El Raval

La transformación de una zona degradada
MACBA
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Antes era una zona poco recomendable para los turistas por los robos que había por el barrio, pero el Raval lleva ya unos años en plena transformación y es uno de los barrios de moda de la ciudad. El renacimiento del barrio comenzó en 1995, cuando se construyó el museo MACBA de Richard Meier y continuó en 2008 con el futurista hotel Barceló en la Rambla del Raval.

Restaurantes en el Raval

Casa Leopoldo
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Casa Leopoldo

icon-location-pin El Raval

"El peso de la historia hace que parezca más tiempo que nuestra Casa Leopoldo esté abierta", dice Óscar Manresa, copropietario con Romain Fornell del 'reload' de Casa Leopoldo. Del todo de acuerdo: esta quizás es el restaurante más mitificado de Cataluña. Manresa y Fornell anunciaron que respetarían la esencia. Pero han ido más allá, en su fidelidad: "Es exactamente la misma carta que había cuando cerró", dice Manresa. No reinventada -¡tarjeta roja para quien quiera "reinventar la tradición" una vez más! - sino "hecha a nuestra manera. hay mil recetas de rabo de buey, pero nosotros queríamos hacer la mejor, así como la mejor tortilla de langostinos posible". Restaurar obra vieja en lugar de demoler muro de carga: la impagable memorabilia taurina y artística tiene marcos nuevos, todo es limpio y la cocina se ha hecho nueva, pero todavía tienes la sensación de estar en la casa que glosaba Vázquez Montalbán.Y todo está en su sitio: albóndigas con sepia y langostinos, pies de cerdo con 'espardenyes', arroz del señorito, unos calamares a la andaluza como Dios manda ... La última vez que comí en Casa Leopoldo debía haber venido con mis padres de ver 'El retorno del Jedi '; y el jugo del guiso y la ternura de la albóndiga de ahora no desmerecen el recuerdo infantil. El 'capipota' con garbanzos, jugoso, mucha gelatina, picante, excita los sentidos. Esto es un museo donde se come, y la gente no para de entrar, buscando ilusionados con la mirada algún pedazo de su educación sentimental

Time Out dice
Restaurantes

Ca l'Estevet

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El bisnieto de Casa Agustí ha montado un nuevo restaurante que parece de toda la vida: manteles blancos en todas las mesas y platos de toda la vida que han quedado prácticamente olvidados. Algunos ejemplos son: los sesos rebozados de cordero o las manitas de cerdo. Y sobre todo la escudella y la carn d'olla, excelente para acompañarla de un buen vino tinto.

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Flax & Kale
© Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Flax & Kale

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El hermano de Teresa Carles es este ambicioso espacio que quiere aglutinar todas las tendencias de cocina sana: encontraréis platos de raw food, veganos, sin gluten y también opciones de pescado azul. Se definen como 'flexiterianos' -vegetals con un poco de pescado del buenas y uno de sus rasgos distintivos son los 'superalimentos', comida que tiene muchos nutrientes, como el alga espirulina. ¿Y eso es bueno? Pues sí, sus recetas no son baratas pero sí deliciosas. Por si fuera poco, disponen de zumos de multivegetales prensados ​​en frío, es decir, que mantienen todas sus propiedades. Fuera de horas de comida y cena podréis desayunar o merendar, y tienen brunch los fines de semana.

Sifó
© Ivan Giménez
Restaurantes

Sifó

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"Cualquier plato argentino que se te pase por la cabeza, lo tendremos". Este es el titular del nuevo Sifó. Pablo Antico y Jorge Runnacles acaban de reconvertir el Sifó de bar de noche –pioneros, lo abrieron hace 18 años, cuando el Raval parecía Kosovo– en restaurante argentino. Precioso: cocina abierta, luz, madera y dibujos de iconos argentinos (¡'El Eternauta' a cargo del gran Martín Tognola!). Después ofrecieron durante quince años uno de los mejores menús de mediodía en el vecino Ofis, trasladado ahora al Sifó diurno. Que abarca, por fin, "la argentinidad sin complejos". Maestros de la carne y de la creatividad popular, auguran una parrilla I + D, pizza argentina –casi inédita en Barcelona–, empanadas y un ticket que va "de lo universal hasta lo que te quieras gastar".

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Restaurantes, Catalana

Can Lluís

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“El abuelo tenía por costumbre –y lo mantenemos– tratar a todos los clientes igual”. Lo dice Júlia Ferrer, la mujer de Ferran Rodríguez, alma de Can Lluís, uno de los restaurantes preferido de Manuel Vázquez Montalbán (MVM), que iba desde muy joven: nació en la vecina calle de Botella, en el corazón del Raval. Y este trato y acogida hoy sigue estando vigente en las nuevas generaciones de este lugar más que emblemático, representante de la buena calidad de la cocina casera, pulida con amor. Es una cocina a medio camino entre la catalana y la alicantina, de donde provienen sus fundadores, por lo tanto, el placer está asegurado en guisos y arroces. Esto no quita que en los menús diarios o en la carta se encuentren absolutas sorpresas, como el espencat valenciano que nos sugirió Ferran. Es un bacalao desmigado y después macerado en vinagre de Mòdena, oscurecido pero no avinagrado, atención, y que se cubre con huevo duro picado finito y se mezcla con pimiento, tomate y cebolla, como si fuera una esqueixada negra. Gustosísimo. Can Lluís está emparentado con otros dos restaurantes de muy buen pescado, buenos guisos y excelentes arroces: el Racó de l’Agüir y Els Ocellets. Ubicado en la calle de la Cera, la antesala con mesas y la barra ya avisan al buen paladar de que no sólo se trata de un buen ambiente y de testimonio de tiempos mejores. La presencia y simpatía de los camareros y la buena acogida ya hacen presentir una buena velada. Muy buen servicio, de esos de tirantes por enci

Time Out dice
Restaurantes, Cocina creativa

Dos Palillos

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Albert Raurich –bulliniano de pro– demuestra que existe hermandad entre las tapas asiáticas y españolas, y un nivel de excelencia de producto y creatividad que le ha valido su primera estrella Michelin. Dos Palillos es una perfecta fusión entre bar Manolo y barra asiática de alta cocina, un lugar que no tiene mesas y donde, si no tienen tiempo, no te van sirviendo el vino. Reflexión: parte de la estrella Michelin siempre premia el servicio, y que ellos la tengan todavía pone en más valor sus fenomenales tapas asiáticas.

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Restaurantes

Cera 23

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El Cera 23 comenzó como restaurante de menú de mediodía gallego a buen precio en el corazón del Raval. Y sigue estando allí, claro, pero se ha asimilado a su hermano pequeño Arume: ha hecho su oferta más noctámbula, con un repertorio de clásicos de la esquina verde modernizados. Eso sí, con una relación calidad-precio óptima. Aquí el pulpo a la gallega es pulpo a la gallega, pero también hay recetas de cocina mediterránea moderna y tataki y carpaccios excelentes. ¡Y te puedes atizar un buen entrecot de ternera gallega con salsa de queso de tetilla a un precio óptimo!

Lo de Flor
Ivan Giménez
Restaurantes, Mediterránea

Lo de Flor

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Los platos fuera de carta de Lo de Flor, que acaba de hacer sus dos exitosos años en tiempos difíciles, destacan los estofados. El más habitual, de ternera y trompetas de la muerte, es muy buscado por la fiel clientela que se ha hecho Flor y su simpático y eficiente equipo. Ahora que abrirá también los sábados al mediodía, la demanda de sus fervientes seguidores, Lo de Flor seguirá luciéndose con el entrante de arenque y patata, el bistec tartar o los mejillones. Entre las sopas, destaca la de pescado. "Buscamos una cocina sencilla que guste a todos y la que me gusta a mí si voy a un restaurante o 'bistrot", ilumina Flor Falchetto, alma mater y personaje en la zona.El ambiente 'décontractée' (desenfadado y nada convencional) da un plus a esta pequeña joya del Raval, sinónimo de alegría y de buen gusto.

Time Out dice
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Bar Guixot
Maria Dias
Restaurantes, Mediterránea

Bar Guixot

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Comer o cenar un bocadillo, un crepe o una ensalada. Hasta aquí ninguna novedad. Sin embargo, para quien ha estado en el Guixot, hay un antes y un después. Aquí, los bocadillos son muy diversos, muy completos y con combinaciones que los hacen exquisitos (probad el Gòtic, de pollo, aguacate, berenjena, mayonesa y brie). Lo mismo sus crepes y ensaladas. El ambiente es distendido y el trato excelente.

Restaurantes

Suculent

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Bajo la fachada de un cuidadoso bar de tapas, Suculent es una casa de comidas donde se maneja una cola de buey superlativa, de aquella que se sirve pegada al tuétano y que por efecto de la cocción del chup-chup se desprende casi por poder mental. Un plato difícil de encontrar incluso en los sitios que hacen bandera del tradicionalismo. Y que, por cierto, no es de toro ni de buey: es vaca vieja y así lo hacen constar en la carta. Pruebe el costillar de cerdo ibérico Maldonado, el aristócrata de la pezuña, o unas albóndigas de morcilla con sepia, la estrella de la cuchara, que es la tercera pata del local, además de las tapas. Los domingos hay arroz de mar y montaña y flamenco en directo.

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Summak
© Maria Dias
Restaurantes, Libanesa

Summak

icon-location-pin El Raval

Ah, la dieta mediterránea, vaporoso concepto que, si reseguimos el mapa, abarca desde la calma gaditana hasta la guerra en Siria. No voy a entrar en disquisiciones sobre Ancel Keys, el creador del concepto, pero sí que vale la pena anunciar que ha abierto Summak, un libanés libanés (restaurante libanés de propiedad libanesa).Aquí, explica Yann Lassade, uno de los socios, tienen un objetivo muy simple: "Ofrecer comida libanesa cotidiana en un ambiente bonito y con mucha luz". Yann pone énfasis en el día a día, porque asegura que cuando vino a vivir a Barcelona, ​​"visitó la mayoría de libaneses. Y tenían un enfoque muy turístico". Aquí, dice, "nada es congelado, y comerás lo mismo que comemos cada día".Olvidaos de fantasías arábigas de mil y una noches y cachimbas: Summak –llamado así por la especie omnipresente en la cocina libanesa, de color rojo oscuro y sabor acidulzado– es un restaurante de uso cotidiano, abierto a la fantástica luz de las Drassanes y con un planteamiento sencillo: hacen 'meeze' (platos para compartir, las tapas del Líbano), platos principales y un ejército de 'manakeesh', una especie de pizza libanesa muy popular: cuesta entre cuatro y seis euros y se puede comer en una sencilla versión con 'Zaatar', hinojo libanés seco y aceite de oliva, o con 'shanklish', potente queso azul libanés, acompañado de tomates y especias.Summak está en Drassanes, justo delante del solar que ha visto denegada la licencia para un hotel de lujo. A Yann esto no le quita el sueño

Fish & Chips Raval
Maria Dias
Restaurantes, Británica

Fish and Chips Shop Raval

Cuando abrieron su primer Fish & Chips en San Antoni, la idea de los hermanos Mani y Magid Alam era exportar a Barcelona un concepto 100% británico casi inédito entonces. Merluza rebozada con patatas fritas, elaborado con buen producto y técnica impecable, y una serie de tapas sencillas para acompañar la experiencia surrealista de estar comiendo 'fish & chips' en el corazón del Eixample. De repente, se hizo el milagro: colas de más de una hora para disfrutar de una oferta sencilla e informal, 'fast food trendy' de calidad que sacia a un precio ajustadísimo.Y más por intuición que por olfato 'marketiniano', los Alam tuvieron que ponerse las pilas y buscar un segundo local para dar respuesta a una demanda creciente que ni ellos imaginaban cuando abrieron. Eso fue hace tres años, y hace uno y medio llegó el local de Balmes, que ha dado paso a un tercero, en el Raval, y a un cuarto cerca de Universidad, en Aribau 18, con coctelería.Ubicado cerca del Museo Marítimo, este tercer Fish & Chips tiene algunos detalles que lo diferencian de los demás, a pesar de que la filosofía es la misma: fusionar el 'fish & chips' clásico con un toque asiático, especialmente paquistaní, país de origen de los hermanos Alam. Este local, sin embargo, tiene un especial valor sentimental porque se encuentra en el barrio donde crecieron, y es el único de todos que tiene plancha, lo que permite crear platos que sólo encontramos aquí, como un tataki de atún fantástico con una salsa de yogur y berenjenas avi

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Gringa
© Maria Dias
Restaurantes, Mexicana

La Gringa

icon-location-pin Ciutat Vella

La furgoneta pionera Eureka, de Gastón y Priscilla, se puso en marcha en 2013 y ahora se acaba de empotrar en un lado de la plaza Reina Amàlia, punto de entrada 'soft' al Arrabal 'hard'. El restaurante, que Gastón define como un "diner californiano", es tan pulcro, anguloso y minimalista como la reurbanizada plaza, antes agujero negro. "Una barra de roble macizo es lo único que separa la cocina de la gente. Nada a esconder –dice él–. El carácter de un lugar no viene de la carta ni de la decoración, sino de los trabajadores y los clientes, y queríamos convivir juntos”. Decía cocina de género? Cocina de calle de Los Angeles, donde nació Priscilla: "Picante, chilis, tacos, cebiches... Cuando empezamos, no había un lugar así aquí: todo era de los Estados Unidos o mexicano", recuerda Gastón. Un lugar impoluto donde acabas con las manos embadurnadas. Su bocadillo de pollo es una bomba: pollo frito y frito, 'coleslaw' con lima, pepinos y salsa de chipotle y miel, en brioche. Por menos de 12 euros, traen una generosa ración de patatas al horno con chimichurri y una buena ensalada de hoja de roble. El bocadillo dispara instantáneamente los receptores de placer y se te queda a la garganta un buen rato después. Los tacos también son excelentes: en fin de semana los preparan en versión brunch, barbaridad XXL con huevos removidos y chorizo criollo, sobresaliendo de 'sour cream', patatas y con 'totopos' y guacamole. Este no es un lugar para portarse bien sino de indulgencia, como indulge

Bar Fidel

icon-location-pin El Raval

Como pronunciar la palabra bocadillo y no pensar en el Fidel, en su carta kilométrica, su maestría para combinar ingredientes con sencillez -salmón con roquefort, emmental con confitura de tomate-, y ese pan tostadito... Un bocadillo en Fidel es una inversión a riesgo cero.

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Restaurantes

Sésamo

El restaurante Sésamo se encuentra en el barrio del Raval en el centro de Barcelona, cercano a muchos lugares de interés de la ciudad así como las ramblas o el puerto. Su decoración y sus pequeñas dimensiones hacen de él un restaurante acogedor y de ambiente cálido que te atrapa. Se centra en la cocina vegetariana con influencias italianas e internacionales, y utiliza los mejores productos biológicos del mercado. Posee una carta con platos muy variados, que sorprenden a los paladares más exquisitos. Sésamo es un restaurante especial que pone mucho cariño en todo lo que hace y apuesta sin duda por la originalidad y el arte en todos sus sentidos. En él se organizan exposiciones de fotografía, los jueves ofrecen cocteles y los viernes y fines de semana hay un DJ en directo. Un local en continuo movimiento que no para de innovar y de sorprender. Todo un punto de referencia de la ciudad condal, que supone una visita imprescindible. Una experiencia para todos los sentidos que no te puedes perder.

Restaurantes, Vegetariana

Teresa Carles

icon-location-pin El Raval

Todos los vegetarianos quieren ser diferentes, pero éste lo es de verdad: su recetario, a medio camino entre la tradición catalana y la cocina de autor, es sorprendente, sabroso y sin dogmas vegetarianos. Probad su habas a la catalana o su timbal de escalivada e higos y ya me diréis. Tienen buena bodega.

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Restaurantes, Cocina contemporánea

Caravelle

icon-location-pin El Raval

Antes bodega Fortuny, este local minimalista de una inglesa y un australiano se define como un gastropub. Podréis encontrar receteas originales y deliciosas, con influencias británicas, italianas o catalanas, pero siempre muy originales. Buenos desayunos, dulces y salados, e imaginativos platos como el fried rabbit, es decir, conejo frito y rebozado al estilo norteamericano. Excelentes postres caseros.

Restaurantes

Bacaro

icon-location-pin Ciutat Vella

Una tasca veneciana que reivindica la cocina italiana más allá del binomi pasta (con salsa) y pizza. A tocar de la Boqueria, aquí los ingredientes están seleccionados con cuidado. Sardinas 'in saor', una especie de escabeche un poco más dulce. ¡Una delicia! Bacalao 'mantecato' genial. Lo mejor que podéis hacer para acompañarlo es serviros una copa de 'prosecco', que animará la comida y redondeará el placer de disfrutar de la maravillosa cocina veneciana.

Time Out dice
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La Monroe
© Irene Fernández
Restaurantes, Cocina Internacional

La Monroe

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Berta, Sergi y Jordina hace años que tienen negocios pequeñitos y aprovechadísimos en el Raval y trabajan juntos para cultivar un nuevo modelo de relación establecimientos-barrio, basado en la red, la sostenibilidad y la atención a los vecinos. Que hayan unido esfuerzos para abrir La Monroe, el bar de la Filmoteca, es muy buena noticia, porque la gestionan con el mismo amor y conocimiento del territorio que sus propios locales. Al entrar ya se nota: en un espacio enorme y diáfano, todo ventanales, han conseguido trasladar aquella calidez y ambiente familiar del Lupita, Las Fernández o el Pódame. Los adoquines de la plaza son el suelo del local, tiene una gran terraza con jaulas de pájaros para hacer que crezca la hiedra y mesitas de aluminio lacadas en verde piscina y rojo coral. El interiorista Antonio Iglesias ha hecho un magnífico trabajo: ha iluminado el espacio con lámparas hechas con hueveras recicladas y bombillas de gran filamento y ha dispuesto largas mesas de madera para compartir con esqueleto de andamio –dice que para rendir homenaje a 'En construcción', de Guerín, que se rodó allí–. La Monroe es todoterreno: puedes desayunar, picar algunas tapas –¡la ensaladilla rusa está buenísima y los embutidos son de Ponts!–, comerte un menú a buen precio, beber tés, cócteles, comer bocadillos y ensaladas, cenar un cebiche o un secreto ibérico. Te puedes gastar cuatro duros y tomarte un café y un fabuloso pastel casero o cenar por 25 € y quedar como un señor. En La Monroe h

Time Out dice
A Tu Bola
A Tu Bola
Restaurantes

A tu Bola Gourmet food

La israelí Shira Ben Shitrit es la jefa de A Tu Bola Gourmet Food, un minúsculo restaurante que refunde el producto de proximidad y a menudo ecológico en forma de platos combinados de imaginativas albóndigas, donde podéis elegir pelotas y acompañamiento.Shira explica que la inspiración para hacer recetas de bolas tant imaginativas -y saludables- como la bola Lenduri (lentejas tandoor con calabacín y 'tzatziki') proviene de la cocina estilo marroquí de su abuela (y se nota, porque este es un lugar de comida rápida, donde se nota el cariño '). Tres enormes bolas de cordero especiado –tienen muchas variedades vegetarianes- más unos fideos -d'arròs, extrafins- salteados con verduras, cuestan 8 euros (copa de vino bueno incluido).Si estás sentado en la barra que mira al Raval, espectáculo asegurado. Podéis escoger los acompañamientos con hummus (buenísimo, como el 'tzatziki', lo lleva en su cultura 'gastro', claro) patatas asadas o polenta crujiente, por citar tres. También podéis solicitar un par de bolas en pan de pita con ensalada (6 €), o el plato XL, cuatro bolas con acompañamiento. Y de postre, bola de chocolate. Si pasáis de opciones 'healthy', pues un buen plato de bolas de cerdo a la mexicana con alioli de chipotle. ¡Y una copa de vino bueno aquí cuesta dos euros!

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Restaurantes, Catalana

Sagarra

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Si todavía no habéis comido aquí, debéis saber que a veinte metros de la Rambla también se puede comer bien. Este restaurante casero ofrece cada semana un menú inmejorable, en el que se juntan un precio ajustado, buen producto y raciones generosas. Si vais un domingo, podréis encontrar un buen arroz negro y un marmitako de segundo. Es un sitio amplio, cómodo y con buen servicio, más visitado por gente local que por turistas.

Arume
©MariaDias
Restaurantes, Cocina creativa

Arume

icon-location-pin El Raval

Me lo habían dicho, pero no me lo acababa de creer. El restaurante Arume está situado en los bajos del edificio donde nació mi padre, en la calle de Botella, en pleno Barrio Chino. Que recuerde, el portal por donde se entra al restaurante daba a la entrada de la casa de una señora que estaba como las maracas de Machín y se relamía de gusto asustando a criaturas como yo. Eran tiempos de orines y vómitos en la calle, y las paredes aún tenían el color de la posguerra. El Arume es un símbolo de los tiempos. Un restaurante con una carta de presentación clara: "cocina gallega contemporánea". La estructura del restaurante es laberíntica y llegamos a un altillo, creo, situado al fondo a la derecha, o quizás era la izquierda. Vamos dos, noche de reconciliación, y nada mejor que cenar en las alturas.Primero, decidimos compartir el cebiche del tío Walter y los langostinos en tempura cítrica, comino y mayonesa de albahaca. Recomiendo que si alguien me quiere hacer caso al pedir, comience por los langostinos. El cebiche, fantástico, fresco, como debe ser, mata el sabor más delicado de unos langostinos crujientes lubricados en la mayonesa, y si los animales han muerto por causa de la gula humana, lo mejor es respetar al máximo su carne. El alma es cosa del cocinero.De segundo, mi acompañante pide otro entrante. En esta ocasión, un tiradito de salmón semimarinado, hummus picante y lechuga de mar. No le emociona. Me dice que tal vez se ha equivocado, o tal vez, asegura, no es el día adecuad

Time Out dice
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Restaurantes

En Ville

Con aspecto de agradabilísimo -precioso, más bien- bistrot francés, este restaurante en la parte noble del Raval ofrece cocina mediterránea con un fuerte toque italiano. Platos como el magret de pato con verduras de temporada tienen una fuerte identidad francesa, pero también se permiten divertimentos de fusión como un secreto ibérico a la brasa con chutney de pera y escama negra.

Bar Cañete

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Uno de los platos estrella de este bar de tapas con una larga barra es la denominada fritura Cañete, una selección de camarones, calamares, morena en adobo y pescado de lonja del día, fruto de la feliz hermandad entre Atlántico y Mediterráneo. Rebozados con harina de arroz, como es tradición en el sur, son unos peces gustosos y nada aceitosos, que compiten con otros fritos de la carta de gran nivel: unos boquerones receta de la madre del Julio, el jefe de sala, una gran croqueta de jamón y la torcida de camarones. Tapa fina, fina, fina. 

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Quim de la Boqueria
© Scott Chasserot
Restaurantes, Catalana

Quim de la Boqueria

icon-location-pin El Raval

La gastronomía de un lugar no es solo el producto, la técnica y las recetas. También, influyen los lugares donde se desarrolla y se cuece, su ruido, los olores, el comportamiento de las personas. Quiem de la Boqueria es un ejemplo claro de ello. Id muy temprano por la mañana y comed unos huevos fritos con setas, un 'capipota' o un pescadito frito rodeados de gente que transporta carne, pescado y verduras, y el carácter animado de Quim Márquez y de los suyos.. Y entenderéis qué es el Mediterráneo. Después de 25 años al pie del cañón, todavía sorprende con platos como el risotto con rabo de vaca.

Restaurantes

Ca l'Isidre

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A veces, un poco de lujo y placer no está obligatoriamente reñido con el bolsillo. Pensamos demasiado en el precio de la nota y no tanto en el placer de una buena velada con buena cocina y mejor atención como elementos fundamentales. El lujo no es lo que predomina en Ca l’Isidre, un restaurante único: son más bien los detalles, la atención, la buena cocina de siempre y una carta de vinos que hace soñar el paladar sólo con leerla: unas 300 referencias de lo más tentadoras, aunque hay algunas a precios reservados para grandes celebraciones. Ahora que el Raval está de moda, no está de más recordar que Isidre Gironés y su mujer, Montserrat, tuvieron el coraje, en 1970, de abrir un restaurante en un barrio que no era el de hoy. Su apuesta no sólo se demostró muy válida, sino que está viviendo un rejuvenecimiento desde que su hija Núria se ha hecho cargo del restaurante favorito del Borbón Juan Carlos cuando viene, y de Woody Allen, por citar algunos. Cuando entramos, se percibe eso que los franceses llaman charme. Su estilo, moderno entonces, nada decadente ahora, se ve enriquecido con una pinacoteca que el sentido de la vista agradece. La acogida, el servicio y el entusiasmo contagioso de Núria hacen el resto. Aquella noche, después de los aperitivos de rigor, empezamos con dos segundos: tripa y sesos de cordero. Los sesos son excelentes, se lo agradecemos al pobre cordero y a la buena cocción. Pero podemos arriesgarnos al decir que la tripa sigue siendo la mejor de la ciudad.

Time Out dice

Bares

Bar Ultramarinos

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Un bar acogedor y funcional, que prepara unos gin-tonics de primera a muy buen precio, hechos con magnífica ginebra de Vilanova.

Time Out dice
La Lupe
©IreneFernández
Bares y pubs

Lupita del Raval

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"La pequeña empresa debe entenderse en su contexto, debe interactuar con el entorno para mejorar lo común: tenemos que hacer red", explica Sergi Coloma, socio del Lupita-antiguo SF-junto con Jordina –de la Rouge y el desaparecido Lempika–y Gemma.Y este es el espíritu que cultivan, el de la colaboración con el barrio: por ejemplo, los domingos por la mañana el encargado del bar es Víctor, de la tienda de comestibles de enfrente, que los hace buenos pinchos. También forman parte de La Verde, una cooperativa / central de compras y servicios que los hermana con Las Fernández, La Casa de la Pradera, el Libélula ... Sergi es una de esas personas que siempre tiene mil proyectos entre manos: hace varios años que abrió Pódame, peluquería de la calle de la Cera, no hace ni cinco meses que pusieron en marcha el Lupita y este jueves inauguró otra peluquería en Robadors:"Nos gusta el Raval ecléctico, de calle, de la mezcla y la espontaneidad", dice.El Lupita y la terracita quieren convertirse en un espacio de encuentro, donde los jueves puedas escuchar flamenco en vivo, los viernes sean más 'queer'-con el DJ Rebote y Borja Pony y clientela 'trash' con tacones-, los sábados más rock 'n'roll y los domingos vermut-y si te da hambre, puedes engullir un bocadillo de albóndigas que te dejará lleno y feliz-. Hacer una caña vespertina en la barra a pie de calle es un pequeño lujo cotidiano.

Time Out dice
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Restaurantes, Mediterránea

Bar Kasparo

icon-location-pin El Raval

En esta deliciosa terraza, quizá la mejor del barrio, encontraréis sabrosas tapas y platos del día. Las bravas Kasparo luchan por estar en el top 5 de las mejores de la ciudad. Y vale la pena probar sus croquetas de setas.

Time Out dice

Nevermore

icon-location-pin El Raval

Una deliciosa coctelería que ha sublimado el principio del reciclaje a la máxima expresión: la barra es una cabina de pagos de la empresa textil Ribes i Casals. El interiorismo, casero, es impagable. Ambiente calmado, bohemio y ravalero.

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Nevermind Raval
© IvanMoreno
Bares y pubs, Bares deportivos

Nevermind Raval

icon-location-pin El Raval

Este bar es insólito: con un espacio amplísimo y pasado de mítico antro rockero (antes fue el Valhalla, el Urbe y el Corto Maltés) está dedicado al skate, el punk y el hard-rock. Trabajado hasta el mínimo detalle -en la entrada hay un expositor de arte urbano- el local cuenta con un half-pipe -medio tubo gigante de cemento en la trastienda– para que la clientela vaya a patinar. La decoración está hecha con mil tablas de skate rotas.

Bares y pubs

Bar Marsella

icon-location-pin Ciutat Vella

Dicen que antes tomar absenta era como fumarse un buen porrito: si era buena no tardaba mucho en hacer efecto. Como la que hace años dice que se podía consumir el Bar Marsella, conocido popularmente por ser el más antiguo de Barcelona en activo. Fundado en 1820, este local arrastra la fama de ser una guarida de absenta. Pero quien acuda aquí con ánimo de rememorar las hazañas de Baudelaire o Hemingway se encontrará con una caterva de estudiantes Erasmus propulsados ​​por la sangría, y algún mitómano que, con la guía de turno al lado, ejerce el ritual totalmente falto de glamour. Eso sí, en una noche poco concurrida, en esta taberna nostálgica podremos juega a ser Johnny Depp en 'From Hell'.

Time Out dice
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Casa Almirall
©Scott Chasserot
Bares y pubs, Taberna

Casa Almirall

icon-location-pin El Raval

Mantiene, la Casa Almirall, la barra y las mesas de mármol con un único pie. Esta vieja consistencia se deja halagar por la famosa barra de madera de voluptuosidad modernista y una musa de hierro colado de la Expo de 1888.

Time Out dice

Manchester

icon-location-pin El Raval

Stone Roses, Joy Division, The Smiths, Primal Scream, Sonic Youth, Inspiral Carpets, Elastica, Suede, Placebo... Hay mucha gente que decidió dejar de comprar música en el año 95. Hay mucha gente que no entiende por qué los flequillos mancunianos dieron paso a los jamones de la Beyoncé. Hay mucha gente que aún pone velas en memoria de Liam Gallagher. Hay mucha gente que encerraría en Guantánamo a todos los DJ de minimal house del planeta. Hay mucha gente que necesita al Manchester para no sentir que se le ha pasado el arroz. Os espero.

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Palosanto
©MariaDias
Restaurantes, Catalana

Bar Palosanto

icon-location-pin El Raval

Una barra de madera, suelo de baldosas, espejos en las paredes, verdor vegetal a la entrada y ni rastro de hedor de pescado frito: el fish & chips no triunfó en la rambla del Raval y dos venezolanas intrépidas se hicieron con el local. Hace dos años que Romi -propietaria del Foxy de Riera Alta- y Vanesa -arquitecta- se instalaron en la arteria principal del barrio, junto a la otra perla, el Madame Jasmine, y se puede decir que han conseguido lo que se proponían: abrir un bar-restaurante popular y de calidad que la gente prueba, repite y recomienda.¿Qué tiene, el Palosanto, que lo hace tan atractivo? Para empezar, un trato franco y cercano: desde la atenta Vanesa hasta la chispeante Marta, pasando por Carlos –uno de los camareros con más fans de la ciudad–, todos te hacen sentir como en casa. Después, la manduca. El mejor comentario sobre su cocina se lo hicieron una pareja de chicos cuando marchaban tras haber cenado: "Se nota que está hecha con amor". El salmorejo, con espárragos, huevos de codorniz y jamón, es sensacional; la tortilla de patatas del cocinero Marcos tiene devotos; el bocadillo de calamares con mayonesa de ajo confitado, aguacate y wasabi parece ideado expresamente para perder el seso. También hacen muy buenas hamburguesas, albóndigas para mojar pan...Antes de las 22 h tienen mojitos, caipirinhas y caipiroska de oferta a 4 €. En las mesas han tenido la buena idea de poner a disposición del cliente unos cuadernos de dibujo para que la gente se distraiga: han t

Time Out dice
La Virgen Despacho Cultural
©Irene Fernández
Bares y pubs, Clubes para socios

La Virgen Despacho Cultural

icon-location-pin El Raval

"Esto no es un bar pero tenemos barra", explica Sergio, uno de los factótums de La Virgen, a una pareja que entra en el local. "Os tenéis que hacer socios: apunta tu nombre y apellido aquí, cuesta 1 € al año y ahora os doy el carné". Es así de fácil formar parte del "despacho cultural" de La Virgen, un espacio de techos altos con ventiladores de aspa, paredes de ladrillo, ninguna mesa igual -todo son objetos encontrados- y un aseo lleno de collages muy sugerentes, de una lujuria vintage que todavía nos la pone dura. Era el antiguo almacén de la bodega donde ahora está el Manchester, un buen día cuatro amigos decidieron hacerlo suyo, reformarlo y convertirlo en un local donde pasaran cosas: performances, poesía, exposiciones, música en vivo... Desde entonces, por ejemplo, los jueves se llena para ver las jam de gipsy jazz de los Trio Barnouche y el primer sábado de cada mes La Virgen se esparce por toda la calle y acoge El Rastro, un mercado de segunda de mano. La clientela es variada: estudiantes, extranjeros que no paran, curiosos de la noche bohemia barcelonesa... Se ven todo tipo de peinados - rastas , gomina , crestas - y vestimentas - bombachos , camisetas de Guns'n'Roses , pantalones de pinzas. El precio de la cerveza depende de si hay espectáculo o no. Hacen bikinis a dos euros y medio. Hay poca cobertura en el móvil y como no es un bar sino una asociación cultural ¡SE PUEDE FUMAR!

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Bar Mendizábal

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Un paquistaní de bigote inhumano pide una infusión. Una abuela bizca cargada con bolsas de la Boqueria baraja un café, su perrito aprovecha para escaparse y lamerme los dedos del pie-malditas chancletas-. En la terraza, un grupo de estudiantes barbudos de la Massana hace una competición de quintos ... Es el Mendizábal, el bar más incorrupto del Raval. No creo que haya ningún otro establecimiento tan en contacto con el exterior. El Mendi-como lo conocen sus acólitos-, más que un negocio en la calle, es un trozo de calle convertido en negocio, porque básicamente no tiene local. Una barra adosada a una fachada y unas mesas en el exterior conforman el mobiliario; la estrafalaria fauna de los Andes Ravalera se encarga de poner el resto.En el Mendi podrá tomar una copita de pie en la calle, haciendo amistades inesperadas, o reposar en la terraza de la plaza del Canonge Colom, una isla urbana que se esconde a plena vista y, a pesar de su proximidad con el infierno turístico, nunca se ha visto castigada por familias inglesas de piel abrasada. Este bar tiene un escudo que repele los guiris Paellador como si fueran vampiros ante un camión de alioli. Es demasiado desconcertante, demasiado Raval para atraer al rebaño. Y eso que hacen unos bocadillos orgiásticos con materia prima de la Boqueria que recomiendo para hacer esponja antes de los cubatas. Ahora bien, el mejor, más allá de viandas, es la posibilidad de ver el desfile de frikis de la calle del Hospital en vivo y en directo, en la

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Makinavaja

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En 1972, Mercedes, encargada de una barra americana en la calle de Escudellers y propietaria de una peluquería en la calle de Carretes, estaba jugando al parchís en el local de al lado de su negocio cuando rompió aguas. Treinta y ocho años después, su hijo Leandro abriría el Makinavaja en la misma calle de Carretes que lo vio nacer, un bar dedicado a la memoria del dibujante de cómics Ivà y su gran personaje Makinavaja, un ladrón de buen corazón, nuestro Robin Hood particular. Leandro, alto y gordo como un San Pablo, emprendedor noctámbulo y anarquista, se conoce el Barrio Chino de arriba a abajo y es una especie de patriarca- me cuenta que el padre de Paco Ibáñez tenía un taller en la calle Nou de la Rambla ¡donde Durruti trabajaba de aprendiz! O que en los años 70 de la calle de Carretes llamaban Ría Galícia porque había 14 restaurantes gallegos que servían menús... El bar es la viva imagen del propietario: un lugar con calor y música popular, un refugio familiar donde los parroquianos son gente del Raval de toda la vida y todo el mundo es bienvenido. Ponen AC/DC, flamenco, la Banda Trapera, reggae, de todo menos electrónica. La salsa de sus bravas es fantástica, las bombas, buenísimas. Cada martes hay jam session y cada sábado, concierto con vermut, al mediodía. Leandro me cuenta que antes del Makinavaja estaba la Bodega López y que el día que se murió el dueño su hijo le cedió el bar. Se ve que su madre cosía los pantalones de Leandro de pequeño: todo queda en família.

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La Casa de la Pradera

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Poco a poco, pero en un lapso relativamente corto, la calle Carretas se está convirtiendo en un microclima de locales con personalidad propia. Los alegres gitanos cantores de la Asamblea Evangélica, el taparismo de barrio del Makinavaja, la opción más noctámbula del Lempika y la fantástica gastronomía del Bierzo de Las Fernández, debemos dar la bienvenida a La Casa de la Pradera, un bar que llega para consolidar la heterogénea movida carretera y añade una buena dosis de frescura y entusiasmo 'queer'. Sus propietarios (dos gallegos, Dani y Maria, y una catalanomarroquina, la Sanna) hace poco que abrieron con la intención de incrementar la magra oferta de bares familiares que ofrezcan tapita gratis con cada consumición. También hacen cenas de grupo por encargo y dentro de poco quieren abrir terracita en la plaza del Hort de la Bomba. La clientela es variada: hay maricas y bollos, hay modernos y gente del barrio, transeúntes, guiris y el ambiente es distendido y divertido. Tiran bien las cañas. Las noches de viernes y sábado hay DJ y los atardeceres hacen bingos y playbacks "para que la gente se ría". En la barra tienen cuatro pelucas de colores que la gente va pidiendo a medida que se emborrachan: causan furor. Más adelante quieren ampliar la sección "complementos" para que la gente se disfrace y la fiesta llegue a proporciones de carnaval. La Casa de la Pradera es un bar queer familiar y de barrio, y este es un modelo que estaría bien que cuajara.

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Gay y lésbico

Zelig

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En este bar y coctelería de espíritu 'gay-friendly', el ambiente es extremadamente pintoresco y colorista. Y también sirven tapas holandesas buenísimas.

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Big Bang
Francisco Vidal
Bares y pubs

Big Bang Bar

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Este clásico bar Raval es histórico: bien como Bar Kuki, en los setenta, cuando era punto de reunión de los gitanos de la calle de la Cera o en su encarnación 'hard' posterior, cuando los tres hermanos roqueros del grupo De Kalle lo convirtieron en un clásico de la resistencia del punk y el rock barcelonés. Ahora el Big Bang sigue dedicado a la música en vivo, en este caso más escorado hacia el jazz: abundan los conciertos de buenos músicos de la escena jazz barcelonesa y también visitas internacionales, a primera hora, y después sesiones de rock, soul y jazz.

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La Rouge
Irene Fernandez

La Rouge

icon-location-pin Ciutat Vella

"Tengo un bar en la rambla del Raval y te lo quiero regalar". Media naranja empapada de absenta flamea ante mí mientras Jordina me explica cómo Mohamed le ofreció La Rouge en 2007. Mohamed es el dueño de la cadena de los Pepe 's del Paral·lel, Jordina es una arquitecta leridana de Ponts que ha vivido en medio mundo y que antes de abrir este local tuvo el Lempika de Carretes y ahora el Lupita. El chupito La Rouge que me tomaré cuando se apague la llama lleva absenta, triple seco y azúcar moreno: buenísimo, 3.5 euros. ¿Por qué le regaló el local? Le gustaba como llevaba el Lempika y tenía demasiado trabajo levantando su imperio; se lo cedió hasta 2010 y, finalmente, se lo traspasó. "La Rouge es uno de los lugares realmente cosmopolitas de Barcelona, " dice ella. "Se generan nuevas dinámicas entre gente de todo tipo y de todas partes. Aquí vienen okupas, estudiantes, moros, negros, músicos, afters... Es un auténtico punto de encuentro". Fue uno de los primeros bares no paquistaníes en abrir en la rambla del Raval -entonces todavía una herida abierta y enseguida se convirtió en toda una institución. Aquí hacía de camarera Diana Pornoterrorista y le ofrecieron un contrato laboral a Patricia Heras para que pudiera salir de la cárcel. Por la mañana te puedes encontrar gente trabajando con el portátil -wifi gratis-, los domingos por la noche conciertos de flamenco y presentaciones de libros relacionados con el barrio. Es uno de los grandes catalizadores del Raval.

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Manolito
©IreneFernandez
Restaurantes, Mediterránea

Manolito

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Las metrópolis son organismos acelerados, en cambio permanente. Están las soluciones urbanísticas dictadas desde arriba y los movimientos peristálticos, espontáneos, de la ciudad misma. El encaje es lo que acaba dando forma a nuestros barrios, calles y plazas, porque, como decía Valéry, "dos peligros amenazan constantemente el mundo: el orden y el desorden". La calle Robador ha sufrido muchos cambios: el Ayuntamiento se obcecó en 'limpiarlo' de prostitutas y lavarle la cara: demasiado céntrico y demasiado al alcance de los turistas, crudo y real, la Bata de Boatiné bajó la persiana dejando huérfanos a buena parte del colectivo queer de la ciudad, locales populares de toda la vida también han cerrado y se han abierto otros, como La Robadora, que se dirigen a un público con una capacidad adquisitiva superior a la del entorno inmediato.Maria de la Casa de la Pradera y Krishna del Chelo han cogido un local de la calle donde antes se hacía microteatro y lo han convertido en un bar de tapas: el Manolito. Lo primero que te sorprende al entrar es la luminosidad: el espacio, diáfano, recibe un baño de luz desde los ventanales de atrás que lo convierte en una burbuja cálida y agradable en medio de un barrio de calles estrechas y oscuras.El suelo y las mesas de madera incrementan esa sensación uterina y el trato amable y familiar de los propietarios también. En Manolito puedes comer unas deliciosas berenjenas fritas con miel acompañadas de un zumo natural con ingredientes como manzana,

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Bares y pubs

Olímpic Bar

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El Olímpic Bar es un vórtice en torno al cual giran en espiral bohemios, hipsters, crust, freaks del Raval, grupos de universitarios borrachos que quieren ver el fútbol, ​​parejitas con poca pasta en los bolsillos... Este dinosaurio, revivido recientemente para felicidad de los arqueólogos del buen beber, conserva su encanto primigenio, pero ha vuelto con un lifting de espíritu tan bestia que se ha convertido en un delicioso contraste viviente: es un bar de viejos que vuelve locos a los jóvenes. Con un despliegue inhumano de baldosas de los setenta y un mobiliario de madera cromada de lo más kitsch, el Olímpic recuerda al clásico bar rancio del Raval, y en esencia lo es, pero sus reanimadores han conseguido darle una pátina de modernidad reciclada y una personalidad de clara influencia hipster que funcionan muy bien. Intentad relajaros en sus butacones de la entrada -dignos del recibidor de la Pantoja de Puerto Rico-y desde allí podréis tener una visión privilegiada del tráfico- y del tráfico- de la calle Joaquín Costa. No hay puerta, el bar está abierto del todo a este escaparate Raval. Si miráis hacia dentro, veréis que el local, con las paredes pintadas de azul cian, se estira siguiendo una barra metálica provista de un escaparate de charcutería de barrio lleno de frutas de todo tipo (hacen unos zumos cojonudos). Podréis pasar el día entero matando el gusanillo con aperitivos, tapas, ensaladas y picoteo a precios de barrio, disfrutando de un buen mojito o saboreando una

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Bar Roso

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Este es un lugar de aquellos que podemos llamar "de toda la vida" sin sonrojarnos: en este inmueble con más de un siglo de antigüedad, se encuentra Bar Roso, abierto en el año 1966. Es un bar tranquilo y acogedor, patria del carajillo, la bota de vino y las conversaciones amistosas. No confundir con la coctelería Bar Rosso.

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Restaurantes

Bar Terra Alta

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Esta acera es del Barrio Chino y la otra ya es el Raval, me explica Rosa mientras me bebo un quinto helado (¡1 euro el de San Miguel!). Rosa nació en Batea, un pequeño pueblo de la Terra Alta. Allí había un señor muy rico que se dedicó a comprar bares en Barcelona y a poner gente del pueblo a trabajar. Así lo hicieron los padres de Rosa, que se instalaron en Barcelona en el año 1969 para hacerse cargo del Bar Bodega Terra Alta. Después lo cogieron Rosa y su marido navarro y se lo hicieron suyo: hace diez años que acogen la peña Clarete, del Osasuna,  y todo el mundo dice que ir a su bar a ver un Barça-Osasuna es lo que más se parece a vivir los Sanfermines desde Barcelona. El bar es alargado y tiene la barra a la derecha, con un expositor como mandan los cánones para las suculentas tapas. Al fondo hay cuatro mesas para poder comer en grupo: los fines de semana el local se llena de juventud que va a comer bocadillos. Los precios son populares y el ambiente familiar, con personajes del barrio que te pueden explicar de todo, y otros, como los anarquistas de la editorial Virus que vienen de El Local de la calle de la Cera a comer algo. La especialidad del Terra Alta son las tortillas variadas, el bocadillo de jamón y los embutidos ibéricos de la Alberca cortados a mano. Al lado del equipo de música tienen cuatro jamones, y en las paredes, fotografías enmarcadas de los Byrds o de  Bo Diddley.  

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33/45

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Nací cansado. Mi cuerpo enseguida se deja abrazar por la gravedad. La vida en horizontal es mucho más placentera que en vertical. Me gusta hundirme en los sofás. Tocarme las pelotas todo el santo día. A veces pienso que locales como el 33/45 se han construido pensando en mí, pero siempre que voy compruebo que no soy el único fan de la ley del mínimo esfuerzo: en esta sala de espera inacabable siempre hay gente espatarrada. Como yo, cuentan las musarañas y las grietas del techo con la rapidez de un androide. El It Cafè ha desaparecido, pero que nadie llore. En su lugar han levantado el 33/45, más pulido en la decoración de la entrada, pero casi idéntico a su predecesor. Es una suerte que la renovación del establecimiento no haya afectado al área de descanso que hay al fondo, un rectángulo espacioso y consistente en un número infinito de sofás, butacas y sillas retro; un punto de descanso pensado para que el cliente se esté toda la noche charlado con los amigos y disfrutando de la vida decadente de la calle de Joaquín Costa, un escenario donde operan con total impunidad los soldados del lumpen. A diferencia de otros bares con mobiliario reciclado –casi todos parecen contenedores pestilentes –, el 33/45 tiene estilo; se percibe una extraña simetría en estas Galerías del Tresillo para modernos. El local no está sucio y gracias a Dios no ha sido víctima de un interiorista rasta. Se está tan bien y hay tanta butaca por desflorar, que te entran ganas de llevarte al gato, la caja de

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Restaurantes

El Colectivo

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Un local tranquilo y con mucho encanto —de tonos claros y mobiliario de madera al estilo nórdico— con buena música. Para almorzar y merendar ofrecen croissants, yogures, tostadas, pasteles caseros variados... Sentarse aquí a cualquier hora para tomar un café (muy bueno, por cierto) y simplemente estar allí es una actividad excelente para la salud. Comprobadlo.

Hey Ho
Ivan Giménez
Bares y pubs

Hey Ho! Bar

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Barcelona está llena de cicatrices: el crecimiento, el turismo y un urbanismo institucional no muy preocupado por la historia o la calidad de vida de los barceloneses la han dejado como un san Lázaro. Lo que es remarcable es la capacidad de regeneración que tiene la ciudad: parece que por abajo siempre hierva y que en cuanto un negocio cierra o una manzana de casas se derrumba, alguien esté dispuesto a coger el relevo. Ante uno de estos vacíos, la antigua sede de la General Elèctrica d’Espectacles, al lado de las Drassanes, había un puticlub de mala muerte, como tantos otros del Barrio Chino. La gloria de la famosa Criolla de la calle Cid, también cerca, se había desvanecido décadas antes y nadie pensó en él. Después hubo un bar de dominicanos. Ahora está el Hey Ho! Bar. En el Hey Ho! se escucha punk-rock, hardcore y metal. En el Hey Ho!, si un martes de siete a diez vas con tu skate y haces un buen truco en la pequeña pool o cuarto de pipe que tienen enganchada al final de la barra, te dan cinco chupitos. En el Hey Ho! puedes comer bocadillos de omnívoro o veganos hasta media noche. Acoge conciertos acústicos y dan el Barça. Hasta las once la caña vale un euro y te la sirven con unas aceitunas, unos cacahuetes… Es un bar hecho por apasionados del tema: Maxi y Sol, propietarios de la tienda homónima dedicada al skateboarding de la calle Ferlandina, y Ramon, cantante de Twin Wolf y exencargado de las noches guitarreras del Moog, que tan poco duraron. En el Hey Ho!, encontra

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Bares y pubs, Bares

O'Barquiño

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Barcelona tiene secretos en cada rincón. Si la vives como un explorador en la jungla, si miras bien detrás de las tapias, al fondo de un callejón, si te adentras por aquel pasaje sombrío que escupe buganvillias, si tiras siempre por la calle que no conoces, puedes encontrar sorpresas mayúsculas que alegran la existencia.En la calle del Príncipe de Viana, corto, recóndito, justo detrás del Tres Tombs, hay un bar gallego aparentemente vulgar: barra metálica, mesitas de fórmica, dominó, quintos baratos, camarero entrado en años ... Nada más? Tiene un piso de arriba. Si vais un sábado o un domingo a partir de las nueve de la noche, os parecerá que entráis en la dimensión desconocida.Allá arriba, como en una burbuja atemporal, se celebra un espectáculo de música semanal, los más tiernos y extravagantes que he visto nunca: un grupo de personas mayores enamorada de la copla se reúnen para cantar, bailar y beber juntos.En las paredes hay carteles de hace treinta años de los cantantes asiduos al Barquiño: Manolo Carrión (el alma mater, el presentador), el Colorines (un encanto de señor fontanero que se viste de faralaes), Antonio de Linares (transformista que cuenta chistes psicodélicos), Pilar Carrión (gran voz) y muchos otros. A estos se les añaden parroquianos con ganas de ser estrella por un día.El ambiente es de una gran alegría y espontaneidad, te encuentras como en casa y olvidas todas las penas: durante un par de horas formas parte de una familia cañí, abierta a todos, que, en

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Restaurantes

Bar Papitu

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En medio del jardín de hojas de col que dejan los puestos de payeses de la Boquería, está el Papitu, un bar para tomar un aperitivo entre gritos, carros de fruta y alboroto. Su terraza ocupa prácticamente toda la plaza y la barra resume a la mínima expresión el encanto del Papitu: un pequeño quiosco en el que tiran bien las cañas y sirven buenas croquetas y calamares. Mientras me tomo un vaso de vermut acompañado de un plato de anchoas, me distraigo pensando cómo puede ser que de un trozo de barra que no llega al metro salgan estas maravillas. Neorrealismo barcelonés con boquerón de guiri.

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Bar Centre Gallec de Barcelona

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Habéis comido nunca lamprea, ese pez primitivo sin cabeza que da un poco de miedo? Deseáis hartaros de lacón o pulpo del bueno y no queréis dejaros el sueldo? Sabéis qué es el raxo? Es lomo de cerdo adobado con pimentón, te pueden contestar los amables camareros del bar del Centro Gallego de Barcelona, una especie de vestigio del veinte en plena urbe del veintiuno.Si bajas la rambla dels Caputxins, a mano derecha, entre tiendas de recuerdos, hostales y tablaos, hay un portal ancho, de techos altos, mármol blanco y antigua solera. En el primer piso, como a hurtadillas, encontraréis una casa regional de las más activas de la ciudad, la de Galicia, que está a punto de celebrar 120 años de existencia, lo que se dice rápido.Para los parroquianos del Centro y para todos los que quieran comer o hacer un beber, el bar ofrece un rincón tranquilo y familiar donde degustar platos típicos gallegos o incluso, de vez en cuando, en una de sus espaciosas salas interiores, poder ver tocar músicos como el genial Raimundo Amador, el aflamencado Javier Ruibal, los sonados de Manos de Topo o los excitados Mujeres. Los mediodías hacen suculentos menús a 10 euros (plato del día a 8), una caña vale 1,80 y un café, 1,30: precios asequibles y buena materia prima. Organizan ferias temáticas de comida y bebida: este 20 de mayo harán la fiesta de la empanada y dentro de poco la del vino ribeiro con la colaboración de la bodega Nairoa.Si estáis en la Rambla y no sabéis dónde caer muertos, id al primer pis

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23 Robadors

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En Robadors 23 se liga, sirven bien el gin tonic y a menudo tienen algo para picar, cada noche tiene algo programado (jams y conciertos de jazz y flamenco casi cada noche de la semana). Son una familia disfuncional y acogedora.

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Bares y pubs, Bodegas

Pesca Salada

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En una antigua tienda de bacalao se encuentra esta bar minúsculo y acogedor donde la gente va en peregrinación a probar sus gin-tonics variados.

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De compras por el Raval

Tiendas

Les Topettes

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Del techo cuelgan multitud de luces azules. Por las estanterías desfilan productos de estética como perfumes, jabones, cremas, colonias y velas.

Tiendas, Anticuario

Fusta'm

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La palabra 'vintage' sonaba con fuerza y la calle Joaquin Costa ultimaba los preparativos para convertirse en peatonal. Entonces llegaron ellos, Fusta'm, el proyecto de la restauradora Lídia Matos y el carpintero Oriol Viñas. Fans de los Eams y de recorrerse  ferias de Europa y Estados Unidos, traen a la ciudad muebles, lámparas y objetos de decoración de los años 50 hasta los 70. Necesitas un proyecto de interiorismo? Buscas una reliquia de despertador? Os morís por convertir aquel rincón de casa en un pequeño bar? Pasa por Fusta'm.

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Tiendas

La Varieté

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Piezas de artesanía de Bangkok en clave contemporánea. Esta es la esencia de La Varieté, una pequeña tienda del Raval en la que encontraréis moda, complementos y ropa de casa.

Tiendas, Música y entretenimiento

Discos Paradiso

icon-location-pin El Raval

Hacen falta espacios donde fluyan los intercambios de ideas, donde se puedan distribuir y promover pequeños proyectos locales. Con esta filosofía y con una auténtica pasión por el vinilo nació la tienda Discos Paradiso. Música y forma son importantes, en este lugar para los hallazgos.

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Grey Street
© Maria Dias
Tiendas

Grey Street

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Bajo el cartel Novedades Perfumería –y encarados a otra Novedades– podéis degustar el café que sirve Marcos, responsable del Satan Cafè Corner, un showroom para descubrir nuevos productos cafeteros. Si cruzáis la puerta de Grey Street, hallaréis desde papeles antiguos hasta cerámica con DO granadina, las libretas de Ask Alice, la ropa 'vintage' de Bonitas del Norte, joyas, retales de ropa colorista, imanes para la nevera, fotografías, litografías... Una preciosa tienda de regalos a partir de 1 euro.

Vintage Room
©Maria Dias
Tiendas, Anticuario

Vintage Room

icon-location-pin El Raval

Vintage Room acaba de abrir la segunda tienda (la pionera está en el Raval), un nuevo espacio más sofisticado y con vocación de galería de arte. Aquí los muebles se exponen desnudos. Pero tiene su lógica: unas sillas Baumann, unas butacas de Erik Kirkegaard o unas lámparas de Yo Hammerborg no necesitan nada más. Hablan por sí mismas. Aparte del exquisito mobiliario –de los años 50, 60 y 70, la mayoría traído de países nórdicos y tapizado de nuevo con muy buen ojo– también encontrará la sugerente cerámica West Germany, la especialidad de la casa.

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Botiga Macba
©Miquel Coll
Tiendas, Libros

Macba Store Laie

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Las tiendas de los museos tienen un punto magnético: atraen por la selección de títulos y productos y también sorprenden por su interiorismo. Las dos variables coinciden en la nueva tienda Macba, gestionada por Laie. El antiguo vestíbulo de la obra de Richard Meier acoge la librería-tienda de diseño que conserva el aire de tambor diáfano gracias a la forma y la disposición de las estanterías y las luces flotantes. El estudio al frente del proyecto, Llamazares Pomés, ha atrevido a "romper" el blanco 9003 del museo con una cuarentena de colores Pantone.Además de los catálogos, libros de ensayo y revistas culturales, destacan el repertorio de juguetes infantiles y una colección de souvenirs que encabezan los platos y tazas inspirados en el mural del sida de Kaith Haring, seguida de las cerámicas dedicadas a Basquiat y Louise Bourgeois. El calendario perpetuo del MOMA, los juegos de madera de Ludus Ludi, las ediciones limitadas de 180 Hilos y Oh là el arte, y los muebles del diseñador Curro Claret son otras de las piezas destacadas de la nueva etapa de la tienda del Macba.

Tiendas

Loring Art

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Abrir un local dedicado exclusivamente a libros de arte parecía una locura. Cuando Loring Art subió la persiana, en el 1996, su fondo tenía poco más de cien registros. Hoy ya es un punto de referencia para la gent del sector, porque el suyo es uno de los mejores catálogos de arte contemporáneo. Ya tienen más de 20.000 títulos, y subiendo!

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Tiendas, Vintage y segunda mano

Produit National Brut

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De entre los clásicos de la segunda mano y el 'vintage' destaca un espacio con nombre francófono, Produit National Brut. La tienda dispone de un nuevo y amplio espacio al de las Ramelleres, y tiene una hermana gemela más allá de los Pirineos, en Perpiñán. Además de la elección de ropa y complementos anteriores a los años 80 y procedentes de Holanda, América y Gran Bretaña -echad un vistazo a las chaquetas, jerseys de lana, bolsos, gafas de sol, zapatos y los patines retro-, ahora han incorporado muebles de los años 50 y piezas de aire industrial de origen francés; también hay bicicletas de carretera y una extensa selección de cámaras analógicas y super-8.

Tiendas, Tiendas vintage

Holala!

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Desde hace 40 años se dedican a lo que más les gusta, el 'vintage', i en el Raval tienen uno de sus cuarteles generales. Los 'marché aux puces' y el mobiliario industrial alimentan esta cadena nacida en Saint-Tropez donde es posible adquirir desde ropa retro hasta muebles importados de Francia y Estados Unidos hasta complementos, libros y revistas.

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La Nobi
©La Nobi
Tiendas, Zapatos

La Nobi

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La Nobi es un bulldog francés y también la mascota y el nombre de una tienda para coleccionistas y consumidores habituales de zapatillas con sede en el Raval. Al frente del espacio están Meritxell Mercadal y Xavi Giménez, un auténtico fanático de los sneakers. Trabajan con las marcas de referencia como Nike, Adidas, Reebok, LeCoq y New Balance, pero también con firmas menos conocidas como la americana Claes y las creaciones tecnológicas de Muro.exe. Si buscáis rarezas aquí también las encontraréis.

Arte, Arte urbano

Background

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Background hace latir la calle Joaquin Costa. Funciona como galería de arte -donde se dan a conocer talentos de casa que no tienen espacio en las galerías convencionales- y disponen de un espacio de tienda con moda y accesorios de firmas urbanas como Krizia Robustella, Cool Shit, Super, Komono, Sully Wong, Chmpgne y otros.

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Caninetto
©Maria Dias
Tiendas, Mascotas

Caninetto

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Al entrar en Caninetto lo más probable es que os reciban los ladridos de Cuca, Celia, Lulu y Tara, las perritas más bien vestidas del barrio. En esta original sastrería de mascotas Maite, Edgar y Aritz diseñan, cortan y cosen camisetas, sudaderas, chalecos, abrigos e impermeables para perros. Y para gatos. Y para conejos. Y es que este equipo de creadores están abiertos a todo tipo de encargos, por muy animales que sean.

múltiplos
©múltiplos
Tiendas

múltiplos

icon-location-pin Ciutat Vella

Pequeña librería del Raval especializada en publicaciones de artista, selecta tanto por los títulos de que dispone como por el interiorismo de paredes blancas, suelo de madera y altillo. Detrás del proyecto está Anna Pahissa, licenciada en Historia del Arte.

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Tiendas, Librerías

Fatbottom

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Entrad con los ojos abiertos en esta cueva ilustrada donde hasta las paredes están repletas de historias, con osos que cazan salmones o la última aventura gráfica de los autores más interesantes del momento. Esto es Fatbottom, la libreria gráfica dedicada a todo lo que se mueve entre el cómic de toda la vida y la ilustración pura.    

Qué visitar

Museos e instituciones

Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

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El centro cultural abrió en 1994 en la Casa de la Caritat, antiguo hospicio construido en 1802 en lo que un día fue un monasterio medieval. Se conservan la fachada y parte del patio del edificio original, el resto fue reconstruido con cristal y acero por los arquitectos Piñon y Viaplana, conocidos por diseñar también el centro comercial Maremagnum. El CCCB organiza y produce exposiciones, debates, festivales, conciertos, programa ciclos de cine, cursos y conferencias y fomenta la creación a partir de las nuevas tecnologías y el lenguaje.

Museos e instituciones, Arte y diseño

Macba. Museu d'Art Contemporani

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El Museu d’Art Contemporani de Barcelona ocupa el impresionante edificio del arquitecto estadounidense Richard Meier en la plaza dels Àngels, en el Raval. Quiere transmitir el arte contemporáneo, ofrecer una multiplicidad de visiones y generar debates críticos sobre el arte y la cultura. Si os perdéis, seguid el ruido de los skaters.

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Museos e instituciones, Arte y diseño

Virreina Centre de la Imatge

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En 2007 se aprobó la creación de La Virreina Centre de la Imatge en la planta noble y en una parte de la planta baja, con la misión de generar un espacio para explorar el universo de la imagen y fomentar nuevas experiencias culturales.

Museos e instituciones, Historia

Museu Marítim de Barcelona

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Incluso si no puedes distinguir una carabela de un catamarán, el Museu Marítim merece una visita, ya que los arcos y bóvedas de las antiguas drassanes(astilleros) representan uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura gótica civil en España. Fueron declaradas Monumento Histórico-Artístico en 1976. En la época medieval, los astilleros se situaron justo al borde del mar y se utilizaron para secar, reparar y construir buques para las flotas reales. Con más de 75 años de historia, su tarea es conservar, estudiar y difundir una de las colecciones de patrimonio marítimo más importante del mediterráneo.

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Música, Espacios de música

Gran Teatre del Liceu

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Ni los incendios ni las crisis económicas han podido acabar con el espíritu y el esplendor del Liceu, una de las salas más prestigiosas del mundo (fue el teatro de ópera más grande de Europa durante sus primeros 100 años). Desde su inauguración y durante casi un siglo, el Liceu fue el punto de referencia, de confluencia y de expansión de la vida artística, social y política de Barcelona y el termómetro de sus etapas de esplendor, de desarrollo y de decadencia. Después del incendio de 1994, la sala del auditorio se reedificó reproduciendo fielmente el aspecto que tenía la sala el 1909, pero con algunas mejoras. Tiene 2.292 asientos y tiene forma de herradura que se va cerrando a medida que se acerca al proscenio.

Museos e instituciones, Arte y diseño

Arts Santa Mònica

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Es un espacio donde las disciplinas de creación artística se encuentran con la ciencia, el pensamiento y la comunicación. La programación tiene lugar en varios espacios de este edificio de la Rambla: el quiosco (espacio fronterizo entre contenidos y red), el balcón de la Rambla (espacio polivalente de acciones y debates), el archivo (sala de exposiciones de la memoria), el claustro (gran espacio de exposiciones de tesis, colectivas...) la anilla (sala de recorridos expositivos) y el laboratorio (sala de exposición y de creación de proyectos que relacionan el arte, la ciencia y la técnica).

Para ir a bailar

Locales de noche

El Cangrejo Raval

icon-location-pin Ciutat Vella

El Cangrejo es una catedral donde los altares se otorgan en función de la longitud de la cola de la folclórica. Juega al equívoco de versiones al aceite de majas desnudas que no se sabe a ciencia cierta si son majas. Los clientes del Cangrejo lo reivindican y llenan cada viernes y sábado los espectáculos de estas mujeres que se pintan los sueños igual que se pintarrajean los ojos.

Time Out dice

23 Robadors

icon-location-pin El Raval

Entra una puta fuerza colocada a las nueve de la noche. El bar, desierto. Quiere ir al baño. "Está arriba, sube, sube!" le dice Joan con su sonrisa resplandeciente. Joan, un humanista con un corazón como una casa, es uno de los tres socios de Robadors 23. El local es la antigua casa de otro de los socios, Augusto, un médico dandy aficionado al jazz. El tercero es Albert, flamenquista acérrimo, y la familia la completan Yusuf, Fadwa y Alí, nuestro Freddy Mercury paquistaní particular.   La calle de Robadors tiene todo lo que define al barrio chino: sillas al aire libre, alboroto, putas, camellos, insultos y halagos desmesurados ... Todo al máximo, nada de medias tintas. No te aburres. En este caos a veces violento y a punto de desaparecer -parece que finalmente la nueva sede de la Filmoteca abrirá este diciembre- Robadors 23 se alza como un oasis donde todo el mundo puede entrar y dar su opinión, donde puedes encontrar gente de todas partes y de todo tipo, cargados de humanidad y contradicciones, con bolsillos vacíos y vestidos hechos a medida, adictos a todo tipo de sustancias y defensores acérrimos del veganismo, hechos una piltrafa y en estado de gracia, gente que, principalmente, se caracterizan por compartir el ideal político que rige el bar: respeta a quien es diferente a ti.   En Robadors 23 se liga, sirven bien el gin tonic y a menudo tienen algo para picar, cada noche tiene algo programado (jams y conciertos de jazz y flamenco casi cada noche de la semana). Son una fa

Time Out dice
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Negroni

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Negroni tiene espíritu clásico, pero gasta un look contemporáneo, en un elegantísimo negro, que se aleja de la madera envejecida y las decoraciones pretransición tan comunes en las coctelerías más canosas. No tienen carta, pero basta responder a un par de preguntas para tener ante ti, al instante, una copa que te costará olvidar. Preparan un Negroni que te pone los ojos en blanco y que te posee como si fueses la niña de 'El exorcista', y también tienen la mano rota con el Moscow Mule y el Whisky Collins.

Bares y pubs, Bodegas

Pesca Salada

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En una antigua tienda de bacalao se encuentra esta bar minúsculo y acogedor donde la gente va en peregrinación a probar sus gin-tonics variados.

Time Out dice
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Piscis

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El Piscis es un altar kitsch: su sala con luces rojas y sofás de escay debería ser proclamada patrimonio de la humanidad. Uno de los enclaves canallas más indomables de la ciudad.

Time Out dice
Clubs

La Bata de Boatiné

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La Bata es un clásico de la noche barcelonesa, templo queer por excelencia: por su interior alargado –propicia el roce- han pasado generaciones de adeptos a la fiesta y al dejarse ir, acólitos de la noche abierta y transgresora. En el 1993 moría Pilar Monge, la propietaria de un bar de alterne, y su hijo Xavier Eugeni tomó las riendas y le cambió el nombre haciendo una lluvia de ideas regada de alcohol con los clientes del local –gente del barrio Chino, noctámbulos de todo tipo, aficionados al lado más bestia, viejos mariquitas y maricas de nueva hornada. La Bata de Boatiné les pareció el mejor de todos y después de 20 años y diversos propietarios es con este nombre con el que se ha ganada la fama a pulso. A la gente del Front d’Alliberament Gai les encantó su carácter canalla, enseguida se lo hicieron suyo, añadiéndole un aire más combativo al bar, que se posiciona claramente a favor de la lucha por los derechos de las minorías y por el derecho a decidir. Cuando entras en el bar, lo primero que te da la bienvenida es una gran polla de fibra de vidrio con una butaca: marca del tono del local, festivo, desenfadado, extravagante, claro y altamente sexual. La clientela es variada: desde el alternativo culturilla a la bollera punki, desde el trabajador de La Caixa hasta un bailarín del Liceu. El hecho que se haya hablado al Info Usurpa y en la Cosmopolitan los corrobora. En La Bata se bebe –el horripilante Jagermaister corre como el agua-, se liga –todos con todos, en todas sus v

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares

Cassette Bar

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Un televisor antiguo emite una siniestra carta de ajuste ad eternum. A la izquierda, descansa un radiocasete paquidérmica que haría temblar Vanilla Ice. Ante la barra, la pared muestra pinturas rupestres: un robot, una cinta en honor al nombre del local y un conejo son las ilustraciones protagonistas. Este bar de líneas rectas es un manicomio diminuto que se ha ganado los galones de la modernidad gracias a un diseño fresco, a una atrevida selección musical que va del indie a la electrónica experimental ya una pasión indescifrable por unos pequeños objetos de plástico que nuestros padres compraban en las gasolineras. Si veis cosas extrañas, no culpéis a los gintónics, bien preparados, por cierto, y con pepino, limón, jengibre o lima. Tened en cuenta que en este lugar hay peña rara de cojones: os juro por la mata de Luis María Anson que a mi lado había un chicarrón con sombrero de espía jugando al Telesketch! Lo cierto es que este espacio tiene una virtud que otros locales ni huelen: ha conseguido encontrar un punto de equilibrio perfecto entre alma retro y espíritu futurista. La combinación funciona, porque en lugar de ir al por mayor y caer en los tópicos de la escena cool, se centra en pequeños detalles que dejan un regusto muy agradable.Y no lo digo por la magnífica cueva que tienen al fondo, con sillones y mesitas aisladas de la realidad porque hacéis lo que os brote, más bien hablo de chispas de genialidad como la lámpara de pie forrado, literalmente, de cintas de cassett

Time Out dice

Cocteleria Tahití

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La coctelería de Javier Cejas, justo delante de su imbatible Negroni, es una coctelería 'tiki'. Camareros de cabello repeinado y corbata estrecha sirven cócteles, la mayoría basados en el recetario tradicional de la cultura tiki. Seguro que lo sabéis, pero, por si acaso, es la estética que nació en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los combatientes volvían con los ojos llenos de nostalgia por las playas del sur del Pacífico. La obsesión de Javier Cejas por este periodo convierte a los camareros del Tahití en unos auténticos expertos en cócteles con ron. El mojito no se queda atrás.

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Restaurantes

Sifó

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Antigua bodega que antes de abrir se caía a trozos y que, sin renunciar a la esencia (el local estaba lleno de las botellas de sifón que todavía hoy decoran las paredes), se ha convertido en un establecimiento de éxito a ritmo de música negra, copas y brochetas.