleados son ecológicos y de proximidad, filosofía de la casa. Del grupo restaurador Somos Esencia (Bar Bauma, Fauna, Agua).

  • Coctelerías
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

La recuperación de platos telúricos de la tradición mexicana pasados ​​por la criba de las técnicas de vanguardia y el producto de proximidad es el 'leitmotiv' de Oaxaca, uno de los mejores mexicanos de Barcelona. Entre los platos estrella, hay que reivindicar el pulpo tatemado y el mole con pollo de El Prat. Cabe mencionar las tortillas y el guacamole preparado en la mesa, entre otros. Además del restaurante, Oaxaca puede presumir de una 'mezcalería' con más de 200 marcas, y una atractiva decoración con cuero, madera y acero como elementos predominantes. Y tienen su propia huerta mexicana. Cada día llevan al restaurante chiles, jalapeños, nopales y más productos cultivados por ellos mismos cerca de Barcelona. De esto sabe un montón Joan Bagur, un chef menorquín que, de la alta cocina de Barcelona, ​​fue a México a estudiar su tradición. El local tiene una terraza magnífica.

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  • Marisco
  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Nacido en 1957 y padre del Nou Ramonet, La Fresca y La Vinoteca, Can Ramonet sigue siendo la taberna insignia del grupo. Es la casa de los buenos arroces de toda la vida pero con aire modernizado. La carta se mantiene a la altura, donde encontraréis éxitos de siempre como el arroz negro y la fideuá. Una de las nuevas propuestas es un gustoso y meloso arroz de rabo de buey con la atrevida intervención de mejillones, una apuesta arriesgada de óptimos resultados. Recordando la Barceloneta más marinera y popular, comeréis clásicos como callos con garbanzos o caracoles guisados: las recetas de la abuela Ramona. El menú de mediodía, de 20,95 euros, tiene una propuesta quizá algo más atrevida pero que se aviene con el barrio marinero.

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El Azul Rooftop tranquiliza es un proyecto de Romain Fornell, estrella michelin con Caelis. Las vistas son brutales y la oferta de cocina no las desmerece. Se trata de cocina mediterránea, con guiños afrancesados ​​que tan bien maneja el chef, se articula aquí alrededor de carnes y pescados a la brasa. No hay mucho misterio: excelente producto y buenos acompañamientos que hacen que servicio y emplatado luzca: son sensacionales los pimientos de vidrio que acompañan al pescado y las patatas fritas caseras de la carne. Rodaballo, rape negro, secreto ibérico, o wagyu de Burgos (que buena la cecina que también preparan con él, por cierto) conforman las propuestas de esta parte de la carta).

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  • Braserías
  • Barcelona
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

En Can Sardi triunfan los calamares con brécol, el bonito con corteza de 'pane carasau' y la especialidad: las sardinas. Las hacen a la brasa, en escabeche y, si tenéi suerte, quizás las encontraréis ahumadas con burrata. Para los que no sois demasiado sardineros, sepáis que aquí tienen mucho talento para la plancha y que su caballa es irresistible. En este pequeño restaurante italiano forrado de baldosas más bien andaluzas, Pasquale y Fabrizio también despachan platos de pasta (raviolis de ricotta y escarola salteada con salsa de anchoas y piñones), carne (estofado de cordero), excelentes vinos (Cannonau) y grandes postres (pastel de queso con azafrán y reducción de mirto). Nunca Barcelona y Cerdeña habían estado tan cerca.

  • Marisco
  • La Barceloneta
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

El mar en los fogones de un dos estrellas Michelin es, dicho simple y llanamente, emoción pura en cada mordisco. La carta de este magnífico restaurante está llena de ingredientes de primera fila con mucha técnica: la técnica de un gran chef que hace tiempo que demuestra su dominio sobre todo lo que procede del mar. Paco Pérez transporta desde el cabo de Creus hasta la capital catalana sus creaciones ingeniosas basadas en el pescado y el marisco, y maravilla a los comensales con delicias como la ensalada de bogavante, tomates y corales, o un lenguado con una meunière de codium y 'dumplings' de camarones que os hará caer de culo. Desde el Hotel Ars, os comeréis el Mediterráneo tal y como lo entiende Paco Pérez, y alucinaréis de todos los matices creativos de los que es capaz este gran chef.

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  • Italiana
  • La Barceloneta

La belleza de la costa amalfitana inspira a este restaurante como una entrada del todo cinematográfica. Las escaleras que dan acceso nos trasladan a la Dolce Vita ya los viajes a Vespa por carreteras secundarias, mientras que, en el interior, las badosas blancas y rojas recuerdan a un Capri barcelonés. De la barra de crudos, salen ostras ahumadas, carpaccios de gamba roja y láminas de pulpo con aguacate. También se innova con ingredientes como el guiso ibérico y el pebre Kampot, si bien la tradición es innegociable en la pasta, que sea el proceso de 'trafilata al bronzo'; es decir, que se elabora como una trefiladora de bronce en un obrador propio. Cuando cae la noche el local se transforma en un exclusivo 'nightclub'. Pertenece al grupo restaurador Carpe Diem (Ikibana, Tracatrá).

  • Mediterránea
  • Barcelona
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Situado a los pies del hotel W, justo en el apéndice de la Barceloneta, este 'nuevo concepto de chiringuito', como le llaman, tiene una terraza con vistas espectaculares al mar y al barrio. Desde aquí se tiene la sensación de estar en una bahía. El grupo Tragaluz rinde homenaje a los auténticos establecimientos preolímpicos que se encontraban a pie de playa con una cocina sencilla y muy bien hecha; tapas marineras (pescadito frito, berberechos a la brasa con Espinaler), ensaladas, arroces (espectacular el arroz negro de sepionetas y alcachofas), carne y pescado fresco a la parrilla. Es el lugar ideal para plantearse si tiempos pasados ​​fueron mejores o si las cosas simplemente deben cambiar. Buena música y gente 'cool'.

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  • Peruana
  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

En el Ají de Barcelona, ​​uno de los restaurantes del Casino de Barcelona –con acceso desde la calle– se mezcla la cocina más tradicional de Perú con la japonesa, es decir, hacen cocina nikkei y son uno de los máximos exponentes de la ciudad. Cabe decir que nos rendimos al estilo y creatividad de la chef Alejandra Ormeño, que ha logrado un equilibrio fenomenal entre la voluptuosidad de Perú y la precisión de la cocina japonesa. Si el 'nikkei' en sí mismo es ya un estilo de fusión, ella innova dentro de este marco con una cocina de autor que pone el pie en dos o más gastronomías por plato con naturalidad y acierto. Un ejemplo magnífico son unos fideos udon donde el caldo es un chupe de camarones que remite al suquet, y de picante medido aligerado por brotes de cilandro. El menú de mediodía os permite disfrutar de esta cocina por solo 23 euros.

  • Japonesa
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

En cuatro palabras; el izakaya del grupo restaurador Tragaluz. En los fogones, el joven Àlex Vall. Pregunta: ¿Qué puede salir mal cuando pasas tus años formativos codo con codo con Hideki Matsuhisa del Koy Shunka? Respuesta: Nada. Bar de sushi y robata (parrilla de carbón) abiertos a la vista. Veinte platos, wok, plancha, tres postres (dos helados y un coulant) y seis tipos de sake. Servicio eficiente que sabe aconsejar; escuchadlo. Decoración cuidada, muy Tragaluz; estilo industrial con detalles vintage, tablas grandes de madera y buena iluminación. Ambiente distendido e informal. Sólo cenas. Es un izakaya, por tanto, raciones pequeñas, pero muy tentadoras: costilla lacada, fideos udon con setas, katsu sando, sushi de nivel... Iconos de la comida callejera y de taberna. Es necesario reservar.

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  • La Barceloneta
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

La incorporación más reciente a la estirpe de Ca La Nuri es el Sal Mar, una actualización de los postulados de este grupo de cocina marinera que en 2022 cumplió 60 años y pasó a llamarse Familia Nuri. En pocos restaurantes en la arena encontraréis una propuesta tan enfocada al público local: arroces y pescado fresco a precios no abusivos, con toque maestro del chef David Noguera, hijo de la casa. Entre semana, bajad a la Barceloneta para disfrutar de un menú de mediodía, a 16 euros, impecable; te traen una paella para uno con sepia, calamares y tirabeques, que por sabor y generosidad te recuerda el arroz de la madre. Añaden un toque internacional con un apartado de la carta de gyozas y tacos.

  • Mediterránea
  • La Barceloneta
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Más allá de la cocina, ir a cenar a la torre del teleférico tiene un punto romántico, con unas vistas espectaculares de Barcelona y el mar. La Torre d'Alta Mar es cocina mediterránea y marinera con toques modernos en un ambiente distinguido. Hay que decir que subir langostas, aceite y vinos a 75 metros de altura no es fácil ni barato, así que trate de llevar el bolsillo lleno a la hora de pedir la cuenta. Trasladar el glamur del emplazamiento del restaurante se convierte en platos como el fondo marino en ensalada –con marisco, pescado y algas–, un foie marinado con miso y anguila braseada, y un solomillo de Girona a la brasa con pak choi , setas y salsa de tomates asados. Dejad espacio para el postre, ya que os esperan delicias como el lingote de chocolate en tres texturas –guanaja, jivara y praliné– y la mousse de Violetes con bizcocho de yogur.

Los mejores bares de la Barceloneta

  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Esto es un fenómeno que supera el ámbito gastronómico. Este restaurante popular no ha salido de la propiedad de la familia Solé desde el año 1944, cuando abrió. No hay reservas que valgan: la gente, locales y turistas, hacen cola y empujan a partir de las doce para cruzar sus puertas de madera y conseguir sitio. En origen, era una taberna de pescadores donde la gente acudía a beber, y hacia los años 50, con la moda, empezaron a servir tapas calientes. Aquí se inventó la bomba de la Barceloneta.

De este lugar nos encantan los garbanzos con calamares, el capipota, las sardinas, los buñuelos de bacalao... Aquí compartís mesa con desconocidos y hay buen ambiente, como en las mejores tabernas. Vinos a granel y quintos en botella y ¡a disfrutar!

Dónde: Baluard, 56

  • La Barceloneta
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La Barceloneta no se entendería sin establecimientos como El Vaso de Oro. Los camareros uniformados forman parte de una historia ciudadana que también está muy ligada a la gastronomía. Aquí hay que comer en la barra, para no perderse ningún detalle de cómo se trabaja, y pedir una de las cañas mejor tiradas de la ciudad.

La tapa que más fieles atrae, sin duda, es el sabroso filete con foie-gras, que nadie más sabe equilibrar tan bien. Pero también proponen tapas clásicas que llaman la atención de una clientela animada y turística, como la ensaladilla, las bravas y los pimientos de Padrón. Las propuestas más marineras –gambas, almejas, chipirones– nos recuerdan que estamos en un barrio de pescadores.

Dónde: Balboa, 6

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  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

El nombre de esta bodega rinde homenaje a sus orígenes: llevar electricidad a las casas de la Barceloneta. Hoy en día, este suministro se ha transformado en vermuts caseros y tapas en raciones generosas, que se pueden disfrutar en un ambiente distendido, casero y auténtico. Hay que probar la ensaladilla, la tapa más popular, que elaboran con patata, cangrejo y huevo, y también la bomba picante, de contundencia máxima. Sobre las mesas de mármol también aparecen platillos de tortilla de patatas, croquetas, queso manchego y embutidos curados.

El éxito de la propuesta hace que los fines de semana se formen colas delante de las puertas modernistas de hierro forjado de la entrada. Id con tiempo y ganas de fiesta.

Dónde: Sant Carles, 15

  • La Barceloneta

El Bar Leo no es un lugar: es un estado mental. Esta bodega de barrio cuenta con fieles del buen vermut que no han perdido la esperanza de disfrutar de una Barceloneta auténtica. El nombre hace referencia a la propietaria, Leo, que con su sonrisa contagiosa y su pasión por Bambino, el rey de la rumba dramática, promueve un ambiente familiar que a menudo roza la fiesta desatada. También ofrecen tapas con influencias del sur, como tiras de calamar, croquetas, bravas y bombas, aunque lo mejor es visitar el local por la fiesta y el ambiente. Desde la calle, con un vermut en la mano, o desde dentro, entonando alguna canción rumbera.

La vida es corta, lo sabemos, pero Leo es eterna.

Dónde: Sant Carles, 34

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  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Este templo de la tapa popular consigue que tanto vecinos como turistas queden maravillados por el arte del bocado pequeño. Con una historia que supera los setenta años, por su barra de madera de aires modernistas han pasado todo tipo de comensales en busca de tapas tradicionales: ensaladilla, croquetas de rape y gambas, bombas, bravas... Pero también albóndigas, pescadito frito y una de las tapas más logradas que tienen: el carpaccio de mojama con aceite de oliva arbequina.

El vermut de la casa es otro clásico del local, que se sirve en un vaso de tubo con sifón, media rodaja de naranja, un par de aceitunas y un ingrediente secreto que le da toda la personalidad que merece.

Dónde: Ginebra, 13

  • Taberna
  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

El Lokillo es una institución del barrio recuperada gracias a cuatro socios que reformaron y reactivaron este proyecto mítico hace ocho años. El espíritu irreverente sigue bien vivo en una taberna marinera donde mandan las cervezas, los vermuts y los platillos caseros. El plato estrella son las anchoas, limpiadas al momento, que siguen la tradición del antiguo bar de pescadores que precedió al actual establecimiento. También tienen buenos bocadillos, conservas y salazones, así como albóndigas y fricandó y una ensaladilla que sigue la receta de Entrepanes Díaz.

La barra de mármol y las botas originales, sumadas a unos azulejos coloridos y a unas fotografías históricas, conforman un entorno casero perfecto.

Dónde: Mar, 75

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  • Bares de tapas
  • La Barceloneta

¿Recordáis el antiguo bar Cal Papi famoso por sus buñuelos de bacalao? Pues ahora es de Gladys y Roger de la Bodega Fermín, a pocos metros de distancia. Han cambiado el nombre del local, pero han conservado la especialidad original como homenaje.

Ofrecen tapas de cocina catalana de mercado y una muy buena selección de cervezas artesanas de grifo y embotelladas. De los platos nuevos destacan las bravas Negre de la Riba —con aceite picante de varios tipos de chiles e infusionadas con romero— y nuevas versiones de clásicos del recetario catalán como la butifarra con mongetes; sirven la legumbre en formato crema y la acompañan con pimientos de Padrón. El chef es italiano, probad sus albóndigas con pesto.

Dónde: Atlàntida, 65

  • Barcelona
  • precio 1 de 4

Una taberna con sabor a pasado pero enfocada al presente. Venden vino a granel y encontrarás barriles y neveras de madera antiguas que denotan el buen gusto por las cosas de toda la vida. Es uno de esos lugares de la Barceloneta que destilan respeto por la tradición y se agradece que aún queden locales así en el barrio.

A la hora del vermut se llena como antes, cuando los abuelos salían a pasear con los nietos y tomaban el aperitivo, justo antes del festín del domingo. Con todo, tienen el pie bien puesto en la actualidad. Ofrecen un buen surtido de cervezas artesanas, algunas de grifo, y a menudo hacen presentaciones. Buenos embutidos y quesos y tapas variadas para picar y maridar con el alcohol.

Dónde: Sant Carles, 18

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  • Barcelona
  • precio 1 de 4

La Peninsular pone el énfasis en el producto de proximidad y ecológico. Es una bodega gastronómica que juega con la intención de recuperar la cocina de la Barceloneta preolímpica, la auténtica, la de los guisos y el producto fresco sin fusiones. El caso es que el pescado llega siempre recién traído de la lonja: más fresco, imposible.

Tapas y vermuts, tortillas de patatas, croquetas... y todo de procedencia muy cercana a la ciudad. Cocina buena y ecológica cerca de la playa. Del grupo restaurador Taberna y Cafetín (Cerveseria La Llibertària).

Dónde: Mar, 29

  • Bares de tapas
  • La Barceloneta

Bar Pinyol es uno de los últimos reductos de la Barceloneta auténtica con un punto lumpen; ni está en manos de un grupo restaurador ni sus clientes son turistas. Paredes forradas con redes de pesca, timones, remos, fotos en blanco y negro de los antiguos pescadores del barrio... y televisor encendido, siempre.

Desde la barra cuadrada central despachan desde primera hora de la mañana hasta entrada la noche, carajillos, quintos, vermuts, bocadillos y tapas mayoritariamente marineras; chipirones, boquerones, sardinas, navajas, pescadito frito, gambas, etc. Si no os decidís, pedid el variado. También ofrecen menú del día y tienen terraza.

Dónde: Andrea Dòria, 28

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  • Bares de vinos
  • La Barceloneta

A pocos metros de la playa de la Barceloneta (tan cerca que en los meses de verano aprovechan la brisa marina como aire acondicionado), hay este bar de vinos naturales relajado, antes conocido como Fervor. Su carta 'plant based' ofrece diez platillos para compartir con influencias eclécticas y sin complejos: desde Asia (baos rellenos de champiñones deshilachados), pasando por Italia (focaccia derretida de queso de anacardos con trufa), hasta Argentina (gírgolas asadas con limón). El plato estrella de la casa es el vitello tonnato.

Y en cuanto a líquidos, hay varios que van cambiando con frecuencia. Preguntad a los dueños —Vicky, Leo y Martín— y os dirán qué pedir.

Dónde: Felícia Fuster i Viladecans, 69

De compras por la Barceloneta

  • Tiendas
  • Librerías
  • La Barceloneta

Ubicada en el mismo espacio donde se encontraba la mítica librería Negra y Criminal, Sergio Lledó y Azra Ibrahimovic han iniciado este proyecto en un local permanente de 60 m² en la Barceloneta tras recorrer Sitges con una librería itinerante y sobre ruedas. Inaugurada en octubre de 2020, el espacio atesora 4.000 libros y la ilusión de poder organizar en un futuro actividades culturales.

  • Tiendas
  • Anticuario
  • La Barceloneta

Los secretos de la madera no son un terreno vedado para Giulia Guidazzia. Se los revelaron los carpinteros con los que trabajaba codo con codo cuando hacía de arquitecto y diseñadora de interiores, y a ella la apasionó tanto la materia y el hecho de trabajar con las manos que hace un par de años comenzó a recuperar muebles antiguos y abrió Giulia & Laba. En la tienda-taller que comparte con dos arquitectos amigos en el Poble-sec, con los que han firmado espacios como el bar Mandacaru, se intuye la intención de la creadora milanesa de buscar nuevas formas de diseño. Dice que sólo pinta, decapa, viste la madera con papel o la decora con tejido, los procesos de carpintería básicos, pero también transforma y recicla objetos preexistentes con gusto.

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  • Tiendas
  • La Barceloneta

Una ráfaga de viento que se llevó el techo de su estudio del Eixample fue la señal definitiva. Debían mudarse. Y, irremediablemente, Marc Lite y Anton Pinyol miraron hacia la Barceloneta, donde el aire huele a salitre y los vecinos todavía cuelgan la ropa en los balcones. Si el mar se ondula, no encontraréis Marc y Anton en la oficina. Se enfundarán el neopreno, cogerán la tabla bajo el brazo y se lanzarán al agua a cazar olas.

  • Tiendas
  • Centros comerciales
  • La Barceloneta

El Maremàgnum es un centro comercial de 22.000 metros cuadrados situado en el Moll d'Espanya del Port Vell, junto al mar. El centro consta de 29 tiendas de moda y complementos de pequeñas y grandes marcas internacionales y 15 restaurantes entre los que se encuentran grandes cadenas como Mc Donald's y Starbucks, con otras propuestas que van desde la cocina marinera a la italiana.

 

Las mejores cosas que hacer en la Barceloneta

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  • Ciutat Vella

Junto con la de Sant Sebastià, la playa de la Barceloneta es la más grande y la de mayor tradición de la ciudad. Toma su nombre del barrio marítimo por excelencia, levantado en el siglo XVIII por los barceloneses expulsados ​​de la Ribera después de 1714. La Barceloneta ha presumido de pasado marinero, pero también ha sido fuertemente vinculada a las industrias de la metalurgia y el gas, como ponen en evidencia algunos de los nombres que permanecen en la zona como el espigón del Gas que divide la playa en dos.

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  • Ciutat Vella

Lo indica su mismo nombre: el Port Vell es la parte más antigua entre la actual configuración del puerto de Barcelona. Espacio con cuatro siglos de historia, ha sido muy relevante como lugar de ocio de los habitantes de la ciudad: un paseo por la Rambla podía acabar con una aproximación al mar después de pisar el emblemático Moll de la Fusta.

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  • Qué hacer

Descubre las plazas, calles, rincones y establecimientos más emblemáticos de la Barceloneta, aquellos que durante años han otorgado carisma a este barrio marinero y obrero, y que han conseguido mantenerse fieles a su esencia. ¡Larga vida a la Barceloneta que resiste!

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  • Ciutat Vella

La playa de Ciutat Vella, al lado del puerto, también comprende lo que históricamente siempre se ha conocido como playa de Sant Miquel, correspondiente a buena parte del sector litoral del barrio de la Barceloneta. Más de un kilómetro de arena y mar donde se puede llegar a pie desde el centro de la ciudad y donde se mezclan barceloneses de toda la vida con extranjeros de paso. El extremo más sur-oeste, a los pies del Hotel Vela, permite una vista perfecta de todo el litoral barcelonés desde las tres chimeneas, pasando por la placa fotovoltaica del Fórum, el puerto Olímpico y la playa de la Barceloneta. Ante los clubes de natación también se practica el nudismo de forma oficiosa e incluso hay una zona gay. Por la mañana y al mediodía encontraréis a muchos de los trabajadores de las discotecas de la ciudad luciendo músculo.

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  • Qué hacer
  • Ciudad

Hace años que hay un punto de discontinuidad en el paseo marítimo de la ciudad. Pero a partir de ahora ya no se podrá decir lo mismo: Barcelona ha inaugurado unas escaleras y un mirador junto a la fachada mar del hotel W Barcelona, en la Nova Bocana, obra del arquitecto Carmelo Zappulla, del estudio External Reference. Estas escaleras conectan la Plaça Rosa dels Vents y el Nou Passeig del Trencaones con la Platja de Sant Sebastià y cuentan también con una pasarela que desemboca en el nuevo mirador de la ciudad, desde el que podremos disfrutar de unas vistas 360º.

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